La amistad entre la princesa y el pastelero se había profundizado aún más ahora que ambos compartían un secreto. Aunque ambos trataban de evitar tocar temas muy personales, el hombre había aprendido que a la su amiga se le soltaba la lengua después de beber su quinta cerveza.
Finnian se sentó frente a la barra, observando a Zelda preparar el té; la joven le contaba entusiasmada la cantidad de clientes que habían tenido ese día, mientras su amigo la escuchaba con atención y una sonrisa en la cara. Effie los miraba desde una mesa alejada mientras picaba sin ánimos su bizcocho con la cuchara de madera. Link observó el afligido rostro de su jefa y se acercó para ofrecer consuelo.
-Pensé que ese era uno de sus favoritos, señorita Effie—La joven pestañeó un par de veces antes de encontrarse con la curiosa mirada de su empleado. Después de tanto tiempo de insistir, finalmente había aceptado llamarla así—¿Tuvo una discusión con sus amigos? — Effie sacudió la cabeza, negando. Suspiró intentando juntar valor para decir en voz alta las ideas que habían estado rondando en su cabeza desde hacía tiempo. Link había demostrado ser un buen amigo, seguramente no la juzgaría si le contaba.
-Siempre me he preguntado por qué Finnian no le confiesa sus sentimientos a Zelda—El joven arrugó el ceño, confundido—Ellos siempre han sido muy cercanos. Creo que harían una asombrosa pareja, se ven bien juntos ¿no? —A Link le pareció que la joven empezaría a llorar en cualquier momento. Recordó brevemente a la princesa mencionar algo sobre los sentimientos de la señorita Effie por su amigo una noche en la que bebieron junto al lago de Frewynd.
Link tomó la mano de su jefa con delicadeza mientras sonreía, mirándola comprensivo, ella le sonrió también.
-He conocido a Finnian desde que éramos unos pequeños mocosos—Dijo el pastelero con voz apenas audible para que nadie más que Effie pudiera escuchar—no me parece que él guste de la princesa de esa manera. Se lo puedo asegurar por qué de ser así, entonces yo sería el primero en saberlo y me encargaría de hacerla a usted la segunda—A Effie aún le resultaba extraño escuchar a Link referirse a su amiga como princesa, pero dadas las circunstancias, no le dio mucha importancia—Señorita, usted es tan digna de admirar que no dudaría ni un segundo que Finnian debe tenerla en una alta estima—Effie se sonrojó.
Zelda observaba la escena desde la barra, ladeó la cabeza, confundida. Parecía que la relación entre Effie y Link estaba prosperando. Estaba segura de que su amiga había estado enamorada de Finnian desde el día en que ella los presentó, ¿qué había cambiado? ¿Link estaría enamorado de Effie? Dirigió la mirada a su amigo sentado frente a ella, sorprendida por la idea.
La mesa para la cena estaba puesta, Zelda en verdad se había esforzado haciendo todos los preparativos, así que cuando ambos hombres se excusaron diciendo que esa noche tenían un asunto que atender no pudo ocultar su cara de molestia. Effie se rió al verla mientras Finnian y Link salían del café, conversando acerca de cualquier cosa. Zelda observó a los jóvenes caminar por la calle principal y su corazón dio un salto ¿Qué pasaría si Link le contaba a su amigo acerca de sus sentimientos por Effie? ¿Qué pasaría si peleaban? Finnian era un espadachín adiestrado, pero Link… él simplemente era un pastelero.
Ambos jóvenes caminaron hasta el lago de Frewynd, para entonces la mayoría de las personas ya deberían de estar durmiendo y nadie los interrumpiría ahí. Link se sorprendió cuando su amigo le arrojó una espada, Link sonrió mientras se escuchaba el sonido de ambos hombres desenvainando sus espadas.
-Veo que aún tienes estos hábitos, Finnian—Comentó Link mientras sostenía la espada con la mano izquierda y adoptaba una posición de ataque. Finnian le sonrió, iniciando la batalla.
Aunque parecía que ambos jóvenes estaban al nivel, de un momento a otro Link aprovechó un descuido y logró hacer un corte en su costado derecho de su amigo. La sangre de Finnian empapó su túnica azul, arrojó la espada al suelo y se llevó ambas manos a las rodillas, jadeando. Observó las gotas de sudor caer en el suelo y cuando pensó que había recuperado el aliento, levantó la cara para encontrarse con su amigo, le sonrió.
-Sigues siendo igual de bueno, eh…—Dijo con las manos aún apoyadas en las rodillas tratando de recuperar el aliento.
-Si ya has tenido tu diversión, hay un asunto que me gustaría discutir contigo, Finnian—Dijo con seriedad mientras envainaba su espada. El joven levantó la mirada, aun con sus manos sobre las rodillas invitándolo a que hablara—Me gustaría agradecerte por darme la oportunidad de disfrutar un poco de la vida que siempre quise tener… me he divertido tanto en este lugar que por un momento olvidé la verdadera razón por la que he venido hasta aquí…pero ahora estoy seguro, debo volver a Castle Town—Finnian asintió mientras se erguía.
-¿Sabes? lamento que haya tenido que ser de esta manera.
-No lo hagas—le entregó la espada—me doy cuenta de que haberte elegido a ti fue la mejor decisión.
El pastelero se retiró del lugar, dejando a su amigo lastimado atrás. Lo primero que tendría que hacer por la mañana era avisar a la señorita Euphine acerca de sus planes, esperaba no tener problemas por dejar el café de un día para otro.
Zelda por su parte, miraba a su amiga dormir desde el umbral de la puerta. Ya era tarde y Effie no solía desvelarse. No estaba segura de por qué, pero siempre se había imaginado que sus amigos terminarían juntos de alguna u otra manera. ¿Qué pasaría con Finnian? Suspiró, regresando a su propia habitación, pronto tendrían que abrir la tienda.
Ese día Link no se presentó a la hora acostumbrada, ambas mujeres se preocuparon porque, aunque el hombre era bastante peculiar, jamás había faltado desde que Effie lo contrató. El tiempo parecía transcurrir realmente lento, no aparecían tantos clientes, pero hacía tanto calor que no le parecía extraño que ese día la idea de un café no pareciera atractiva para las personas. Effie consideró que su amiga podría hacerse cargo del lugar un par de horas mientras ella iba a conseguir algunos ingredientes que se le habían terminado. Zelda asintió mientras la miraba salir de la tienda.
Unos minutos después de que la joven saliera, sonó nuevamente la campana de la puerta de entrada, para entonces ya había oscurecido.
Finnian se sentó frente a ella en la barra como era su costumbre, le devolvió la sonrisa haciéndole saber que se alegraba de verlo. Tras él, Link miraba a todos lados mientras caminaba hacía la barra. Zelda sonrió aliviada de ver que el hombre se encontraba bien y tal vez algo le había impedido presentarse a trabajar.
-¿Estará la señorita Effie? –Preguntó Link, antes de saludarla.
-Ha salido—Contestó la joven con voz cortante. Zelda pudo ver la evidente decepción en el rostro del hombre y sintió una punzada en el corazón.
-¿Tan tarde? —El semblante preocupado de Finnian la hizo sentir culpable. Zelda asintió suavizando su expresión mientras les servía a ambos una taza de té.
-¿Y qué tal tu día, Zelda? –La joven levantó la mirada para encontrarse con los ojos azules del pastelero.
-Tranquilo.
-Me alegra—sonrió—hay algo que me gustaría hablar contigo. Si tienes tiempo y no estás muy cansada… ¿te gustaría caminar un rato conmigo? –Zelda arrugó el entrecejo desconfiada. Link colocó la taza vacía en el platito donde sólo quedaban las migas de las galletas de chocolate. Zelda pensó que probablemente quería hablarle de su amor por Effie. Asintió, no muy convencida y después miró a Finnian.
-Oh, adelante, no se preocupen por mí. Yo iré a buscar a Effie—sonrió.
Caminaron un rato por el oscuro sendero, ella no estaba muy segura de qué deberían hablar, por alguna razón le incomodaba el descubrimiento de los sentimientos de aquel misterioso hombre por su mejor amiga.
Estaba tan oscuro que Zelda sólo veía la silueta de su acompañante a su lado. La tenue luz de las antorchas que habían dejado muy atrás apenas se alcanzaba a percibir debido a la espesa niebla que comenzaba a esparcirse por el pueblo. Finalmente se detuvieron junto a una enorme y agrietada roca que se encontraba en el camino.
-Este clima me recuerda a las noches de invierno en Hyrule… -Dijo finalmente el joven. La princesa se sentó en la roca ya que no podía ver nada más con claridad y temía tropezar o chocar con la rama de algún árbol si se movía aunque fuera un poco más.
-¿Extrañas tu hogar? –Preguntó la joven, mirando hacia abajo, asegurándose de que no hubiera algún tipo de insecto cerca de la roca. Podría tolerar casi cualquier cosa, pero no los insectos ni las ratas.
-No hay día en el que no piense en él—Su tono de voz era firme y seguro—Precisamente quería hablarte de eso, ahí se encuentran personas muy importantes para mi—Zelda trató de mirarlo entre la niebla, ansiosa de ver qué clase de expresión tenía en el rostro.
-¿Eres un hombre casado, Link? ¿Tienes familia? —Se sorprendió a sí misma, ni siquiera había pensado en aquellas preguntas cuando su voz había escapado de su garganta. No entendía por qué esperaba que contestara que sí, imaginó que eso de alguna manera le haría sentir más tranquila.
-No… -La joven sintió que su corazón dio un pequeño salto, ¿qué significaba? ¿estaba aliviada o aún más preocupada? Hubo un largo silencio, Zelda no estaba segura de cómo seguir la conversación, la respuesta cortante del hombre la hizo sentir que había preguntado algo que no debía—¿Qué hay de ti? –Preguntó en un tono de voz apenas audible, cómo si se hubiera forzado a continuar la conversación por cortesía—¿Qué es lo que te une a Frewynd?
Zelda abrió la boca para contestar, pero no tenía una respuesta clara para esa pregunta. Nada la obligaba a quedarse en ese lugar, pero no tenía a dónde más ir. Volver a Hyrule no era una opción, después de todo lo que había sucedido ya no había nada ahí para ella. El silencio se prolongó más de lo esperado, por lo que Link pensó que debía amenizar la tensión.
-Tal vez… ¿Finnian?
-¿Finnian…? –Zelda arqueó una ceja, confundida. Estuvo a punto de decir algo cuando un grito de angustia llamó su atención. Ambos se levantaron de la piedra y corrieron en búsqueda de la responsable. La joven tropezó con lo que pensó sería una roca y cayó al suelo sobre sus rodillas. Se levantó y sacudió sus pantalones, Link tomó su mano, la cual, a pesar del frío, le resultó bastante cálida. La apretó diciendo que no la soltaría y caminaron juntos hasta que pudieron distinguir luz de una lámpara de aceite tirada en el suelo a unos metros más adelante.
-¡Ayuda! ¡Por favor! –Zelda se detuvo, helada, para después echarse a correr aún más rápido, sin duda alguna esa era la voz de Effie. Se maldijo mentalmente,¿cómo había podido permitir que Effie saliera sola tan tarde?
Link se apresuró a levantar la lámpara del suelo y la sostuvo para poder tener una mejor visibilidad de lo sucedido.
-¡Zelda! ¡gracias a las diosas! –Decía llorando mientras se aferraba a su cuerpo
-¿Qué pasó? ¿Estás bien? –Sentía el pequeño cuerpo de la chica temblar aferrado al de ella.
Dirigió la mirada hacia su acompañante y abrió los ojos horrorizada. Su amigo se encontraba tirado, inmóvil, sangrando a mares. Sintió como si su alma le fuera arrebatada del cuerpo.
-¡Finnian! –Corrió y se colocó junto a él mientras Link buscaba signos de vida. Abrió los ojos con evidente esfuerzo. Las manos le temblaban, no quería asustarlo, así que se forzó a sonreír.
-Hola Finnian…-Dijo conteniendo las lágrimas –¿Qué pasó? –El hombre sonrió y volvió a cerrar los ojos.
-Debemos atender sus heridas de inmediato—dijo Link serio mientras intentaba levantar el cuerpo del joven.
-No llegaremos a tiempo…—Tomó aire profundamente en un intento de tranquilizarse. Link apretó la mano de la joven y le sonrió.
-Estará bien—ella lo miró y por alguna razón le creyó. Asintió, las palabras del hombre le daban tranquilidad.
Después de una larga caminata de regreso al café, cuidando de no ser vistos por nadie. Link depositó cuidadosamente el cuerpo de Finnian sobre la cama de Effie, examinando las heridas de su cuerpo, sacó algunas hiervas de la alforja que siempre llevaba con él y las mezcló, poniendo cataplasmas sobre las heridas. Las mujeres esperaban afuera de la habitación mientras Link atendía las heridas de su amigo. Effie le explicaba entre sollozos a su amiga cómo un grupo de hombres que jamás había visto habían intentado llevársela. Finnian llegó justo a tiempo para impedirlo, peleando contra el grupo de adiestrados guerreros.
-Están aquí…
-No te preocupes. todo estará bien –dijo Link tomando su brazo, intercambiaron una mirada de complicidad y abrió la puerta de la habitación.
Afuera se encontró con el rostro preocupado de ambas mujeres. Hizo una leve reverencia con la cabeza y sin decir nada, salió del lugar.
Zelda observó a su amigo sobre la cama ¿Quién habría podido lastimarlo de esa manera? Finnian era un excelente espadachín, eso era seguro. No conocía a nadie más en todo Frewynd que fuera rival… a menos que el responsable fuera alguien que no era del lugar. Salió apresurada para alcanzar al pastelero, Link estaba afuera del café.
-¡Link! –el joven se giró para encontrarse con ella—¿tú sabes quién lo ha hecho?
-Si—contestó con seriedad, nunca lo había visto de ese modo. Normalmente sonreía y hacía bromas o comentarios fuera de lugar.
-¿Quién? –el hombre la miró un minuto sin relajar su expresión seria.
-No importa—contestó—En unos días Finnian será capaz de moverse con normalidad, por favor sigue escuchándolo como hasta ahora—le sonrió—adiós.
-Adiós… -murmuró mientras lo veía alejarse por la calle principal.
Durante los siguientes tres días nada se supo del rubio. No volvió a trabajar ni tampoco para visitar a su amigo, desapareció de repente. Zelda lo buscó por todos lados, pero nadie lo había visto. En casa de Finnian no había rastro de que alguna vez estuvo ahí. Aunque Finnian parecía mejorar, tal y cómo él había dicho, no podía evitar preocuparse por el pastelero, se maldijo por no notar que había algo más en sus ultimas palabras. Rezaba a las diosas por que estuviera bien, incluso si había decidido marcharse de Frewynd. Link parecía disfrutar de su trabajo en el café, nunca pensó que tendrían que despedirse. Ni siquiera había tenido tiempo de preguntarle cómo es que sabía que ella era la princesa.
Aún estaba acostada sobre la cama cuando Finnian entró, no pudo evitar sonreír al ver que ya parecía estar mucho mejor. El hombre caminó con dificultad y se detuvo frente a ella.
-Lamento mucho tener que pedirte esto, pero necesito que empaques tus cosas. Debemos irnos ahora.
La joven se levantó, sorprendida por la petición de su amigo.
-¿Por qué? —preguntó. El hombre la miró con seriedad.
-Han descubierto que estás aquí. El asunto de Effie no ha sido casualidad, ellos la confundieron contigo. Debemos irnos ya, princesa.
Zelda abrió los ojos sorprendida, la única explicación posible de que conocieran su ubicación y de que Finnian conociera su identidad era que Link había roto su promesa.
Hola! muchas gracias a todos por sus sugerencias, las tomaré todas en cuenta. No pensé que quedaría tan confuso, espero mejorar en los siguientes capítulos. Gracias por tomarse el tiempo de leer y comentar:)
iilu,
