Tenía la impresión de que lo había jodido todo con ella.
Peor aún tenía la impresión de que ahora también había estropeado las cosas con Raven.
Que locura, vaya mierda.
Mientras dejaba sus llaves sobre el mueble del recibidor y se dirigía a la cocina de su apartamento, Bellamy se paso la mano por el rostro sobrepasadamente.
Lexa que permanecía sentada sobre la encimera, vestida tan solo con una camiseta larga comía galletitas de una cajita mientras la humeante taza de té que se había servido reposaba a su lado enfriándose.
—Menuda cara —murmuró nada más ver a Bellamy con un gesto recogiendo un poco su pierna al verle pasar hacia la nevera—. ¿Mala noche?
—De pena, Lex —farfullo él resignado pasando junto a ella—. De pena...
Lexa que se sacó otra galletita del paquete observando su forma con detenimiento, hizo un gesto sin más.
—Me pareció oir a Echo marcharse a eso de las dos y media, ¿está cabreada?
Bellamy que sacaba algo de zumo de la nevera en ese momento, sintió una dolorosa punzada atenazarle el estomago y no se atrevió a mirarla mientras iba a por un vaso al mueble.
—Si, bueno... —murmuró Bellamy sacando el vaso comenzando a abrir el zumo para servirselo—. Como siempre...
Lexa que se fijó mejor en él supo que algo no iba del todo bien, Bellamy y Echo solían salir, romper, salir, romper, salir... romper, pero está última vez había sido algo diferente y Bellamy parecía más cansado y resignado de lo habitual.
—¿Estás bien? —preguntó ligeramente preocupada viéndole beber—. No tienes buen aspecto.
Bellamy que terminó de beber del vaso lo dejo sobre la encimera perdiendo su mirada en el interior haciendo un débil gesto.
—No ha sido mi mejor noche.
—¿Quieres hablar? —le propuso ella con cierta preocupación en la mirada—. Tengo tiempo, no entro hasta las nueve.
—Estoy bien —musitó Bellamy con un gesto antes de apartarse del mueble para dejar el vaso en el fregadero.
—¿Seguro? —insistió ella sin apartar sus ojos de él llevando la mano hasta su taza para probar el té—. Porque pareces algo...
—Seguro, Lex —la interrumpió él más bruscamente de lo que hubiese querido antes de darse cuenta de ello viéndola a la cara—. Perdona, no... no quería hablarte así, lo siento... ha sido una noche de mierda, perdona, de verdad...
Lexa que en un primer momento se había quedado algo tocada hizo un gesto indulgente.
—No te preocupes, todos hemos tenido malas noches alguna vez.
—Clarke, ¿se ha quedado a dormir? —preguntó Bellamy con un gesto queriendo cambiar de tema.
Lexa que no pudo evitar medio sonreír al escuchar su nombre se llevo la taza a los labios asintiendo.
—Luna ha venido a recogerla esta mañana para ir juntas al hospital, tenían que entregar una práctica.
Bellamy que asintió, se apoyó de la encimera pasándose la mano por la cara visiblemente lleno de agobio y preocupación.
—¿Por qué no te das una ducha e intentas dormir algo? —le aconsejó ella con un cauteloso gesto—. Te vendrá bien...
Bellamy que cerro sus ojos apartando las manos de su cara, dejando escapar un suspiro al tratar de despejarse un poco asintió.
—Si, quizás sea lo mejor.
Lexa que se llevó un par de galletitas más a la boca le observó con detenimiento viéndole separarse del mueble para salir de allí.
—Te veo después, llámame al móvil si necesitas algo.
—Gracias —dijo Bellamy mientras salía por la puerta deteniéndose en el pasillo—. Oh, Lexa... si llama Echo...
—No te he visto, no estás aquí —repitió ella una vez más mientras cogía la taza entre sus manos—. Descansa, ¿quieres?...
Bellamy que cerro sus ojos en mitad del pasillo asintió viéndola a través de la puerta.
—Eres una buena amiga.
Lexa que se medio sonrió arrugo la naricita al separar la taza de sus labios tras dar un delicioso sorbo.
—La mejor.
Aquello arranco una cansada sonrisa a Bellamy que asintió, no pudiendo estar más de acuerdo.
—La mejor —repitió él dedicándole una cariñosa mirada de apreció—. Te veo después...
Lexa que le devolvió la sonrisa con cariño le vio alejarse por el pasillo.
En el fondo le daba algo de pena, Bellamy...
No era mal chico, no tenía un mal fondo pero a menudo tomaba decisiones precipitadas y equivocadas condicionadas muchas veces por un pasado no tan bueno que siempre terminaba por entrometerse en su nuevo "él".
Ojala las cosas fuesen más sencillas para todos pero a medida que crecía, Lexa al igual que el resto había ido descubriendo que todo se complicaba y a menudo a peor.
Las vidas fáciles, cómodas y felices eran solo para los libros y los cuentos. En el mundo real, debían enfrentar lo que se les pusiese por delante con valor y determinación, no quedaba otra.
No había opción...
Continuara...
