Permaneció unos días dentro de la Torre. Sabía que Tony le había dado una habitación, antes del asunto con Ultron ya había permanecido ahí un tiempo. Olvidaba que antes de la base, Tony había cambiado el nombre de la Torre Stark a la Torre Avengers.
Tony había abandonado parcialmente los asuntos de la compañía. Se dedicaba a escuchar las historias del futuro de Steve. Hacía énfasis en las renovaciones de su armadura con el paso de los años. Steve se sentía mejor al tener con quién conversar. A Peggy nunca le había contado todo aquello.
— Así que... ¿estuviste mientras mi madre estaba embarazada?
— En cuanto Howard dio la noticia, nos mudamos a Inglaterra. No quería estar ahí para arruinar todo desde tu infancia. — Había detalles dolorosos que Tony nunca pasaba por alto.
— No creo que hubieras arruinado algo... Mi padre fue muy duro y me habría encantado tenerte ahí para apoyarme. Más ahora que eres el Steve Rogers Maduro. — Bromeó Tony.
— En verdad ha sido difícil. Volví a mi época, pero jamás volví a ser el Capitán América. Ni siquiera intenté salvar a Bucky. No podía quitarle su futuro en Wakanda o sus momentos con Sam... — Recordaba lo cercanos que esos dos se habían vuelto, aunque pelearan casi siempre. Les recordaba a como eran Stark y él al comienzo.
— Me hablaste de Sam, pero ¿Wakanda? — Cuestionó Tony.
Steve rió. — Cierto, faltan unos años para que lo hagan público.
El rubio realmente disfrutaba saber más en algunos aspectos que Tony. Vivir en la Torre y estar con él lograban subir su ánimo. Deseaba que eso no terminara.
— Lamento también todo por lo que pasaste. — Susurró Tony mientras trabajaba en las ideas para sus MARK. Desde que Steve las mencionó, no dejaba de pensar en ellas.
Steve había vuelto a dibujar. Tal vez había transcurrido un siglo desde que no lo hacía. Alzó la vista del boceto de la armadura. — Yo debería decírtelo.
— Lo has hecho 29 veces al día. — Respondió Stark sin apartar la mirada de su proyecto. — Tal vez si Red Skull no hubiese codiciado la gema, no habrías estado congelado, Bucky también se hubiera salvado. Ustedes junto a Peggy y mi padre, habrían sido imparables. Habrían fundado SHIELD mucho antes y... yo habría tenido más apoyo de niño. Aunque, claro... sin Bucky, mis padres no habrían muerto. Tal vez ustedes hubieran hecho entrar en razón a Howard, haber sido un mejor padre.
— Tony... tu padre te amaba... — Se acercó a la mesa de trabajo, soltando su cuaderno. — ¿Sabes? Ni siquiera tenía idea de qué era Red Skull. Creí que era un intento anterior al suero del súper soldado, pero resultó ser un ente que deseaba algo tan ruin como Thanos. Tuve que ocultar la gema en otro sitio. Sé que él no puede usarla, es guardián. Pero no podía devolvérsela sabiendo que si la llegáramos a necesitar, alguien tendría que morir irremediablemente. —Se apoyó en la superficie de la mesa, esperando a que Tony se detuviera y le mirara. — Podríamos buscar culpables y jamás terminar. Pero también podría... volver de nuevo, ser ese apoyo para ti desde niño.
Tony giró de inmediato, sonriendo, pero negando con la cabeza. — Sólo quería saber porqué no te conocí antes. — Se apoyó también sobre la mesa. — Es suficientemente difícil vivir tu vida, como para complicarte saltando en el tiempo. Cualquier error que cometas, poder revertirlo, pero aunque sea tentador, ¿realmente estás viviendo? Quiero decir... te aferraste a Peggy. Pero ella no era tu Peggy. Tal vez la robaste a alguien más. Y yo no soy el Tony a quien le fallaste. El Steve que aún está en Washington... es quien me oculta la muerte de mis padres, con el que puede que pelee y me abandone en Siberia. Ese es el Steve que está en mi destino.
— No... — Rogers le tomó por las muñecas, mirándose ambos de frente. — No puedo ser un espectador. Ver mis errores de nuevo. Quiero salvar a todos... salvarte.
— No puedes intervenir cada vez que te equivoques. — Tony no hizo nada por deshacer el agarre.
— ¿Y qué pretendes que haga? No podía quedarme ahí. Ya no había nada para mí. — Le observó con los ojos llenos de lágrimas, a punto de derramarse.
— ¿Por qué no? Debías continuar.
— No podía sin ti, ¿de acuerdo? Aún con todos esos años con Peggy, no pude olvidarte. Y es completamente ridículo. Estuve con ella casi 70 años. Pero fue imposible... por eso estoy aquí, ahora... Seas o no el Tony de mi línea de tiempo, no me importa. — Deslizó las manos por sus brazos, tomándole por los hombros. — Quiero protegerte.
— ¿Para qué? ¿Qué enmendarás con eso? — Endureció la mirada, Tony.
El Capitán no pudo responder. Soltó el agarre.
Stark se alejó. Dejando al rubio en su taller. Debía pensar. El tiempo se agotaba. Steve le había mencionado la fecha en que su Yo del pasado volvería a la Torre. Si tener a un Capitán ahí era difícil, no quería que ambos se encontraran aún.
Jarvis le avisaba en todo momento dónde se encontraba Rogers. Había dejado el taller minutos después para ir a su habitación. Sentía que había sido muy duro con él. Después de todo, había sobrevivido a un Apocalipsis.
Tocó la puerta luego de pensar en lo que habían hablado. — ¿Steve? — Le llamó, pero no recibió respuesta. Jarvis abrió la puerta. El castaño se adentró, mirándolo recostado en su cama. — Tal vez, en tu lugar, yo habría hecho lo mismo. Hubiera buscado a Pepper, dejado la compañía e irme a un lugar lejos de todo. De aliens, androides y gemas.— Se sentó sobre el borde de la cama. Steve no se movió, pero sabía que le escuchaba. — Y después de vivir lo que creía que quería... también te hubiese buscado... Contando, claro, que te hubiese traicionado antes. Hubiera querido enmendar todo eso. — Giró para posar la mano en su hombro. Esperaba que volteara.
— Estuviste a punto de derrotar a Thanos, con otro equipo. Hubieras vuelto a salvo a la Tierra y yo estoy seguro de que no me habrías perdonado. Nuestro reencuentro me rompió el corazón. Llegaste herido, débil, casi mueres y tus últimas palabras serían que me necesitabas y no estuve ahí para ti. Me arrojaste tu reactor y yo lo conservé desde entonces. Cuando me fui con Peggy, dejé todo. — Hablaba dándole la espalda. —Me arrepentí de dejarlo. A pesar de todo el odio con el que me lo lanzaste. Era una parte de ti. La quería conmigo. Pasaron cinco años. No te busqué y debí hacerlo. Sólo fui arrastrándome para pedirte ayuda. Por alguna razón reaccionaste distinto. Conmigo y el resto... después de la traición... nos aceptaste en tu hogar y por más que deseara aceptarlo, no pude, no pertenecía ahí. Tony... he analizado cada momento desde que estuve en el siglo XXl. No me presenté de forma apropiada contigo, no supe apreciar tus bromas, tu ayuda, tus advertencias... nada. Pero siempre estuviste para mí, para todos, hasta el final. Y no lo entiendo... ¿por qué fui tan imbécil? ¿por qué contigo? Sabía que eras hijo de Howard, sabía lo cercano que fuiste de Peggy... y yo nunca pude ser ese apoyo para ti. Nuestras vidas siempre se entrelazaron de alguna forma y yo me resistía. En su lugar... busqué en otras personas lo que tú eras. Te lo he dicho desde que vine... Lo siento. No dejaré de estar arrepentido. Puede que sea inútil, que sea tarde a pesar de que pueda doblar el tiempo a voluntad. Pero déjame intentarlo contigo.
Stark enmudeció y le miró mientras giraba su cuerpo. Steve se sentó sobre la cama. Ya tenía algo de vello facial por no rasurarse en días.
El Capitán se acercó de nuevo, rodeándole con sus brazos. Pensaba que ya se estaba habituando a esa reacción en el rubio.
— No puedo perdonarte por algo que no me hiciste a mí... o que el Steve de ahora aún no hace, pero... podemos comenzar desde cero. Eres otro Cap para mí. No me veas como el Tony al que le fallaste. Podría eso ayudarte a sanar. — Murmuró. Steve asintió.
— Gracias...
— Ahora... ¿puedes soltarme? ¿o esto sucederá siempre?
Steve rió y le abrazó con mayor fuerza. — Te acostumbrarás.
