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Día 7: Estrella
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Deseo
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Fue conciso el dictaminen de sus progenitores; Sera un matrimonio arreglado.
Sentada en el balcón, cubierta por plantas emergentes de sus respectivas macetas y jaulas cantarinas, con prisioneros desesperados. Tsukuyo rogaba porque aquello fuese una mentira.
Renegaba mucho por pertenecer a una familia muy tradicional. Las reglas de antaño, casar a las hijas con hombres de una impecable presencia y buen estatus social.
Eran tres hermanos. La mayor Hinowa, había conseguido al amor de su vida, casi nunca sucedía eso en la vida real. Su hermana mantuvo un romance, una joya en medio del desierto. El más joven de los tres aún estaba en plena infancia, tocando las puertas de la pubertad. Seita tenía la posibilidad de decidir por una prometida, siempre y cuando no rompa con los estereotipos familiares. Al menos él tenía tiempo antes de adentrarse al oscuro camino de la sociedad elitista.
Tsukuyo era la hija de en medio, la que obedecía sus órdenes de una forma peculiar. Siempre parecía no importarle nada, pero su semblante muerto le decía mucho más.
¿Un prometido? ¿Una boda en puerta?
Todo era una locura.
Con su pijama puesto y la corriente del viento veraniego azotando contra su tersa piel, Tsuki no hizo más que repensar en su vida.
Su amiga, una chica pelirroja y del habla había escapado hace muy poco de su mansión. ¿Causa? Muchos dicen que su prometido no le era de suficiencia y escapo con un atractivo herrero. Las voces se alzaban compadeciéndose de Umibouzu, era una vergüenza tener una hija así. Pero la hipocresía los hacia susurrar la envidia que muchas le tenían.
Kagura había encontrado el amor (Sincero) en Okita Sougo, no en su prometido.
La admiraba por su valentía, por su decisión tan arriesgada. Ella no tenía un amor de esa índole, no había razón para escapar, jamás encontró algo que le llamara la atención, ¿Qué más daba casarse? Aunque muy a su pesar Tsukuyo tenía una respuesta.
Su prometido, Hijikata Toushirou estaba enamorado. Tsuki podría ignorar el hecho de casarse con cualquier hombre, menos con él. Hijikata era su amigo y sabía que sus suspiros iban en dirección de una pobre chica que hacia pan en la ennegrecida ciudad de Londres.
Para su suerte, él escaparía en la mañana. Dejaría su compromiso en el aire, como ella misma le había dicho. Pero nuevamente estaría a la venta, para el mejor postor.
¿Quién sería el próximo? Su vida vacía empezó a asquearle.
¿Y si no lo conseguía? ¿Y si Hijikata era detenido antes? Su padre era muy controlador, ¿Qué pasaba si volvía a ser su prometido?
Rogando porque nada salga mal, observando el cielo estrellado, su gato -de cabello rizado y ojos fatigados- ronroneo en su regazo.
― Por suerte estas tú―froto su cabecita consiguiendo un grato maullido.
Si no hubiese enfocado su mirada en los de su pequeña mascota, seguramente no se daría cuenta del hermoso acontecimiento. Una luz refulgente, un brillo espacial, una preciosa estrella fugaz surco por el cielo nocturno.
Inconsciente de sus propias acciones, y rogando que sus deseos lleguen más allá, pidió una salvación.
Gin, el gato, pidió un deseo estrafalario y poco habitual, por no decir imposible.
Llegando a la mañana, ella volvió a despertar ¿Se durmió en el balcón?
Estirando su cuerpo pequeño y peludo miro en todas direcciones, sí, estaba en el balcón. Las flores se veían grandes, las aves apetitosas y el calor del sol le daba más sueño que el que acostumbraba.
― Tsukuyo, no te duermas― bostezando sonoramente, un cuerpo más grande que el de ella se estiro debajo suyo ― Tengo que ir a la mansión de los Umibouzu― girando su diminuta y felina cabeza se encontró con los ojos cansados de su gato, su melena alborotada y su mirada comprensiva. Acaricio su cabeza con cariño ― Por fin sabré si Kagura consiguió escaparse con Sofá -kun― tomando a su hermosa gata se levantó del suelo.
Tsuki no comprendía que estaba sucediendo, ¿Qué había ocurrido?
― Anoche tuve un sueño raro― volvía a bostezar nuevamente mientras se desvestía ― Soñé que era un gato y que mis preocupaciones eran tuyas, Tsuki. Incluso estabas comprometida con Hijikata― rio abrochando su cinturón ― Pasaba una estrella fugaz, pedias un deseo. No sé qué deseaste, pero yo pedí ´´Que tus preocupaciones seas mías, aunque sea por una noche´´. No sé qué signifique pero…― el golpeteo en la puerta de su dormitorio lo hizo detenerse.
Con su hermano menor tras la puerta, la pequeña Tsuki escucho como el plan de escape de la prometida de Gin, Kagura, había sido todo un éxito.
― Bueno, al menos por un tiempo no tendré de qué preocuparme― después de cerrar la puerta musito con satisfacción.
Su dueño tomo su chaqueta despidiéndose de ella.
´´Cierto´´ pensó dubitativa mientras se frotaba su espalda con la pared ´´Anoche, desee que tus preocupaciones fuesen mías´´ era extraño, pero Sakata Gintoki –en universo alterno- también pidió lo mismo.
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Hasta acá la Tsuki Week 2019.
Espero que les haya gustado.
Nos leeremos.
¡Bye!
