La risa de Clarke era contagiosa, Lexa jamás había escuchado una risa como aquella pero era música para sus oídos y nada más oírla se le hacía imposible no sonreír.
La cena había ido muy bien, Lincoln había estado estupendo como siempre pero Bellamy había estado mucho más callado de lo habitual, cosa que le preocupaba un poco.
No es que Bellamy fuese dicharachero pero no costaba sacarle las palabras con dificultad.
Algo pasaba, lo podía notar por las miradas que de cuando en cuando Lincoln le lanzaba, sobretodo cuando algún nombre del grupo salía a colación en la conversación o se mencionaba la fiesta del viernes.
Notó como Clarke se inclinaba retirándole una pestañita de la mejilla, y la yema de su dedo le cosquilleó sobre la piel haciéndola medio sonreír.
—Entonces lo has pensado, ¿no?
Lexa que se echo a reír compartió una miradita cómplice con ella.
—No sé, Clarke...
—Oh vamos, Lincoln y Bellamy se las apañaran sin ti todo un fin de semana —insistió Clarke divertida.
Lincoln que terminaba de limpiarse la boca con una servilleta levantó la mano para llamar su atención.
—Lincoln y Bellamy siguen aún aquí y les parece bien que vayas.
—¿Lo ves? —se sonrió Clarke entusiasmada pasando de mirar a Lincoln a mirar a Lexa—. Son buenos amigos, quieren que vayas y que tengamos mucho sexo del bueno.
—Eh, yo no he dicho tal cosa —protestó Lincoln reprimiendo una sonrisa—. Eso lo estás poniendo tú.
Lexa que tuvo que reír al escucharles sacudió la cabeza rodando luego los ojos hasta fijarse mejor en Bellamy que parecía más inmerso en la comida que en la conversación.
—Estamos hablando de sexo, ¿y Bellamy no abre la boca? —se pregunto Lexa en voz alta frunciendo el ceño antes de alargar la mano para tocar su frente y comprobar que no tuviese fiebre—. ¿Quién ha muerto?
Clarke que se echo a reír al escucharla vio a Bellamy apartarle la mano de la cara y chasquear la lengua como un niñito molesto al que su hermana fastidia a proposito.
—Déjale que por lo que he oído, Bellamy ya tuvo suficiente sexo anoche —bromeó Clarke cómplicemente.
Bellamy, que levantó la mirada del plato para mirarla palideció al tiempo que Lincoln y Lexa volvían la cabeza para mirarla.
—¿Dónde has oído tú eso? —le preguntó Bellamy nada más devolverle Clarke la mirada.
Clarke que se medio sonrió abrió los ojos con sorpresa al oírle.
—¿Así que es verdad? —preguntó ella boquiabierta.
—¿Verdad? —preguntó Lexa frunciendo el ceño nada más oírla mirando a Clarke y luego a Bellamy de nuevo—. ¿Qué es verdad?
Lincoln que miró a Lexa tragó lentamente.
—Lexa... —comenzó diciendo Bellamy con un quedo gesto.
—Bellamy y Raven, en el Polaris anoche —se sonrió Clarke con pícaro gesto para que Lexa entendiese.
Lincoln que apenas había abierto la boca dirigió su mirada a Clarke y luego a Bellamy para mirar nuevamente a Lexa que no dejaba de clavar sus ojos en él comenzando a tensar su expresión.
—Estarás de coña, ¿no? —le reprochó Lexa irritada sin apartar sus ojos de él.
—¿Por qué de coña? —preguntó Clarke ahora curiosa sonriéndose sin entender al mirar a Lexa.
—Yo... —comenzó diciendo Bellamy algo inseguro con expresión abatida.
—Eres un gilipollas —le soltó Lexa retirando la silla para ponerse en pie e ir a su habitación a por su teléfono.
Clarke que cambió la expresión de su cara al verla así trago un poco con la sensación de que había metido la pata de algún modo.
—Con lo guapa que estás calladita —farfulló Bellamy mirándola llevándose la mano a la cara.
—Joder, tío... —murmuró Lincoln sabiendo el cabreo que acababa de pillarse Lexa con una simple frase.
Si es que... desde luego a la hora de meter la pata hasta el fondo, Bellamy era único.
Continuara...
