8 - Resaca

Sonó el despertador y fue Emma la primera en desperezarse. Apagó la alarma y se levantó despacio. Se sentía entumecida, habían dormido sólo unas horas y los músculos se quejaban.

Se metió en el baño y decidió activarse haciendo unas series de flexiones y abdominales antes de meterse en la ducha. La resaca no ayudaba mucho.

Al salir, ya más despejada, despertó a la morena –Regina, buenos días- la otra se removió sobre la almohada, escondiendo la cabeza huyendo del ruido y la luz. Emma no pudo evitar sonreír, estaba totalmente despeinada, con los ojos apretados buscando seguir durmiendo a cualquier precio y emitía pequeños gruñidos de queja.

Si hace dos semanas le juran que vería a su morena en semejante situación pierde la apuesta sin pensárselo dos veces.

Dormilona, arriba, que si no llegaremos tarde- verla abrir un ojo y mirarla con cara de sorpresa le hizo darse cuenta de lo que había dicho.

Esa sorpresa y la vergüenza que había sentido en un primer momento se habían esfumado y no pudo evitar disfrutar de la situación cuando vio la turbación en la cara de Emma –Buenos días, señorita Swan-, la voz salió más ronca y profunda de lo que pretendía, pero el efecto que provocaba la situación en la rubia le gustó.

Yo... yo… Buenos… buenos días, señorita Mills. Pe…Pediré el desayuno para cuando esté list… lista- se alejó de la cama, cogiendo su teléfono – aún tenemos tiempo suficiente, no se apure- El nudo que tenía en la gargantacomplicaba la tarea de tragar saliva y su cabeza intentaba conectar un pensamiento con otro pero los frutos no eran muy alentadores.

Mientras marcaba, a través del espejo, vio pasar a su morena tras de ella camino del baño recogiéndose el pelo y no pudo evitar que sus ojos se perdieran en sus curvas.

"Emma, ¡deja de hacer eso! Simplemente lleva un pijama, chica ¡deja de encontrar imágenes perturbadoras en cualquier parte!"

Cuando la morena desapareció tras la puerta del baño y quiso aterrizar, al teléfono alguien de recepción intentaba llamar su atención

"Joder, aterriza idiota"

Buenos días, disculpe, llamo de la habitación 108. Desayuno con café doble para dos, tostadas, ensalada de frutas, zumo, y dos termos para llevar con café bien cargado- "lo vamos a necesitar" –por favor, lo más rápido posible, tenemos el tiempo bastante justo. Muchas gracias.-

Al colgar se quedó pensando en todo lo que habían hablado la noche anterior, pensó en llamar a Lily, pero si lo hacía comenzaría con el aluvión de preguntas y ni disponía de tiempo ni su resaca se lo permitiría, así que optó por escribirle un mensaje.

Escribió las últimas palabras rápidamente y caminando hacia la puerta lo envió.

El desayuno había llegado. Dispuso la mesa y esperó a la morena mientras se recogía el pelo mirándose en el espejo del dormitorio. A través del mismo que la vio entrar en el baño, la vio salir y su corazón se paró. Literalmente.

Su morena llevaba una blusa negra semi-transparente, con un bralette de encaje, falda de tubo "Esas faldas de tubo las diseñó el demonio, si lo sabré yo" con una abertura en la parte de atrás, sin insinuar nada, ni mostrar nada ni resultar exagerada sino justa para el movimiento de las piernas "esas piernas" al caminar, pero es que…

"Si no necesita nada para ser sexy, ¡ya lo lleva ella en el ADN! Va a acabar conmigo. Entre esa mirada y esta resaca hoy acabo reseteándome el cerebro"

-Señorita Swan, ¿cuándo logre reconectar sus neuronas desayunamos?-

La sonrisa de Regina era de triunfo, se sentó con los zapatos de tacón ya en su lugar "Esos tacones no, esos tacones no…" y agradeció que hubiera puesto la mesa mientras servía el café para ambas. Emma acabó de recogerse el pelo torpemente y colorada como un tomate se sentó a la mesa y desayunaron en silencio.

Camino a la oficina, Regina revisó su teléfono y vio una llamada de su hermana, la cual no devolvió porque se verían en unos minutos, un email de Archie "Después le contestaré" y un mensaje.

Al abrirlo vio que era de Emma

-"Dragoncilla, buenos días (o buenas tardes, porque para cuando tu leas esto el sol ya estará de cañas) ¿cómo estás? –Se dio cuenta de que no era para ella y supuso que sería para su amiga, pero la curiosidad pudo más que ella y siguió leyendo-Perdona que estos días esté más desaparecida pero apenas tengo tiempo y además se suman emociones difíciles de gestionar en algunos momentos. Demasiada tensión supongo, no sé hasta qué punto es positivo este viaje. Me siento un poco Ricky Martin, un paso pa' lante y un paso pa' tras. Veremos cómo se desarrolla el día trabajando juntas y demás, espero no morir de un paro cardiaco porque poco me falta, esta mujer va a acabar conmigo. -Aquí se le encogió el corazón, ¿confirmaba esto que Emma tenía interés por Ruby? Era con ella con quien trabajaría ese día… Dudó si seguir leyendo, pero sin pensárselo mucho continuó mirando de reojo que la rubia no se diera cuenta-Ahora no puedo extenderme mucho y mi cabeza no me da mucha tregua, en un ratito que tenga te mando mail o te llamo que por aquí extenderme es un rollo. Te quiero, loca. Se buena y CUÍDATE. Besitos de chocolate!"-

Se sentía totalmente perturbada. Aquello ¿confirmaba realmente sus sospechas? El pequeño disfrute de conocer aquella cercanía y las bromas de Emma habían quedado sepultados con su malestar.

Era totalmente consciente de que nunca tendría ninguna oportunidad de tener a alguien como Emma, pero eso no quitaba que "su rubia" estuviera teniendo sentimientos por Ruby y aquello le reconcomía el estómago. La observó, mirando por la ventana con el termo de café en la mano y cómo se daba un pequeño masaje en la sien, tomó su bolso, cogió una pastilla y se la acercó

Ten, quizá no te lo quite pero al menos te aliviará. Ahora me toca a mí-

El gesto sombrío de la morena hizo que Emma recordase las mañanas que había llegado a la oficina y se había encontrado con que su jefa había pasado la noche bebiendo y llegaba al trabajo bajo los efectos del alcohol. Cara a los demás, simplemente estaba enfadada, de mal humor y en su modo Evil Queen, pero ella la conocía, y sabía bien distinguir cuando era un mal día de otro aún peor.

Se presentaba ante ella con su café y una pastilla arriesgándose a gritos y malas caras, era la única que se atrevía a enfrentarse a ella, pero le dolía tanto verla así –gracias, por aquello también- una pequeña mueca, queriendo ser una sonrisa, salió de los labios de la morena y su asistente simplemente respondió

Gracias, por haberme dado la oportunidad. Viendo el ahora, confirmo que ha merecido la pena.- Su gran sonrisa sacó a la morena de su tormento y ambas se quedaron en silencio centrándose en el trabajo. Esperaba un día intenso.

Según entrar por las puertas de la oficina, Zelena la cogió de la mano y la arrastró a su oficina –Queen, para qué quieres el teléfono si nunca contestas ¿me lo puedes explicar?- la morena se quedó con la boca abierta con la actitud de su hermana
-¿se puede saber qué te pasa? Por favor, respira antes de hablar que me estás estresando ¿ha ocurrido algo con el caso?- su hermana bufó

No todo es trabajo, hermanita, no te vendría mal ponerlo en práctica, el caso está encarrilado, despéjate- cogió aire y una sonrisa boba se le puso en la cara

Tengo que contarte algo. ¡No te lo vas a creer!-

-¡Pero quieres soltarlo ya, que eres peor que un tiovivo dando vueltas!-

HeTenidoLaMejorNocheDeSexoDeTodaMiVida!-

-Zelena, ¿me estás hablando en serio?- Regina se quedó con los ojos como platos sin poder creer lo que sus ojos estaban viendo, su hermana, la mantis religiosa de la universidad, emocionada como una quinceañera

-¿se puede saber qué te has tomado, pelirroja?- a Regina empezó a escapársele la risa viendo la cara de ensimismada de su hermana, -¡Zelena Mills enamorada? ¡Que paren las rotativas, que tenemos la noticia del siglo!

-¡Cállate! No estoy enamorada, ¡jamás se me ocurriría! Pero reconozco, que… Me gusta.- el color que estaba cogiendo la cara de la hermana dejaba ver lo contrario y Regina se aprovechó de ello

-Quiero saberlo TODO, ¿quién es? ¿Tengo el placer de conocer…?

-Sí, la conoces, pero como se te ocurra decir algo delante de ella te aseguro que sabrás quien es esta bruja.-

Respiró hondo y mirando a su hermana en apenas un susurro dijo –es Ruby- con la sonrisa más soñadora y enamoradiza que le había conocido nunca a la pelirroja y que estaba segura de que nunca le conocería.
Y según escuchó estono pudo evitar sentir que se le encogía el corazón. Emma… No quería que ella sufriera. Se alegraba enormemente por su hermana, pero su rubia se llevaría una desilusión.

Desechó estos pensamientos por un momento de su mente, abrazó a su hermana y dejó que esta le contase todos los pormenores de la cita. Cómo su loba había confesado lo que sentía mientras estaban en la oficina ultimando los detalles para la reunión de ese día a primera hora y cómo no había podido evitar sincerarse. La tensión entre ellas se alargaba en el tiempo pero todo aquello iba mucho más allá.

En ese momento picaron a la puerta, era su "cuñada" y viendo cómo miraba a Zelena vio que era mutuo todo aquello que su hermana le contaba, así que sin dar lugar a que se le escapase la oportunidad soltó con mirada divertida y tono severo

Señorita Lucas, que bien que la veo, pase por favor. Quiero aprovechar la oportunidad de encontrarnos aquí las tres solas para darle la bienvenida a la familia.-

Los ojos de Ruby no podían abrirse más y se desviaban intermitentemente entre las dos Mills mientras que Zelena aguantaba la respiración y miraba a su hermana con furia fingida

Aunque no quiero dejar de advertirle que aunque mi hermanita sea lo suficientemente adulta como para saber qué hace y con quién, si se le ocurriera hacerla daño no se las vería conmigo, se enfrentaría a la Evil Queen en todo su esplendor ¿entendido?-

En este punto su mirada ya no era divertida, era desafiante y su tono tajante. Ruby apenas podía tragar saliva y asintió insistentemente con la cabeza como respuesta, sin verse capaz de emitir sonido alguno.

La cara de Zelena era pura sorpresa, nunca se hubiera esperado eso y la enternecía –teniendo eso claro, me reafirmo en mis palabras. Bienvenida a la familia- y guiñándole un ojo salió del despacho sonriendo, satisfecha con haber logrado imponer sin necesidad de sacar su maldad… "O bueno, sólo un poquito" pero aún no había acabado de saborear el momento y Emma volvió a su mente. Tenía que hablar con ella.

-Señorita Swan, ¿podría acompañarme un momento?-

Su cara no daba lugar a muchas malinterpretaciones

"¿Qué hice ahora?" -Por supuesto, señorita Mills-.

La única mirada que se cruzaron hizo que a Emma le temblasen las piernas, no tenía en frente a la Evil Queen, ella lo sabía, pero alguien que no la conociera no dudaría un momento en asociar esa imagen con lo que se conocía de la morena.

Una vez a solas, en el despacho que habían asignado a ambas para trabajar, vio que su expresión se suavizaba sin perder la seriedad, mientras daba vueltas de un lado a otro.

Nunca había visto a una Regina ¿indefensa? ¿Angustiada?, era difícil definir lo que veía, la tristeza que sus ojos mostraban se perdía en la ferocidad de su mandíbula tensa y sus puños apretados.

Señorita Sw… Emma. Yo… No sé cómo abordar el tema- un pequeño bufido de frustración escapó entre sus dientes.

Observó a Emma, la miró a los ojos y agradeció que le diera el tiempo que necesitaba para lograr expresarse. En los negocios su lengua era su mejor herramienta, era capaz de conseguir el trato que quisiera en el modo y maneras que deseara, y cuando se trataba de ocultar sus sentimientos o defender su postura se convertía en un arma capaz de cortar cabezas y segar la voz de quien tuviera delante dictando sus palabras como verdad absoluta. Pero en el momento en el que los sentimientos entraban en el juego se sentía incapaz de lograr que su cerebro conectase dos sílabas sin sentirse una inútil y vulnerable.

Paró en seco, frente a Emma, y la miró a los ojos –Emma, no soy buena con las palabras en estos casos así que voy al grano. Ruby y mi hermana están juntas, o comenzando algo al menos. Creí que debía compartirlo contigo. Zelena acaba de contármelo.-

Miraba al suelo y con sus puños aún cerrados, cogió aire y valor para mirarla a los ojos. Esperaba y deseaba que no estuviera herida, porque no podría soportar la mirada triste en esos ojos verde-azules que la habían convertido en el manojo de nervios que era, pero tampoco podría soportar ver en esos ojos la verdad de sus sospechas.

Era muy distinto saber que no tenía ninguna posibilidad con su rubia a verla sufriendo por otra persona. Si al menos ella fuera correspondida, el dolor sería por no tenerla en su vida, pero con el tiempo lograría ser feliz viéndola feliz.

Tenía en frente a una sombra de lo que realmente aquella mujer era capaz de ser, siempre mostrando seguridad y fortaleza independientemente de ante quién estuviera o qué sintiera. No supo qué decir al ver cuánto le afectaba que Ruby estuviera con alguien. Siendo Zelena, suponía debía ser más duro aún ya que cerraba toda la posibilidad a un "posible", a un "quizás" o a un "quien sabe algún día".

Simplemente dio un paso acortando la única distancia que las separaba y la abrazó. No pensó en si era correcto u oportuno, si la molestaría o si lo querría, sólo pensó en que sus ojos le decían que lo necesitaba y lo hizo saliéndole con total sinceridad.

Regina tardó unos segundos en darse cuenta de lo que había ocurrido y tras asimilarlo correspondió al abrazo. Emma tenía los brazos alrededor de sus hombros y ella simplemente la rodeó y se perdió en el momento, sabiendo que no tendría nunca posibilidad de compartir nada más que una amistad con aquel terremoto que le había roto los esquemas, pero esa amistad la defendería como fuera y por mucho que le doliera, la apoyaría en este momento.