DISCLAIMER: NIeR: Automata, Drakengard 3 y The Legend of Zelda: Majora's Mask no me pertenecen, sino a sus respectivos dueños que vienen siendo Square Enix y Nintendo, nada más tomo prestados a los personajes para realizar esta adaptación

CAPITULO 35 – UNA BRUTAL CONFRONTACION.

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MIENTRAS TANTO CON LINK Y ANDREA

Mientras todos los demás estaban resolviendo sus propios asuntos en su propio lado, los dos elfos se toparon con una cosa que les pareció familiar e intrigante.

— Este lugar… Recuerdo haber estado aquí antes. —articuló Link pasmado por el aspecto de la zona.

— Yo también… Pero algo luce muy diferente, y perturbador. —secundaba Andrea viendo el fondo que resultaba ser el cielo rojizo, pero hubo algo que la puso alerta. — Esas arenas… ese árbol.

— ¿Qué? Un minuto… — Link se comenzó a percatar de ese siniestro presentimiento. — Estamos en el mismo cuarto…

— Del templo del agua… —coincidió la peliplateada reconociendo el cuarto.

Fue en ese momento cuando aparecieron unos espectros que se materializaron formándose dos seres oscuros, pero lo más chocante fue que esas eran las versiones oscuras pero más siniestras de sí mismos que los elfos jamás esperaban volver a ver.

— No puede ser… —masculló Link abrumado por la apariencia de su contraparte malvada.

— Creo que nos hemos metido en un serio problema, muy grande. —dijo Andrea en el mismo estado sacando su escudo y espada.

— No tengo duda. —expresó Link determinado haciendo la misma acción.

— ¿Estás listo, Link?

— Listo, Andrea.

Y asi fue como ambos elfos cargaron contra sus contrapartes chocando sus espadas con suma brutalidad mostrando miradas intensas entre ellos.

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CON ZERO, MIKHAIL Y MICHAEL…

Zero y los dragones finalmente llegaron hacia donde estaba su némesis que tanto habian estado intentando cazar durante un largo tiempo… Ahora que estaban encerrados en esa catedral, no había forma de que One huyera como la otra vez. No habia escapatoria.

El lugar era casi idéntico al interior de la catedral en donde Zero intentó abatir a todas sus hermanas en vano, pero ahora todo era diferente, no había nadie quien detuviera a Zero de hacer pedazos a su némesis de una vez por todas con toda su fuerza.

— Mikhail, Michael... Esta será nuestra batalla final contra la que nos hizo la vida imposible… Me enfrentaré a One yo sola asi que no intervengan por favor. —declaró Zero muy seria mostrando iniciativa mientras ponía atención a su archi-enemiga.

Pero en ese preciso segundo, One, al igual que las demás hermanas, llegó a invocar a su dragón que creían muerto, alertando Zero y a sus dragones.

— Mejor retiro lo dicho. —reconoció la peliblanca abrumada por el poder de su hermana.

— Es lo mejor, nosotros nos encargaremos de ese maldito bastardo que me mató hace tiempo atrás, estoy muy prendido en vengarme de él. —expresó Michael emocionado y eufórico con muchísimas ganas de pasarle la factura.

— Sí que tienes los malditos huevos para venir a morir no es cierto, ¿perra? —inquirió One en tono malvado mostrándose seria, pero malosa a la vez con el afán de insultar a su hermana.

— Esa forma de hablar me recuerda a mi cuando tenía la flor en mi ojo… Me duele recordar la crueldad que cometí hace tiempo, y sobretodo verte convertida en algo que juraste destruir. —le argumentó Zero recordando su vida pasada en que se la pasaba matando gente antes.

— ¡¿Por qué carajos te importa mi flor que el amo Majora me otorgó?! —le espetó One furiosa por escuchar las palabras de la mujer.

— Porque esa flor te ha jodido la mente, One ¡Ahora si tengo un motivo real para asesinarte de una vez por todas, te aliaste con un idiota que está mal de la cabeza y amenaza con destruir la humanidad! —exclamó Zero enojada señalándola con el dedo para luego desenvainar su espada y escudo aproximándose poco a poco hacia su enemiga.

— ¡No te atrevas a faltarle el respeto al gran Majora! ¡No tienes idea de lo muy abominables que son sus poderes! ¡Mi señor me encomendó esta labor para detenerte, o matarte si es necesario para cumplir nuestro cometido! —respondió One con el mismo tono apuntándose entre ellas.

— Eso no va pasar One. —sentenció Zero para luego chocar sus respectivas espadas haciéndose miradas bien intensas.

Michael y Mikhail lidiaban con Gabriel agarrándose a golpes, solo que este último parecía ser algo más fuerte de los tres y lograba golpearlos con facilidad, era una situación difícil para todos.

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Mientras tanto, A2 luchaba contra la comandante White a espadazos usando sus respectivas armas, la androide sentia enojo acumulado en su interior y que mejor que descargarlo en esa persona que le hizo la vida miserable por la muerte de sus compañeras.

— ¡Maldita perra…! ¡Mataste a mis amigas e incluso te atreviste a mandarme matar…! —le escupió A2 descargando su enojo mientras forcejeaban fuertemente con sus espadas.

— Hice lo que el protocolo nos dictaba a nosotros los YoRHa, deberías comprender eso, numero 2. —dijo White a secas, cosa que llegó a molestar más a la androide.

— ¡Comprender eso mis huevos! ¡Nos mentiste! ¡Nos mentiste a todos los androides, Numero 21, Numero 16… Y a NUMERO 4! —A2 le gritaba eso ultimo mostrando enojo y tristeza en su voz mientras se quitaba a la mujer de encima con su espada recordando a sus camaradas caídos en su misión de Pearl Harbor.

2B y 9S lidiaban con sus contrapartes malvadas peleándose a espadazos mientras estos se reian de forma malvada y distorsionada.

— ¡Ustedes son unos ineptos buenos para nada! —espetó 9S al grado de insultar a los verdaderos.

— ¡No! ¡Ustedes son unos monstruos! —lo encaró el verdadero 9S molesto.

— ¿Por qué no mataron a esa putita que está lidiando con nuestra comandante? —inquirió 2B maldita insultando a A2, para el enojo de la verdadera androide.

— ¡Callate! ¡No te atrevas a hablar asi de A2! —la regañó 2B verdadera en tono severo mientras se peleaba a espadazos.

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Luego de breve intercambio de fuertes choques de espada, Zero y One se miraban una a la otra con mucha seriedad y tensión entre ambas, para después volver a tener un intercambio de golpes de espada y rozar sus filos generando esa misma sensación de antes.

— Esos dragones no te van a ayudar… Gabriel los hará pedazos y a ti también. —One le dictaba sentencia de muerte en un intento de sumirla en la desesperación.

— ¿Eso piensas? Entonces dime que pasó con las demás hermanas que tu amo revivió. —declaró Zero dejándola callada y haciéndola enfadar poco a poco.

Mikhail y Michael seguían luchando contra Gabriel con muchísimas dificultades, ya que el dragón de la rubia ojiroja les lanzaba rayos que golpearon a los dos dragones, pero estos no estaban dispuestos a rendirse.

— Ese cabrón es muy fuerte… —masculló el dragón mayor algo herido por el ataque.

— No lo dudes, es demasiado poderoso. —reconoció Mikhail haciendo su usual puchero infantil.

— Tenemos que idear una estrategia… Y pronto. —pidió Michael formar un plan para matar a Gabriel de una vez y para siempre.

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— Tu… Las mataste… —siseó One visiblemente enfurecida intuyendo las acciones de su hermana.

— Algo asi, pero Link y Andrea me echaron una mano… ¡Ahora estoy dispuesta a hacerte pedazos para impedir la calamidad que tú y Majora intentan sembrar! — sentenció Zero mostrando determinación volviendo a chocar sus espadas, reanudando asi su pelea.

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Link y Andrea luchaban con suma dificultad contra sus contrapartes malvadas, al igual que la vez pasada, los seres oscuros copiaban todo sus movimientos por lo que con su gran fuerza impresionante de sus espadas, lograron tumbar a los verdaderos al suelo hiriéndoles en la cadera.

— Demonios… Son demasiado pesados… —masculló Link sintiendo dolor en esa herida.

— Sí que lo son… De eso no tengo duda… —dijo Andrea quejándose de lo mismo.

Los elfos no podían moverse con facilidad por la herida sangrante que sus contrapartes les infringieron, estaban indefensos… Estaban a la merced de sus sombras oscuras.

Todo lo que podían hacer los elfos era mirar como sus contrapartes se acercaban lentamente con intenciones asesinas.

— Este es el fin… —Link apretaba los ojos esperando su muerte.

— Hicimos lo que pudimos… —Andrea parecía rendirse de la misma forma.

— Ahora que admitieron sus derrotas, déjenos llevarlos a las filas de los muertos… —la Andrea malvada reia con malicia comenzando a levantar su espada junto al chico oscuro. — ¡Mueran!

Las contrapartes malas estuvieron a punto de cumplir su amenaza cuando una gran luz brillante apareció en el lugar forzando a cerrarles los ojos soltando un gran quejido de una extraña manera.

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A2 seguía agarrándose a espadazos con White, durante ese lapso, la androide recibió una cortada en la mejilla izquierda y la comandante entonces le dio una patada que llegó a tumbarla al suelo.

White rápidamente intentó atravesar a A2 con la espada Cruel Oath, pero esta reaccionó perspicazmente rodando hacia el otro lado para ponerse de pie.

— Eres muy buena, Numero 2… Creo que por todo lo que pasaste te hizo más fuerte. —comentó White con burla.

— No tienes ni la más remota idea, comandante mentirosa. —respondió A2 apuntando su espada hacia ella de manera retadora.

Ambas androides volvieron a golpearse entre ellas, solo que White logró ver por donde golpear a la androide rebelde y con un gran espadazo la mandó a volar contra la pared, rompiéndola en el proceso.

2B y 9S también tenian dificultades con sus contrapartes malvadas y también ellos fueron lanzados hacia la pared donde estaba A2.

Los tres androides estaban en la situación crítica, igual que los elfos, y sobre todo la ex entonadora.

Debian hacer algo pronto o de lo contrario serian asesinados.

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Zero también estaba en la misma situación que los demás, durante el choque de espadas, recibió una tremenda cortada en una mejilla y en el hombro, pero eso no le impedía seguir luchando contra su némesis y lograr hacerle un corte la sien, justo antes de caer herida tras recibir un brutal espadazo en una pierna.

— Maldita hija de puta… Me heriste en la cabeza… —siseó One enfureciéndose tras sentir la sangre escurrirse por la cara.

— ¡Zero! —chilló Mikhail al ver a la peliblanca tratando de reincorporarse.

Gabriel estaba haciendo pedazos a los dragones, la situación se tornaba cada vez más peligrosa y mortal para el grupo.

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Las contrapartes oscuras de los elfos estaban a punto asesinarlos a sangre fría cuando repente una luz muy brillante apareció frente a todos y fue entonces, cuando algo los golpeó fuertemente, como un espadazo.

Tras abrir lentamente los ojos y aclara su vista, Link y Andrea notaron una figura esbelta parada a espaldas de ellos, el chico, o eso es lo que los elfos pensaban, llevaba cabello corto de color azul marino al igual que su capa, el atuendo y las botas.

Pero lo que les llamó la atención era el aspecto medieval de esa espada que el tipo ostentaba.

— ¿Qué demonios eres? —espetó Link oscuro molesto quejándose por la golpiza que recibió junto a Andrea maligna.

— Solo soy un tipo que viene a cambiar el futuro… Si tienen el coraje para enfrentarme, háganlo ahora. —los retó el peliazul-marino mostrando su postura como guerrero.

— Si piensas morir como esas cucarachas, ¡te daremos ese gusto quitándote esa cosa que tienes en la cara! —exclamó Andrea malvada cargando junto con Link oscuro con el propósito de asesinar al tipo, ademas de referirse a ese antifaz metalico del mismo color que su atuendo.

Fue asi como el misterioso enmascarado dio batalla a los seres oscuros, el Link malvado trato de golpearlo con un corte horizontal pero el peliazul-marino logro esquivarlo haciendo un salto hacia atrás y cargar contra él y tumbarlo al suelo con un poderoso ataque diagonal con su espada, mandándolo al suelo adolorido.

— ¡Vas a ver pedazo de mierda! —gritó Andrea oscura furiosa intentando atravesarlo con la espada, solo que este se percató y esquivó el ataque, para su furia.

El peliazul-marino tenía un excelente ojo de águila para leer sus movimientos, la Andrea oscura intentó hacerle un corte vertical desde el aire, pero este también saltó y de un espadazo hizo que la otra dejara caer sus espada y entonces recibiera un brutal corte en el torso y quedara tendida en el suelo.

Los dos elfos estaban sorprendidos por las habilidades que tenía el tipo, por lo que le fueron a intentar hablar.

— ¡Hey! Gracias por ayudarnos… —Link le agradeció por su ayuda parándolo en seco.

— No fue nada, chicos… Solo intento salvar mi futuro de sumirse en la oscuridad, pero creo que me he equivocado de lugar. —dijo el enmascarado en tono calmado mostrando seriedad.

— ¿Futuro en oscuridad? ¿A qué te refieres con eso? — le cuestionó Andrea al oir esas palabras.

— Eso es algo personal… —el peliazul-marino negaba responderles esa pregunta, induciéndoles misterio de sus acciones.

— ¿Nos podrías decir al menos cuál es tu nombre? — Link le preguntaba por la identidad del muchacho.

— Me llamo… Marth… —respondió el mencionado justo antes de que un portal se abriera. —Fue un gusto haber hablado con ustedes… Pero ahora debo partir, nos volveremos a ver. Adiós.

Los elfos se despidieron del tipo viéndolo cruzar el portal hacia el rumbo desconocido y sin tener claro que motivos tenia.

Justo en ese preciso momento, las contrapartes oscuras lograron reincorporarse, visiblemente molestos por las graves heridas que recibieron a manos del enmascarado, pero no estaban dispuestos a caer tan fácilmente.

— Tuvieron suerte de que ese estúpido les salvaran el culo… Pero ahora que ya no está, ahora si les haremos picadillo, imbéciles. —los amenazó Link oscuro riéndose malvadamente.

— Inténtenlo… Ustedes son los que van a caer. —los retó Link verdadero mostrando determinación junto a su chica.

Link y Andrea se veían determinados a derrotar a sus contrapartes malvadas para salvar a Termina de la catástrofe que amenazaba a toda la humanidad y dependían de ellos, de Zero y de los androides quienes ponían sus vidas en riesgo.

FIN DEL CAPITULO 35