¡Hola a todos! Lamento mucho la tardanza, pero hoy he vuelto (después de mucho). Este capítulo lo tenía casi listo desde antes de terminar el 2017, pero quise que más personajes tuvieran participación.

Agradezco mucho a:

Yessyg11: ¡Hey, gracias! ¡Disfruta este capítulo!

: Ufff, hay una novela mexicana de cómo se conocieron, literal. ¿LeviHan? Mmm tal vez. Algo así, pero no es lo que aparenta.

JhM30: Perdón por la tardanza. Si, seguiré actualizando :(

Kia–chan kuchiki: A Eren le falta madurar y tomará muchas malas decisiones en esta historia, espero poder demostrar bien ello. Espero tener oportunidad de escribir un poco más sobre él y Armin. ¡Gracias por leer!

Viviansutcliff: ¡Gracias! ¡Disfruta el capítulo!

Y a los silenciosos del mal, muchas gracias.

¡Comenzamos!


Este capítulo está dedicado a la hermosa Grethell por su pasado cumpleaños. Muchas gracias por ser una lectora tan hermosa y espero que sigas cumpliendo muchos más. Nos vemos también en Abel (ahí también te dejaré dedicatoria) B)


Le encanta irse en autobús cuando se trata de escapar un rato de la realidad y divagar en lo mas profundo de su cabeza. Mientras mantiene su cabeza pegada al cristal y mira como rebasan edificio tras edificio (que comienzan a encender las luces de sus aparadores y espectaculares ante el atardecer), Mikasa Ackerman se coloca sus audífonos blancos y reproduce una canción de su diosa del pop barroco.

Después de programar una cita con Hanji para dentro de dos días, había rechazado el aventón de Levi -que él mismo juró que era una acción literal- para dirigirse a la ruta de autobús más cercana y aprovechar para llamar a su verdadero prometido, pero este no respondió. No quiso molestar a Armin para que la comunicara con Eren, debían estar cansados o desde luego, tal vez aun no llegaban a su destino.

"Yo podría ser tu muñeca china, si es que te gusta verme caer" suspira ante la línea de la canción, coloca la mano en el cristal y mira sorprendida el anillo de fantasía que le dio el jefe de Eren. Ver el brillo del supuesto diamante y el fondo del atardecer le hace sentir escalofríos e inseguridad.

¿En verdad todo esto valdrá la pena? ¿Toda la tolerancia que tendrá que aportar? ¿El dinero que no tiene a la mano? ¿El tiempo que le falta?

Desea hablar con Eren, llorar sin pena si es necesario. Le extraña y se le dificulta seguir adelante con la mentira. Sabe que si siente este temor desde el primer día… al siguiente será peor.

Quiere abandonar todo mientras aun tenga tiempo, volver a la vida dulce y a la tranquilidad que sentía al estar con Eren. Por fin después de tanto tiempo de esperar, al fin esos ojos verdes la miraban a ella como la única entre todas.

Su compromiso no se dio como alguna vez lo soñó ni tampoco bajo las circunstancias correctas, pero el saber que su unión ahora sería real y que tal vez los sentimientos al fin fueron correspondidos le hicieron sentirse completa, realizada. Aun es inocente, aun sueña con esa relación digna de novela literaria. Aun espera, aun suspira por ello.

¿Y ahora? Está confundida, desde que se fue Eren en la mayoría del tiempo se siente vacía y hecha una mentira.

–"Tal vez fue demasiado pronto comprometernos sin habernos dado un tiempo"– pensó con tristeza.

Despegó la mano del cristal y enfocó la mirada hacia el chofer del autobús.

Se limita a aceptar por completo la realidad sobre su compromiso, pero el capricho por no dejar ir a Eren y el mantenerlo a su lado persiste fuertemente. Lo ama desde la niñez, ¿Por qué romper el juramento cuando por fin la miró como mujer y no como una "hermana"? No quiere nada más que no sea estar con Eren y eso no está mal ni tampoco ella le propuso matrimonio. ¿Cierto? Cierto.

Suspira mientras "Without you" termina de reproducirse.


Desde que Eren y Armin se fueron no ha notado un estúpido cambio en el alboroto que hace su equipo de trabajo, ni siquiera una pizca de serenidad.

A la mañana siguiente después de su cita con la bestia esa, Levi Ackerman al llegar hasta su "lugar de trabajo" lo primero que visualizó fue a todos esos mocosos infernarles rodeando el escritorio del chico cara de caballo mientras este les compartía brillantes sus ideas para ofrecerse a Mikasa como el perfecto novio sustituto.

No le molesta la idea de que todos estuvieran riendo a carcajadas de las ideas estúpidas que tenía Jean para que Mikasa lo aceptara. Oh no, lo que le molestaba es que el pendejo ese no mencionó que quería ser voluntario antes de que el patético de Eren le pidiera (o más bien rogara) para que él mismo fuera el dichoso y "afortunado" sustituto.

Sería una gran lastima mencionarle que el puesto ya está ocupado, pero prefiere ahorrarse el comentario. Su desgracia no es digna de presumir.

Si Jean hubiera sido el elegido para el puesto, el mismísimo Levi le hubiese ayudado en lo que le pidiera y hasta le hubiera invitado todos los tragos que necesitase ante su valentía… tal vez hasta nombrarlo empleado del mes, "Nada mal" pensó Ackerman ante ese pensamiento., pero las cosas son distintas, demasiado distintas: Kirstein no es quien está supuestamente comprometido con Mikasa, no es quien se está quebrando la cabeza con cada una de los berrinches que hace y no es quien está gastando de su valioso tiempo mientras esta solamente se la pasa atacándolo y haciéndole escenitas sexosas. Suertudo de mierda.

Nuevamente en la realidad observó en silencio a todos los reunidos que reían a carcajadas y le deban la espalda. La vaga idea de gritarles para ponerlos a trabajar cruza por su mente, pero la ignora por el momento. Quiere escuchar que es lo que dicen. No por orgullo por ser el sustituto de Eren, sino porque desea saber la perspectiva que tienen ante el favor que le pidió a la mayoría de los hombres presentes.

–¡Y entonces…! – gritó Jean mientras alzaba un dedo para captar aún más la atención. Levi arquea una ceja mientras cruza sus brazos–. ¡Por eso yo debo ver a Mikasa vestida de novia para así, darle mala suerte a Eren!

Frunció el ceño molesto en lo que escuchaba por parte de sus colegas un gran "¡AHHH!". Si para esto se detuvo, no quiere saber nada más. Es suficiente.

–¡A TRABAJAR, CERDOS! – dio la orden tomando por sorpresa a quienes le daban la espalda.

–¡B-Buen día, señor! – saludó en reacción de culpabilidad Jean.

–Tch. ¿Qué tiene de "buen día"? – respondió el otro para después dejarlo y dirigirse a su oficina.

–¡Levi! – le llamo Erd en cuanto trató de alcanzar su paso–. ¡Disculpa el desorden, lo que pasa es que Sasha preguntó por Eren y Armin, pero los demás…!

–¿Pedí explicaciones? – se limitó a responderle Levi causando que Erd se avergonzara y le dejara caminar por su cuenta.

En cuanto Levi entró a su oficina, cerró la puerta de golpe. El eco retumbó los oídos de su asistente temporal y esta miró al topo de la oficina.

–¿Estará de malas porque no desayunó? – encogió sus hombros confundida–. Podría llevarle su té de siempre junto con una dona.

Antes de que Erd le aceptara la propuesta, vio como Sasha sacaba de su bolsillo trasero una dona dentro de una bolsa de aluminio y comenzaba a comérsela con tranquilidad.

–¿Acaso trajiste donas para el almuerzo? – señaló el postre mientras ella seguía masticando.

–En realidad traía tres, pero me he adelantado a la hora del descanso y terminé comiendo dos en el camino. Solo me queda una.

Erd inclinó su cabeza confundido.

–¿De casualidad la que sobra no es la que en estos precisos momentos estás comiendo? – volvió a señalar la harina.

–Imposible– respondió torpemente mientras masticaba con la boca abierta para después detenerse y poner los ojos en blanco.

–De acuerdo, solo el té por el momento. Veré como podemos mejorarle el ánimo– se alejó el topo antes de que la asistente comenzara a lamentarse y el novato renovado dejara de trabajar para atender el lloriqueo.


Respiró hondo y exhaló fuertemente varias ocasiones, se estiró hasta escuchar como tronaban sus articulaciones y caminó por toda su oficina por unos minutos.

En cuanto encontró la calma, miró su reloj de pared, buscó en su agenda el número que le brindó el mocoso y llamó directamente al consultorio privado del Dr. Jaeger. Ayer no tuvo oportunidad de contactarlo, según le dijo su asistente de forma muy amable: el padre de ese mocoso tuvo que salir de urgencia a la casa de un paciente para atenderlo ahí mismo ya que no se podía mover.

Mientras daba línea, Levi comenzó a golpear alternadamente sus dedos contra su escritorio. Está un poco desesperado por hablar con ese doctorcillo desde ayer.

Habla al consultorio del Dr. Grisha Jaeger. Lo atiende Hitch, ¿En qué podemos ayudarlo?

Vaya, ayer le respondió una tal Carla y esta asistente parece como si le estuviesen pellizcando la nariz.

–Tch. Quisiera hablar con el Doctor, es una urgencia– al demonio la educación.

¿Usted ya es paciente del Doctor o es su primera vez llamando?

Levi soltó un quejido, ¿Cómo que es su primera vez? Su comentario hace pensar que no lo es, que se conocen y no es la puta primera vez que llama.

–Ya le conozco, fui paciente de él– mintió, en realidad nunca le ha visto la cara.

De acuerdo, ¿Requiere que le haga una cita?

–No, solo quiero hablar con él.

¿Asunto formal o informal?

Trató de calmarse, calló por unos segundos mientras escuchaba e la otra línea que la pendeja esa acababa de decir "Hasta luego" a un pendejo de por ahí.

–Eso no le incumbe, ¿Está disponible para hablar o no?

¿Es usted un familiar cercano del Doctor?

Apretó su puño con furia. Hubiera dejado que Sasha se encargara.

–Acabo de mencionar que fui paciente del doctor.

¿Hace cuánto que lo fue?

–Escuche, ¿Me comunicara con el Doctor o no?

No le puedo comunicar con él, señor. Acaba de salir hace unos segundos.

Perfecto, esa era la gota que necesitaba para derramar el vaso. El pendejo de quien se despidió seguro era el Doctor.

–Tch. Me tiene como perro hambriento a quien le agitan una bolsa de comida vacía, ¿Sabia?

¿Disculpe? No le he entendido.

–Que me ha hecho perder tiempo, gracias por nada– colgó mientras soltaba un grito furioso.

Tendría que ir personalmente a buscar al doctorcillo ese, ya no puede esperar otro día. Le pedirá a Farlan que le acompañe porque si llegase a tener otro inconveniente con esa secretaria, no habrá nadie que le impida que se le eche encima y trate de ahorcarla.


Sus trabajadores tras escuchar aquel grito, detuvieron sus actividades mientras Connie y Sasha se escondían debajo de sus escritorios.

–Erd, ¿Qué acaba de ser eso? – preguntó sorprendida Ymir quien pasaba por ahí al segundo al mando que a diferencia de ella no pareció importarle el espectáculo y seguía tecleando rápidamente.

–¡Esperen aquí, sabía que este día llegaría! – salió Sasha apurada de su escritorio–. ¡Iré por alcohol, un reloj de bolsillo, mantequilla, un patito de hule y la dona que le debo! ¡Confíen en mí, lo vi en una película! – comenzó a correr dejando confundido al par y aún más al pobre Connie.

–Debe estar estresado, no es normal que lo haga– continuó Erd la conversación sin interés.

–Pues a mí me pareció un grito orgásmico– comentó Connie mientras asomaba su cabeza del escritorio.

–Deja de hacer obvia tu virginidad por un momento, ¿Quieres? – le regañó Jean desde su área de trabajo.

–¿Disculpa? ¿Escuché bien? ¡Jean el virgen hablando de virginidad! – el antiguo novato soltó una carcajada.

–¡Ya cállate, idiota! – trató de defenderse el otro.

–¡Oi, Jean! ¡¿Por qué no le pides a Mikasa que te haga el favor?!– preguntó burlesca Ymir–. Ya que tienes varios planes a la mano para ser el sustituto, ¿Por qué no tener otro para pedirle que se acueste contigo?

–¡Si, tan solo dile esto…! – Connie se aclaró la garganta y continuó–. Hola, Chiquita. ¿Quieres ir a montar? Ya sabes, tú el jinete y yo el potro.

–¡O…! – Marco se atrevió a abrir la boca, por desgracia para su mejor amigo–. Hola Mikasa, ¿Te gustaría hacerme un favor? Eren me pidió que te lo comentara, pero no me atrevía a decírtelo…– dijo fingiendo inocencia.

Jean al solo imaginarse a Mikasa sonriéndole y ayudándola a escoger su ropa interior para la noche de bodas, su mirada se volvió perdida y solo mostraba una sonrisa extraña.

–¡Qué asco! ¡Mikasa no querrá montarte mientras sigas poniendo esa cara de baboso! – añadió Ymir.

–¡¿Cara de qué?!– preguntó furioso el "potro".

–De baboso– le informó Marco riendo.

–¡¿A sí?! ¡Marimacha?!– comenzó a insultar Jean.

–¡Llámame marimacha todo lo que quieras! ¡Pero te informo que al menos Eren y Armin si me propusieron ser la prometida de Mikasa y varias veces! – Ymir fingió mirarse las uñas.

Jean encogió los hombros mientras Marco le miraba preocupado.

–¿También a la marimacha, pero a mí no? – susurró para sí mismo.

–¿De qué están hablando? – llegó Historia con unas copias recién sacadas de la fotocopiadora mientras Jean seguía lamentándose en un rincón y Marco le daba unos golpecitos en la espalda.

–De la virginidad de Jean y cómo podemos ayudarlo a que se deshaga de ella con Mikasa– le explicó Ymir.

–Parece un asunto delicado– añadió la pequeña rubia.

–¡Y vaya que lo es! ¡A este atrevido le encantan las bragas de chicas prometidas! – respondió Connie e hizo que Jean volviera a la realidad y lo mirara sonrojado.

–¡Las bragas no, solo Mikasa! – corrigió Jean sonrojado.

–Podrías ser el stripper en la despedida de soltera de Mikasa– sugirió Historia llevándose la sorpresa de la mayoría–. Todo lo que se hace en ese festejo, se guarda en secreto.

–¡Qué gran idea haz tenido, mi querida Historia! ¡Casémonos después de que Jean pierda su virginidad! – añadió Ymir mientras la abrazaba del cuello.

–Historia… ¿Qué carajos? – comentó Erd, pero después negó con la cabeza–. En fin, ¿Y qué me dicen de esa chica que celebraba su despedida de soltera en la playa y besó a un desconocido? ¡Todo Facebook la delató! ¡A Jean le podría pasar lo mismo!

–O aquella que la filmaron saliendo de un motel con alguien más– añadió Marco.

–En ese caso no hay alguna forma– la rubia encogió sus hombros y dejó las copias en su escritorio mientras Jean volvía a lamentarse en un rincón.

–¡Tienes razón, Historia! ¡Ya no hay solución a esto! – volvió a meterse Ymir.

Connie dio tremendo suspiro y sonrió divertido.

–La virginidad de los hombres es más conflictiva de lo que aparenta, ¿O no, Jean? – añadió divertido.

–¡Déjense de idioteces! – gritó a todo pulmón el chico caballo sonrojado mientras se alejaba de su rincón y golpeaba su escritorio. –¡Que no soy virgen! ¡¿Cuántas veces tengo que decírselos?!

–Cálmate Jean, perderás la virginidad pronto– Marco se levantó y le pellizcó cariñosamente los hombros mientras su mejor amigo lo miraba asustado.

–¡¿Qué no eres virgen?! ¡Si cuando mencionamos "pene" o "vagina", siempre te sonrojas! – lo delató nuevamente el antiguo novato.

–¡¿Y tú qué?! ¡Ni siquiera has dado tu primer beso! – se defendió Jean mientras lo señalaba y con su otra mano le brindaba manotazos a las manos de Marco para que lo dejara libre.

–¡Eso no es cierto! – se defendió el otro.

–¡Claro que sí, lo dijiste en nuestra última fiesta navideña! – le hizo recordar Ymir con malicia.

–¡Tu cállate, fea! – ahora el chico se dirigió a la pecosa. –¡Estaba ebrio!

–¡¿Fea?! ¡Cuida tus palabras, calvito!

–¡Basta! ¡A trabajar, marranos! – gritó Historia a todo pulmón.

Todo el mundo se calmó por un momento, pero la risa de Connie hizo que todo el mundo perdiera el juicio y lo imitara.

–¡¿Pero qué diablos fue eso?! ¡Así no es! – comentó Connie entre carcajadas–. ¡Inténtalo de nuevo!

Todos ante la idea empezaron a motivar a Historia y una vez convencida, inhaló profundamente.

–¡A trabajar, cerdos! – todos escucharon como Historia lo volvía a intentar y esta vez fue perfecto, hasta pudo imitar idénticamente la voz grave de Levi.

Todos comenzaron a aplaudir ante su magnífica actuación mientras ella parecía asustada y con la yema de sus dedos tocaba su garganta.

–¡Vaya, Historia! ¡Hasta pudiste imitar a la perfección la voz del enano! – comentó Jean mientras los demás dejaban de aplaudir.

–¡No por nada eres nuestra diosa! – añadió Connie.

–Chicos, yo no he…– se detuvo en cuanto una serie de aplausos pesados comenzaron a hacer eco en la oficina.

–Santa mierda mierdosa…– susurró asustado Connie.

–Cállate– Jean no se quedó atrás.

Todos dirigieron lentamente la vista a su derecha y hacia el espectador. En cuanto su identidad fue revelada, tragaron en seco. Ahí estaba Sasha Blouse sosteniendo una bolsa de plástico y una caja de donas mientras observaba al grupo de forma estúpida.

–¡No puede ser! – Connie se dio un manotazo en la frente y suspiró aliviado–. ¡Sasha, menudo susto que nos has pegado!

–¿EH? – soltó ella confundida.

–¡Que menudo susto nos has pegado, chica patata! – se lo repitió irritado Kirstein.

–¿Yo? – siguió sin comprender la asistente del jefe.

–¡Pues claro! ¡¿Quién más?! ¡¿El conejo de Pascua?!– continuó relinchando el otro.

–¿Yo? – se auto señaló la castaña aun sin comprender.

–No, el conejo de pascua– interrumpió Springer–. ¡Pues claro que si Sasha, reacciona! ¡¿Quién más pudo haber aplaudido?!

Nuevamente los aplausos pesados se hicieron presentes y al ver que no se trataba de Sasha, todos (incluyéndola) se mostraron asustados.

Mirar hacia la izquierda y ver que Levi estaba entre ellos aplaudiendo, hizo que todo se fuera al carajo y el ambiente se sintiera pesado.

–Me da gusto que les guste perder el tiempo en pendejadas– añadió Ackerman mientras seguía aplaudiendo–. ¿Qué les pasa? ¿No les da gusto ver al conejo de Pascua?

–¡Señor, permítame explicarle! – Jean trató de remediar todo.

–Suficiente, no quiero escuchar más sobre tu virginidad ni la de Connie. Ustedes dos se quedan a limpiar el piso– les dio la espalda y se dirigió hacia su oficina mientras susurraba para él mismo–. Tch, desde mi oficina se oye perfectamente el parloteo, pendejos.

Ambos chicos cruzaron miradas furiosas, todos volvieron a trabajar y Sasha miró decepcionada el contenido de la bolsa de plástico.

–¿Y ahora qué hago con todo esto? – se preguntó tristemente.


Viviendo solitariamente en esa oficina mirando hacia el techo mientras con un pie se impulsa para girar levemente su silla giratoria, piensa de nueva cuenta todo lo que ha sucedido con cabeza fría. Ya han pasado dos días desde la última vez que los vio y aun tiene ese mal presentimiento.

¿Y si ese par está pasando por un mal momento y por ello se comportan como idiotas? Ella puede ver a kilómetros lo mucho que se gustan, pero cuando se acercan parece como si estuvieran montando un espectáculo barato.

Suspira mientras niega con la cabeza, recuerda que hace años Levi Ackerman no parecía tan serio cuando lo conoció ni mucho menos "apartado" del mundo. Sabe que un suceso o más bien una persona causó ese cambio tan brusco en él pues ella estuvo presente. Es un recuerdo amargo y se alegra no habérselo mencionado al enano cuando vino con su ahora prometida: Mikasa.

–"¿Y si Levi ya se lo ha contado todo?"– pensó mientras dejaba de dar vueltas. –"Mikasa aún es muy joven e inocente, tal vez se siente insegura ante ese hecho y por ello quiere ir con rapidez para que no ocurra lo mismo".

Suspiró nuevamente mientras se levantaba rápidamente, lo ha decidido y los ayudará. Tomó sus llaves del coche, su celular y bolsa. Salió de su oficina para después cerrar la puerta tras de ella y se fue a paso veloz hasta la entrada.

–¡Moblit! ¡Cancela todas mis citas para hoy! – abrió la puerta de la entrada, pero su asistente la interrumpió.

–¡Pero no tiene citas para hoy! – lo escuchó quejarse, eso quería oír.

–¡Perfecto, gracias! – salió del lugar.

Moblit dejó su escritorio y corrió hasta la ventana más cercana para ver como su amada jefa se iba en su coche.

–Esta es la sexta vez que me pide que cancele citas que no existen– negó con la cabeza.


La curiosidad de Mina Carolina no ha dado tregua, ha permanecido por más de las dos horas. Ha mirado cautelosamente ese anillo (el cual está segura que es de fantasía) que Mikasa llevaba consigo. Su compañera ya le había comentado y enseñado previamente el anillo de dulce que le dio Eren mas no sobre ese que llevaba consigo.

Si fuera por ella, hubiese preferido que Jaeger se comprometiera con Mikasa con ese anillo de fantasía que con el de caramelo. ¿Por qué? El de dulce se nota inmediatamente que solamente lo compró de una dulcería o en cualquier tienda de conveniencia, pero aquel otro se ve el empeño de buscar un anillo "bonito" y "decente", como si se hubiese gastado el mismo tiempo de búsqueda que haría con el indicado.

–¿Mina? ¿Escuchaste lo que te pregunté? – preguntó Mikasa mientras la sacaba de sus pensamientos.

–Si si, descuida. Yo te cubro– respondió por inercia.

Mikasa solamente negó con la cabeza y después suspiró.

–Pregunté sobre los cupcakes que le envié a tu mamá– repitió sonrojada–. Quiero saber si fueron de su agrado…

–¡Demasiado, cocinas muy bien! ¡Gracias! – añadió la otra avergonzada.

–Pero los compré a dos locales de aquí…

–¡Entonces ellos cocinan muy bien! – corrigió entre carcajadas–. ¡Apropósito, te luce mejor ese anillo que el de caramelo!

Ackerman retrocedió incomoda y de forma inmediata se sonrojó.

–¡Parece que cada vez Eren va tomando mejores gustos! ¡Te luce de maravilla, ni parece de fantasía! – continuó alagando Mina–. ¡Me da gusto que recapacitara, el otro era una burla!

Mikasa gruñó aún más incómoda y bajó la mirada, no desea confesarle a Mina que no fue Eren quien le dio el anillo ni mucho menos sobre el "sustituto". Que vergonzoso y patético sería.

–Gracias, supongo– respondió a regañadientes mientras se imagina al idiota de Levi sonreír de forma orgullosa por el comentario.

Lo vuelve a pensar, se siente mal por ello. Como extraña a Eren.

Mina fingió una sonrisa ligera, algo dentro de ella les exigía a gritos que le sacara información a Mikasa. Fue extraño que ayer el mismo Levi Ackerman (amante de Eren dentro de su imaginación) pasara por ella al trabajo y justamente hoy regresa con un anillo de fantasía. ¿Sospechoso, no? Esta noche habrá muchas teorías en el grupo de fans de la pareja masculina. Muchas y no descarta las que posiblemente estén en contra de su compañera de trabajo.

También Isabel debe saber sobre todo esto.


Después de pensarlo más de veintiocho veces como podría ayudar a Levi y Mikasa con su relación, al fin se había decido mientras maneja. Ir de compras. Si, ir de compras. Los novios necesitan unirse y no puede esperar hasta el domingo para tenerlos en la terapia de parejas. Su plan se aplicará a partir del día de mañana y justamente en la misma hora en la que quedó con la futura novia Ackerman.

Tiene un poco más de medio día para encontrarles un presente perfecto para cada uno y mandarlos a nombre de ellos. Quien sabe, se imagina a Levi abriendo un regalo a nombre de Mikasa con esa mirada tan seria que se carga para después sonreír levemente (que cabe a mencionar, la organizadora siempre ha pensado que parece más sonrisa pervertida que sonrisa neutral).

Por otro lado, con la joven noviecita se la imagina abriendo su regalo con su expresión seria de niña insegura, pero sumamente sonrojada para después sonrojarse aún más.

Perfecto, está decidió. Lo que aún no se decide tampoco es: ¿Les gustaran los regalos eróticos o aún son muy inocentes para ellos? Porque si ha de ser el último caso, tendrá que ejecutar el plan de reserva y no lo quiere hacer. Le quitaría lo divertido.

Continuará…

Bien bien, si no hubo mucho avance, hubo algunos datos interesantes. Espero que todos los identificaran. No tengo mucho que decir, gracias por ser paciente. Hasta la próxima ;)