9 - En el dolor de la otra

Cuando se separaron ambas estaban algo más tranquilas, y los ojos hablaban pero las interpretaciones eran las que estaban apuñalando. En ese momento picaron a la puerta y el señor Jones pidió paso.

Regina no pudo evitar que entre dientes se le escapara –El señorito guyliner…- y Emma intentó aguantar la risa, aunque fue demasiado evidente. Ambas sonrieron.

–Adelante, Sr. Jones- la máscara que toda su vida la había acompañado ya estaba en su lugar.

Buenos días, señoritas. Pasaba a saludar y preguntar si les apetecería un café, van a pedir el catering para la junta y traerán de paso las órdenes que se necesiten-

-Gracias, Señor Jones, estamos bien así. Que tenga un buen día- respondió la morena con su sonrisa voraz, y en cuanto éste se despidió, regalando una sonrisa bastante inquietante a la rubia, tomó la palabra de nuevo –Siento tenga que soportar a semejante…-

-No se preocupe, señorita Mills, está todo bien.-

-No, Emma, no está todo bien, ese rockero desteñido aprenderá a respetarla. De eso me encargo yo.- tomó aire – y ahora, si me permite y le apetece, déjeme invitarla a tomar un café, no ha parado en toda la mañana y debe tomarse su descanso.- la miró con una sonrisa –yo al menos, necesito cafeína y tomar el aire si quiero aguantar a la junta de más tarde-

La rubia accedió encantada, necesitaba tanto como su jefa la cafeína para mantenerse activa después de haber dormido tan poco, y sabiendo que ya no la vería prácticamente hasta la hora de volver al hotel, hizo que no se lo tuviera que pensar dos veces.

Mientras esperaban al ascensor estaban en un silencio cómodo, habían llegado a un punto en el que no sentían la necesidad de rellenar los silencios hablando de trabajo ni con comentarios intrascendentales. Simplemente estaban.

El teléfono de la rubia sonó, y la morena no pudo evitar echarse a reír al oír la música de Regreso al Futuro, Emma colgó rápido y miró de reojo, pasándose la mano por la cara intentando hacer desaparecer el sonrojo.

Nunca había oído su tono de llamada, es… interesante- las cejas de la rubia se perdieron casi en su frente

-¿lo reconoce?-

-¿Por qué tanta sorpresa? Quizá no sea tan ducha como usted en estos temas, pero una maneja un mínimo… ¿Por qué Regreso al Futuro si puedo preguntarlo?-

En ese momento las puertas del ascensor se abrieron y el tema de conversación pasó a morir en el aire tras dos bocas abiertas y los ojos abiertos como platos.

Ruby y Zelena subían solas, y tras tanta concentración no notaron que las puertas se habían abierto. Regina carraspeó, y las chicas se separaron, aún con la respiración agitada. Ambas con evidente muestra de avergonzarse por la situación, salieron rápidamente sin mirarlas, disculpándose apenas en un susurro y retocándose el maquillaje.

Tras unos segundos, dio un paso entrando al ascensor y pulsando la tecla de descenso, seguida por la rubia que se puso a su lado. Ninguna se atrevía a decir nada, temiendo por el estado en el que se encontrase la otra. Cuantas veces y en cuantas situaciones diferentes la vida nos da collejas regocijándose en nuestra ceguera, haciéndonos ver sólo lo que nos empeñamos en ver.

Regina fue nuevamente la primera en reaccionar y tomó la mano de la rubia, como si fuera un acto común y habitual entre ellas, queriendo darle apoyo.

Emma lo interpretó como la necesidad de su morena de aferrarse a algo, así que correspondió con un pequeño apretón e intentó hacerla centrarse en otra cosa

Era Lily, y es Regreso al Futuro porque es su favorita. Aunque ella es mucho más comedida que yo. Me costó aleccionarla e introducirla en las vías de mi bien amado frikismo y poco a poco ahí está. Todos los tonos de llamada que tengo son de bandas sonoras de series, películas y alguna que otra canción, pero eso es ya más puntual.- miró de reojo y vio una pequeña sonrisa, así que siguió – Normalmente lo elige la persona o lo escojo en función de a quién me recuerda, cada uno tiene su historia…-

Ver que seguía con la misma conversación que tenían antes de ese incómodo momento, la hizo relajarse un poco. Si ella no quería tocar el tema y prefería hablar de otras cosas, así sería. –Señorita Swan, quisiera saber mi tono de llamada, si es que lo tengo-

Emma se echó a reír, y se puso nuevamente colorada. Esa semana estaba siendo toda una prueba para su cara… -Sí, lo tiene. Pero si se lo dijera tendría que matarla-

Una carcajada resonó en el pequeño ascensor y aquello hizo a la rubia sentirse mucho mejor. "Si sólo puedo tener esto, esto disfrutaré."

Llegaron al piso bajo y justo cuando las puertas se abrieron Emma salió, guiándola entre la gente mientras refunfuñaba –Antes de entrar, se deja salir. Bendita educación- no fue hasta que llegaron a la cafetería cuando se dieron cuenta de que seguían cogidas de la mano.

La sonrisa divertida ante el sonrojo constante de la rubia hacía sentir a Regina extraña. Mientras esperaban que el camarero las atendiera se quedó unos momentos pensativa, analizando y reviviendo todo lo ocurrido en lo que llevaban de semana. En apenas 4 días había vivido más intensamente que en lo que recordaba de existencia. Concretamente, desde que aquella noche perdió a Mal.

La tarde estuvo cargada de trabajo para ambas. Regina en la junta desde que volvieron de tomarse su café y Emma recopilando la información de las demás delegaciones para su informe, si mantenía el ritmo tendría todo listo mucho antes de lo que esperaba.

Mientras se exportaba el documento en el que había estado trabajando su mente se fue por otros derroteros. Quería encontrar la forma de animar a su morena, lograr que ella se sintiera mejor con todo lo que estaba pasando con la situación de Ruby.
Tras barajar varias ideas llamó al hotel y pidió que le pusieran en contacto con el chófer. Organizó un sencillo plan, esperaba que eso la distrajera.
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Caminaba tras varios compañeros entre los que se encontraba Killian y poco a poco intentaba retrasar el paso para marcar más distancia. Él trataba de quedarse atrás para ir a su lado y estaba viéndose sin escapatoria cuando alguien rozó su mano apenas un segundo. No necesitó mirar para saber quién era, se le aceleró el corazón como si de una alarma se tratase e intentó aguantarse la risa.

-Al rescate- dijo apenas en un susurro.

-Justo a tiempo. Gracias…-

Regina se quedó mirando al frente y observó que las intenciones de él no habían cambiado

-¿Cree que necesitaremos refuerzos?-

Emma dejó escapar un pequeño bufido al ver a qué se refería y giró la cabeza mirando a la morena a los ojos, un pequeño destello de desesperación con humor fue suficiente para que Regina le guiñase un ojo y le pasase el brazo por encima de los hombros.

La rubia respiró hondo sintiendo el calor del contacto y regocijándose en la sensación de cercanía, en la confianza que su morena mostraba con ella y un poco en la emoción que le producía imaginarse que pudieran ser celos lo que la hubieran llevado a ello. Con su mano derecha agarró la de ella que caía sobre su hombro y siguieron caminando con la mayor naturalidad.

Regina intentaba mantener su gesto sereno, pero una ligera sonrisa delataba el disfrute que le producía ver cómo Emma correspondía con su actitud y el Señor Jones remitía de sus intenciones, divirtiendo a ambas.

Se recreó en el momento, sintiendo su contacto mientras caminaban a la par y durante unos segundos se imaginó en un quizá en el que aquello fuera rutina. Un pellizco la hizo aterrizar de nuevo al ver como Zelena cogía a Ruby de la mano y entraban en el bar delante de ellas.

La idea de tomar algo todos juntos le agradaba, se sentía a gusto. Después de muchos años, por no decir que por primera vez en su carrera dentro de la empresa, se sentía parte de algo y disfrutaba con ello.

Ver a Emma sonreír mientras interactuaba con los demás la hacía sentirse bien. Ese momento. Esos días en los que la Evil Queen no había asomado ni por un momento, era lo más cerca que había estado de la paz, de la tranquilidad y la felicidad desde que podría recordar. Y se quedó observándola.

Cuando propusieron salir se miraron y ambas sonrieron a la vez al darse cuenta del hecho. Iban a hacerlo y seguramente disfrutaran pero no era lo que les apetecía.

En ese momento Regina se dio cuenta de que su rubia tenía algo diferente y tras observarla unos minutos más se dio cuenta de que se había retocado el maquillaje. Su mirada era más profunda y tenía los labios de color rojo. Torció la cabeza en un gesto de negación mientras una leve sonrisa se le escapaba.

Regina Mills, una de las ejecutivas más temidas de la ciudad, por no decir la única siendo mujer, capaz de romper el ruido y provocar un silencio sepulcral en cualquier junta simplemente con traspasar el marco de la puerta y ahora estaba allí, ensimismada y fantaseando con ¿su asistente?
Sí, Emma era su asistente pero su relación iba más allá del trabajo. Tenían complicidad, cercanía, ella la había cuidado incluso cuando ni ella misma se planteaba cuidarse.

Durante una fracción de segundo pensó en qué ocurriría al volver, se reprendió por pensar en ello y volcó su atención en la conversación que le rodeaba.

No podía quitar la atención de ella, su expresión le decía que algo no iba bien. Tras un ligero gesto pareció volver a la realidad y le dio un vuelco el corazón al ver como Ruby y Zelena se acercaban cada vez más. El alcohol corría y pese a no llevar demasiado tiempo el ambiente se estaba caldeando. Al temerse lo que se acercaba se disculpó y salió un momento.

Llamó a Graham, el conductor y le dio la dirección de dónde se encontraban. Estaba a punto de oscurecer pero el plan aún podría mantenerse.
Entró y le dijo a la morena que tenía que atender una llamada urgente, que en unos minutos se pondrían en contacto nuevamente desde el bufete de abogados para informar sobre noticias de última hora a cerca del Señor De Locksley.

Regina disculpándose se despidió de todos y ambas salieron para subirse al coche con Graham, quien ya las estaba esperando.

El trayecto fue más corto que el de camino al hotel, y Regina se extrañó de que parasen viendo como la rubia se preparaba para bajar,

Señorita Swan, creo que ésta no es nuestra parada- dijo con rostro relajado.

-Señorita Mills, me complace comunicarle que efectivamente ésta es nuestra parada- Una gran sonrisa embaucó a la morena.

El chófer abrió la puerta de la ejecutiva y le tendió la mano con gesto caballeroso, algo que ya si la desconcertó totalmente.

Al salir del coche vio la playa y su cara de sorpresa hizo dar un pequeño salto a la rubia en su fuero interno mientras le ofrecía el brazo para que se sujetase y así poder quitarse los zapatos y caminar por la arena.

No había logrado soltar palabra en el pequeño paseo que hicieron hasta que al verlo un gemido de sorpresa se le escapó.

-¡Emma!- observó todo en detalle: la manta, el vino, las copas, una pequeña cesta… Si lo hubiera visto en cualquier otro lugar, con cualquier otra persona, en cualquier otro momento habría dicho que era un sencillo picnic en una playa, sin más.

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*Música*
Varios artistas. (1985) BSO Regreso al Futuro.
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Mi gentecilla, hoy me adelanto y os traigo el capítulo 9
=D

Ya que estamos a la par aquí y en wattpad, iré actualizando semanalmente.

Espero lo disfrutéis y no me matéis mucho dejando el final justo ahí jijijijiji

Vemos que poco a poco ambas van dando pasos, aunque no son conscientes de ello... Pretenden el bienestar de la otra pensando que no son correspondidas.
Son tan monas... 3

Desesperantes, pero monas jajaja.

Gracias por compartir esta historia conmigo.

Besitos de chocolate,

·Antrilewis·

P.S: Me di cuenta que al subir los capítulos anteriores desde .doc no adjunté la nota al final de cada capítulo ni especifiqué la música que ha ido saliendo. Soy un desastre xD. Mil perdones.