El delicioso olor a pasta recién hecha inundó el ambiente, Lincoln era un maestro en eso de cocinar y gracias a ello tanto Lexa como Bellamy se beneficiaban no teniendo que comer comida basura casi cada noche.
No es que no les gustase cocinar, es que ensuciaban mucho más para hacerlo de lo que realmente se necesitaba y aquello terminaba en discusiones tontas por la limpieza de la cocina.
Habían acordado que Lincoln cocinase, ellos comprasen. Era un acuerdo más que generoso a su parecer con el que Lincoln estaba más que satisfecho.
Clarke acababa de venir a buscar a Lexa y ambas estaban en la habitación de ella, escuchando música y charlando mientras se preparaba la cena. Bellamy en cambio seguía tendido sobre la cama de su habitación de cualquier manera.
Lincoln llamó a la puerta y la abrió momentos después asomándose para encontrarle allí.
—La cena ya está casi hecha.
—Genial... —murmuró Bellamy con la mejilla pegada a las sabanas.
Lincoln que se fijó mejor en él, volvió la cabeza hacia el pasillo viendo la puerta de Lexa aún cerrada y entró en la habitación con la cautela de que ninguna de las dos les pudiese oír.
—Vale, se acabo ya —dijo a Bellamy cerrando un poco la puerta para que no les escuchasen antes de acercarse más a él—. ¿Quieres contarme de una buena vez qué es lo que pasa? —le preguntó él frunciendo el ceño—. Estás hecho una mierda, Bell...
Bellamy que cerro sus ojos al escucharle dejo escapar un agotado suspiro, tenía que hablarlo con alguien o aquello reventaría por algún lado.
—La he cagado pero bien, Lincoln.
Lincoln que frunció más el ceño se acercó sentándose sobre la silla del escritorio para verle.
—¿Con Echo?
Bellamy que fue incapaz de mirarle sacudió la cabeza imperceptiblemente.
—Con Raven —musitó quedamente él.
Lincoln que no esperaba esa contestación frunció un poco el ceño.
—¿Con Raven? —preguntó sin entender bien él mirándole en silencio unos momentos—. Bellamy, ¿qué has hecho?...
Bellamy que levantó la vista lentamente hasta que sus ojos se encontraron con los suyos, tragó despacio quedándosele mirando.
Lincoln que pareció entender cambió un poco la expresión de su cara durante unos momentos en los que fue incapaz de decir nada.
—Tío, ¿pero...? ¿pero cómo se te ocurre? —le recriminó él con un gesto consternado—. ¿Estás mal de la cabeza o qué? ¿Raven? ¿en serio?
—Shhh... baja la voz —susurró Bellamy mirando alarmado hacia la puerta sabiendo que tanto Lexa como Clarke estaban en casa—. ¿Acaso quieres que se enteren?
—¿Enterarse? —dijo Lincoln con reticencia antes de mirarle bien—. ¿Crees que Raven no se lo habrá contado ya a Octavia? Son uña y carne, tío y por muy hermana tuya que sea entre las chicas existe una especie de código de honor, de honestidad o algo así y terminará contándoselo a Echo.
Bellamy que no había pensado en ello hasta ahora recayó en la cuenta de que tanto Raven como Echo eran muy amigas de Octavia y puso una cara.
—Mierda...
—Si, Bellamy, la has cagado pero bien —le reprochó Lincoln pasándose la mano algo agobiado de solo pensarlo por la cara—. Raven... ¿pero en qué diablos estabas pensando?
—El problema es ese, que no pensaba —se lamentó Bellamy llevándose una mano a la cara para hundirla después en el colchón—. Que puto desastre, joder...
—¿Pero...? —comenzó preguntando Lincoln quedándose después sin palabras que preguntar.
—La detuvieron anoche —confesó Bellamy apartando la almohada para verle mejor después viendo su rostro cambiar—. Mando a un tío al hospital.
—¿Qué?
—Estaba con Echo cuando recibí la llamada, le rompió la nariz contra el volante del coche —admitió Bellamy apático bajando la voz—. Tuve que pagar la fianza, deberías haberla visto. Estaba... estaba completamente... —no encontrando bien las palabras—. "Desatada", no sé... creo que no la había visto así nunca.
Lincoln que frunció el ceño preocupándose aún más por la situación hizo un gesto.
—Y te acostaste con ella...
—Soy un autentico capullo, ¿no? —se dijo en voz alta resignado.
Lincoln que se le quedo viendo hizo un gesto sobrepasado y suspiró.
—Pues un poco si, uno no se acuesta con una tía que está mal, Bellamy —le reprochó él con un gesto.
—Ya, ya lo sé tío... —farfullo Bellamy lamentándose—. Ya lo sé...
—¿Y ahora qué? —preguntó Lincoln con preocupación—. ¿Hablarás con ella o...?
—¿Estás loco? —repuso Bellamy a la defensiva de pronto, comenzando a negar con la cabeza—. Ni de coña. No creo que sea buena idea hacerlo. No después de... de lo que paso... yo... ella... estoy seguro de que ella tampoco va a querer hablar de eso y...
—Vamos que te da cague hacerlo —le dijo a las claras Lincoln quedándosele mirando.
Bellamy que sintió su orgullo algo herido al oírle no tuvo más remedio que aceptar la derrota.
—Pues si. No sé si sabes que Raven y yo tenemos historia juntos y que...
—No estamos hablando de lo que paso hace años, hablamos de lo que paso anoche y si no hablas con ella y averiguas porque está así es que no te importa una mierda lo que le pase —le reprochó Lincoln con un ofuscado gesto—. Y levanta el culo de esa cama, que al final estas se van a dar cuenta y Clarke ha venido a cenar.
Bellamy que dejó escapar un gruñidito de disgusto se arrastro por las sabanas para levantarse, viendo a Lincoln poniéndose en pie para salir de la habitación.
—Y por cierto, abre esa puta ventana —le dijo él con un gesto—. Este cuarto comienza a oler a boca de metro o a humanidad...
Bellamy le lanzó la almohada con fuerza viéndole vacilarle por lo bajo con una sonrisa antes de perderse de allí.
Quizás tuviese razón, quizás debería averiguar que había llevado a Raven a comportarse de aquella manera. Quizás debería llamarla y hablar... Quizás aún tenía tiempo de convencerla de que no contase nada a Octavia y de que Echo no se enterase de aquello...
Quizás...
Continuara...
