Ya de cerca la rubia la observó, no tenía expresión de ira, ni de enfado, ni sus ojos mostraban aquel frío habitual -"¿será por las gafas?"-
Sus ojos la observaban, transmitían calidez y podría decir que hasta sonreían, aun dejándose notar aquella sombra de oscuridad habitual. Aquellos ojos chocolate la hacían estremecerse sintiendo recorrer una corriente eléctrica toda su espalda. Pero ese día, en ese momento irradiaban luz.
Y ese cambio, le gustaba aún más.
Nunca había temido a Regina, nunca la había llamado ni considerado la Evil Queen como el resto de la empresa. Para ella la morena era un enigma que la tenía atrapada, aunque nunca había dejado ver ese sentimiento con nadie en la empresa. Era su mayor secreto.
Aquel día, se vería descubierta como la morena siguiera mirándola así.
Regina hizo un pedido por interfono: uno café solo, sin leche, con azúcar moreno, y un chocolate con nata y canela.
–Disculpe el atrevimiento, la reunión será larga y la necesito despierta-.
Emma no reaccionó. Si hace un año, siquiera unos meses antes, le dicen que esto estaría ocurriendo…
Si apenas unas horas antes le juran y perjuran que estaría en la oficina de Regina, sentada frente a su escritorio en una reunión y no esperando órdenes sin más como acostumbraba…
Sin contar que la morena ordenaría a otra persona su café acompañado de un chocolate para ella, en lugar de pedirle a ella misma que lo trajera.
Nunca lo hubiera creído.
-Bien, Señorita Swan, en breves recibiremos la visita de las nuevas incorporaciones y amoldarán sus estructuras de trabajo según los planteamientos corporativos. Antes de que eso ocurra, quiero pulir todos los cambios necesarios aquí en la central y que así el modelo base a aplicar en el resto de delegaciones esté lo más impoluto posible. Queremos crecer, expandirnos y destacar sobre la competencia y para ello debemos reproducir los éxitos y aprender de nuestros errores.
Para ello disponemos de un tiempo justo, demasiado para mi gusto, y quiero contar con usted para lograrlo.-
Su voz sonaba firme, serena y sin transmitir los nervios que realmente sentía, observaba a Emma mirándola fijamente, con semblante serio. Concentrada.
La rubia intentaba concentrarse en lo que su jefa le decía, tomando notas de lo que no debía de olvidar para cuando saliera de aquel despacho y tocase tierra nuevamente, pudiendo reconectar su cerebro a la información necesaria.
Al recibir el pedido, observó a Regina humedecer los labios en el café.
Diariamente, se paraba en esa fracción de segundo y saboreaba el gesto sintiendo su corazón dar un vuelco. Ese día, tenía la posibilidad de observarla de cerca y conteniendo la respiración se repetía que debía de centrarse en el trabajo o acabaría perdiendo la cabeza.
Era consciente de la realidad.
Ella era una simple humana, una mortal sin derecho a observar, cuanto si más a poseer a la mismísima Regina Mills.
-Swan, necesito que elabore un informe donde analizar los puntos débiles de la empresa, del personal, de la funcionalidad corporativa y que para ello hable con los empleados.
Recoja las propuestas tanto para avanzar en el terreno tecnológico como humano y que no sólo la empresa crezca sino que los trabajadores tengan mayor facilidad y funcionalidad en sus desempeños. Para ello, usted pasará a ser únicamente mi Asistente Personal. Su tarea recaerá en el informe que le pido y las gestiones que tengan que ver únicamente con mi persona. Para todo lo demás ya está mi secretaria. Desde éste momento usted tendrá su lugar y me encargaré de que le quede claro a la señorita Nolan.
Sobre esto…-
Regina, paladeo las palabras y respiró hondo, sintiendo el estómago encogérsele –…Quería disculparme…- La sorpresa se dejó ver en el rostro de Emma, sus cejas levantadas, sus ojos como platos y abriendo la boca para volver a cerrarla como pez fuera del agua, sin encontrar palabras a decir –Por todo lo ocurrido hasta el momento con ella, por no haber tomado cartas en el asunto y permitir que la situación se diera y llegase hasta el punto de lo que ocurrió el último día-
Las palabras murieron en los labios de la morena apenas en un susurro, logró mirar a la rubia a los ojos y lo que encontró la puso aún más nerviosa. Emma sonreía, visiblemente impactada por sus palabras, pero sonreía.
Regina prosiguió –y no sólo por lo que ella hizo, sino por todo lo que yo no hice cuando debía y mis numerosos desplantes. No espero que acepte mis disculpas ni suelo darlas, pero como única vez que lo escuche de mi boca quería hacerle saber que nada de todo ello volverá a repetirse.-
Y tras decir eso, mirando aún a los ojos de Emma, se puso en pie – Si tiene alguna pregunta sobre la reunión mantenida o su trabajo a desempeñar, siéntase libre de hacerla, así como de tomar mi línea personal para contactar conmigo en el momento que sea. Necesitamos ese informe a la mayor brevedad posible. Según vaya avanzando, vaya informándome, por favor.-
Acercándose al interfono, pulsó el botón de llamada con voz tajante –Señorita Nolan, a mi despacho-.
Tocaron a la puerta y tras permitir el paso una rubia, más baja que Emma, ojos azules y melena. Bonita, con un look muy cuidado pero sin la frescura que Swan tenía, para opinión de Regina.
-¿Me llamaba, señorita Mills?-
–Sí, quería aclarar un punto con usted.
La señorita Swan desde éste momento será mi Asistente Personal, por lo que cualquier cosa que tenga que consultarme a mi puede pasar por ella. Además será con ella con quien deba organizar mi agenda, y a ambas será a quien deba obedecer. Recordarle también que aquí la secretaria es usted, por lo que es usted misma, Señorita Nolan, quien deberá atender al teléfono, traer mis cafés y desempeñar las tareas propias de su puesto. Le pido que se abstenga de queja alguna o de intentar nuevamente que otros realicen su trabajo por usted, ya que si eso ocurriera me vería obligada a despedirla y entregar su salario a quien cumpla sus funciones en su lugar.- atajó Regina rápidamente al observar el gesto molesto de la secretaria y observar que pretendía rebatir.
–Eso es todo, déjenos solas-.
Emma, a todo esto, contenía la respiración y observaba la escena sin aún creerse lo que había ocurrido en las últimas horas. Aquella mujer que tenía frente a sí, no era Regina Mills, Su Regina. Era una mujer más cercana y amable.
La antigua Regina no hubiera dudado en gritar a Kathryn y decírselo de cualquier modo.
Una vez solas nuevamente, Regina la miró con gesto preocupado y Emma dejó escapar una ligera sonrisa que calmó a la morena. Le preguntó si necesitaba algo más y tras la negativa de la ejecutiva, Emma se disculpó para retirarse y ponerse a trabajar ya mismo en el detallado informe.
-Señorita Swan- Emma se paró, con la mano en el pomo de la puerta y se giró hacia su jefa
–¿sí?-
Se quedó observando esos ojos tan profundos como para perderse y triturando sus manos sin saber cómo decirlo, respondió -Eso es todo, puede marcharse- .
Sentada en su mesa, Emma repetía una y otra vez en su mente las imágenes y palabras de las últimas horas. No podía estar pasando… Regina estaba teniendo en cuenta su trabajo, su dedicación, y quién sabe si también sus gestos hacia ella. Se sentía eufórica y notaba sus piernas temblar a sabiendas de que no sería capaz de explicar cuánto de nervios y cuánto de miedo por decepcionarla la recorría. Abría la siguiente carpeta con informes sobre producción del mes anterior y tomaba notas para ir asentando la base de su informe. Había decidido hacer un breve pero necesario estudio de la evolución de la empresa, para sobre ello analizar los cambios que había habido en el organigrama, en las reglas corporativas y así poder analizar a qué iban relacionados los cambios económicos.
Con ello tendría la clave para saber que necesitaba la empresa. Además, seguía haciendo la lista mental sobre las cosas que se podrían modificar para que los empleados trabajaran más cómodos y así su desempeño fluyera mejor y lograr mejor rendimiento. Tenía una ardua tarea por delante, pero tenía clara una cosa: "No defraudaría a Su… a Regina."
Aún contenía el aliento. No había cambiado su actitud con ella, es más, le había sonreído. Cuando la Señorita Nolan había salido del despacho con aquella cara entre fastidio y desconcierto, Swan la había mirado a los ojos con… ¿admiración?, ¿gratitud?
Analizó las palabras, los gestos y repasó mentalmente las horas transcurridas durante la reunión.
Abrió su correo electrónico para revisar si Archie le había contestado, y observó que aparte del suyo tenía un email urgente de una de las delegaciones más antiguas de la empresa, al leerlo sintió todos sus músculos tensarse.
Sus planes tenían que esperar, debía viajar a la mayor brevedad posible y encargarse de aquella emergencia en persona. Apenas había acabado de leerlo cuando Emma tocó a su puerta con urgencia, y tras darle paso se presentó frente a ella con el mismo correo abierto en su tablet. Se miraron y no necesitaron especificar de qué se trataba.
–Señorita Swan, necesito que realice todas las gestiones necesarias y reorganice mi agenda con la señorita Nolan para la próxima semana, en principio creo sea tiempo suficiente. Convoque junta extraordinaria urgente para dejar todos los cabos atados- Regina observó a Emma, con su ceño fruncido y aquella pequeña arruga en su nariz por la concentración -Siento el viaje tan precipitado y la falta de tiempo para organizarse pero la necesito conmigo, llévese lo necesario para que pueda trabajar en su informe, intentaré que a pesar de la situación interfiera lo menos posible en su tarea. Una vez convocada la junta y reorganizado el plan de trabajo, pídale a la Señorita Nolan que realice las reservas de transporte y alojamiento para ambas. Usted vaya a casa, descanse y prepárese, saldremos mañana por la mañana.-
-¿Necesita alguna otra cosa Señorita Mills?-
-Es todo, gracias-
-Señorita Mills, su cena personal del sábado ¿la cancelo o la dejo estar?-
-Yo misma me encargaré de eso, usted haga lo que le he dicho y vaya a casa-
Regina la observó salir con una sonrisa, su corazón había dado un vuelco en el momento en que la mujer desapareció por la puerta. Su cabeza estaba en la situación que se encontraría en la delegación al llegar, pero no podía evitar pensar en que estaría una semana junto a Su rubia.
Tras una vista rápida para no dejarse nada en el despacho, cerró la puerta y se dirigió al ascensor. Enfrentarse al despido del director de zona no le preocupaba realmente, encontraría a alguien que lo sustituyera y el problema en sí parecía atajado según la policía le informó por teléfono. Había pruebas suficientes para encerrar a De Locksley y estaba bien claro que él había llevado a cabo los delitos en solitario, no incriminarían a la empresa ni a ningún otro trabajador.
Sólo esperaba que la prensa no se hiciera eco de la noticia. Detestaba salir en portadas y tener que hacer declaraciones casi tanto como volar.
Sentada con las piernas sobre el sofá de su despacho, ya en casa, descalza, con una copa de sidra y habiendo desabrochado los primeros botones de la camisa, dejaba caer la cabeza hacia atrás y se relajaba mientras escuchaba I Will Follow you, la voz de ese hombre era increíble, pero sin poder ni querer remediarlo un huracán de ojos profundos se le vino a la mente. Se dejó llevar, canturreando la canción e imaginando mil escenarios posibles en esa semana que le esperaba junto a la rubia. En ese momento, el portátil que estaba frente a ella en la mesita de descanso, comenzó a sonar.
Una vídeo llamada.
Aclarándose la voz dio entrada y vio a Emma en su pantalla. Su gesto de sorpresa no se hizo esperar y lo primero que pensó es que había ocurrido algo con la rubia o con el viaje que tendrían al día siguiente. Su corazón se aceleró al observarla, estaba inquieta y reparó en su atuendo, llevaba una camiseta de tirante fino y no pudo evitar pensar que no se apreciaba tirante del sujetador.
Con la mente abrumada, sacudió la cabeza y aclarando la voz nuevamente,
–Señorita Swan, buenas noches, ¿ha ocurrido algo?-
-Señorita Mills, disculpe que la moleste a estas horas y por este medio, me he dejado el teléfono móvil en el taxi y hasta dentro de unas horas no me lo traen de vuelta. Tengo malas noticias, y de veras que lo siento pero no he podido solucionar el incidente, hasta en persona he ido pero no ha habido modo-
-Swan, por favor, me está inquietando. Vaya al grano-
-Kathryn no ha sacado los billetes para viajar en AVE, sino en avión. Lo siento. Lo siento mucho… He ido en persona hasta la misma estación y no hay plazas libres ya para ninguna salida de mañana. O mañana viajamos en avión, o debemos esperar dos días para partir. Debí hacer la gestión yo misma, lo siento.-
