Hola gente hermosa! he vuelto con un nuevo capitulo de esta historia... espero que lo lean, se que ha pasado mucho desde que no actualizo pero tuve un 2018 muy agitado y tenia un bloqueo de escritor... pero ahora he vuelto con más!


Tres chicos caminaban por la calle a altas horas de la madrugada, uno de ellos tambaleándose de un lado a otro mientras que los otros dos discutían.

-¡Maldición Kentin! Iba a pasar el rato con una linda chica y tú me lo arruinas- se quejaba el chico de pelo negro y ojos azules.

-¡Te hacia un favor! ¿O acaso quieres terminar con una extraña en tu cama?

-¡Claro que sí!

Kentin estaba perdiendo la paciencia, no encontraba la manera de hacerlo entrar en razón- Mira ¿Qué pasa si la chica te pega alguna enfermedad? ¡¿Eh?! Con lo descuidado que eres…

-A ver, no proyectes tus anécdotas en mí… Sí a ti te pasó eso y ni siquiera recuerdas con quien te acostaste es problema tuyo, yo tenía las cosas claras…

-Sí, claro- rodó los ojos el castaño- Y si recuerdo como era la chica…

Los gemelos pararon en seco y Alexy, que por estar borracho estaba muy callado gritó- ¡¿Quién es?!- con furia, era un secreto a voces que al chico de pelo celeste le gustaba el militar.

-No la conocen…

-Querido, yo tengo muchos contactos, no me subestimes- alegó el "hijo planeado".

-¡Con mayor razón no quiero contarles!

-Vamos Ken- lo agarró de los hombros Armin- Somos tus amigos, tenemos que contarnos todo.

El castaño suspiró resignado, se lamentaba en el momento que dijo que se acordaba de la chica, ahora no se los iba a sacar de encima- Se llama Gracielle…

-¡Gracielle!- gritó la exuberante chica de ojos grisáceos haciendo que todos en el burdel supieran de la presencia de la chica.

-¿Qué quieres Morgaine?- preguntó irritada la aludida, una chica de cabello corto color negro, figura delgada y unos carnosos labios.

-¿Molesta por algo?- preguntó la chica de cabello largo- ¡Déjame adivinar! Estas preocupada por el chico desconocido con quien te acostaste…

-¡¿Cómo lo sabes?!- gritó sorprendida.

-Yo sé todo- le guiñó un ojo.

-No sé cómo pudo pasar- Gracielle tomó su cabeza con ambas manos- Según yo no tomé demasiado…

-Al parecer no… Pero ¿Estuvo bueno?- al escuchar eso la chica de ojos violetas frunció el ceño.

-Que vulgar… Esas cosas no te interesan.

-¡Claro que sí!- se quejó Morgaine- Ya no tienes 15 años como para que te de vergüenza hablar de esos temas…

-El problema es con quien hablo esos temas.

-¡Oh! Ya veo, bueno, te dejare pasar esta vez que no me consideres tu amiga…

Gracielle alzó las cejas, ellas no eran amigas, solo se hablaban cuando podían sacar algún benefició la una de la otra, o al menos así partió. Luego de un tiempo se juntaban a conversar de cosas triviales, como de lo mal que se visten ambas, según la perspectiva de la otra, o sobre su trabajo que era bastante similar solo que una no recibía placer, como le decía Morgaine. No eran amigas, dado que ninguna confiaba en la otra, pero tampoco se odiaban, tenían una extraña relación.

-¿Y ese buen humor?- preguntó Gracielle- ¿Tuviste un buen cliente?

-No, mucho mejor… ¿Recuerdas al mejor grupo del padre?

— ¿Cuál? ¿Los que arrancaron con dinero?

—No seas tonta… Obviamente son ellos.

— ¿Qué sucede con ellos? —contestó con enojo.

—Volvieron, los vi ayer, al parecer iban a disculparse con el Padre.

— ¿Y qué pasó? Todos los que vuelven terminan muertos.

—No lo sé, pero los vi salir luego de unas horas.

—Me preguntó que habrá pasado ahí dentro…

—Bueno… por lo menos dejaron al Padre de buen humor por lo que si quieres hablar de negocios con él, no tendrá problemas.

— ¿Cómo sabes que voy…—la chica de pelo negro no pudo terminar su oración ya que fue interrumpida por otra persona que trabajaba en el local.

— ¡Oye Mist! ¡Tienen un cliente!

— ¡Ya voy!—contestó Morgaine —Bueno, te dejo… Espero que te vaya bien con tus asuntos —agregó y desapareció entre la gente del club dejando a Gracielle con las palabras en la boca.

—Esa zorra siempre está un paso más adelante que yo—comentó al aire y emprendió rumbo a la oficina de su jefe, el Padre.

Eran las tres de la mañana y un gran grupo de personas estaban reunidas a las afueras de la ciudad donde comienza la carretera, muchos de ellos arriba de lujosos autos, todos modificados para los que les acontecía en ese lugar, una carrera de autos. No pasaba ningún otro vehículo por la carretera a esa hora por lo que era perfecto para la carrera, cuando Blane llegó junto con su hermano Troy el lugar ya estaba repleto, la música sobrepasaba la que llevaban en el auto y la gente bailando les impedía un poco el paso para llegar al punto de partida. Por lo general a estos eventos solo llegaban maniáticos de los autos, como la chica de cabellos negros, o gente en busca de droga o alcohol clandestino, o gente como su hermano, del tipo bohemio que solo está ahí para que la gente escuche su música. Ambos bajaron del Bmw m3 color blanco y rápidamente muchos amigos de Troy y otros corredores como Blane se les acercaron.

— ¿Por qué tanto alboroto? — preguntó la chica.

—Es que hoy regresa un grande…— dijo un chico.

— ¿Un grande?

—Sí, creo que tú no frecuentabas por aquí cuando él estaba pero ahora ha regresado a quitarte tu título—agregó otro.

—Ya lo veremos, grande o no, yo soy la que manda aquí, no me interesa que haya sido el mejor… Eso fue antes—dijo Blane con convicción acomodándose su camisa de cuadros azul con negro.

— ¡Esa es mi chica! ¡Así se habla! ¡Haz que se trague el humo de tu motor! ¡Métele su ex título por el culo! —y muchas otras cosas así gritaban los amigos de la chica.

Por otra parte el chico al que le estaban tirando mierda antes de que empezara su "regreso a las calles" como él mismo había dicho, estaba llegando junto a su amiga.

— ¿Cómo conseguiste este auto? —preguntaba Annabella asombrada.

—Bueno, tengo santos en la corte… Y cuando les comenté que quería volver, solo me lo entregaron y me dijeron que destronara a la zorra que tomó mi lugar —sonrió ladinamente el chico.

—Sí claro—rodó los ojos la chica pero luego reacciono Entonces… ¿Planeaste todo esto antes de hablar con el Padre?

—Claro que sí—sonrió ladinamente.

—Wow, eres un idiota con suerte.

—Bueno… hoy es un buen día

—Eso veremos, espero no verte perder, porque esos santos en la corte que tienes querrán ver tus bolas cortadas si eso pasa—se bajó del auto la chica por unos instantes pero luego volvió a entrar—Escóndeme.

— ¿Qué pasó?—preguntó un poco extrañado Castiel.

—Acabo de ver a un cliente problemático—respondió hundiéndose en su asiento.

— ¿Tú pasado te atormenta?

—Cierra tu puta boca, esto es serio.

Preocupado el chico de cabellos rojos se puso serio y miró a los ojos a su amiga— ¿Es un ex cliente?

—Sí—dijo con un suspiro la chica— Era… un cliente frecuente… se podría decir que es eso…—agregó casi como un susurro.

—Vamos, no es momento para sonrojarte por tu anterior vida sexual…

— ¡No es eso! El problema es que esta… persona quedó un poco dolida cuando me fui—respondió con una mueca de desagrado.

—No me digas que se enamoró—se rio Castiel.

—Lamentablemente…

—Pobre idiota, si conociera tu verdadera personalidad…—comentó ganándose un golpe por parte de la chica.

—Cállate y vamos, la carrera está por comenzar.

—Como tú órdenes—sonrió el chico, olvidándose totalmente de la discusión e hizo sonar el motor de su Dodge Challenger R/T de color negro haciéndose notar entre la multitud.

Todos los que estaban amontonados alrededor de Blane empezaron a dispersarse para poder tener un buen puesto para ver la carrera. Al cabo de un minuto solo quedaba la competidora y su hermano, quien parecía que buscaba a alguien con la mirada.

— ¿Viste una cara conocida?—pregunta la chica divertida al ver el sobresalto de su hermano.

—Creo… Realmente no estoy muy seguro—contestó sin mirar.

—Bueno- le tocó el hombro—Será mejor que nos preparemos, luego buscas a tu enamorada—agregó caminando hacia su auto, pero paró cuando se dio cuenta de que no la seguían— ¿Acaso no vas a acompañar a tu hermana?

—Esta vez paso… voy a seguir buscando—respondió perdiéndose en la multitud.

Blane siempre se preguntó el por qué su hermano era tan enamoradizo, cuando alguien le gustaba era imposible que se olvidara de ella, o al menos de la chica a la que estaba buscando, ya que de un momento a otro dejó de lado a su hermana y todo el drama que hizo para que compitiera en dicha carrera, al menos le gustaría que se la presentara.

—Bueno, él se perderá mi victoria—dijo confiada entrando al auto y dirigiéndose al punto de partida.

Cuando llegó ahí se sorprendió por ver el auto, estaba como recién sacado de la tienda, cosa que la sorprendió ya que la mayoría los conseguía usados o en talleres de segunda mano. Ninguno nuevo llegaba con tal auto, tal vez el tipo si era muy bueno en su tiempo.

—Hola niña rica, lista para morder el polvo—dijo a modo de saludo Castiel a la chica del otro auto.

—Vete al infierno—respondió Blane mirando al pelirrojo—Bueno viendo tu cabello de menstruación creo que vienes de ahí—agregó burlándose.

Castiel solo miró de reojo lo que la ventana del auto dejaba ver de su competidora—Para ser una niña mimada tienes una boca sucia—comentó.

—No te enojes gatito—escuchó a Annabella dentro del auto—Me reí mucho con su comentario—agregó levantándose del asiento del copiloto—Espero que le demuestres a este idiota que conduce peor que yo—le dijo a la chica.

La chica de cabellera negra se quedó extrañada por la actitud de ambos, era común que algunos competidores estuvieran con sus novias pero al parecer esa chica no lo era, a menos que sea una relación basada en insultos, como sea, lo que más le preocupaba a Blane era por qué ese chico le decía niña rica.

En el otro auto Annabella criticaba al conductor— ¿Investigaste a la chica?

—Claro que sí, ahora debe estar pensando que conozco que es una niña consentida de sus abuelos.

— ¿Solo lo haces para que no esté concentrada en la carrera?—preguntó la castaña a lo que su acompañante asintió- Eres un bastardo…

—Solo aseguro mi victoria—se rio Castiel—Ahora cállate que la carrera va a empezar.

—Tsk—se acomodó en su asiento.

En unos instantes llego una exuberante mujer rubia, vestida muy provocadoramente con un pañuelo en una mano indicando que ella era la que daba la partida. Se posicionó entre ambos autos y en lo que a Blane le parecieron minutos de espera la mujer dejó caer el pañuelo dando inicio a la carrera.

Ambos autos partieron a toda velocidad en el mismo instante sin embargo a la primera curva de la carretera Blane se adelantó.

— ¡Idiota! ¿Cómo dejaste que te pasara en esa vuelta?—gritó histriónicamente Annabella.

— ¡Cállate! —respondió gritando de vuelta Castiel—Es solo estrategia, conozco esta carretera de memoria, por lo que solo es cuestión de que lleguemos a cierto lugar y ganare—garantizó.

—Más te vale que así sea, no quiero estar cuando los que te prestaron el auto te masacren— agregó la chica mirando por la ventana.

—Ahora recuerdo porque nunca te invitaba a estas cosas—comentó por lo bajo el chico.

La castaña solo rodó los ojos ante el comentario y siguió mirando el paisaje. La carrera parecía eterna para la chica que solo podía mirar, ya que Castiel se desconcentraría y no quería que unos matones los golpearan por su culpa, así que se abstuvo de sus comentarios sarcásticos- histriónicos que tenía para el chico. Iba a seguir quejándose mentalmente hasta que Castiel habló.

—Ahora si vas a perder niña rica— se burló mientras giraba el manubrio hacia una salida de la carretera.

—¡¿Qué mierda estás haciendo ahora?!— gritó totalmente fuera de si la copiloto.

—Ya te lo dije, conozco esta mierda como la palma de mi mano— respondió tranquilamente.

—¿Eso no está contra las reglas?

Castiel se rio ante el comentario y casi no logra esquivar un tronco que había en el camino de tierra —Lo único que dicen esas mierdas es que llegues antes que tu compañero… ¿Realmente creíste que decía algo más? — agregó burlándose de la chica.

Annabella hizo un mohín, pero no se dignó a responderle, así que volvió a mirar el camino. Por otro lado, Blane quedo muy extrañada al no ver ni rastro de su contrincante, sin embargo, no lo pensó mucho, ya que estaba a más o menos cinco kilómetros de la meta y no podía darse el lujo de pensar en el pobre idiota de cabello rojo, claro que no, las carreras eran algo muy serio para ella.

Cuando la chica de cabello negro diviso la meta sin rastros del otro auto se dio el lujo de tranquilizarse, lo que ella nunca espero fue que desde un camino colateral apareciera el auto negro a solo metros de la meta, el suceso fue impactante para todos, en especial Blane, que cuando cruzó la meta lo único que tenía en mente era golpear algo.

—¿Qué acaba de suceder? — preguntó su hermano en el momento en que se bajó del auto. Pero ella no respondió, solo dirigió su camino a la multitud que rodeaba al actual campeón.

—¡Hiciste trampa! — gritó la chica de ojos negros al pelirrojo cuando estuvieron frente a frente.

Toda la multitud se cayó, expectantes a lo que respondía Castiel.

— Querida aquí todo se vale…— dijo abriendo los brazos como triunfador — Qué no supieras el atajo no es mi problema— agregó y mucha gente lo siguió, por lo que Blane derrotada le entregó las llaves de su auto y Castiel se las arrebató de las manos y extendió el brazo con las llaves en señal de triunfo mientras el público vitoreaba.

Cansada de ver como celebraban al actual campeón decidió irse del lugar. Caminó unos cuantos pasos lejos de la gente y el chico de cabello rojo apareció ante ella.

—Te tengo un trato…


¿Que le dirá Castiel a Blane? aun no lo sabemos ¿Donde quedaron los demás? pronto lo descubriremos!

Espero que les haya gustado el capitulo planeo subirlo a mi cuenta de Wattpad para poder ponerle imagenes a los capitulos... pero será más adelante

Nos leemos... Shirogami~