DISCLAIMER: NIeR: Automata, Drakengard 3 y The Legend of Zelda: Majora's Mask no me pertenecen, sino a sus respectivos dueños que vienen siendo Square Enix y Nintendo, nada más tomo prestados a los personajes para realizar esta adaptación.
CAPITULO 30 – LA HISTORIA DE ZERO: LA ENTONADORA (Final)
~MUERTOS VIVIENTES E IDA A LA CATEDRAL~
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4 de abril del año 1000 d.C. – La Tierra de los Bosques: Arboleada de los Muertos.
Sucedía algo muy raro en los bosques, la maldición rodeaba todo el lugar por lo que decidimos investigar y descubrir el problema, lógicamente nos topamos con unos cuantos muertos vivientes con los que teníamos que pelear.
— Este bosque es terrorífico, ninguna persona normal se atrevería a vivir aquí. —comentó Decadus reconociendo la gran peligrosidad de esa zona.
— Ooooohhh… Ya veoooooo… —expresó Cent usando su usual tono que lo caracterizaba.
— Él dijo la persona "Normal", Cent. No se refería a ti. —dijo Dito haciendo burlas, como siempre.
Estuvimos atravesando ese horripilante bosque infestado de muertos vivientes y varios necromancias, no teníamos idea de lo que estaba pasando con ese lugar, pero mis sospechas eran que la flor era la responsable de toda esa atrocidad.
Hubo algunos soldados que trataban de mantener la cordura pero algunos no tuvieron la suerte de evitar convertirse en un zombie.
Luego de acabar con esa horda, llegamos a un lugar lleno de flores fosforescentes amarillos pero entonces… Me topé con alguien a quien no esperaba volver a ver.
— Five… Pensé que te habia matado. —dije atónita mirando cómo se me acercaba cojeando. — Maldita imbécil… ¿Resucitaste?
Five tenía un horrible aspecto en cuando a la apariencia, tenía piel podrida de un cadáver, el color de sus ojos eran sumamente rojos y negros.
— Levántense… Galgaliel. —sentenció la muerta viviendo invocando a unos cuantos muertos vivientes con armaduras, cosa que le encantó a Dito.
— ¡Te ves bien, Five! —reía el chico caminando hacia la muerto viviente, para nuestra sorpresa. — ¡Te miras mucho más hermosa como antes! ¡Esto es exactamente lo que siempre he querido de este maldito mundo! ¡Es perfecto para un despreciable mocoso como yo! ¡Pienso quedarme aquí para siempre! Amo tu nueva yo, Five. Puedes hacerme lo que quieras.
Fue en ese momento cuando me percaté de que Dito me dio una puñalada por la espada, me habia traicionado.
— ¡Zero! ¡Te voy a matar! — me sentenció mostrándose déspota el muy hijo de perra, maldito iluso.
Ya muy mal de la cabeza, Dito invocó otra vez al monstruo que habíamos derrotado hace tiempo, Phanuel, pero no solamente eso, Cent invocó a Egregori, Octa invocó a Armisael y por último, Decadus invocó a Armaros para unirse a la batalla y echarme una mano.
— Déjenoslo a nosotros, señorita Zero. ¿Puede encargarse de Five? —expresó el pelinegro dándome luz verde para ir por su cadáver. —Vamos, señor Octa.
— ¿Por qué? ¿Por qué Five está aquí en lugar de Three? — dije consternada por la situación mientras hacía sangrar al ejercito de Gargaliel.
— Creo que una magia misteriosa está haciendo pedazos al mundo. —me advertía Octa sobre el grave problema, sin percatarme del responsable.
— Maldicion… —mascullé seguía despedazando a los demás tipos.
Mientras tanto, Cent y Dito se peleaban junto a sus respectivos monstruos agarrándose a golpes mutuamente hasta el punto de llegar a forcejear fuertemente.
— ¡Excelente! ¡Excelente! ¡En verdad esto es asombroso! —expresó el pelicafé de forma muy, muy maniaca. — ¡Míralo, Cent! ¡Esto es grandioso! ¡Hay mucha sangre… tripas… y todo! ¡Es un mundo en donde solo los feos son los más hermosos! ¡Y un mundo donde los estúpidos son los genios, asi que puedes unirte, Cent!
— ¿Yoooo? —dijo el mencionado un tanto curioso.
— ¡Si! ¡Tu! Vamos, sé que odias este mundo en el que estas. —lo trataba de persuadir Dito para que se le uniera. — Lo he sabido desde siempre.
— Ooookkk… Eso es obvio, ¿cierto? — le contestó Cent en un tanto tono juguetón. — Bueno, supoooongo que eso podría ser el caso. Pero, aun si me fuera a unir en ese mundo… Eso no reviviría a la señorita Two. —declaró eso ultimo poniéndose serio.
— ¿Qué? —Dito le cuestionaba al oírlo hablar de esa manera.
— Mi lugar fue por su lado, es todo lo que yo tenía… —comentó el pelinegro recordando sus momentos con ella.
— ¿Qué idioteces estas diciendo? No me digas que todavía sigues enamorado. —Dito le hablaba en tono algo intimidante pero a la vez molesto, para luego reírse como un loco sociopata. — Me da mucho asco y ganas de vomitar…
De vuelta a la batalla, logramos abatir a todas esas marionetas para luego pelear con Five sin problemas, le di varios espadazos haciéndola sangrar cuando de pronto, la miré arrodillarse y fue así como la miré comerse a un cadáver de su marioneta, era un caníbal y lo más que me llamaba la atención es que esos cabrones eran invencibles, además eran inmortales mientras Five seguía despierta.
— Zero… Zero… —Five trataba de hablarme. — Me si-siento triste.
— ¿Cómo una belleza como Five terminó en un estado tan triste como este? —cuestionó Octa pasmado por el estado en el que ella estaba, la verdad todo eso era extraño.
— Creo que la fuerza de la flor manipuló su cuerpo para que volviera a la vida. —trate de dar explicaciones como podía, yo también estaba atónita por la faceta de Five. —Pero ninguna de ellas se pudo soportar la una a la otra, asi que le pasó eso. Esa idiota debió haberse quedado muerta.
— Siempre… Te… amaré…. Zero… —decía Five entre cortada mientras me acercaba. — Mi… Her…mosa… Zero…
— Te veré en el infierno… —me despedí de ella atravesándole el torso con mi espada, matándola. — Hermana.
Por otra parte, las tres bestias forcejeaban fuertemente mientras los apóstoles solo se quedaban viendo la pelea cuando unas partículas brillantes los rodeaban a los tres.
— ¿Eh? ¡¿Qué demonios es esto?! —expresó Dito impactado.
— Invocaste a un ángel sin la ayuda de una Entonadora. — le expliqué a secas el motivo. — Eso es un precio que tendrás que pagar.
Lo que consternó a Dito fue que al darse la vuelta, vio cómo su criatura desapareció ante sus ojos.
— ¡¿Qué carajos pasa?! —espetó el chico en ese estado. — ¡Eso no es justo! ¡Finalmente lo encontré! ¡Al fin encontré un mundo donde verdaderamente puedo vivir y amar! Yo… ¡Yo yo yo yo yo yoo! —expresó molesto y desconcertado tratando de correr hacia mi justo antes de transformarse en una paloma.
Yo en cambio no podía hacer nada para impedirlo, los tres tenían que pagar por sus acciones de alguna forma.
— Cent. —dije en forma melancólica.
— Asi son las cosas, ¿eh? —comentó el mencionado empezando a comprender las consecuencias. — La verdad no tenía idea. Soy un tonto después de todo, ¿sí? Pero, de todos modos no tiene sentido vivir en un mundo sin la señorita Two. No hay opción, ¿verdad?
Fue asi como Cent fue el segundo en transformarse en otra paloma.
— Fue muy divertido mientras duró. —dijo Octa tras ver a su bestia desaparecer. — ¿Sabe, señorita Zero? Me hubiera gustado follar con usted al menos una vez, pero qué más da. Ya de todas formas la he ayudado en todo lo que usted necesitaba… —finalizó justo antes de transformarse en una paloma.
— Fue un gran honor haberla servido, señorita Zero. —Decadus me agradecía por sus servicios, como todo un caballero. — Espero que volvamos a vernos en otra vida.
Y así fue el último en transformarse en una paloma y asi dejarnos solos a Mikhail y a mí.
Era hora de enfrentar a One y matarla de una vez por todas.
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22 de Abril del año 1000 d.C. – CIUDAD CATEDRAL
— Asi que esta es la guarida de One, ¿verdad? —asumí viendo los edificios medio destruidos.
De repente, apareció un portal en el cielo y en ese preciso segundo apareció Gabriel intentando darnos una paliza, Mikhail, al no sentirme en su lomo, me buscaba alrededor como loco cuando le llamé la atención:
— ¡Hey! ¡Te encargo a ese dragón! —lo llamé pidiéndole que fuera por el dragón de mi némesis.
— ¡De acuerdo! ¡Ten cuidado, Zero! ¡Ten cuidado, ¿Ok?! — me imploraba el dragón que me cuidara la espalda.
— ¡Ya lo sé, Mikhail! —le repliqué afirmándole eso último.
[NieR: Automata OST: Sound of the End (Dynamic – Vocals)]
De inmediato, realicé un aterrizaje audaz por medio de una voltereta, seguido por un gran espadazo hacia un soldado, después me puse a correr por las paredes rebanando a muchos de ellos creando un gran baño de sangre y sacándoles las tripas a mi paso.
Después apuñalé a uno de ellos con mi espada asesinándolo instantáneamente.
La gran mayoría de ellos se me quedaban viendo mientras yo caminaba hacia el centro del círculo que me rodeaban.
— Me llamo Zero… la Entonadora original… Y la imortal… —decía haciendo un discurso cuando unos cabrónes se me fueron encima intentando agarrarme.
Me trataron de someter pero con una gran fuerza impresionante me logré quitármelos de encima irritándome por sus acciones tan nefastas.
— ¡Ya fue suficiente! ¡Intentó hacer un discurso! —les reclamé irritada. — A ver… ¿Dónde me quedé? —Pero no me acordaba en qué punto me quedaba y fue asi como exploté. — ¡Puta madre! ¡Ahora si me perdí por su culpa!
Reaccioné muy iracunda pateando a un soldado en el abdomen, de inmediato comencé a hacerlos pedazos a los soldados que se metían en mi camino, uno a uno iba cayendo muerto en su propio charco de sangre tendidos en el suelo, todo eso me llevaba a teñirme y mancharme las manos de ese líquido rojo con un gran e intenso olor a metal en lo que poco a poco cruzaba el puente.
Mientras en el cielo, Mikhail andaba peleándose muy fuerte contra Gabriel, quien escupió una bola de fuego que casi me derribaba.
— ¡Toma esto! —exclamó el dragón blanco lanzándole una gran lumbre que logró derribar y por supuesto, matar al dragón negro.
Luego de pasar la mayor parte del puente después de tantos contratiempos, finalmente me vi cara a cara con mi última enemiga, ya sin nadie que la defienda ni nada, y ahora no habia que tirar la toalla.
— ¡One! —la encaré determinada para luego cargar contra ella y chocar nuestras armas afiladas.
— ¿Acaso piensas que eres la única que puede remediar las cosas? —inquirió One encarándome mientras chocábamos nuestras armas defendiéndose. — ¡El mundo no necesita de las Entonadoras!
— Por supuesto, estoy de acuerdo. — le respondí a secas.
— ¡Entonces muérete, Zero!
— ¡Morirás primero, hermanita!
Entre un intercambio de palabras, One y yo nos seguíamos repartiendo golpes con nuestras espadas y ninguna de las dos nos dejábamos vencer tan fácilmente.
Me partí el lomo para matar a casi todas mis hermanas y One era la última que quedaba a vencer, tenía que cumplirle la promesa a Michael y salvar el mundo.
— ¡Yo también puedo asesinar a las entonadoras al igual que tú! —bramó One iracunda mientras me intentaba asestar un golpe mientras me defendía.
— ¡Como si te creyera esa estupidez! ¡Yo tengo que hacerlo! —le respondí de la misma manera mientras apenas logré hacerle una cortada en un brazo.
— ¡Solo eres una habladora! ¡Tú fuiste quien trajo esa maldición! — dijo la rubia enojada. — ¡Por eso debo asesinarte, bastarda!
— ¡Si! ¡Es cierto! ¡Si traje la maldición al mundo! ¡Por eso tendré que asesinarte para poder parar esa locura! —expresé en voz alta mostrando mi faceta seria y determinante.
— ¡Cierra la puta boca! —espetó One poniéndose muy furiosa intentando pegarme.
Parecía una tarea sencilla pero no era fácil, yo no la tenía fácil debido a las habilidades que mi hermana tenia, quien lanzó una clase de hechizo para intentar paralizarme, sin embargo, logré esquivar el ataque y tras hacer un somersault, moví mi espada para asi contraatacar y asi lograr hacerle un sangrento corte en el torso.
A decir verdad no fue profundo pero si lo suficiente para hacer sangrar a One y asi se le escurriera ese líquido rojo por ese orificio.
— ¡Maldita seas…! —masculló One quejándose del dolor en la dicha área. — ¿Cómo has podido…?
— ¿Cómo te pareció eso, gusano? —le expresé escuchándome muy sadica en mi forma de hablar… sonriendo de la forma muy retorcida.
— No sabes con quien te estas metiendo… —One me intentaba advertir tratando de sobreponerse.
— Ohhh…. Claro que sé con quién trato… —le respondí acercándome cada vez más.
— Zero… Maldita imbécil… —siseó One apretando los dientes tambaleando.
— Te llegó la hora, One. —dictaba mi sentencia levantando mi espada hacia arriba.
Al ver que no se podía defender, me disponía a acabar con su vida cuando de repente se sintió un gran y fuerte por toda la zona.
Varios edificios se vinieron abajo, Mikhail de inmediato se alejó de la zona del derrumbe para evitar que los escombros le cayeran encima llegando rapidamente hacia el puente que se estaba haciendo pedazos.
— ¡Zero! ¡¿Qué está pasando?! ¡Todo se cae a pedazos! —chilló Mikhail asustado.
— ¡No tengo idea! ¡Pero esto no se ve bien! —le contesté admitiendo no saber nada de ese grave problema que se presentaba.
— ¡De todas formas van a morir aquí y ahora, perras! —nos lanzó un insulto una muy loca One riéndose de forma maniaca. — ¡Lástima que no puedas terminar con tu mision! ¡Porque los tres juntos pereceremos!
De un momento a otro, el cielo se agrietó abriendo una especie de vórtice y por ende, rompiendo el espacio/tiempo por razones desconocidas fue entonces cuando todo eso comenzó a ser absorbido a su paso por la gran fuerza que emanaba el vórtice. Mikhail voló rapidamente hacia mi para separarse de mí y ayudarme a alejarme de aquel desastre.
— ¡Zero! ¡Zero! —exclamaba mi dragón intentando escapar del vórtice.
— ¡Mikhail! ¡No te separes de mí! — exclamé tratando de sujetarme de su escama.
— ¡No te suelteees! — expresó Mikhail tratando de proteger nuestra integridad.
— ¡QUE DEMONIOS ES ESTOOOO! —gritó a todo pulmón One al momento de ser absorbido junto con nosotros hacia dentro de ese vórtice.
Fue una catástrofe inexplicable que dejó gran parte de la catedral destrozada, muchas personas murieron aplastadas por los grandes escombros y los edificios se habían caído incluyendo la iglesia.
[Fin de la canción]
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DE VUELTA AL PRESENTE – CAMPO DE TERMINA – 3:10 AM
Normal P.O.V
Y asi fue como ese vórtice nos absorbió a todos y nos trajo aquí. —Zero terminó de contar su historia. — Esa es la historia de mi vida, muchachos.
Las opiniones no se hicieron esperar.
— Se ve que has sufrido bastante para llegar a tu némesis. —dijo Link pasmado.
— ¿Piensas ir por One aun sabiendo que ya no tienes la flor en el ojo? —le preguntó Andrea para estar segura.
— Claro que sí, Andrea. —le afirmó Zero poniéndose de pie determinada. — No puedo dejar que haga lo que se le dé su regalada gana, necesito detenerla de una vez por todas porque tengo una gran corazonada, de que se haya aliado con Skull Kid.
— No lo dudo… —Link estaba de acuerdo con sus palabras. —Puede que sea capaz de cualquier cosa.
En ese preciso momento, los temblores comenzaron a volverse cada vez más fuertes.
— Hay que moverse, no podemos perder más el tiempo. —declaró Andrea mirando hacia la torre de reloj.
— Vámonos. — sentenció Link serio mientras todo el mundo se dirigían hacia lo que sería la batalla final, la torre de la ciudad reloj.
FIN DEL CAPITULO 30
Notas del autor:
Ya hemos entrado en la parte final de esta aventura de Link y los demás, habrán muchísimas sorpresas así estén pendientes, les prometo que se divertirán.
Nos vemos en el siguiente capítulo.
