Era temprano cuando el sonido de la puerta, la despertó. Atom murmuró algo en voz baja antes de darse la vuelta a su lado y continuar durmiendo, evitando así la escasa claridad que comenzaba a filtrarse a través de la cortina en la habitación.
Octavia remoloneó un poco y farfulló pero el insistente sonido de unos nudillos golpeando la puerta, hizo que finalmente se deshiciera de las sabanas y levantándose adormilada, fuese a abrir.
—Joder, Raven tía —se quejó la morena frotándose los ojos con sueño antes de abrir la puerta—. ¿Te has vuelto a dejar las llaves otra vez?
El rostro que aguardaba al otro lado de la puerta no era Raven, era otro algo menos familiar pero aún así bien conocido.
—Luna...
Luna que se dio cuenta de que la había despertado hizo un suave gesto.
—Lamento molestar, es que... Raven me ha pedido que recoja unas cosas de su habitación y... he olvidado pedirle las llaves.
—¿Qué Raven ha hecho qué? —se extraño Octavia con un gesto apartándose un poco para permitirle entrar mientras se le escapaba un bostezo y se llevaba la mano a la boca para ocultarlo—. ¿Y ella dónde está a todas estas? ¿Por qué no ha venido a buscarlas ella?
Luna que no supo que responder en el momento hizo un quedo gesto.
—Me comentó que estáis en exámenes y paso la noche en el Arkadia estudiando, se le ha debido hacer tardísimo y como sabe que vivo cerca pues...
—Que si, vale, coge lo que necesite —dijo Octavia volviendo a bostezar adormilada mientras hacia un gesto con la mano antes de cerrar con intención de volver a la cama—. Su habitación está al final del pasillo y no hagas mucho ruido, Atom duerme.
—No lo haré... —le aseguró Luna siguiéndola viéndola entrar en su habitación y cerrar la puerta tras de si.
Aún no entendía como Octavia no se había percatado de la situación que rodeaba a la que consideraba su "mejor amiga", aunque viendo como actuaba tampoco le extrañaba demasiado.
Nunca antes había estado en la habitación de Raven y realmente sentía que iba a invadir un espacio quizás, demasiado intimo y personal. No estaba cómoda con la idea y mucho menos con la idea de haber mentido a Octavia.
Raven no le había pedido ir allí, pero quería que al despertar tuviese algo de ropa suya con la que sentirse a gusto y cómoda por lo que no sabía bien qué esperar de aquella habitación.
Hasta hacía solamente unos pocos meses Raven para ella era como una representación gráfica de las fuerzas de la naturaleza. Un torbellino de adrenalina, inteligencia, perspicacia y diversión y ahora... ahora nada de aquello tenía sentido para ella. Ahora estaba perdida completamente en su propio mundo de tal forma que traspasar aquellos muros construidos con tal precisión, resultaba poco menos que complicado.
Acercándose a la puerta la abrió despacio y cuando atravesó el umbral, se quedo parada.
No esperaba nada como aquello, a decir verdad.
Un suave color púrpura teñía las paredes de toda la habitación haciendo resaltar el blanco de los muebles, los marcos y las ventanas. La cama permanecía hecha y sobre el confortable edredón en tonos lilas, blancos y purpura, una toalla arremolinada y húmeda reposaba aún sobre ella seguramente de la noche anterior.
Luna recorrió con la mirada la acogedora habitación fijándose como en la pared había varios portarretratos blancos con algunas fotografías, algunas no tan actuales por lo que veía.
Sobre el escritorio y las estanterías varias pilas de libros algo desordenados y una cámara de fotos cuya correa colgaba posada justo encima.
Sobre ella colgadas de la pared hay varias letras grandes que forman su nombre hechas de pequeñas flores, purpuras oscuro y algunas mariposas adornándolo.
Luna tragó lentamente porque seguía sintiendo que estaba invadiendo un espacio muy personal, y cuando se dio la vuelta para cerrar la puerta su rostro cambió súbitamente viendo como había dos cerrojos más en la parte alta y la parte baja de la puerta a parte del pestillo normal.
Si no supiese lo que sabía ahora hubiese pensado que era para evitar que Octavia indagase entre sus cosas cuando ella no estaba, pero sospechaba que la razón iba mucho más allá de toda lógica.
Luna se volvió y entonces pudo admirar un tanto más los detalles de la habitación.
Enseguida algo llamó su atención, había un espejo al fondo de la habitación cerca del armario con algunas palabras escritas con lápiz labial rosa y rojo.
Reconocía aquella letra, no era de Raven, era de Lexa. Clarke solía enseñarle notas suyas en el hospital, algunas postales y cartas que la morena le escribía de tanto en tanto y acercándose lentamente para leer, una pequeña sonrisa iluminó su rostro.
"Eres única" "Eres hermosa" "Te Quiero", leyó sin poder evitar apreciar con el cariño con el que la morena debía haberlo escrito para recordarle cada día cuando se mirase al espejo, lo especial que era.
Había algunos recortes de revistas llenando un corcho enorme en la pared, junto a ellos algunos planos de algún proyecto en el que debía haber estado trabajando, y el cual dejo a medias porque sobre la mesa aún permanecían los lapices y delineadores que había estado utilizando abiertos.
Dos puffs enormes color crema yacían en una esquina con algunos pequeños cojines encima y una lampará de pie a mano. Aún en el suelo, una pila de apuntes y libros amontonados sobre el parquet y parte de la extensa alfombra permanecían diseminados cerca.
Luna se fijó en el mueble estantería que estaba en la otra pared, había varios libros viejos, algunos peluches, dos o tres fotografías, un pequeño equipo de música, un par de cd´s, algunos dvd´s, algunos post-it de colores con anotaciones en la pared y una cesta de mimbre con algo de ropa sucia encima. Alguna incluso caída en el suelo.
Sobre la silla del escritorio también había algo de ropa amontonada, sobre todo vaqueros y camisetas por lo que se había fijado.
Algunas bolas de papel rebosaban de la papelera bajo el escritorio, Luna frunció el ceño y se acercó en silencio a él agachándose para coger una de ellas.
El espanto, el horror y el temor la invadieron a partes iguales, era una de esas notas, una de esas cartas amenazadoras de las que había oído hablar a Raven y cogiendo todo cuanto había en el suelo lo metió nuevamente en la papelera y tiró de la bolsa de basura haciéndole un nudo antes de dejarla junto al escritorio.
Ahora sentía oprimible aquella habitación, todo lo bonito que había visto en ella quedaba opacado por aquella asfixiante sensación.
Tenía que salir de allí, tenía que marcharse ya y regresar junto a Raven antes de que ella despertase, y se diese cuenta de que la había dejado sola aún habiéndoselo prometido.
Luna se dirigió al armario y lo abrió, encontró una bolsa de viaje en la parte alta y poniéndose de puntillas la alcanzó, no miró siquiera que metía dentro pero tomó algunas prendas al azar que creyó que le serían útiles y las guardó en la bolsa, después se dirigió a la cómoda para coger algo de ropa interior limpia, y algunas cosas más cuando al abrirla para sacar un puñado de ellas, vio varios móviles, tarjetas y baterías desperdigados entre aquellas cosas, ocultos de miradas curiosas.
Aquello la revolvió, provocó una angustia, una irá y una opresión en ella que jamás creyó ser capaz de sentir. Cerró la cómoda, y abrió el otro cajón, sacando algunas prendas más y...
El rostro de Luna se le cambió de golpe, entre los sujetadores y las prendas menores, algo que ni siquiera sabía, encontró.
Un pequeño diario en tonos azules y cierre dorado con candadito se escondía allí, junto a varios frascos de pastillas que Luna sacó y al leer la etiqueta reconoció.
Su rostro palideció ligeramente pero los guardó en la bolsa, junto al diario el cual se pensó si dejar y después cerró la bolsa y se la colgó antes de dirigirse a la puerta y coger la bolsa de basura de paso.
Ya se ocuparían de otras cuestiones, lo primero era sacar a Raven de aquel entorno y que pasase unos días tranquila.
Cuando cerro la puerta tras de si, disponiéndose a cruzar el pasillo Atom le salió al paso cosa que no esperaba y la sobresaltó.
—Creía que eras Raven...
Luna que le vio terminar de ponerse la camiseta hizo un gesto con la cabeza.
—Me pidió que recogiese unas cosas suyas para clase, nada importante.
Atom que se la quedo mirando fijándose en la bolsa que colgaba de ella, arrugó un poco el entrecejo.
—¿De veras? ¿de clase? —inquirió él con un gesto—. Yo diría más bien que planea una escapada, ¿va a algún lado?
Luna que hizo un gesto al oírle paso por su lado.
—No que yo sepa, tiene examenes importantes está semana, ¿recuerdas?
Atom fue a preguntar algo cuando escuchó a Octavia llamarle desde el interior de la habitación.
—Salúdala de nuestra parte si la ves —dijo Atom alzando un poco la voz antes de entrar en la habitación.
—Claro, se lo diré —dijo Luna atravesando el salón antes de abrir la puerta y marcharse. No tenía tiempo para tonterías de esas, tenía que regresar con Raven, tenía que regresar a su lado ya.
Continuara...
