Cuando Raven salió del baño envuelta en una toalla tratando de no empapar la venda de su mano el teléfono del salón había sonado por tercera vez.
El agua caliente le había sentado tan bien que era como si todo aquel vapor hubiese borrado los restos de la noche anterior.
Ni siquiera tuvo que preguntar porque en cuanto apagó la luz del baño para dirigirse a la habitación Octavia le habló desde el sofá en el salón.
—¿Raven? —gritó sin apartar sus ojos de la televisión mientras cogía de la caja un nuevo trozo de pizza—. Alguien ha llamado preguntando por ti.
Echo que estaba centrada en la película medio sonrió expectante.
—Si todos condujésemos así, sería una verdadera locura, ¿no crees?
Raven que sintió las manos temblarle ligeramente en medio del pasillo, no se atrevió a hablar hasta que estuvo segura de que no le fallaría la voz.
—¿Ha dicho quién es?
—Una autentica locura si —medio sonrió Octavia mordiendo la pizza antes de volver la cabeza hacia el pasillo sin apartar sus ojos de la televisión—. No, me ha dicho que ya te llamaría después.
—Mira, mira fíjate en eso —señaló Echo viendo a uno de los coches saltar por encima de un puente—. Venga ya, ¿pretenden convencernos de que van a sobrevivir a esa caída?... Si, claro, ¿y qué mas?...
Raven que sentía las gotas de agua escurrir por su cuerpo, parpadeó lentamente mientras asimilaba aquella información congelada en mitad del pasillo.
—Tía es una película de acción, ¿qué esperabas? —medio sonrió Octavia acomodándose mejor en el sofá comiendo del resto de su porción de pizza —. Debe ser importante porque ha llamado ya dos veces —elevó la voz Octavia hacia el pasillo.
Raven que tragó despacio sintió su corazón comenzar a latir con fuerza bajo su pecho.
—Seguro que es algún ligue —bromeó por lo bajo pícaramente Echo cogiendo su vaso de la mesa para beber—. Que bueno está este tío, en serio —se sonrió nuevamente señalando la pantalla con el dedo sin soltar el vaso—. Si no estuviese tan loca por tu hermano, me metería en la película y le iría a buscar...
Octavia se echo a reír al escucharla sacudiendo la cabeza, y Echo le devolvió la mirada cómplicemente.
—¿Qué? —se sonrió ella en broma echándose a reír por lo bajo después—. Una no es de piedra, O...
—Raven, ¿seguro que no quieres pizza? —preguntó Octavia viéndola meterse en su habitación al final del pasillo—. Todavía queda un montón.
Raven que comenzaba a sentir que el aire le faltaba, sacudió la cabeza imperceptiblemente como si Octavia pudiese verla antes de cerrar la puerta de su habitación apoyando el cuerpo de ella cerrando sus ojos inclinada ligeramente hacia delante.
—¿Raven? —insistió Octavia elevando algo más la voz por si no la había oído.
Echo que se sonrió volvió también la cabeza hacia el pasillo sin dejar de mirar la pantalla.
—¡Si no vienes nos la comeremos! —bromeó ella amenazante—. ¡No veas el fondo que gasta aquí, tu amiguita!
Raven que cerro sus ojos intentando inspirar y expirar pasándose la mano por la cara, trató de concentrar su atención en su respiración y no en las palabras y las risas que le llegaban desde el salón.
—¿Pero que dices? —le dio un golpe en el brazo Octavia a Echo haciéndose la ofendida—.¡Si te la has comido toda tú!
Echo tuvo que contener la risa apartándose de su trayectoria antes de hacerse con una nueva porción de pizza.
—Si, si sobretodo yo claro —le vaciló jocosa ella riendo aún más al morderla.
—¡Raven! ¡Venga va, ven con nosotras que se enfría! —se sonrió Octavia insistente volviendo a morder de su porción de la pizza.
Raven ni siquiera le contestó, no podía hacerlo.
No en aquellos momentos...
Continuara...
