DISCLAIMER: NIeR: Automata, Drakengard 3 y The Legend of Zelda: Majora's Mask no me pertenecen, sino a sus respectivos dueños que vienen siendo Square Enix y Nintendo, nada más tomo prestados a los personajes para realizar esta adaptación.

CAPITULO 29 – LA HISTORIA DE ZERO: LA ENTONADORA (Parte 6)

~CALOR INTENSO EN EL DESIERTO~

Zero's P.O.V

Llegué a abatir a Three, pero Cent y los soldados borregos de Two secuestraron a mi dragón Mikhail, estaba determinada a no permitir que hicieran lo que quieran con él y para eso tendrían que pasar sobre mi cadáver.

Nos dirigimos hacia la Tierra de las Arenas para rescatar a Mikhail y destruir a Two de una vez por todas.

Durante el trayecto, nos encontramos no solo con unos soldados, sinos algunos lobos que intentaban atacarnos y les dimos su merecido.

Luego de atravesar la aldea y abrir una gran puerta, fue ese momento cuando encontré a Mikhail, flojeando como siempre.

— ¡Zero! —me llamó mi dragón al verme llegar.

— Andabas tomando una siesta, ¿no es asi? —lo saludé siendo sarcástica.

— ¡No es eso! ¡Me atraparon! ¿Si? ¡Me atraparon! —replicó Mikhail negando a mis palabras.

— Lo sé.

— ¡Zero, ayudameee! —me imploró Mikhail para que lo liberara.

Sin embargo, un Golem cobró vida y me puse a darle una buena tunda, tengo que admitir que ese tipo era una criatura formidable, incluso casi al mismo nivel que un Iron Knuckle, le dimos una buena paliza a ese Golem hasta que cayó muerto.

Nos disponíamos a escapar con Mikhail cuando de pronto se escuchó una voz que supimos identificar de inmediato.

— Vaya vaya… —era la voz de Cent, quien apareció de la nada arriba en lo alto del tejado. — Pensé que serían inteligentes para alejarse… Supongo que es la maldición de esa gran figura, ¿no es asi? Conozco mis propias habilidades, y espero que los demás también las reconozcan. Pero, creo que estoy pidiendo demasiados compañeros como ustedes, ¿verdad? Quiero decir, ¿Por qué la gente sostiene a un ideal que posiblemente no pueden conocer? ¿Si me explico?

Cent se miraba demasiado confiado por su forma tan afeminada de hablar y decía cosas sin sentido ser hablador es una cosa, pero demostrar lo que dice es otra.

— Ese tipo comienza a fastidiarme… —dijo Dito usando su usual faceta vulgar.

— Tu eres el apóstol de Two, ¿cierto? —lo interrogué dando unos pasos al frente, para luego apuntarle con la espada. — ¿Acaso quieres morir?

— Verás… Ahora hemos ido de mal en peor. —Cent comenzaba a ponerse serio diciendo estas palabras. — Ustedes son muy densos, ¿eh? Puedo adivinar que el universo simplemente no puede ayudar a aquellos que no tienen remedio.

— ¿De que estás hablando? —Decadus lo estaba cuestionando cuando el muy arrogante pelinegro continuaba hablándome.

— Zero. Uno de estos días, ese dragón te llevara a la tumba. —me advertía el tipo lanzándome una amenaza de muerte. — Y cuando llegue el momento, será demasiado tarde para arrepentirse, Entonadora asesina.

Y asi con eso, Cent desapareció del lugar, ¿A qué se refería el tipo con que Mikhail me llevaría a la tumba? ¿Qué había detrás de esa ominosa profecía? Nos fuimos a investigar a la ruinas en el fondo de la tierra de las arenas.

Recorrimos todo el lugar de arenas abriéndonos paso mientras abatíamos a cada vez mas enemigos en nuestro trayecto, cuando cruzábamos un puente, unos ogros salieron de la arena para emboscarnos, intenté ponerlos en su lugar, pero uno de los ogros me cortó el brazo y se manifestó la entidad negra.

— ¡Espero que puedas poner eso en su lugar! — me advirtió Dito preocupado.

— Si… — accedí en lo que me esforcé en poner mi brazo de regreso.

Hice mi esfuerzo de volver a unir mi brazo a mi cuerpo, y en ese momento tuve una reacción errática por unos segundos.

— ¡S-Su brazo! —dijo Decadus impactado por mi integridad.

Pero esa angustia se acabaría justo en ese instante cuando finalmente pude sentir y mover mi brazo a mi voluntad.

— Bien… ¿Listo para acabar con esto? — sentencié expresando una media sonrisa, una sonrisa que todo una persona capaz sabe mostrar.

Nos pusimos a combatir a esos ogros de pacotilla para vengarme de que me cortaran el brazo, y a la vez recorrimos varios kilómetros hasta finamente llegar a la mitad de la guarida en donde se escondia Two.

— ¿Se encuentra bien su brazo, señorita Zero? —me preguntó Decadus por su integridad.

—Ya no me duele nada. —les asumí haciendoles ver que no me pasaba nada. — Al parecer estoy dejando de ser humana dia a dia. Tres eliminadas, solo quedan dos. Ah, y no le digan nada a Mikhail de esto.

No quería que Mikhail supiera sobre las consecuencias que acarrearían al matar a Two, y por ultimo a One, en el fondo yo sentía tristeza por la idea de que él y yo nos separaríamos al morir, no queria esto pero tenía que cumplir con mi destino a como dé lugar y que este sufrimiento se terminara.

Para llegar a su guarida, tuvimos que cruzar ese peligroso y caliente desierto, demonios, ese calor era muy agonizante, no era normal lo que pasaba en un típico desierto, los rayos solares eran de lo más castrantes de lo que pensaba y teníamos la sospecha de que alguien estaba realizando esos hechizos para hacernos la vida imposible en este cruento desierto.

Por suerte había algo de sombra en distintos puntos del lugar para poder recuperar nuestras fuerzas y así poder continuar bajo esos estruendosos rayos del sol.

Fue en ese momento cuando descubrimos quienes eran los responsables, eran unos hechiceros cubiertos de blanco rodeando a un aura roja.

— Eso son los idiotas que manipulaban los rayos del sol, elimínenlos. —declaré justo antes de atravesar a uno de los hechiceros con mi espada.

Entre los tres con Dito, Decadus y yo los abatimos a todos los que quedaban en el área.

Fue asi como la puerta se abrió y procedimos a continuar con la travesía en el desierto, parecía que no nos daría problemas esos rayos solares, pero de pronto vimos a lo lejos otra bola de energía roja que provocaban que los rayos solares fueran mucho más fuertes de lo normal.

— ¡Oh ho ho! Es mejor andarse con cuidado. —nos advertía Octa sobre esa dicha bola de energía. — Acabo de ver otro sol hechizado por ahí.

— Eso es genial… —expresé jadeando y mostrando mi sarcasmo. — Creo que estoy casi a punto de volverme loca.

— Este rayo del sol es algo más, es lo suficiente para que se me ponga dura. —dijo Octa exhibiendo sus tendencias promiscuas, maldito pervertido.

— Seria mejor quedarnos en la sombra para ahorrar nuestras energias. —Nos aconsejaba Decadus para evitarnos problemas con ese clima tan caliente.

— ¿Qué sucede? ¿No deberían de quejarse sobre algo? —les pregunté en un intento para cambiar de tema.

— No, nada. Solo hace calor, es todo. —respondió Dito quejándose.

— ¡Tal vez una historia les ayude! —hablaba Octa sobre un relato bien subido de tono. —Déjenme contarles sobre el tiempo que estuve en un burdel con un cactus y tres mujerzuelas…

— Basta, no empeores mas las cosas. —Dito no deseaba oir mas de sus tonterias.

Caminamos por el desierto por casi una hora contando con ciertos periodos de descanso bajo las sombras, realmente Two estaba muy bien resguardada, pero era cuestión del tiempo antes de matarla.

— ¿No la matará esos rayos solares, señorita Zero? —Decadus me preguntaba si no ponía en peligro mi integridad.

— Claro que no me matará, se necesita mucho mas que un rayo solar para abatirme. —le contesté de forma tajante negando la posibilidad.

Finalmente llegamos a la última puerta donde los hechiceros se escondían, les dimos una buena paliza para anular la magia que nos estaba molestando tanto en el desierto.

De pronto apareció un minotauro en llamas, genial… Si con esos malditos soles rojos no tenían suficiente, ahora se les ocurre meter a uno de esos animales flamantes.

Nos pusimos a pelear con él con toda nuestra fuerza mientras los rayos solares ya habian dejado de darnos problemas, como el minotauro estaba cubierto por el fuego procurábamos no acercarnos demasiado para evitarnos las quemaduras que pudiera perjudicar nuestra integridad.

Despues de abaratarlo por completo, una última puerta finalmente se había abierto, fue en ese momento cuando me di cuenta de que había encontrado la guarida de Two; ese era El Santuario de las Arenas.

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DE REGRESO AL PRESENTE – CAMPO DE TERMINA 2:35 AM

Normal P.O.V

— Tuvieron que cruzar ese desierto lleno de horno, eso fue muy peligroso. —le recalcó Link sorprendido por la astucia.

— No habia otro camino, Link, además tambien pasaste por un lugar adentro de un volcán y eso igual fue peligroso. —dijo Zero recalcándole también por la misma situación.

— Lo sé, se podría decir que tenemos algo en común… —el rubio suspiró reconociendo las palabras de la ex entonadora.

— Bueno, ¿Cómo fue el encuentro con Two? ¿Cómo la abatiste? —A2 le preguntaba por la manera en que la habia derrotado.

— De acuerdo… Les contaré. —accedió Zero lista para relatarles lo siguiente.

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SANTUARIO DE LAS ARENAS.

Zero's P.O.V

Al fin llegamos a la guarida de Two, que por cierto, estaba a oscuras y no lográbamos ver casi nada a no ser por las bolas de fuego que les lanzaba hacia los soldados.

— Por cierto, Mikhail. ¿Por qué estabas ausente en el desierto? —le pregunté a mi dragón mientras hacíamos picadillos a más soldados. —Por poco nos morimos en el desierto.

— Esas personas estaban usando una canción para colocar alguna clase de campo de energía. —comenzó a explicarme Mikhail. — No podía entrar hasta que venciste a los tipos malos. ¡Pero, me aseguré de resolver mis asuntos antes de encontrarte! ¡Y me cubrí de arena justo como me enseñaste! ¡Todo bien, ¿verdad?! ¡¿Lo hice bien?!

— Ya veo, bien hecho. —lo elogié sin mostrar ninguna emoción.

Luego de mucho tiempo, finalmente eliminamos a todos los soldados y decidimos caer por el mismo hoyo por donde Michael y yo nos tiramos.

Justo cuando caimos al mismo lugar, alcancé a notar a Two y a Cent parados en una plataforma.

— ¡Bienvenidos, amigos! —expresó el tipo haciendo una reverencia.

— ¡Two! — intenté llamarla, pero no respondía, al contrario tenía la cabeza inclinada hacia abajo, algo andaba mal.

— La señorita Two esta exhausto por el momento. —habló Cent para luego reírse con burla. — ¿Pero qué disparates estoy diciendo? Supongo que mis dones físicos hablan por sí solos. De hecho intento asegurarme de que ella disfrute de nuestra intimidad.

— ¡Two, háblame! —traté de llamarla de nuevo pero como siempre, no me respondió.

— La señorita Two está perdida en sus sueños ahora… Sería inteligente de su parte que no la interrumpieran. — argumentó el tipo al respecto.

— Su mente esta en blanco, ¿verdad? —intuí al descubrir lo que le estaba pasando a mi hermana. — Ella no se desarrolló por completo, su cuerpo no pudo soportar el poder de su canto. ¡Entrégame a Two, que terminaré con su sufrimiento!

— Lo sieeento, pero no puedo hacer esooo. —Cent se negaba a hacerme caso.

— Tu, ¿Tienes idea de lo que haces? —le cuestioné por sus acciones.

— Por supuesto. No se lo que estoy haciendo. —dijo el pelinegro hablando cosas incongruentes, la verdad no entendía a ese tipo. —Es por eso, que me considero un apóstol idiota. Es muy simple, en verdad. Todo lo que hago es poner mi nariz en la piedra grial y seguir órdenes. La cual, lo que ella me ordenó, es asesinarte, asi que…

— En verdad eres un completo tonto… —dije reconociendo lo estúpido que era ese sujeto.

Cent se puso de rodillas enfrente de Two pidiéndole que abriera la boca y haciendo que emitiera el mismo canto que las demás Entonadoras con su ayuda.

— Admiren la segunda canción: ¡El gran puño de la antigüedad! Las tormentas de los vientos sangrientos que mutilan hasta el destino… La mano de acero que ha jurado alianza… ¡Cruzar los incontables enjambres de los muertos! ¡Yo, Cent, te invoco en mi nombre… bailen, Egregori! —Cent hizo su discurso para invocar a los mismos tipos que secuestraron a Mikhail.

— Maldita sea, el muy tarado tuvo que invocar a esos animales. —mascullé mientras atacábamos a esas criaturas.

— Pero la señorita Two piensa que son los mas útiles que esas viejas calabazas. — comentó Cent varias cosas sin sentido. — ¿Sabes por qué algunas calabazas son angostas en el medio? Asi pueden reorganizar sus nutrientes en medio de la fruta. ¡Eso es ciencia!

— ¡Deja de fingir que sabes de lo que hablas, imbécil! — le exigí que se dejara de payasadas.

— ¿Imbécil? Eso sonó… Rudo. —respondió Cent desconcertado, pero no le importaba en lo más mínimo. — Soy un hombre amable, asi que normalmente suelo a estar dispuesto a perdonar esa clase de insultos. Pero eso fue fuera de lugar, ¿verdad, señorita Two?

— Un idiota es un idiota. —le recalqué afirmándole ciertas cosas con mi brutal honestidad. — Y Two perdió su alma porque creyó todas las pendejadas que le dijiste. Y eso la hace la más imbécil de todas.

— ¡Son puras patrañas…! ¡Deja de decirle estupideces! —bramó Cent sintiéndose muy ofendido por mi comentario, ni que fuera muy políticamente correcto.

Me costaba mucho trabajo pelear con los dos monstruos a la vez, Two sí que había hecho bien en invocar a esos dos para darme batalla.

— ¡Quizás todos podemos ser amigos! —me sugirió Mikhail mientras tacleábamos a uno de los Egregoris.

— No podemos. —negué afirmándole que no habia nada que hacer con ellos.

Les seguimos pegando a los tipos mientras rompíamos sus armaduras con tal de dejarlos vulnerables ante cualquier ataque que nosotros realizábamos.

— Esto… ¿Qué le pasó a Two? —Mikhail me hizo la pregunta teniendo la curiosidad.

— Ella peleó con sus propios poderes y perdió. — le respondí a secas para luego dejarle en claro una cosa. — Necesitas una mente muy fuerte para tolerar el poder de un canto. Y ella no lo tenía.

— ¿Ella solo está enferma, si? ¿La podemos curar? ¿A que si? —Mikhail farfullaba pensando en la posibilidad.

— No. Y además, intento matarla aquí y ahora. —declaré tomando la iniciativa mientras seguíamos peleando con los pies grandes.

Después de lidiar con ellos, logramos abatir a uno de los Egregori y solo quedaba el último, nos tomó no más de quince minutos derribarlo, cuando todo parecía haber acabado, ese Egregori nos lanzó un rayo que casi me mata pero Mikhail se interpuso recibiendo el ataque, no obstante, lo soportó y creó una onda que detuvo el rayo, rugiendo como un verdadero dragón.

De inmediato, lanzó fuego rociando a Two no sin antes que esta murmurara el nombre de mi difunto dragón: Michael. Y asi fue como la abatimos.

Me estaba dando cuenta de lo mucho que Mikhail crecia cada vez más con el paso del tiempo.

— Has evolucionado… Otra vez. —le dije sorprendida por las acciones que él cometió.

— Vaya… Supongo que fui derrotado, ¿no es asi? —se escuchaba la voz de Cent, quien supuestamente estaba desaparecido en plena batalla, valiéndole gorro lo que le pasó a su 'querida' mujer. —Supongo que un hombre maravilloso e inteligente como yo sabe cuándo es vencido. Supongo que de ahora en adelante… Le serviré a usted, señorita Zero.

Me entraban dudas sobre si hacerlo mi apóstol, jamás habia visto a alguien tan tonto como él, tampoco lo vi lamentarse la muerte de su Entonadora.

— ¿No piensas seguir a Two a la tumba? —le indagué si podría obedecerme, pero él tenía otros planes, o algo asi.

— No me diga… Solo quiero servir a una Entonadora, no me importa cuál sea. —declaró Cent sus intenciones de unirse a mi equipo. — Porque después de todo… Soy un completo idiota, ¿Ok?

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DE REGRESO AL PRESENTE – CAMPO DE TERMINA 2:42 AM

Normal P.O.V

— ¿Entonces ese tal Cent fue muy tonto como tu decías, Zero? —preguntó Andrea pensativa tras oír el relato.

— Si, era demasiado confiado y aparte eso lo hacía propenso a ser un menso, no sabía usar la cabeza y parecía hablar de manera un tanto afeminada. — comentó Zero al respecto.

— Con razón. —Link comprendía las palabras de la chica. — Con que no era de todo inteligente.

— No es que no lo fuera, Link. —Zero le aclaraba las cosas. — Él tenía todo para pelear pero si, no hubiera sido capaz de tomar la iniciativa ni usar la cabeza como tú, yo, Andrea y todos los que estamos aquí.

— ¿En serio hay personas asi? —cuestionó 2B curiosa.

— Lo hay. —respondió Kafei afirmándole.

— Me imagino que ya se pusieron en marcha para ir a buscar a esa tal One, ¿no es asi? —dijo A2 bien entrada con la historia.

— Lo íbamos a hacer, pero sucedió una anomalía que no puedo explicar con exactitud. —Zero les argumentaba el motivo.

— ¿Qué sucedió? —inquirió 9S intrigado.

— Cuando descasábamos en el bosque, todo ese lugar quedó maldecido, fuimos a investigar la fuente de ese problema, y entonces nos encontramos con alguien a quien no esperábamos volver a ver. —comentó Zero recordando ese suceso.

— ¿Quién era? —Kafei le hizo la pregunta por la identidad de esa persona.

— Era Five. —respondió Zero sorprendiendo a toda la pandilla.

— ¿Cómo fue que la volvieron a mirar? —le inquirió Link sorprendido. —No puede ser, estoy sorprendido.

— Yo también me quedé sorprendida por lo que miré, se podría decir que he luchado con ella más de tres veces contando su presencia en el Templo de la Torre de Piedra. —comentó la ex entonadora recalcándoles aquel momento.

— ¿Cómo les fue en la pelea? ¿La vencieron? —Le preguntó Andrea al respecto.

— No fue tan difícil, pero si fue una feroz pelea. —Zero comenzaba a contarles lo que había vivido ese dia.

FIN DEL CAPITULO 29