El sonido del timbre sonando repetidamente, hizo que Bellamy abriese los ojos aún muy adormilado de la noche anterior en el sofá. No solo se había dormido tarde si no que además había tenido que soportar una buena bronca de parte de Lexa que ahora trasteaba en la cocina preparando el desayuno sin apenas hablarle.

—¿Quién llama al timbre de esa manera? —farfulló Bellamy llevándose la mano a la cara mientras se incorporaba totalmente extenuado.

—Abre la puta puerta, y lo sabrás no esperaras que encima de hacer el desayuno vaya a abrir yo, ¿no? —le espetó Lexa malhumorada desde el interior de la cocina sacando un par de tazas del mueble y dejándolas en la encimera bruscamente yendo a vigilar las tostadas.

Una nueva oleada de timbrasos sonó, y Bellamy arrugó el ceño al aproximarse antes de abrir.

—Menos mal, ya creía que iba a pasarme la vida aquí fuera —dijo Echo dándole un fugaz beso antes de entrar cargada con un par de bolsas sonriente—. Qué bien huele, ¿café?

—Para ti no, mal bicho... —se escuchó decir a Lexa desde la cocina alzando un poco la voz.

Echo que se dirigió al sofá a dejar las bolsas se sonrió fijándose en los botellines vacíos de la mesa y los paquetes de patatas fritas abiertos y se volvió hacia Bellamy que se había quedado de lo más parado en la puerta al oírla.

—¿Qué ha dicho?

—Que ha encontrado no se que bichos —murmuró Bellamy pacientemente al escuchar a Lexa, pasándose la mano por la cara algo aletargado—. ¿Qué haces aquí Echo?

—¿Cómo qué que hago aquí? —le preguntó ella sonriente haciendo un pícaro gesto—. Es tu finde libre, y a pesar de que te has portado como un imbécil conmigo, voy a dejarlo pasar por esta vez porque Octavia me ha convencido de que toda esa idiotez es algo vocacional en ti... —dijo risueña comenzando a sacar algunas cosas de la bolsa—. Y para que veas que no te guardo rencor, mira que nos he conseguido...

Bellamy que frunció el ceño al ver el par de disfraces conjuntos, puso una cara.

—Por favor, dime que eso no es un vestido de novia...

—¡De novia cadáver nada menos, si! —se sonrió Echo meneando el disfraz sobre su cuerpo—. ¡Y tú serás...!

—¡Un chico muerto! —la interrumpió Lexa irrumpiendo en el salón de mala manera y soltando el plato de las tostadas sonoramente en la mesa.

Bellamy que cambió la expresión le dedicó una mirada a Lexa que volvió a perderse en la cocina.

—¡Exacto! —se sonrió Echo con más picardía aún fijando sus ojos en Bellamy—. ¡Pero muy, muy, muy... sexy!

El rostro de Bellamy que variaba en expresiones por momentos, se la quedo viendo largamente.

—Echo, no... no hemos hablado aún de...

—Está todo olvidado, agua pasada no mueve molino —se sonrió ella soltando el traje en el sofá antes de dirigirse a él tomándole del rostro atrapando sus labios con ansias hasta dejar escapar un gemido en ellos—. ¡Va a ser increíble!

—Si, si que lo será —dijo Lexa dándoles una mala mirada con su taza de café humeante entre las manos yendo a sentarse a la mesa.

Desde luego, como Lexa no encontrase a Raven durante el día de hoy lo sería... una muy, muy... interesante. Eso se lo prometía a Bellamy...

Continuara...