Zelda se encontraba frente a la barra de la tienda, con la mejilla derecha recargada en la palma de la mano y el codo sobre la barra. Era miércoles por la tarde, normalmente no había muchos clientes a esa hora. Aún recordaba la felicidad que le provocó poder trabajar ahí y dejar de ocasionarle problemas al pobre Finnian que había tenido que cargar con sus gastos durante un año. La campanita colocada en la parte superior de la puerta anunció la presencia de un posible cliente y también la sacó de sus pensamientos. Como si lo hubiera llamado con la mente, Finnian apareció frente a ella, sentándose en los bancos altos del otro lado de la barra.

-Realmente preparas el café más delicioso de mundo, Zelda –Comentó el joven mientras bebía un sorbo de la tacita sentado frente a la barra.

-¿Finnian? –Effie, quien había salido de la cocina con Link, tomó asiento junto a él. Se saludaron, aunque la jovencita no dejó de prestarle atención a su nuevo empleado.

-Es un postre muy común en mi tierra, señorita Euphine –Effie se sonrojó por la extrema formalidad con la que el joven siempre se dirigía a ella, debía de ser al menos tres o cuatro años mayor que ella–Puedo mostrarle cómo prepararlo, si gusta–La cara de Effie se iluminó ante la propuesta del hombre, ella amaba hornear cosas nuevas.

-La verdad es que Link es muy bueno en esto, ¿no?—Dijo Fin aclarándose la garganta, evidentemente incómodo. Zelda asintió, orgullosa de su nuevo amigo. Al parecer el nuevo empleado del café no había tenido dificultades para acoplarse a las rutinas del grupo de amigos.

Zelda salió muy temprano de casa, había planeado comprar algo de vegetales para preparar la cena. Se detuvo en un puesto conocido para observar las zanahorias y se preguntó qué le gustaría a Link para cenar. Normalmente cenaban la comida que preparaba Effie después de cerrar el café, él había comido absolutamente de todo, sin quejarse. Después de examinar una brillante zanahoria la volvió a colocar en su lugar, desanimada. Nunca le había preguntado cuál era su comida preferida.

En el camino de regreso se encontró con Finnian. Durante su trayecto, la joven encontró sospechoso que cada vez que hablaba con él, ya fuera del tema más insignificante posible, siempre terminaban trayendo a Effie a la conversación. Concluyó que su interés por conseguirle un trabajo a su viejo amigo más bien estaba relacionado con el hecho de que podría tener una excusa más para frecuentar el café y encontrarse con ella.

Miró detenidamente a Finnian, lo había conocido desde hacía ya tiempo. El joven era popular con las mujeres debido a la amabilidad y galantería que resultaban naturales para él. No únicamente le había ofrecido su amistad, sino que también había sido su mentor. En su memoria estaban vividos los recuerdos de cómo entrenaban día y noche hasta que el cuerpo de la joven podía resistir, muchas veces él curó las heridas que ella misma se ocasionaba durante los entrenamientos. Sonreía al mirarlo, nunca le había puesto mucha atención; él era alto y de postura firme y elegante. Su cabello azabache, tan oscuro como una noche sin estrellas; siempre le había gustado. Tenía una nariz pequeña y recta que le parecía adorable y una pequeña cicatriz en la ceja izquierda. Sus ojos eran de un verde oscuro y la mayoría del tiempo tenía una sonrisa amable en el rostro.

Zelda acarició el cabello de su acompañante, sin pensar mucho en ello, realmente le parecía un color muy bonito. Finnian le sonrió sin decir nada, ella quitó la mano enseguida, ruborizada. Finnian quiso decir algo, pero cerró la boca al percatarse de la presencia de sus amigos sentados en la banca de piedra afuera del café. Ella se giró y sonrió acercándose a ellos.

-¡Hemos tenido un montón de clientes! Esto ha sido todo gracias a Link –Dijo Effie animada—¡Deberías haberlo visto! Horneó tantos pasteles y salió antes de abrir la cafetería, incluso en su hora de descanso, los ofreció en el pueblo. Al parecer llamó bastante la atención entre las mujeres. –sonrió, dándole un codazo al joven.

Era el segundo mes desde que el joven comenzó a trabajar en la tienda junto a ambas mujeres. La clientela había subido considerablemente, se podían observar más señoritas frecuentar el café, a Zelda le parecía que todas con la esperanza de cruzar miradas con él. Aunque las mujeres mayores eran más reservadas debido a las circunstancias de Frewynd, a las mujeres más jóvenes no parecía importarles mucho el hecho de que Link fuera un forastero que apareció de un día para otro. Cada vez que una mujer entraba en su campo visual, sonreía instantáneamente. Si alguna de ellas era lo suficientemente valiente como para iniciar una conversación, él les sonreía y se desenvolvía sin ningún tipo de dificultad. A pesar de que no contaba con evidencias concretas, Zelda pensó que debía ser un mujeriego en sus tiempos libres. Podía imaginarlo cortejando a cuanta mujer se le atravesara en el camino.

Una vez concluido el trabajo, Zelda decidió que dar un paseo nocturno era una buena idea. El café estaba cerrado, aunque ahora que recibían pedidos especiales tal y como su amiga siempre había soñado, también tenían que trabajar horas extras en la cocina. Ella era muy buena para comer dulces, pero no podía decir lo mismo para su elaboración o decoración, por lo que no resultó de gran ayuda cuando ambos pasteleros se quedaron a terminar el pedido de bodas que tenían pendiente por entregar al día siguiente.

Se dejó caer en el pasto y suspiró con pesadez, en su mente recordaba la sonrisa de su nuevo amigo mientras conversaba con Effie. Llevaba días dándole vueltas al asunto en su cabeza, pero lo había dejado pasar diciéndose que se trataba de algo improbable. Cuando Link rechazó su oferta de acompañarla, no pudo alejar más el asunto de su mente. Aquel viajero y su amiga tenían muchas cosas en común; un gusto notorio por la repostería, obviamente, podían hablar por horas acerca de recetas de postres y jamás se cansarían. Pasaban todos los días juntos horneando pasteles en la cocina, no sería extraño si de pronto comenzaran a tener sentimientos el uno por el otro.

-Vaya, así que hoy estás sola—Zelda levantó la mirada para encontrarse con una hermosa mujer de cabello castaño—no entiendo qué puede ver Finnian en alguien como tú—dijo acercándose.

-No sé de qué hablas— contestó confundida—¿quién eres tú?

-Finnian sólo tiene ojos para ti—declaró con tono acusador.

Debía tratarse de una de las tantas mujeres enamoradas de Finnian que eran rechazadas. No era la primera vez que la culpaban por algo así.

-Creo que ya has bebido suficiente—dijo levantándose—deberías volver a casa, tu familia debe de estar preocupada por ti.

La mujer le arrojó el vino que aún quedaba en su botella, empapándola. Zelda parpadeó un par de veces y un escalofrío recorrió su cuerpo húmedo. Miró como la mujer levantó la botella para estrellarla contra ella.

-Es una lástima que una mujer tan bonita haga este tipo de cosas horribles –Dijo el joven, apretando la mano de la mujer. La botella se rompió ante la presión lastimando a ambos–Por favor no te vuelvas a acercar a la princesa—Su mirada era severa y el tono de su voz tan duro que incluso Zelda sintió un poco temor.

La mujer pareció recuperar la sobriedad después de semejante susto y una vez que el hombre soltó su mano se echó a correr hasta que su silueta se perdió en la oscuridad de la noche. Zelda no podía creer lo que había visto, incluso ella estaba algo asustada. Su vista se desvió a la mano izquierda de su amigo.

-¡Link, estas sangrando! —tomó su mano, para examinarla mejor.

-Así que, si recuerdas mi nombre–Dijo, sonriendo. Era la primera vez que ella lo llamaba por su nombre–cada vez que me llamabas Hylian o tu en realidad herías mis sentimientos, ¿sabes? –Hizo una mueca—No es que no me guste mi nacionalidad, pero se sentía como si mi nombre no te importara en lo más mínimo–La joven sacudió la cabeza, confundida por el cambió de personalidad del hombre ¿estaría enfermo? Suspiró y después sonrió, relajándose un poco al escuchar las tonterías que siempre decía.

Jaló al joven del brazo y lo condujo a través de la calle principal. Una vez en casa, lo sentó sobre su cama mientras buscaba la caja con vendas que Effie había pedido prestada un tiempo atrás. Abrió algunos cajones, pero no logró encontrarlo. No estaba segura de por qué se sentía tan ansiosa, no era una herida mortal ni nada por el estilo.

-Está bien, no es grave, sanará pronto–El Hylian miraba confundido la cara de preocupación de la joven.

La joven se colocó de rodillas frente al hombre, quien de pronto se sintió incómodo por la situación. Zelda tomó su mano herida y la examinó cuidadosamente, se sorprendió al ver que sí era una herida profunda, y, aunque ya no sangraba, en el rostro de su amigo pudo ver que no le molestaba tanto. La joven se levantó y salió de la pequeña habitación sin decir nada, Link la observó marcharse y después se dedicó a mirar con curiosidad el lugar.

Algunos minutos más tarde la observó entrar nuevamente a la habitación ya se había cambiado y traía consigo una botella de vino y retazos de tela en mano. El hombre sonrió, adivinando lo que estaba por suceder.

-Qué ingeniosa—dijo mientras observaba a la mujer vendar su herida como toda una experta con lo que creía fue parte de un vestido en tiempos mejores. Ella lo miró y sonriendo le guiñó un ojo.

Zelda le indicó al joven que la siguiera, aunque se sorprendió bastante cuando la observó subir al techo por el balcón, no dudó en seguirla. Lo invitó a recostarse sobre las tejas y él obedeció. Ambos miraban las estrellas brillantes y lejanas en el oscuro cielo nocturno.

-Me gusta este lugar, la vista aquí es maravillosa... Además, si cierras los ojos… ¿Puedes sentir el movimiento de la tierra? Yo lo siento... ¿no es increíble? –dijo, con los ojos cerrados.

-Ajá…-Link miraba embelesado el rostro apacible de la joven recostada a su izquierda, iluminado por la luz de la luna. Su pecho subía y bajaba al ritmo de su respiración.

-Siempre lo supiste, ¿no? –Abrió los ojos encontrándose con la mirada de su amigo. Él asintió, recordando el error que había cometido unos momentos antes, aunque pensó que ella no lo había notado.

-No debiste lastimarte por mí—dijo, aun con los ojos cerrados.

-Yo daría mi vida por usted, princesa Zelda.

Zelda sintió cómo su corazón latía con fuerza, pero no se movió. No podía recordar cuándo había sido la última vez que alguien la llamó de esa manera. También se dio cuenta de que era la primera vez que Link utilizaba su nombre; normalmente se refería a ella como "señorita"

Después de un largo silencio, se animó a hablar.

-¿Cuándo?

-Desde el momento en que su mirada se encontró con la mía, lo supe, por supuesto. Es usted una mujer inconfundible, princesa.

Lejos de estar asustada por que el forastero conocía su verdadera identidad, se sentía abrumada por las hermosas palabras que acababa de dedicarle. Sintió que sus mejillas le ardían de la vergüenza y tuvo que apartar la vista de la profunda mirada azul que su amigo le dedicaba, con la esperanza de que no se diera cuenta.

-Aun así, te lastimaste por mí culpa, lo siento—se disculpó sin mirarlo a la cara.

-Al contrario, alteza. Debería ser yo quien se disculpe por haberla dejado sola. Además, ha desperdiciado su tiempo en vendar mi herida.

La princesa negó con la cabeza y sonrió.

-Me alegra haber podido ser de ayuda—Hizo una mueca—no soy más una princesa, sólo soy Zelda, la barista del café. No es tu obligación cuidarme o estar siempre conmigo.

-Usted es la princesa tanto en Hyrule como aquí—contestó serio—yo seré su escudero mientras me encuentre cerca de usted.

La princesa se rió, enternecida por la buena voluntad de su amigo. De pronto el hecho de que él lo supiera todo no le pareció peligroso, sino que más bien, le hacía sentir más cercana a él que antes. Y estaba agradecida, no había compartido su secreto con nadie en Frewynd, ni siquiera con sus amigos más cercanos.

-Vaya qué poco ambicioso... ¿no preferirías ser un caballero de la guardia real? —dijo con una sonrisa burlona en el rostro—No estas recibiendo un pago, señor escudero. Tus servicios han probado ser bastante convenientes, pero debo advertirte que he dejado de ser una noble influyente que pueda costear los para nada baratos honorarios de uno.

-No estoy cobrando ni una sola rupia, princesa. Le ofrezco mi lealtad desinteresadamente–contestó en tono serio. Zelda lo pensó por un segundo ¿siempre iba por el mundo ofreciendo sus servicios sin retribuciones? ¿O solo le gustaba endulzar los oídos de las mujeres con palabras bonitas? Hizo una mueca de disgusto.

-Me has dicho que te gusta ser llamado por tu nombre, ¿no? –Link asintió—Tú tampoco deberías llamarme señorita–Zelda se incorporó para encontrarse con los ojos azules de su autoproclamado escudero—Aunque ahora sé la razón, no deja de ser incómodo que alguien de mi edad me traté con tanta formalidad. Yo también tengo un nombre–El Hylian arqueó una ceja, intrigado.

-Deberá disculparme entonces—Ella pudo notar un extraño brillo en la mirada del joven. No estaba segura por qué, pero le pareció que ya había visto ese brillo antes, en algún lugar—pero voy a tomar tu palabra, Zelda, no me gustaría desperdiciar la oportunidad de pronunciar tan bello nombre. Mis más sinceras disculpas, alteza, si de alguna manera se siente ofendida—La joven pestañeó, confundida—Una vez aclarado ese asunto, me gustaría hacerte saber que no debes preocuparte, tu secreto está a salvo conmigo.

-Como sea… si sabes quién soy, entonces no deberías ser muy amigable conmigo, Link— Intentó pensar en cualquier otra cosa que la distrajera, no podía permitirse que Link descubriera que la había hecho flaquear con palabras bonitas. Zelda desvió la mirada—Si descubren que eres amigable con un enemigo del reino, podrías tener un serio problema o.. ¿Será que me quieres llevar de regreso a Hyrule porque estas interesado en el precio de mi cabeza? —Bromeó mientras se ponía de pie y se sacudía el polvo de la parte trasera de su pantalón. Link no dijo nada, sólo la miró sin expresión en el rostro.

Hola!

Muchas gracias Animeheart por tus observaciones, es verdad, no fui muy específica al principio, suelo escribir y escribir asumiendo que todo esta claro, lo siento. Ten por seguro que algo más habrá de Encuentro destinado. Para esta historia tomé en cuenta la apariencia de Link y Zelda de OoT, pero ahí también fallé y no especifiqué x) Muchas gracias por leer :)

iilu.