Hola! ¿creyeron que iba a dejar de lado esta historia? No! :D Solo no he tenido tiempo suficiente para escribir ya que tengo muy buenas ideas para esta historia...
Sin mas que decir lean tranquilas
Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Chinomiko y las Oc´s a sus respectivos creadores.
~La historia va a tratar temas fuertes como la drogadiccion, prostitucion, muerte, etc, por lo que no es apta para todo publico.
"Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver tele-concursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida... ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: yo elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?"Trainspotting.
Capitulo 1
El lugar no había cambiado, seguía siendo el mismo putrefacto vertedero de siempre decorado con luces de neón, paredes tapizadas como un palacio, humo de cigarros, mujeres con poca ropa, alcohol y música, hogar dulce hogar. En el momento en que los cuatro entraron pasaron totalmente desapercibidos por todos los que ocupaban el lugar, cosa que los alivió un poco, sin embargo no todo sucede como se planeapor lo que cuando estaban cerca del escenario donde estaban las bailarinas se toparon con una persona inesperada.
-Pero miren quien regresó- comentó con sorna la perdición de los hombres, su nombre, Morgaine, su cuerpo es de infarto y su rostro es tallado por la misma afrodita, sus ojos gatunos grisáceos miraban a los recién llegados con burla, sabiendo lo que les esperaba. Caminaba hacia ellos con gracia y sus labios carnosos sonreían- Más bien quienes- agregó cuando estuvo al frente de ellos- Al parecer la droga en otras ciudades no es tan barata como acá- se burló.
-No fuimos por droga- dijo Leigh serio. No le agradaba la chica que tenía al frente.
-¿Entonces a que fueron? ¿A rehacer su vida? Si claro…- miraba analíticamente a cada uno pero se centró en dos personas- Veo que tuvieron un cambio de look, te queda bien el cabello color menstruación gatito- agregó.
Castiel estaba que echaba humo, primero por el comentario a su cabello y segundo por el maldito apodo que inventó Debrah que todos usaban para burlarse de él, sin embargo no pudo decir nada ya que la chica de cabellos lila peinados perfectamente en una trenza siguió hablando.
-¡Lena!- se dirigió a la única chica del grupo, quedaron frente a frente, Morgaine mirando hacia abajo por la diferencia de altura, había una sonrisa de satisfacción ya que al mirarla hacia abajo le daba poder. Por otra parte Lena, miraba desafiante a la otra, no se sentía intimidada después de todo no tenía nada que envidiarle a la chica de ojos grisáceos aparte de sus exuberantes pechos y estatura, después de todo ella sabía sacarle provecho a su cuerpo, lo demostraba con el vestido azul brillante ceñido al cuerpo con el que andaba que acentuaba su exuberante trasero y su espalda descubierta- Veo que te cortaste el cabello- comentó tocando los cortos mechones de color café teñidos en las puntas- Me gustaba más largo, pero bueno no todas saben lo que es moda- agregó.
-Querida…- Habló por fin aludida- Yo siempre soy fabulosa y por algo tengo este corte…- la miró divertida- Y fuimos a otro lado a hacer negocios que no son de tu incumbencia, si volvimos es porque nos gusta aquí- dijo sarcásticamente lo que causó que los otros tres se rieran- Así que cuidado que volvimos y en cualquier momento te quito toda tu clientela- agregó.
Morgaine no se esperaba eso, y lo demostró en su rostro, había escuchado cuando llegó a este lugar que Lena trabajaba en el mismo rubro, sin embargo a los pocos meses lo dejó y empezó con otro tipo de servicios para el Padre. Lena por su parte miraba como la otra analizaba lo recientemente dicho, pero no pasó ni un segundo para que la chica de cabellos castaños se riera estruendosamente.
-¡No puede creer que te lo creyeras!- seguía riéndose cosa que molestó a la chica de cabellos lilas- No volveria a serlo a menos que me pagaran mis estudios- agregó.
-¿¡Que te crees maldita hija de puta!? ¡Ni naciendo de nuevo podrías superarme!- le gritó pero la otra chica siguió riendo.
-Relaja las tetas, solo te molestaba…- se calmó- Sé que eres una de las mejores de aquí y yo ya tengo un tiempo sin hacer esos servicios…- iba seguir pero Castiel soltó una carcajada.
-Si claro- reía.
-¡Oye! Si es cierto- le dijo enojada.
- Y después de aquí te vas a un convento- agregó Lysandro.
-¿Tú también?- se sorprendió al escuchar al chico con heterocromia- Los odio, váyanse a la mierda- agregó mientras los otros dos reían.
-Lamento molestarnos pero Padre nos quiere ver ahora-interrumpió Leigh marchándose de donde apareció.
-¿En qué momento se fue?- preguntó Castiel.
-Cuando estabas pendiente de esas dos- respondió Lysandro.
-Quería saber si en algún momento se agarraban- agregó caminando junto con su mejor amigo donde el Padre
-Ese extraño fetiche de los hombres con las peleas femeninas- comentó al aire la chica de ojos verdes.
-Es porque son tan idiotas que no pueden ver más allá de una encima de la otra moviéndose- le respondió a otra de ojos grises.
Lena se rio y se despidió de la cortesana- Nos vemos - y los siguió.
La chica se quedó mirando por donde se fueron, eran un grupo muy extraño, por lo que escuchaba de la gente hacían lo que fuera por dinero, eran el grupo más eficiente del Padre, según él mismo, pero por algún motivo decidieron marcharse, dejar el dinero fácil para ir a otro lado, pensaba que eran unos estúpidos, si eran buenos en esto ¿Para que irse? Bueno, Castiel era un estúpido, los otros dos no lo parecían y no podía deducir nada de ellos, y Lena, ella era un caso, se notaba que no era tonta, podía llegar a ser una víbora al igual de peligrosa que yo, por eso mismo prefería estar lejos de ella ya que los polos iguales se repelen, sin embargo había algo en ella que la categorizaba como una tonta, tal vez el hecho de que se fue o que se deja llevar por cualquier cosa.
-Por lo menos es una persona con la que puede conversar tranquilamente un rato- se encogió de hombros y se fue a trabajar.
Era un día tranquilo, el sol brillaba como cualquier tarde de verano, en la ciudad caminaban dos jóvenes charlando tranquilamente, ambos eran universitarios, estaban relajados tomando un helado.
-Y entonces llegó Alexy con esa estúpida idea de ir a ese bar- hablaba el chico de cabellos castaños y ojos verdes.
-Pero no le veo el problema, después de todo la pasaste bien- la chica tenía el cabello negro hasta los hombros y sus ojos grandes de igual color, era una chica muy guapa y su cuerpo no era exagerado.
-¡Termine en la pieza de una chica desconocida!- recalcaba su punto haciendo gestos con las manos.
-¿Y? Eso es muy normal- dijo Blane.
-Si claro… ¿Tú lo has hecho?
-¿Qué? ¡No! Yo siempre recuerdo las cosas… por quien me tomas.
-Entonces no es normal.
-No lo sé, te estás haciendo problemas por cosas sin relevancia.
-¡Es relevante! ¿Y si me pegó una ETS?- al decir eso su rostro palideció- ¡Vamos al hospital!
-Sabes que tiene que pasar un mes para saber esas cosas ¿Cierto?
-No estas ayudando.
-Bueno, independientemente de que no la conocías… ¿Fue bueno?
-¡No lo recuerdo!- se entristeció.
-Bueno, si es así, no valió la pena- sentenció haciendo que su amigo se entristeciera más.
Iban a seguir hablando pero un estruendoso ruido los sacó de su conversación.
-¿Qué fue eso?- preguntó Kentin.
-Vamos a ver- dijo Blane y corrió en dirección al ruido. El chico no pudo decir nada y la tuvo que seguir para evitar que haga una locura.
Cuando llegaron realmente solo pudieron ver un auto Peugeot 208 de color gris a toda velocidad arrancando, ambos asumieron que había sido un robo ya que el sonido de la alarma provenía del banco. La chica de pelo negro quedó mirando el rastro que dejaron las huellas del neumático y estaba segura que había visto a chico que conducía el auto antes, lo único que cambiaba era el color del cabello.
-Tierra llamando a Blane- Kentin chasqueó sus dedos en frente de los ojos de la chica.
-¿Eh? Perdón ¿Dijiste algo?- salió de su estado de trance.
-Te quedaste mirado por donde se fue el auto.
-Bueno, es que es un auto muy bonito…- se intentó excusar.
- Es el segundo auto más vendido en Francia.
-Eso no le quita lo bonito…
-Pero no sé qué tan buen auto es…
-Pues yo sí- intentó evadir el tema- Recuerdas que estudio Ingeniería mecánica… No me contradigas- agregó.
-Lo que sea- suspiró cansado el chico- Bueno se me hace tarde, vamos a ir a tomar unos tragos con Alexy y Armin ¿Vienes?
-Lo siento, no puedo… tengo que estudiar, me está yendo muy mal en cálculo, será para la próxima- se excusó.
-Bueno, nos vemos- Kentin se despidió con tristeza y empezó a caminar hacia el paradero del autobús.
Blane se quedó mirando hasta que este entró al bus, suspiró cansada, le encantaba estar con él, sin embargo siempre que este la invitaba tenía que rechazarlo porque no podía dejar de lado su otra vida, una que no podía contarle a alguien que estuvo en la escuela militar. Como si lo invocara con solo pensar en carreras le llegó un mensaje de su hermano, decía que a las 3 de la mañana iba a ser su encuentro por lo que tenía que estar preparaba, al parecer alguien que había desaparecido quería volver a la pista a recuperar su trono.
-Idiota, no va a alcanzar a encender el motor- dijo y comenzó a caminar hacia su casa.
Ya era de noche y cuatro chicos estaban esperando en una habitación totalmente lujosa que llegara el dueño de esta. El lugar no tenía ventanas por lo que un enorme candelabro iluminaba todo el espacio, el suelo de madera lo cubría una enorme alfombra de color negro, las paredes eran rojas pero había una que la tapaba una enorme biblioteca, al frente de la puerta estaba un enorme escritorio café oscuro y en la parte donde estaban sentados habían dos sillones que combinaban con la silla del escritorio de color negro y una mesita de vidrio en el centro de ellos, resumiendo todo lo que había ahí era enorme contando a los dos guardias que los vigilaban, ambos eran más altos que cualquiera de los cuatro, sus brazos eran sumamente músculos lo que los hacia intimidante pero la metralleta que tenían colgada en su espalda era lo que tenía a los cuatro chicos sentados con miedo. Pasaron unos minutos y la puerta se abrió, mostrando a un hombre que bordeaba los cuarenta años, su cabello era castaño pero se notaban unos reflejos blancos delatando su edad, su piel era morena con unas cuantas arrugas no corregidas con cirugías aun, vestía con un traje negro costoso lo que lo hacía ver poderoso e intachable, sin embargo lo que lo hacía ver como todo un jefe eran sus ojos, pequeños y de color verdoso, en ellos no se mostraba ninguna pizca de piedad o humanidad, estos estaban acompañados por una cicatriz que cruzaba de la ceja hasta el parpado izquierdo. Esta persona era el Padre.
Cuando lo vieron entrar los presentes en la habitación se levantaron e hicieron una reverencia diciendo "Victoria en la guerra", la frase que demuestra que estas de su lado, o estabas.
-Veo que los pájaros siempre regresan al nido- dijo secamente a modo de saludo acercándose al sofá, cuando se sentó volvió a hablar- Siéntense, si están aquí deben tener mucho que hablar.
-Padre, hemos venido a pedir su perdón- dijo Leigh.
-Ya veo… Así que supongo que traen todo lo que me robaron cuando se fueron, pequeños bastardos.
Los cuatro sudaron frio, esto no estaba resultando. Lysandro puso una mochila en la mesa y Leigh siguió hablando.
-Como puede ver en esta mochila está el doble de lo que le robamos.
El padre miró a los guardias que lo acompañaban y estos abrieron la bolsa, revisaron los billetes y le dijeron que eran verdaderos.
-Espero que acepte nuestra disculpa Padre.
-Fuimos unos tontos al escapar, creo que habernos ido fue el peor castigo- habló Castiel.
-Debe haber sido demasiado duro para que Castiel diga eso- se rio el Padre- Ciertamente monetariamente hablando es una buena disculpa, pero ¿Y la confianza? Yo les di a ustedes todo, eran mi mejor grupo y me traicionan de esta manera, ¿Cómo piensan recuperarla?
-Padre, sabemos que nunca podrá volver a confiar en nosotros, fuimos cobardes e idiotas al huir, sin embargo estamos dispuestos a todo, incluso no volver a aparecernos por aquí nunca más- dijo Lysandro.
-Siempre fuiste bueno con las palabras… Esa es una buena opción, pero ustedes merecen un castigo…
-Padre- dijo Lena interrumpiéndolo.
-Annabela, me sorprendía que estuvieras tan callada, si me interrumpiste con tanto ímpetu supongo que tienes algo importante que decir.
-Sí… Ciertamente nosotros lo traicionamos, eso se paga con la muerte, sin embargo estamos aquí para enmendarlo, no seguimos huyendo, vinimos aquí a arreglar las cosas con usted, quien nos dio tanto todos estos años. Durante nuestro viaje sufrimos las peores humillaciones, cosas que no veíamos aquí, lo que nos hizo darnos cuenta lo misericordioso que es y lo idiotas que fuimos al habernos ido… La confianza es algo que se gana, lo sabemos desde que llegamos aquí, por lo que le suplico que nos deje partir de cero, estamos dispuestos a todo y si me dice que tome una pistola y me apunte en la cabeza lo haré sin dudar- terminó su discurso sorprendiendo a todos los presentes.
-Lindas palabras querida… Sin embargo no he cambiado de opinión respecto al castigo- dijo haciendo que los cuatro aludidos sudaran frio, estaban seguros que sus cuerpos terminarían en la playa- No quiero que se vuelvan a aparecer por aquí nunca más, a menos que yo se los ordene, siempre tienen que estar dispuestos y listos cuando eso pase… Además si sé que alguno de ustedes cae en alguna adicción- hizo una pausa mirando a la chica y al peliteñido- tomaré en consideración lo dicho por la señorita aquí presente… ahora lárguense- finalizó.
Los cuatro hicieron una reverencia y se marcharon, una vez en el auto, fuera de todo peligro visible suspiraron tranquilos.
-¡Ves lo que haces!- gritó Castiel- ¡Ahora como mierda me voy a drogar!
-No seas estúpido- dijo Leigh.
-Como que estúpido… ¡La estúpida es ella por dar ese maldito discurso!
-Si no fuera por ella el castigo seria otro- intentó tranquilizar a su amigo Lysandro- Es obvio que la muerte era único que nos esperaba si no hubiera interrumpido.
-¿De qué hablas?- preguntó extrañado Castiel, después de todo el mismo Padre había dicho que su castigo no había cambiado.
-Los hombres que lo acompañaban estaban listos para dispararnos en el momento en que terminara la oración- habló finalmente Lena- Si hubieras estado tan concentrado en no cagarte en los pantalones te hubieras dado cuenta- se burló.
-Tsk… Lo que sea, ¿Y qué vamos a hacer ahora? No sabemos hacer nada y no tenemos dinero.
-Bueno eso no es cierto- comentó el chico de cabello negro.
-En parte lo de no saber hacer nada si, pero lo del dinero…- Lysandro continuó.
-Dime que robaste más de la cuenta- dijo ilusionado el teñido cosa que el chico albino solo lo miro- ¡Lysandro te besaría en este momento!
-Por favor no- se alejó de su mejor amigo.
-¿Y cuánto es para cada uno?- preguntó la chica.
-Lo suficiente para vivir de lujo por cuatro años- respondió Leigh.
-¿Los cuatro juntos?
-Cada uno.
Hubo un silencio de parte de los dos que estaban en los asientos delanteros por unos segundos para luego gritar de alegría y abrazarse.
-¡Esto hay que celebrarlo!- gritó Castiel encendiendo el auto para irse de ese maldito lugar del que no visitarían hasta nuevo aviso.
Llegaron a un bar de la parte más lujosa de la ciudad, el lugar se notaba elegante, las luces eran azules y combinaban con la pequeña pista de baile que había en el centro, las mesas estaban alrededor de esta, los asientos era de color negro y había un escenario donde un grupo tocaba música ambientado el lugar, a su lado estaba la barra y una escalera que llevaba a la zona VIP en el segundo piso, al haberse arreglado para visitar al Padre no destacaban del resto, excepto por el auto en el que andaban pero eso no era importante, una vez que se instalaron en la zona VIP del lugar y pidieron todo lo que se les diera la gana.
-¿Y qué van a hacer con el dinero?- preguntó Castiel tomando un sobo de Whisky.
-Voy a abrir una tienda de ropa- Leigh fue el primero en responder- En memoria a Rosa.
-Eso es muy lindo- comentó Lena- Eso sí, debe ser una tienda con la mejor ropa y la más fabulosa- agregó lo que hizo que todos se rieran. Hubo un silencio ya que todos quedaron pensado en Rosalya, hasta que Castiel volvió a hablar.
-Yo voy a volver a las carreras.
-Tu nunca vas a dejar las adicciones cierto- suspiró la chica.
-Vamos, soy bueno en eso y con este dinero voy a tener el mejor auto… nadie me va a ganar –dijo con convicción.
-¿Y tú Lysandro?- preguntó Leigh.
-No lo se- dijo pensativo.
-Eres un tiro al aire- comentó Castiel.
-Vas a tu ritmo por la vida- lo siguió Annabela.
-¿Y tú?
-Yo pienso estudiar…- dijo ilusionada la chica.
-¿Todavía te quedan neuronas para eso?- la molestó el chico de cabello rojo.
-¡Claro que sí! ¡Voy a estudiar y ser el mejor médico del mundo!- alzo su vaso de vodka.
-¡Salud!- dijo Leigh y todos brindaron.
-Ve el lado bueno…- dijo el chico albino- Por lo menos eres experta en poner inyecciones- agregó y todos rieron.
Las horas pasaron rápido hablando de sus sueños y lo que harían con el dinero, entre medio Helena decidió ir a bailar junto con Castiel donde divisó a un chico de pelo negro con ojos azules que le llamó mucho la atención por lo que dejó a su amigo botado para ir a buscar a su presa. Cuando el chico se fue volvió a donde estaban los demás en el segundo piso, al llegar notó que Leigh y Lysandro se habían marchado.
-Veo que no te resultó- comentó Castiel, cosa que la chica solo suspiró.
-No era una persona que le gustara bailar, solo hablamos un rato y otro chico de pelo castaño se lo llevo antes de que algo más pasara- contó enojada.
-Como sea, ¿Quieres venir conmigo?… Hoy tengo mi carrera de bienvenida.
-De allá somos- sonrió y ambos se fueron del lugar.
¿Como estuvo el capitulo? Espero que les haya gustado y que me dejen un Review con su opinión
Muchas gracias por mandar sus Oc's me gustaron todas pero solo algunas salen en este capitulo, en el próximo yo creo que saldrán las demás~
Me gustaría dar una fecha para el próximo capitulo pero estoy un poco colapsada con mis estudios :c
Nos leemos~ Shirogami-Sama
