Regina fue la primera en pasar a la ducha, cuando salió se encontró con que la rubia había puesto en la terraza una botella de vino y dos copas además de dos mantas, una en cada tumbona.
Observó que las tumbonas estaban prácticamente pegadas y sonrió.
Pese a que no mostró incomodidad en todo el trayecto ni desde ese momento, El momento, su mente no paró de intentar analizar todo lo ocurrido desde que llegaron a la playa.
"¿Aquello había sido una cita?"
No quería hacerse ilusiones, pero ese casi beso…
"Porque realmente casi me besa, ¿no? Me estoy volviendo loca…".
El tener la certeza de que Ruby no tenía el corazón de su rubia hacía que la piedra de su estómago bailara de nuevo. Se planteaba quién sería la persona que le gustaba a Emma, pero no tener un nombre, junto con ese "casi beso" hacía que las esperanzas tomaran rienda suelta de sus emociones y de su imaginación, sintiéndose por primera vez en mucho tiempo ante la posibilidad de ser feliz.
Cuando se dio la vuelta la rubia ya había entrado al baño, decidió sacar su portátil y escribir a Archie. Tenía mucho que procesar…
Buscó la toalla por todo el baño y no la encontró. Solamente estaba la de Regina en el cesto de ropa sucia, así que mientras comenzaba a vestirse otra vez para ir a por una nueva toalla antes de meterse en la ducha, la vio. Su morena la había colgado del calentador de toallas y lo había conectado.
La sonrisa que apareció en su cara casi que le hacía daño en las mejillas. "Interpretaría mi destemple y mi tiritona al volver con que estaba destemplada por el frío… ¡Si ella supiera que temblaba de nervios!".
Había estado a punto de besarla, a una fracción de segundo de decirle el nombre que le estaba pidiendo. Si no la hubiera visto temblar por el frío, ¿qué hubiera pasado? Se sentó en el borde de la bañera y se quedó pensativa buscando la respuesta real: La habría besado como si fuera la única oportunidad en la vida de probar esos labios. "Sólo espero que no fuera realmente la única…"
Cuando salió del baño, se encontró con que ya la esperaba en la terraza, absorta en sus pensamientos. La observó un rato; su pelo al natural, sin alisar, una chaqueta amplia de punto encima de una sencilla camiseta básica con cuello en pico y unos pantalones de lino color negro. Estaba descalza, recostada en la tumbona y con la cabeza apoyada hacia atrás. No llevaba maquillaje y observó su expresión serena "¡ni que necesitara maquillaje!"
-¿Tenemos cómo abrir esa botella? Antes lo estuve buscando pero no encontré ningún sacacorchos. Juraría teníamos uno- la morena la miró de arriba abajo mientras se acercaba y su expresión la hizo estremecerse.
-Todo controlado, Señorita Swan. Tampoco lo encontré, pero llamé y nos están subiendo uno-
-Perfecto- mientras se sentaba se dio cuenta de que las tumbonas estaban aún más cerca de como ella las dejó y no pudo evitar que se le escapara una sonrisa.
-Te recuerdo que aún tienes dos preguntas por contestarme- dijo tras apenas unos segundos de silencio.
-Estuve pensando sobre eso… No puedo matarte dos veces, de hecho no quiero hacerlo ninguna así que…-
Tres golpes en la puerta la interrumpieron y no sabiendo si agradecida o molesta, fue a abrir. Era su sacacorchos. "Genial, un poco de vino nos vendrá bien para lo que se avecina".
Se sirvieron el vino y nuevamente unos segundos de silencio cómodo las rodearon. Emma observaba las luces de la ciudad a lo lejos y Regina había vuelto a la misma postura, con la cabeza reposada hacia atrás y los ojos cerrados. La copa la había posado en la pequeña mesa mientras que la rubia la mantenía en la mano.
-Señorita Swan… No acostumbro a repetir las cosas, no abuse de mi paciencia- su tono era severo, pero su expresión risueña y la casi sonrisa que asomaba a sus labios hacían ver la realidad.
-Señorita Mills, como iba diciendo, no puedo ni quiero matarla. Menos aún dos veces. Así que he pensado en una salida a tan ardua posición-
La sonrisa de la rubia mientras intentaba mantener el ceño fruncido pretendiendo acentuar la gravedad de las circunstancias hacía aún más divertida la situación.
"¿Estamos coqueteando? Pero descaradamente… Para qué negarlo"
Cogió el teléfono y le entregó a Regina el suyo.
La morena sin entender se fijó en cómo Emma ponía el sonido y comprendió al momento. Estaba disfrutando de aquello, no sabía dónde iría a parar pero no quería tener expectativas, siempre lo arruinaban todo.
La piedra de su estómago comenzó a bailar de nuevo antes de que el tono llegase a dar "Te quieres estar quieta, que a este paso acabaré por caerme de la tumbona".
Primer tono. Silencio aún. Ambas se miraban a los ojos como si se estuvieran jugando la mayor fortuna. Apenas un segundo después, el teléfono de Emma comenzó a oírse y analizó la canción, pero aunque le sonaba bastante no la reconocía. Miró a la rubia después de haber estado un momento con los ojos cerrados, mordiéndose el labio concentrada, haciendo memoria sin éxito. Vio lo azorada que estaba, intentaba cortar la llamada cuando el teléfono se le calló de las manos.
-Tengo que hacerle un seguro- murmuró.
-¿Cómo dices?-
"Mierda, ¿eso no lo estaba pensando?" –Nada, decía que éste acabará por no sobrevivir al viaje- aclaró mientras señalaba al aparato riéndose. -¿No reconoces la melodía?-
-Sigo dándole vueltas. Me resulta conocida, y bastante, pero no me sitúo. No puedes decirme el título de la canción ni a qué personaje pertenece, pero podrías darme alguna pista…- le estaba haciendo puchero "¿le estoy poniendo ojitos?"
-Mmmm… Supongo que eso podría hacerlo sin necesidad siquiera de torturarte.- una sonrisa perversa se dibujó en su cara -La primera pista al menos, las demás tendrán precio.- Estaba disfrutando de aquello. ¿Cómo algo tan absurdo como el tono de llamada que le tenía puesto podría dar tantísimo juego? –Tenéis cosas en común. También es mujer, también es morena y también tiene… "Un poquito" de carácter- dijo echándose a reír.
-Swan, la descripción que me da podría ser cualquiera. Necesito algo más concreto.-
-Pues pague el precio- contestó moviendo las cejas con un gesto sugerente.
-¿Cuál es ese precio?- la retaba con la mirada.
Llegados a este punto nada tenía que perder. O sí, pero no lo quería pensar en ese momento. La piedra de su estómago había comenzado a saltar. Si su rubia tuviera que ponerle nombre estaba segura que la llamaría Bulda, como a la madre de Kristoff.
"¿Pero qué…? Emma, ¿Qué estás haciendo conmigo?"
Distraída sacudió imperceptiblemente la cabeza y se centró nuevamente en los ojos que la miraban fijamente. No parpadeaban. Ella contenía la respiración.
-Un baile- su voz salió clara. Paladeó cada sílaba pero su tono era bajo. Si no hubieran estado tan cerca quizá no la habría oído. La morena sonrió divertida, ocultando perfectamente su nerviosismo.
-¿Qué clase de baile, señorita Swan?- mirando a la rubia mientras se ponía de pie y vio como Emma sonreía victoriosa.
- Señorita Mills- Se puso también en pie y tomando la mano de la morena se acercó y susurró en su oído –Vamos a desmelenarnos-
Entraron en la habitación sin soltarse de la mano y Emma fue derecha a su portátil donde encendió Spotify y buscó la canción que quería. Lo conectó a la televisión, puso el volumen al máximo y mientras apretaba levemente la mano que sostenía, dio al Play.
Dos conocidos golpes instrumentales retumbaron en toda la habitación y comenzó a sonar "It's My Life". Ella se descalzó y arrastró a Regina con ella subiéndose sobre la cama, donde comenzaron a marcar los golpes siguientes con puños al aire y ambas se dejaron llevar por la música haciendo el playback.
Saltos sobre la cama, sus manos sosteniendo micrófonos por momentos, poses con guitarras invisibles, cantando entre sí y haciendo dúo hacia un público que estaba en cualquier parte. Disfrutaron, se abandonaron al momento y a la complicidad que compartían. Se miraban a los ojos, saltando cogidas de las manos mientras. Las sonrisas no abandonaban sus caras.
Nunca se imaginó que viviría algo así. Su pelo alborotado y la chaqueta caída de su hombro derecho daban una imagen hogareña y sencilla que no creyó posible vivir con la morena. Ella había cerrado los ojos y seguía saltando mientras apretaba más las manos para no perder el equilibrio dejándose llevar por la melodía así que Emma rodeó su cintura con su brazo derecho y acercándose más a ella saltaron al unísono haciendo que se mantuviera con mayor facilidad. El brazo de la morena se sujetó en su cuello y siguieron al ritmo de la canción, cantando juntas ya en voz alta, logrando igualar casi el volumen que sonaba en la habitación.
El vacío invadió la estancia durante unos segundos y ellas se quedaron donde estaban, mirándose, sin querer salir del lugar al que habían llegado.
-Wow-
-Sí, creo que es buena definición. Wow… Nunca creí que lograría dejarla sin palabras, señorita Mills-
Emma sonreía mientras que comenzaba a sonar el rasgueo de guitarra que más adoraba en el mundo. Ahora fue ella quien cerró los ojos y se dejó mecer por la música siendo acompañada por la morena mientras comenzaba a cantar sorprendiendo con su voz, acompañando a Oasis en aquel "Wonderwall"…
Hasta que sintieron que picaban a la puerta y ambas despertaron de aquel momento. Se quedaron mirándose unos segundos antes de reaccionar. No querían deshacerse de aquel abrazo en el que estaban. Cuando fueron a separarse Regina dejó un beso en la mejilla de la rubia y fue a abrir la puerta mientras Emma quitaba la música. Los del hotel les llamarían la atención…
La rubia estaba en el baño e intentaba coger aire con insistencia pero el oxígeno no se quedaba dentro, sentía que le faltaba. Necesitó sentarse un momento en el borde de la bañera y recapacitar.
"¿Qué carajo acabo de hacer? Cuando le cuente esto a Lily me va a coronar como la estúpida mundial. No se lo puedo contar… No sé si llamarme idiota porque haya pasado o porque no pasase nada más.
Joder, rubia, definitivamente eres idiota."
Verse allí, dejándose caer dentro de la bañera, con la cabeza apoyada en la pared, imaginado en la situación al salir fuera…
"¿y si me quedo a dormir aquí? No parece tan incómodo… No más que mirarla a la cara por lo menos"
-Swan, ¿estás ahí?-
"Estar estoy, pero quisiera magia para teletransportarme a Oz.
¡No! ¡Que venga un Dementor y me dé El beso de la muerte!"
-¿Emma?-
-Sí, sí, ahora mismo salgo-
"No te engañes, con lo que acaba de pasar hace unos minutos, se te presenta un Dementor y el Patronus no lo convocas, se te escapa por la nariz y lo espantas sin que te enteres de que apareció, rubia"
Cuando salió Regina estaba en la tumbona y sintió que se le saltaba un latido al verlas totalmente juntas. Pensó que todo se volvería raro y distante, pero parecía que seguían avanzando hacia donde quiera que fueran…
-Bien, señorita Swan, Gracias por ese baile; realmente lo necesitaba. Y gracias por esa pista que decía que me iba a dar- la mirada de la morena era brillante, seguía con sus ojos tristes pero era lo más cerca que la había visto nunca de sonreír con la mirada.
-Supongo que la pista es inevitable… Esa morena, que también tiene "un poquito" de carácter, además va siempre acompañada de una rubia. Voy a ir más all..-
-Un momento, antes de más pistas, solicito el comodín de la llamada.
-Quiero volver a escucharla, pero la canción completa.-
"Al menos no está molesta porque el hotel nos llamara la atención…".
Emma simplemente asintió y dio a reproducir la canción, mientras que Regina hacía una pequeña trampa, activando la app de reconocimiento de su teléfono, que le decía título y artista. El móvil lo tenía escondido en el lado opuesto a la rubia y ella no lo veía, pero su cara de sorpresa la delató.
-¿Qué tienes ahí?-
Emma se estiró por encima de la morena y pasando el brazo por el contorno de su costado descubrió la trampa.
-¡Regina! ¿Pero cómo..? ¡Qué tramposa!-
Su cara de indignación, el tono de enfado fingido perfectamente disimulado, la cara de susto de la morena… No pudo aguantar más y acabó por soltar una carcajada cayendo sobre ella, a lo que su jefa reaccionó defendiéndose.
-Eso. No. Se. Hace.- Mientras le daba manotazos suaves – ¡pensé que te habías enfadado de verdad!- ambas se reían sin cambiar de postura.
Emma se dejó caer sobre la tumbona, limpiándose las lágrimas de haber reído tanto mientras miraba de soslayo a su morena, que estaba igual que ella.
-Me está encantando éste viaje- la morena le devolvió la mirada y sonriendo asintió con la cabeza, confirmando que era mutuo.
-¿Ahora me dirás qué tenemos en común "Xena, La Princesa Guerrera" y yo?- dijo mientras levantaba una de sus cejas en gesto interrogante, obviamente no entendía el paralelismo ni comprendía dónde estaba el símil viendo su reacción.
Yo me eché a reír y asentí.
-Xena era una mujer dulce y risueña, un poco tosca a su vez. Su corazón era bondadoso, rebelde pero bondadoso. Un día, siendo ella aún joven, mataron a su hermano y aquello la rompió por completo. Todo aquel dolor lo volcó en clamar venganza sobre los que asesinaron a Lyceus. Así se convirtió en Señora de la Guerra, la bautizaron como La Princesa Guerrera. Sembró sangre y huesos por toda Grecia y más allá, conquistando y masacrando simplemente por mostrar el poder y la saña que corría por sus venas.
Un día llegó su límite, miró atrás y comprendió que así no estaba vengando a su hermano, sino echando más sufrimiento sobre su alma y también sobre su familia. El deshonor, la repudia sobre lo que hacía y sobre ella misma… Ese día juro que dedicaría el resto de su vida a redimirse ayudando a los demás, defendiendo a quien lo necesitara, luchando contra los que eran como un día había sido ella y contra los que eran como los que habían matado a su hermano. Y en el momento en que decidió eso fue porque apareció una rubia en su camino, Gabrielle, a quien salvó por puro instinto, necesidad o cosas del destino, junto con el resto de las mujeres de su aldea.
Esa chica decidió que la acompañaría, porque ella quería ser bardo y contar historias y encerrada en su pueblo no tendría futuro. Así que juntas, comenzaron a peregrinar por los caminos ayudando a todo el que lo necesitara y contando las historias de la redención de la princesa guerrera.-
Ella me observaba con la mirada fija, como si estuviera contando la historia más interesante del mundo
–Y me recuerdas un poco a ella. Ambas sufristeis un revés que os hizo encolerizaros, ambas os dejasteis llevar por la falta de apoyo para superarlo, ambas sois buenas personas que habéis encontrado el camino solas, y que habéis vuelto a escuchar a vuestro corazón a pesar de lo mierda que pueda ser a veces la vida. Muchas cosas de ti no las sabía, y otras tantas que aún no sé, pero siempre os he visto muy similares con esa mirada de hielo, esa careta de frialdad, ese muro que aparenta falta de sentimientos, esa armadura invencible que oculta un enorme corazón a quien no se molesta en querer verlo… Pero a mí no me has engañado nunca, Regina-
-Te he hablado de Mal, y siempre pensé que si había una sola persona en el mundo que me conocía y me comprendía era ella.-me miraba con los ojos vidriosos –No podía estar más equivocada, señorita Swan-
Se acercó a mí y me abrazó. Sentí uno de esos abrazos que no se dan con el cuerpo sino que se dan con el alma, que cierras los ojos y te quedarías ahí eternamente en esa sensación de calidez en la que el oxígeno cambia y parece que respiras algo diferente que te lleva a otro lugar…
Porque hay distintos tipos de abrazos; está el que sientes un golpe en la espalda, que no te lleva a ningún lado y simplemente es algo físico que no te aporta. Ni te da, ni te quita nada.
Está el abrazo en el que te dejas el alma cuando te despides de alguien o cuando abrazas a quien quieres pero es un abrazo doloroso, que sientes una púa en el pecho que te sube por la garganta y se te clava en el gaznate dejándote sin aire y sin fuerzas.
Y después está éste abrazo, que te das entera y recibes el universo, que sientes que todo cambia por unos segundos, que pareciera que ella está dentro de ti recolocando lo que está roto, dejando floreros en las zonas abandonadas y encendiendo candelabros donde ni tú te atreves a entrar de lo oscuro que está.
Al romper el abrazo apenas nos separamos, las lágrimas bañaban su cara y yo seguía sin ser capaz de procesar, besé cada uno de los rastros salados y por último le di un beso en la nariz.
-Demasiadas emociones fuertes por hoy- dijo mientas sonreía. Regina asintió devolviéndole la sonrisa.
-Necesito una última copa de vino- "digerir esto no va a ser fácil. Vaya nochecita…"
-Claro, te acompaño.- "Total, por una más. Me estoy alcoholizando en este viaje, por los dioses de Kobol, esta morena acaba conmigo."
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*MÚSICA*
Joseph Loduca. (1996). BSO Xena Warrior Princess
Bon Jovi. (2000). It's My Life
Oasis. (1995). Wonderwall
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¡Mi gentecilla!
Hoy me adelanté un día, mañana no sé si podré publicar y no quería faltar a la actualización.
Os dejo el capítulo que por el momento es uno de mis favoritos, sino el que más.
Además, el momento del baile-desenfreno me supuso un gran, gran reto. Tuve un bloqueo y recuerdo que en ese punto me volví loca buscando alternativas a la primera idea que me vino a la mente como pago de la pista. Mi Carnala puede dar fe de ello xD
Luego se me ocurrió esta opción y a día de hoy os confieso que me gusta mil veces más. Pero cuando nos obcecamos, no hay manera, jejejeje.
Espero que lo disfruteís mucho. Gracias por el cariño que le estáis dando a la historia.
Me hacéis el corazón palomita 3
¡Besinos de chocolate!
·Antrilewis·
