Apenas amanecía y se sobresaltó al despertarse y notar el espacio libre a su lado. Vio de reojo a la rubia en la terraza, con los auriculares y el portátil, y la sonrisa se le escapó.
"¿Es posible que me haya habituado a ella en apenas una semana?".
Dicen que a lo bueno uno se acostumbra pronto… Y se descubrió nuevamente analizando todo lo ocurrido en los últimos días.
"¿Cómo?"
Había pasado de desear morir en aquellas horribles pesadillas y fuera de ellas a aceptar "sobrevivir sin más" con tantísimo esfuerzo y lucha, le había llevado tanto tiempo…
Y ahora simplemente en una semana, con aquel torbellino de rizos rubios sin ni siquiera planteárselo estaba deseando vivir y vivirlo todo.
Se sentía aterrada.
Sonrió de nuevo e incorporándose se dirigió a la terraza.
"Aterradoramente bien".
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El viaje en el coche había transcurrido en silencio. Emma contestando a mensajes desde el teléfono y Regina con su portátil escribiendo a Archie.
Desde el día de la playa ninguna de las dos había vuelto a ocupar "su sitio". Ambas intentaban, de forma inconsciente, mantener la cercanía.
Los termos de café las acompañaban y durante un instante la morena se quedó observando, disfrutando del momento, hasta que al sentirse observada la rubia le devolvió la mirada.
-¿Preocupada por las últimas reuniones, señorita Mills?-
-No, atenta pero no preocupada. Realmente ya está todo solucionado, simplemente es atar los últimos cabos antes de volver a casa.-
Se mantuvieron la mirada, ambas con la mente perdida. Ese "volver a casa" implicaba muchas cosas que no sabían si la otra estaría dispuesta a afrontar.
Emma se había pasado la mañana finiquitando los detalles finales de su informe ya que por la tarde revisaría con su jefa el resultado y recibiría la evaluación pertinente.
Comieron juntas. Pidieron una ensalada para cada una y unas chirimoyas de postre con la intención de comenzar cuanto antes la reunión, aunque el ambiente relajado y la charla distendida aplazaron la obligación hasta después del almuerzo, aprovechando ese ratito para desconectar y disfrutarse mutuamente.
Regina se quedó prendada del amplio trabajo de la rubia. El extenso informe, con todo lujo de detalles y el análisis exhaustivo no dejaba duda en el aire o pregunta sin responder. Nunca había dudado de sus capacidades pero pocas veces se lo había hecho saber.
En esta ocasión las alabanzas a la dedicación y la calidad del resultado no se quedaron cortas y el rubor en la cara de la rubia no desaparecía aunque insistiera.
Tras solucionarse el problema generado por De Locksley comenzarían los cambios necesarios propuestos por los empleados y por la propia Emma para la mejora de la empresa y del desarrollo corporativo de cara a las nuevas incorporaciones.
Regina se sentía pletórica. Todo estaba cambiando a pasos agigantados y estaba nerviosa ansiando los resultados. Siempre había sido admirada por el sector por cómo gestionaba sus negocios y se sentía inquieta por lograr lo mismo con su nuevo yo, haciendo las cosas bien y dejando fuera a la Evil Queen. Mirando por el bien de sus empleados y no solo por los beneficios.
Se quedó unos segundos admirando a la que tenía frente a sí y aunque Bulda seguía presente, su ansiedad disminuyó.
"Con ella junto a mí nada puede salir mal".
Tres golpes en la puerta la sacaron de su nube y cuando ya estaba echando maldiciones a Killian Jones se sorprendió al encontrarse con Ruby.
-Buenas tardes, disculpen la interrupción. Señorita Mills, Zelena solicita verla con urgencia. Si puede acompañarme a su despacho, por favor.-
Regina se fue directa al despacho mientras Emma se centraba en recoger todos los documentos de la reunión. La seriedad que transmitía Ruby le provocó la intranquilidad de que algo serio estaba ocurriendo.
La pelirroja estaba al teléfono y cortó la llamada según oyó picar a la puerta. La expresión de su rostro más que seria o preocupada era alarmada, y eso provocó en Regina que saltaran todas las alertas.
-Zelena, ¿Qué ha ocurrido con el caso?-
-Nada, no tiene relación con el caso. Ven, siéntate.-
Sin quitarle la vista de encima rodeó la mesa y se sentó a su lado, intentando mantener la cercanía pero sin saber qué hacer con sus manos. Por varias veces dudó de si coger las manos de su hermana y así transmitirle algo de tranquilidad pero con lo nerviosa que ella estaba sin saber como reaccionaría ante lo que estaba por contarle, terminó por entrelazarlas sobre sus piernas conteniendo ligeramente la respiración.
-No sé cómo decirte esto así que iré al grano…-
-Sí, por favor. Me estás poniendo nerviosa. ¿Me puedes decir ya qué ocurre?-
-Hermanita… La llamada que estaba atendiendo era de seguridad.
En recepción hay alguien que quiere verte. Más bien lo exige. Se le ha dicho que estás reunida y que en cuanto estés libre se te comunicará su visita porque viene sin cita, pero insiste de malos modos…- respira hondo -Regina, se trata de Mal-
La morena palideció, un ligero escalofrío la recorrió entera y se sujetó en los reposabrazos de la silla. Sintió perder el pie.
-No, no puede ser. Fueron imaginaciones mías. No puede ser ella-
-¿De qué estás habl…-
Su mente comenzó a analizar el momento en el paseo donde reconoció aquella peculiar forma de caminar. Lo achacó a su estado de nerviosismo, al poco descanso, a la tensión… "¿había ocurrido de verdad?" no sólo eso… Ella estaba allí y quería verla.
Notaba la boca seca, le costaba respirar. Sus manos sudaban aferradas a la silla y sentía gotas heladas deslizarse por la espalda.
Una fuerte presión empezó a oprimirle el pecho.
-…oy aquí, respira hondo, estoy contigo. Tranquila. Regina, respira conmigo-
Me aferré a los brazos que me envolvían y me dejé llevar. Mientras ella estuviera conmigo nada podría ir mal.
La morena se quedó dormida tras la tensión que había vivido los minutos antes aún manteniendo el abrazo. Emma pidió que le contasen lo ocurrido. Cuando oyó a Zelena gritar llamando a Ruby y vio que ésta iba a por un médico para su morena, no se lo pensó dos veces y prácticamente se teletransportó. Pero seguía sin comprender qué había puesto a Regina en ese estado. Lo primero que pensó es que sí que le estaban dando los malditos flashbacks y Regina se lo había ocultado.
Casi una hora después se despertó, todavía sintiendo la angustia y la alerta pero manteniendo su acostumbrada fachada y autocontrol. Se quedaron a solas y tras Emma insistir en llevarla a un hospital, preocupada por su salud, la morena accedió a ir si volvía a ocurrirle. Sin lugar a más excusas.
La rubia no se quedó para nada convencida, pero sabía que si insistía lo único que conseguiría sería un no rotundo sin mayor opción así que no tuvo más remedio que conformarse.
La paciente se tomó la infusión que su rubia le llevó e intentando suavizar el ambiente bromeó sobre su sobresueldo en aquel viaje por el papel de enfermera… Hasta que Zelena volvió a entrar en la sala y todo intento de amenizar se fue al traste.
-Zelena, habla. Por favor-
-Sigue abajo. Se ha calmado en cuanto se le ha dicho que sabes que está aquí pero dice que no se irá sin verte. Que lo hará por las buenas o por las malas.-
-Bien. Si quiere verme es lo que tendrá.-
Se levantó y salió clavando sus tacones de aguja en el suelo de mármol a cada paso. En la sala el aire se heló.
Acababan de ver regresar a la Evil Queen.
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¡Chan, chan, chaaaan!
¡Hola mi gentecilla! Ante todo, mil perdones por la demora. El ordenador me está dando guerrilla últimamente.
Los próximos capítulos son intensos. Muchas emociones fuertes. Siempre que este cacharrete deje de darme problemas (Por lo pronto he hecho copia de los capítulos escritos que salvé, y me toca reescribir algunos otros y continuar la historia. Casi acabada que estaba... ¡Qué desespero!)
Pero las cosas como son, no puedo echarle toda la culpa a mi patata de ordenador ¡¿a quién se le ocurre no guardárselo en un pen?! Pues a mí, que pensé que lo tenía y no : }
Se viene el encuentro entre Regina y Mal... ¿Apuestas de qué ocurrirá?
Un muchimillón de gracias por leer la historia, por vuestros comentarios. Me alegra que la disfrutéis tanto como yo escribiéndola a pesar de que cada vez que releo para actualizar detecto fallos nuevos xD
¡Besinos de chocolate, gente bonita!
·Antrilewis·
