Había tenido tiempo de entregar unos apuntes, recoger a Clarke del hospital, comer con ella y reunirse después con Lincoln para hacer la compra semanal.

En teoría le tocaba a Bellamy hacerla esta semana pero sabiendo en el estado en el que se encontraba, Lexa prefirió hacerlo ella y que él la hiciese la próxima vez que le tocase a ella.

Lincoln metió la llave en la cerradura cargando algunas bolsas, y Lexa llevaba consigo algunas más de papel.

Estaba comenzando a oscurecer y ya comenzaba a notarse algo de frío en la calle.

—No, no puedes ir vestido de espantapájaros, eso no es siquiera un disfraz —protestó ella con una divertida sonrisa entrando en el apartamento seguida de él—. Es como si aparecieses en una fiesta un domingo de resaca después de haberte pasado desde el viernes fuera.

Bellamy que se había dado una ducha hacía nada estaba sentado en el sofá, sujetándose la cabeza entre las manos con los codos apoyados sobre sus rodillas y arrugo la expresión al oírles.

—No griteis por dios, me duele mucho la cabeza.

Lincoln que se tuvo que medio sonreír, frunció el ceño volviéndose a mirar a Lexa mientras dejaba las bolsas sobre la mesa.

—Ahí tienes a tu espantapájaros...

Lexa que cerró la puerta y se acercó a dejar sus bolsas a la mesa también, le dirigió una fugaz mirada a Bellamy después.

—¿Ves por qué deberías plantearte otro disfraz? —preguntó medio divertida a Lincoln dándole una miradita después.

Lincoln que tuvo que sonreírse un poco asintió al fijarse en aquel mal aspecto que tenía Bellamy pero se preocupó al verle así.

—¿Qué le ha pasado? —preguntó en voz baja a Lexa que comenzaba a sacar ya algunas cosas.

—Ha vuelto a discutir con Echo, creo —respondió Lexa en voz baja encogiéndose de hombros dejando un par de botellas sobre la mesa.

—¿Qué es? ¿La tercera vez este mes? —frunció el ceño Lincoln sacando un par de bolsas de caramelos dejándolas sobre la mesa.

—La quinta, ¿pero para qué contar? —repuso Lexa haciendo un gesto sin más fijándose en una de las bolsas—. ¿Serán suficientes caramelos?

—Os estoy oyendo —dijo Bellamy en voz alta sin dejar de agarrarse la cabeza con resaca y dolor.

—Es Halloween, nunca son suficientes caramelos —exageró Lincoln con una expresión divertida ignorando el comentario de Bellamy.

—Bellamy, en serio —dijo Lexa sacando algunos dulces y chucherías más—. No podéis seguir así, no puedes seguir así, mírate... —le recriminó ella con preocupación viéndole así—. Estás hecho un asco, no es bueno ni para ella ni para ti.

—Te diré lo mismo que le digo a Luna, no es asunto vuestro —farfullo Bellamy recostándose hacia atrás con la mano en la cara adolorido.

—Pues te diré que tanto Luna como Lexa llevan razón —dijo Lincoln abriendo otra de las bolsas sacando un par de adornos mientras que Lexa se dirigía con las bolsas de la compra a la cocina para colocarla.

—Lincoln, tú también no tío...—farfulló Bellamy cansadamente sin abrir los ojos por la luz con la mano aún en la cara, subiendo los pies a la mesa.

—¿Por qué no cortáis de una buena vez y ya está? —propuso Lincoln ignorándole antes de jugar con las huesudas manitas de un esqueleto, echando un vistazo al apartamento planteándose donde poderlo colgar.

—No es tan fácil...

—Si que lo es —contestó Lincoln metiendo las manos en la bolsa sacando un par de paquetitos de telas de araña negras y blancas—. Le dices "Echo, eres una tía fantástica pero tú y yo no podemos estar juntos porque pasamos más tiempo discutiendo que disfrutando de lo que tenemos", sencillo, ¿ves? —escuchando a Bellamy gruñir quejicamente y coger un cojín para hundir la cabeza en él—. Que por cierto, ¿sabéis ya lo que tenéis?...

—Si, mucha tontería encima —señaló Lexa en voz alta apareciendo por el pasillo para coger dos bolsas más.

—Lexa... —se quejó Bellamy ahogadamente sobre el cojín.

—Pasando —repuso Lexa ignorando el comentario antes de fijar su mirada en Lincoln—. ¿Cogiste esos paquetes de gominolas con forma de osito?

—Los cogí —contestó Lincoln rebuscando entre las bolsas hasta sacar varios y dárselos—. Ten...

Lexa que los cogió se sonrió con entusiasmo.

—Le encantan a Clarke.

Lincoln que tuvo que reír un poco al verla, sacudió la cabeza mirándola.

—Como la consientes...

—Y a ella no le decís nada —protestó Bellamy asomando la cara del cojín para ver a Lincoln, refiriéndose a Lexa.

—Su relación está basada en amor, sexo y gominolas no en gritos, discusiones y rupturas es distinto —se sonrió Lincoln jactancioso al escucharle.

—Eh, no te metas con mi relación —le advirtió Lexa señalándola con media sonrisa—. Estoy feliz con ella.

—¿Tú estas feliz con Echo? —preguntó Lincoln a Bellamy expectante, este fue a decir algo pero Lincoln le señalo—. No, ¿verdad? Pues cuando compartas gominolas con alguien, te dejaremos en paz.

Bellamy gruño como un niño enfadado sobre el cojín y les dedico una mirada de reproche a ambos.

—Es como volver a vivir con padres.

—Si, solo que tu madre dudo que estuviese tan buena —le vaciló Lexa guiñándole un ojo en broma escuchando reír a Lincoln por lo bajo mientras seguía sacando las cosas.

Halloween estaba a la vuelta de la esquina, ¿y que mejor que una pequeña fiestecita para celebrar el fin de los exámenes?

Si, era una buena idea.

Una idea magnifica, una que aligeraría tensiones y les ayudaría a relajarse más...

Pero primero, exámenes e infierno, puaj...

Continuara...