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Día 4: Luna Fuerte

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Omiai

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Vestido de forma elegante, con traje y los zapatos bien lustrados. Un peinado imposible, aun si el peluquero utilizara todos sus productos para el cabello, su indomable permanente seguía tan audaz y rebelde como de costumbre. No se podía creer como fue que le llenaron la cabeza para acceder a semejante estupidez.

´´Es culpa de la edad´´ se dijo a modo de explicación, ´´ ¡Malditos treinta años!´´. Si pudiese ignorar las miradas recriminatorias de sus familiares seguramente se despeinaría y aflojaría su impecable corbata, ¡Que estresante!

― Gin-chan, aposte con el sádico a que esto no saldría bien, así que relájate y arruínalo. Yo te apoyo― No sabía si estar feliz o molesto por la poca fe que su prima le tenía.

´´ ¡Estúpida Kagura!, ¡Estúpido Souchirou!´´ Los maldijo.

― No seas así Kagura-chan―esta vez era su amigo Shinpachi quien hablaba ― Gin-san está haciendo un buen trabajo, por fin decidió sentar cabeza― Estúpida madre postiza, la que tenía.

Solo podía maldecir a todos a su alrededor, se estaba comiendo la cabeza por semejante idea que se le había metido en la cabeza. ¿Desde cuando el viejo Gin-san pensaba en matrimonio? ¿Un Omiai? ¿Qué era eso?, ¿Acaso no tenía el valor para invitar a una hermosa señorita a cenar? No, esa era la verdadera respuesta.

A pesar de salir con varias mujeres en su vida, Sakata Gintoki, quien estaba a unos minutos de comenzar su Omiai con una completa desconocida, no se había concentrado en buscar esposa. El libertinaje era mejor para él. ¡Y con un demonio! Seguía siendo mucho mejor que casarse.

Si no fuese por el alcohol de la semana anterior, que inundo todo su cerebro, y la inesperada revelación de los celos que tenía Gintoki de Hijikata.

― A veces me gustaría ser como Toshi-kun―comento a modo de burla mientras bebía sake al lado de su amigo― Saber que alguien te espera en casa debe ser increíble― Definitivamente fue culpa del Sake, él jamás diría algo así.

¿Realmente era envidia lo que tenía? Mientras Sakata se paseaba por el sendero de la vida bebiendo hasta altas horas de la noche y saliendo con varias mujeres, su amigo Hijikata comenzaba a surcar un sendero compartido por dos personas.

Casado con Mitsuba, el azabache se veía más que feliz. A punto de estar por tener una familia, se dio cuenta de la diferencia entre ambos. Mientras Toshi tenía esa radiante sonrisa en su rostro, él se conformaba con una efímera diversión.

No es que reniegue de su forma de vida, era efectivamente lo que siempre le gusto. Pero… su maldita boca de ebrio soltó las palabras ´´Quiero un Omiai´´ a su insoportable familia.

― Pronto llegara ella, aguarden― Gintoki trago fuerte.

´´ ¿Pero que tanto te asusta?´´ una voz en su interior lo critico severamente ´´No es como si te fueses a casar con ella. Sabes que puedes rechazarla después´´ ¡Cierto! Era un maldito Omai, no un matrimonio obligatorio.

Calmando su ansiado corazón, miro inquieto a sus dos acompañantes. Los bastardos sonreían como si estuviese a punto de meter la pata. Podía presentir, que si pudieran, ambos estarían comiendo palomitas mientras observaban el desastre que el estúpido hombre haría.

Pero no les daría la oportunidad.

Las puertas de la sala se abrieron de par en par. Un grupo de mujeres ingreso a la habitación. La mujer al frente de ellas tenía el cabello negro y los ojos color jade.

Haciendo una reverencia, las chicas comenzaron a desfilar hasta ponerse al frente del sujeto en cuestión. ¿Cuál era la chica con la que se vería? Como todo un idiota observo detenidamente a cada una. Eran hermosas, demasiado, tanto que su cordura no razono.

Por su parte, tanto Kagura como Shinpachi se dieron cuenta a la primera que la chica elegida para Gin estaba detrás de la mujer de ojos verdes. Con la ropa de diferente color al resto, quienes vestían un kimono azul desganado y llevaban el cabello bien recogido.

― Buenas tardes, señor Sakata, lamento la espera―Hablo la mujer al frente corriendo su cuerpo, dejando ver a la chica que trataba de ocultarse. Se notaba que ella tampoco estaba muy convencida con aquello ― Ella es Tsukuyo. Espero que se lleven bien―

La mujer suspiro resignada y se enderezo para saludarlo formalmente.

Su primera impresión fue bastante… ¿Buena? El albino no pudo evitar analizar su cuerpo y hacer una afirmación positiva con respecto a la fémina. Ese fue el primer error que cometió con ella.

― Sera pan comido―murmuro Kagura― El sádico me tendrá que comprar mucho sukonbu― la pelirroja podía saborear su victoria.

Caminando al jardín, dejándoles un momento a solas. Shinpachi y Kagura se escabulleron para ver como su amigo/primo lo arruinaba, ¡Vamos, estaba escrito que así seria!

Por otro lado la incomodidad comenzó a hacerse notoria para ella, muy distinto para Gin quien solo miraba a la nada pensando en su amada Jump.

― ¿Tienes algún hobbie?― incomoda y todo, la rubia quería buscar razones válidas para no aceptar esa propuesta de matrimonio. Aunque verlo perdido en sus pensamientos mientras se reí, era más que suficiente.

― Bueno…― ´´ ¿Qué podía decir? ¿Soy un adulto con el espíritu de un niño que ama leer la Jump, beber sake, salir al casino y perderme debes en cuando en un barrio rojo? ¡Por supuesto que no! ´´ ― Me gusta… ¿Leer?― dudoso respondió a su pregunta.

Ella pareció aceptarlo y él respiro agradecido.

― ¿Y que lees?― Otra pregunta complicada, ¿No era mejor pagar el hotel y ya?

― Bueno… ¿Tezuka?―volvió a preguntar. ´´ ¡Genial, ahora le dices que lees puro mangaka de hace cincuenta años!´´ La voz en su interior lo recriminaba por su mala elección.

― Oh, ¿Es bueno?― el nerviosismo la recorrió. Ella tampoco era una gran lectora, no sabía de quien hablaba. Esperaba que fuese poco conocido para no quedar en vergüenza.

― ¡Mucho!―rio apenado― Pero… dejemos hablar de mí, ¿A ti que te gusta?― preocupado por escuchar otro cuestionamiento decidió escapar.

― Tengo muchos… creo―musito dudosa analizando sus pasatiempos― Me gusta el arte ninja y entreno bastante―acepto gustosa de su propia respuesta. Aun si no fuese un pasatiempo, si no parte de sus obligaciones. Un simple detalle que esperaba no lo supiera.

Después de un ´´Ya veo´´, de parte de él se generó un silencio incómodo. Tsukuyo estaba más centrada en sus gustos, buscando algo más que pudiera decir sin avergonzarse a sí misma. No es que ocultara su personalidad. Pero la verdad es que ser una mujer con una gran debilidad por el alcohol, que se volvía violenta con pocos sorbos y que para rematar era una tsundere, no era algo por lo cual presumir. Sin contar que la mirada de idiota de ese tipo le decía, en su cabeza, que se burlaría a mas no poder de ella.

Por otro lado, Gin solo podía pensar en lo estúpido que estaba quedando. ´´ ¿Acaso dijo que practicaba técnicas ninjas? ¿Y entrena? ¿Por qué el viejo Gin-san se siente tan simple e insignificante? Es decir, sabía que no había hecho nada con mi vida pero… ¿Tanta diferencia hay entre ambos?´´ Pensó deprimido.

― Oh, ya veo― suspiro con pesadez. No había sido una buena idea saber acerca de las responsabilidades de uno y otro. Sakata podía ponerse firme y demostrar lo increíble que era, por que vaya que lo era, el único problema es… su pereza. Amaba hacer el vago, descansando y mirando sus revistas para adulto y muchos mangas de la jump.

Recordando su vida tan ligera de responsabilidades, viendo nuevamente a esa mujer tan centrada se dio cuenta de que estaba haciendo las cosas mal. ¿Desde cuándo él demostraba ser algo que no era? ¿Desde cuándo se decidía por casarse y renunciar a su forma de vida libre? Este no era el gran Sakata Gintoki.

― Bien, creo que ya se acabó el tiempo. Nos veremos la próxima semana―Tsuki estaba a punto de suspirar aliviada al ver la hora en su reloj. Para su próximo encuentro buscaría una forma de seguir manteniendo su reputación y al mismo tiempo romper ese intento de compromiso.

― Espera―Gin la detuvo poniendo una mano en su hombro― No habrá segunda vez―a la rubia le brillaron los ojos al escuchar esas palabras mágicas de liberación. ´´ ¿No debería sentirse mal? Esta mujer esta demostrando demasiado fácil sus emociones´´ se quejó Gin para sí mismo― Creo que no podría casarme jamás con una mujer que practica algo tan peligroso como los ninjutsus y cosas de Naruto -kun. De solo pensar que viviría debajo del mismo techo que un gorila me aterra, así que…― ¿Había escuchado bien? ¿La llamo ´´Gorila´´?

¿Desde cuando alguien la llamaba de forma tan irrespetuosa?

― Hey, Shinpachi― Kagura le hablo a su compañero de equipo mientras esperaban a su familiar/Amigo en la sala principal de la mansión. Hinowa había salido a preparar un poco de té para sus invitados― ¿Fue buena idea no decirle a Gin que su prometida es miembro de la mafia?― pregunto crédula cuando sintió un enorme temblor. El agua en sus vasos se agitaba temblorosamente.

Shinpachi dudo en responder, ya que se notaba que no había sido la mejor idea. Los gritos de su amigo eran de dolor puro, se escuchaban desde la sala.

― Bueno… tal vez si tuvimos que avisarle―nervioso por las suplicas del albino, Shinpachi prefirió beber un poco de agua y acallar sus miedos.

Kagura acepto su opinión. Ella no negó en absoluto su punto de vista, gracias a los hechos ella tendría su amado sukonbu. Con una sonrisa espero a la llegada de Hinowa que traía el humeante té y varios aperitivos (siempre pensando en lo bien que se alimentaba su pelirroja), en si eran porciones industriales de alimentos.

― Vaya―rio divertida mientras dejaba la bandeja― Creo que se están llevando muy bien― sirviendo el té, ella se sorprendió de los gritos tan afinados de Sakata, Tsukuyo había mejorado enormemente en sus prácticas― Tsuki será un buen partido, después de todo ella es nuestra bella luna fuerte― amplio su sonrisa― La mujer más fuerte del Hyakka―