¡Hola a todos! Planeaba publicar este capítulo junto con otra actualización de "Abel" en el día de mi cumpleaños, pero tuve algunas complicaciones y pues prefiero publicarlos a parte. Agradezco muchísimo sus reviews y su paciencia. Esperemos que en este 2019 tengamos más actualizaciones.
¡Veamos quienes aún siguen por aquí y captan algunas referencias! ¡Comenzamos!
Se ajustó los anteojos mientras repasaba nuevamente la mercancía acomodada en el mostrador mientras la cajera la miraba divertida. Las medidas desesperadas la hicieron volver a ese local particular en donde las paredes están forradas de terciopelo rojo y el ambiente huele a lubricante de uva.
–Me parece extraño que vinieras sin tener en mente que comprar– comentó la empleada mientras su clienta fruncía el ceño, cruzaba los brazos y repasaba nuevamente la mercancía: desde los pequeños juguetes sexuales hasta las correas más extrañas que había visto en su vida.
–Esta es una ocasión especial…– le informó sin fijarle la mirada.
–¡¿Al fin has encontrado un compañero de juego?!
Hanji alzó la mirada y en cuanto vio a su conocida, le mostró su lengua en señal de asco.
–Me lo suponía también, aunque toda loca merece un compañero de vida– respondió la empleada apoyándose en el mostrador.
–O compañera– corrigió la otra alzando un dedo.
– ¿EH? ¿Acaso tu…?
–Mis gustos son tan extravagantes que ni yo misma los conozco del todo. ¡¿No es divertido?!– ambas rieron–. En fin… Necesito tu opinión experta en los temas del amor y sexo.
– ¿Me estás diciendo depravada pasionalmente sexual? – Hanji asintió con la cabeza–. Nah, no te equivocas, cuéntame sobre ellos.
–Ambos son aburridos y serios– comenzó a describir su perspectiva de la pareja Ackerman mientras la otra soltaba un suspiro aburrido–. Él es enano, como de esta altura…– la mujer indicó que el novio le llegaba hasta la cintura y continuó–; y ella es un titán, mide casi lo mismo que yo.
Quien la atendía asintió varias veces con la cabeza mientras se rascaba el mentón y cuando formuló una propuesta mostró una sonrisa gatuna.
– ¿Y de qué tamaño tienen la mercancía cada uno? – Hanji se mordió la lengua y comenzó a hacer cálculos.
–Ella tiene cultivo de melones chinos llenos de hormonas y él guarda la anaconda en la cámara de los secretos.
–Santa trinidad, ahora todo tiene sentido.
–Y aquí entre nosotras– se recargó en el mostrador y le pidió a la chica que se acercara para susurrarle lo siguiente–: si tú te consideras la Christian Grey de la novela, la pervertida elegante y masoquista, ellos son el mismo Marqués de Sade… tu sabes, son tan cerdos en esto. Tuvieron sexo salvaje en su auto antes de nuestra entrevista y se manoseaban debajo de mi escritorio durante cada una de las preguntas que yo les hacía.
–¿Y tú como te diste cuenta de ello?
–Al igual que tú, yo también puedo ver y oler este tipo de travesuras.
Tras ese comentario la empleada se sonrojó lo bastante y miró a su alrededor para comprobar que nadie estuviese presente.
–En ese caso, en efecto…– caminó hasta la entrada y cambió el letrero "Abierto" por el "Cerrado"–. Este es un caso especial, sígueme.
Mientras limpiaba deprisa la mesa #5 que acababa de desocuparse, miró de reojo la joya de fantasía en lo que movía el trapo húmedo en movimientos circulares.
La luz del sol creaba un efecto demasiado brillante en la joya, le era imposible ignorarla. Es hermosa. Detuvo su labor y alzó su mano para observar con más detalle el anillo que supuestamente la "comprometía" con Levi Ackerman.
Aun no puede creerlo, un hombre con el insuficiente tiempo como él fue a buscar un anillo bonito de fantasía para la ocasión… para ella. Aunque, bueno, con lo poco que lo conoce realmente, sabe que no es un conformista despreocupado.
Al contrario, es perfeccionista, tan profesional en lo que hace… es serio en todo.
Siente una sensación extraña en su estómago y no puede evitar sentir ternura.
Imagina a Levi buscando tranquilamente en una tienda de accesorios baratos, observando cada anillo acomodado entre las almohadillas de la caja de muestra y sus ojos fríos posándose en el indicado.
¿Por qué eligió este anillo? ¿Por qué no uno más sencillo si es que tanto la odia como ella a…? No, no puede odiarlo tanto después de esto, la disposición que pone. Es admirable… Respetable.
Le duele admitirlo, aunque todo sea una farsa: ojalá Eren hubiese planeado mejor las cosas y ser más como su jefe ante estas situaciones.
Por fin se permite sonreír, tal vez Levi Ackerman no es como se le muestra, tal vez ya no es el mismo que conoció hace tiempo y tal vez, solo otro tal vez, podría ser invitado más a su boda. No ve más motivo para odiarlo, de hecho, si deja de hacerlo podría vivir aún más tranquila.
Volvió a la realidad más no apartó la mirada en el accesorio, al contrario. Giró su mano hacia la izquierda y después a la derecha. Le gusta verlo brillar desde diferentes enfoques.
Recuerda fugazmente al enano arrodillarse ante ella para colocarle el anillo de manera "tradicional", algo que no hizo Eren con el anillo de caramelo.
Suspiró y negó con la cabeza, ya no quiere volver a compararlos. No tiene caso, aun con sus más grandes defectos, no puede esperar hablar con Eren.
Mina quien pasaba desapercibida, observó a su compañera levemente sonrojada. Con una sonrisa forzada se dio la idea que la chica Ackerman por primera vez aparentaba su enamoramiento por su prometido. No sabe si eso le alegra o no.
Es su amiga y la quiere, pero la misma Carolina y su grupo de amigas aman desde hace tiempo la pareja que conforman Eren y Levi. El Shipping yaoi antes que el compañerismo laboral, ¿Correcto? No lo sabe.
Desde que ingresó a Wall Streat Maria, nunca imaginó que gracias a esa empresa tendría la oportunidad de participar en uno de los mejores eventos anuales dentro del mundo financiero ni de conocer una de las ciudades más emblemáticas del mundo. Si fuera por él, olvidaría su vida en Europa para mudarse en este continente.
Participar en el foro anual de economía mundial será lo mejor que les ocurrirá en años, sumándole la recomendación del legendario empresario Levi Ackerman y la estadía en el penthouse privado del mismo Erwin Smith quien por desgracia no pudo acompañarlos en su viaje hacia su tierra natal, pero saben que pronto los alcanzará en su primera junta del foro (o eso comentó Armin mientras tomaban un taxi).
El departamento es lujoso, decorado con múltiples accesorios dorados, muebles caros, pinturas de artistas asiáticos y una gran chimenea. Desde que llegaron, no han dejado de sonreír.
Una vez descansados, Armin optó por darse una ducha mientras Eren le esperaba para ir a buscar algo para cenar. Su inglés es pésimo a comparación del nivel que posee su mejor amigo, solo no sobrevivirá allá afuera.
Jaeger sosteniendo una taza de café de porcelana negra, se acercó a la ventana del penthouse para observar todo el movimiento automovilístico en una ciudad que nunca duerme. Si esto sabe el éxito, no sabe cuánto se ha perdido.
Recuerda que su hermanastro estudió en el extranjero, Zeke parloteaba mucho sus experiencias en Atlanta y sobre los logros que tuvo por allá, pero nunca mencionó los lujos de su residencia que tanto mencionaba que esperaba tener dentro de unos años. Otra razón para sonreír, debería llamar a su padre y mandarle unas fotos para que se las muestre, aunque no sea suyo el departamento, sabe para prender la mecha de los celos de su hermano solo necesita una foto…
Foto…Foto… ¡Mikasa!
Joder, no recordaba que tenía que contactarla. Por dios, vio su llamada perdida.
–¿Estás listo? – apareció Armin detrás de él.
Eren asintió con la cabeza aun tecleando rápidamente su teléfono celular un mensaje rápido informándole a Mikasa que se encontraban bien y que la llamaría por la mañana (a lo que para ella es por la noche).
–Listo– informó neutral.
Jugó con el cable telefónico, estaba ansioso por la situación. Su orgullo no le permitía del todo pedírselo.
–¿Y a qué se debe tu llamada? – escuchó tras el teléfono–. No te escucho bien.
Levi miró incomodo a su alrededor, se levantó de su silla, tomó el teléfono fijo y se lo llevó hasta un rincón de la oficina hasta lo más que pudo permitirle el cable telefónico.
–¿Mejor? – preguntó observando apurado el cable estirado, un paso más y se desconecta.
–¿Perdón?
–Pregunté que, si me escuchas mejor, tuve que cambiarme de lugar.
Su mejor amigo soltó una carcajada viva.
–¡No me refiero a la señal, hablo de ti, tu voz suena extraña! – volvió a reírse.
Cuando al fin captó la intención del comentario, Ackerman negó apenado la cabeza y volvió a acomodar el teléfono en su escritorio más no tomó asiento.
–Hace días, Kenny llamó…– se le formó un nudo en la garganta–. Ya conoces su humor pendejo…
–¿Ese cabrón te llamó para recordarte el aniversario, verdad?
–Tch. Para él toda ocasión tiene su aniversario y la muerte de mi madre no es la excepción– escuchó el dolor en su propia voz.
–Levi, sabes que eres mi mejor amigo y me molesta que aun permitas que tu tío se burle de la situación.
Sonrió levemente, agradecía a su madre fallecida quien fue la que se tomó la molestia de forzarlo a tener una amistad con Farlan antes de su partida.
–Mandemos por un momento a Kenny a la mierda, necesito que vengas a mi oficina. Necesito hablar contigo sobre…
–¿Es grave…?
–Por el momento no.
–Ok, entonces déjame adivinar… Es sobre la señorita Mikasa. ¿Verdad? – preguntó con picardía.
Como si un tocadiscos se detuviera de golpe, la mente de Levi se quedó en blanco y solo la frase: "Señorita Mikasa" hizo eco en su cabeza ahora hueca.
Levi apretó fuertemente su mandíbula, había otras cosas más importantes en las que preocuparse. ¿De dónde le veía lo "señorita" si ni la conoce? ¿y por qué tenía que importarle esa cosa?
Cerró fuertemente sus ojos y la recordó: su cabello oscuro tan brilloso, las veces que la a espiado sonriendo con Armin y el estúpido de Eren cada vez que los visitaba, la manera tan apenada con la que lo miró al inclinarse ante ella y, por último, esa escenita con su anillo de caramelo.
–¿Hola? ¿Levi…? – su amigo lo llamó preocupado–. ¡Ohhh ya comprendo! ¡Deja de babear, galán!
–¿Qué? – en verdad Levi no lo escuchó.
–¿Cuándo será el día que me presentes a la señorita Mikasa? No sabes cuánto disfruto escuchar todas tus quejas sobre tu querida "bestia".
Tal vez Mikasa si era tema el cual, si debía preocuparse, ¿Acaso se quejaba demasiado de ella?
Levi rodó los ojos.
–Yo no me quejo de ella– negó infantilmente.
–Sí, claro. Muy bien, ¿Cuándo me la presentarás?
¿Quiere mentirle? No. ¿Quiere presentarle a Mikasa? Jamás. ¿Entonces qué debe hacer? No sabe.
–Algún día– trató de no mentirle.
Debido a los descuidos de su tío y la vida dura que tuvo después de que su madre muriera, la familia de Farlan le abrieron las puertas a su vida. Lo alimentaron, velaron por él y hasta fueron los encargados de organizar todos sus cumpleaños hasta que se mudó de vecindario para independizarse.
Por ello y más, cada vez que Farlan le insinúa una petición o un favor, él se siente más que comprometido en cumplirle, aunque en muchas de las ocasiones no le agrade del todo la idea por lo alegre y sentimental que puede llegar a ser su mejor amigo.
Ahora, Mikasa (por desgracia de él) es su "prometida", así que podría pedirle el favor –bastante le debe con el haber aceptado ser el sustituto– y presentarle a Farlan para que deje de insistir en conocerla.
–Retomando la conversación. Farlan, necesito que vengas.
–¿Problemas con Erwin?
Soltó un quejido sarcástico.
–No, más bien quiero pedirte un favor en persona.
Desde niño su padre le inculcó el valor del trabajo duro, la humildad y el ahorro, por ello le enorgullece ser sencillo a su manera. A pesar de ser una persona con nivel socioeconómico "alto" gracias a su posición dentro de Wall Streat Maria, le encanta tener rutinas "baratas" antes de viajar.
Antes de partir y con horas de ventaja antes de su vuelo, optó por visitar el centro comercial para perder tiempo. Compró un libro que le pareció interesante para el camino, un té de Rooibos en la cafetería más cercana y permaneció leyendo afuera del local.
Le encanta el misterio, la adrenalina y la tensión que siente al leer cada uno de los párrafos. Se considera un lector apasionado. Antier era una bailarina que asesina bajo el alias "Saturno", ayer un asesino en serie de cuarenta años que atacaba con un mazo y ahora porta la piel de una chica universitaria.
Puede sentir el ambiente pesado del bosque en el que huye la protagonista, los latidos rápidos de su corazón y escuchar ligeramente la respiración agitada.
Toma el terror de la chica como suyo, se mete en su papel y él se preocupa de su bienestar.
"Tras otro jalón, grité con todas mis fuerzas. Me tiene, Abel me tiene."
Impactado por la última escena, le da un trago a su té ahora ya frio y alza un poco la mirada por arriba de su libro y ve a una mujer caminar de manera particular mientras carga dos bolsas que parecen realmente pesadas.
¿Debería ayudarla? Algo cae de una de sus bolsas, un tubo de plástico o eso cree. Él mira hacia la derecha y después hacia la izquierda, nadie parece que tenga la intención de irle a auxiliar.
Bueno, esa señorita tiene suerte que un caballero como él esté presente.
Ahora puede darle toda la razón al chiste "Vine buscando cobre y encontré oro", solo buscó dos presentes "inocentes" y salió con unas adquisiciones perversas, muy perversas.
Dado a que una de las parejas que también atiende está a unas semanas de llegar al altar y las despedidas de soltero de sus clientes serán dentro de unos días, tampoco pudo desperdiciar la oportunidad de buscarles un regalo de despedida… aunque pensándolo bien, estaba aquella otra que al igual que los otros, faltaba poco para sus respectivas fiestas.
En pocas palabras, se emocionó de más y a pesar que mandó los regalos para sus amados Ackerman a domicilio, va cargada de dos bolsas de papel aqua mientras camina como pingüino por el centro comercial.
Como desea que la primera pareja a la que cariñosamente apoda como "melosos" conozca a los Ackerman en su terapia de este domingo. Los Melosos también pasaban por una situación similar, pero con un poco de ayuda y una patada voladora en el trasero por parte de Hanji, ahora son unas de las parejas más satisfechas y próximas a casarse. ¿No es hermoso?
Tampoco no puede esperar por ver a la pequeña Mikasa. Tan joven y pura, pero para nada virginal. Desea tanto ayudarla en esta hermosa etapa de su vida mientras también tratará de reforzar su mente por si alguna vez el cabeza dura de Levi se digna a contarle sobre "su oscuro pasado" pues no la ve preparada aún.
Dudó un poco en aceptar su petición y más aún en invitarlos a la terapia, pero al conocer a Levi y su doloroso incidente, tal vez pueda ayudarlos más de lo que ellos esperan.
¿Qué tiene planeado para ellos? Bueno, el sexo ya no les hace falta por lo que ahora optó por regalos que les obligue a cambiar el "tengamos sexo" por "hagamos el amor". Así es, presentes que conlleven más lo sentimental que lo carnal. Eso es lo que siente que les hace falta.
Creé firmemente que ambos desean llegar al altar por lo anticuado y apretado que es Levi, tal vez porque él piensa que al mantener una vida sexual activa con la misma persona por tanto tiempo ya es tiempo de dar otro paso más "formal" (algo que no se le permitió en el pasado y tal vez se quedó con las ganas), por ello se ve lo insegura de la joven y la mala comunicación entre ambos.
En español: les falta más amor que deseo. Sentirlo, esa es la clave de los regalos.
Ella puede con esto y más, será uno de los casos más difíciles pues todas sus parejas llegan más enamoradas que con la mente caliente, pero esto es un todo o nada: o se casan los Ackerman sabiendo que son el uno para el otro o deciden romper el compromiso antes de hacer el gasto.
¡Arriba la esperanza abuelita y que vivan las v…!
–Disculpe, parece que perdió… ¿Esto? – alguien le habló por detrás.
En cuanto Hanji Zoe se dio la media vuelta encontró a un hombre rubio hincado con vestimenta elegante (¿Quién demonios lleva una gabardina en estas fechas?), cejas gruesas (lo cual causó que ella enseguida pensara en el apodo "CJ") y mirada confundida mientras parecía sostener a lo que parece ser un consolador de silicón casi realista. Nah, ella no perdió eso… Esperen, ¡¿Qué?!
Ella entró en pánico al ver al hombre levantándose aun sosteniendo el pene de silicón mientras este se movía de arriba hacia abajo ("efecto realista", recordó que le presumió su amiga de la sexshop).
–Bueno, no sé cómo llamarlo… ¿Perdió su "amiguito"? – miró confundido el objeto que él sostenía mientras que con su otra mano aferraba un libro.
¿Qué debía hacer? ¿Aceptar el consolador y mencionarle lo tonta que era por no haberse fijado o arrebatárselo y salir corriendo? Acepta que es una cerda respecto en estos temas, pero aún le queda un poco de pudor.
Por dios, debe ser tan común encontrarse consoladores olvidados en el centro comercial. Olvídenlo, eso no es normal. Se arrepiente haberlo comprado, ni siquiera pensó con claridad a quien se lo iba a regalar pues la melosa no cree que le gustara mucho el gesto a la otra señorita larguirucha definitivamente le metería una demanda.
No, no es para ella. Culpa al marketing, culpa a su amiga por hacerle comprar algo que no necesitaba.
–Oh, lo siento– soltó una carcajada nerviosa–. Que vergonzosa situación, pero lamento informarle que eso no es mío.
Le dolerá el hecho el gasto por ese pene de silicón, pero no puede ensuciar su reputación frente a este hombre tan elegante.
El por su parte se asomó la vista ligeramente hacia las bolsas y al ver uno que otro artículo sexual, alzó una ceja.
–No se avergüence conmigo, por favor. Pero debería tener un poco más de cuidado con lo que carga– utilizó el consolador para señalar una bolsa que cargaba–. Esto podría ser mal ejemplo para los niños.
Que amable sujeto, se siente agradecida que fuera él quien encontró el consolador. Aunque, es demasiado bueno… pues, niños, ¿A quién le importa los niños?
–¡Mira mamá! – gritó un niño emocionado mientras señalaba a la pareja–. ¡¿Por qué ese señor tiene una salchicha de hombre en la mano?!
–¡Ah, por dios! ¡Timmy, tapate los ojos! – se quejó una mujer mientras pasaba tomada de la mano de su pequeño hijo–. ¡Tenga un poco de respeto, hay niños presentes!
El hombre miró el consolador que sostenía e inmediatamente lo ocultó detrás de su espalda. En cuanto lo hizo, varias personas comenzaron a burlarse de la situación al verle el juguete sexual.
Si supiera el hombre, hace unas noches el novato de su empresa fue tendencia en Facebook por imitar a su mano derecha. Ahora será él quien aplastará su chiste y será el nuevo meme local.
–Oh si, que mala influencia para los niños es usted…– se burló Hanji–. En fin, buena suerte en su búsqueda– le dio la espalda dispuesta a caminar deprisa.
–¡Espere, no puede dejarme esto! – le llamó la atención.
Ella se detuvo, apretó la mandíbula mientras sentía una gota de sudor caer por su frente. Ya se había hecho la idea que no volvería a ver ese juguetito otra vez. Oh, vamos, no puede ser tan malo aceptar un pene de silicón que por derecho es suyo, pues un ticket de compra lo comprueba. Es tan fácil, solo hay que sonreír, disculparse y por ultimo decirle…
–¡¿Qué no es ese Mickey Mouse?!– se dio la media vuelta y señaló hacia adelante.
Por dios, ¡¿Que pendejada acaba de decir?! Era su oportunidad de recoger el juguete e irse, ella no es así de penosa. Además, él jamás se lo creería…
–¡¿Dónde?!– preguntó confundido mientras miraba hacia atrás.
Hanji aprovechó la situación y corrió lo más deprisa que le permitieron sus piernas.
–¡O–Oiga! – le llamó la atención el desconocido sonrojado a Zoe–. ¡Su…! ¡Su "juguete"! – ella de igual manera lo siguió ignorando.
El loco del consolador se fue tras de ella a lo que Zoe aumentó la velocidad.
–A un lado, por favor. Todos muévanse, hay un loco persiguiéndome– habló en voz alta para que le dieran el paso–. Gracias, a un lado. Por favor.
Molesto y aún más incómodo, ocultó el consolador debajo de su gabardina aun sin soltarlo y corrió entre la multitud. Muchos gritaron asustados al analizar su pose sospechosa.
Una persecución de película de acción, la heroína siendo perseguida por el villano cargado con una pistola, literalmente.
Un guardia que pasaba por ahí se vio apartado de manera violenta del camino por una mujer maniaca de lentes y al ver un hombre siguiéndola a paso veloz y con una mano bajo su ropa, no tenía más opción que actuar. Tal vez se trataba de un acto de terrorismo.
–¡Alto ahí y ponga el arma en el suelo! – de forma inmediata sacó su arma y le apuntó al rubio en lo que Zoe ya se encontraba lejos de la escena como para escuchar.
–Disculpe, oficial. Esto no es lo que piensa…
–¡Que ponga el arma en el suelo y manos arriba!
El hombre gruñó apenado, sacó el consolador, lo colocó en el suelo junto con su libro y una vez con las manos libres, alzó ambas avergonzado.
–Vaya vaya, con que tenemos un maniaco pervertido– se burló el guardia. – Tendrá que acompañarme.
–Esto es una equivocación, en realidad ese consolador le pertenece a la señorita– la buscó a lo lejos, pero por desgracia ya no la visualizó–, ¿Estoy en graves problemas?
–Más grave que su necesidad por su "amiguito", acompáñeme.
–¿Un paquete? – preguntó Mikasa confundida al chico quien estaba del otro lado del mostrador.
–So, para Mikasa Ackerman– le mostró nuevamente la caja de cartón aqua adornada con un moño de tela del mismo color.
Ella la analizó el paquete con una mirada fría.
–¿Quién lo manda?
El chico sacó rápidamente su celular y leyó el registro de entrega.
–Un tal "Levi Ackerman". Ahora, firme esto– le pasó una tablilla.
¿Levi Ackerman le envió un regalo? Vaya, sí que estaban progresando en su "compañerismo". Puntos extras por ello.
¿Será un equipo de limpieza? Oh no, tal vez se trate de un plumero. Siempre ha deseado uno.
Una vez firmada el acta de entrega, agradeció al chico y se llevó su regalo hasta el baño de empleados para tener más privacidad.
Tomó la taza por los bordes, aunque el vapor caliente le quemase de poco a poco la palma de la mano y dio un trago del té negro.
–Fue muy oportuno, lo necesitaba. Aunque…– miró el interior de la taza y su asistente tembló asustada–. ¿Nueva marca?
–Topo…– ante la metida de pata, Sasha corrigió–, Erd comentó que a usted le llamó la atención la tienda de orgánicos que acababa de abrir, así que pedí una caja. Si no es de su agrado puedo volver a preparar el de siempre.
Levi negó con la cabeza y volvió a darle un trago a su té.
–Me agrada más este. Bien hecho, Sasha– la castaña suspiró aliviada.
–¡Me alegra mucho! ¡Con permiso! – se retiró eufórica, pocas veces logra satisfacer a su jefe.
Cuando cerró la puerta tras de ella, le sorprendió ver que Erd hablaba con un chico joven con caja aqua en mano y después el mismo topo la señaló.
Esto era extraño, su jefe no recibe regalos hasta su cumpleaños y días festivos. Además, ese chico no parece trabajar en entregar paquetes pues viste muy elegante para la ocasión.
En cuanto el joven se dirigió hacia ella, todas sus compañeras y Marco me asomaron para observarlo con más detalle. No se piensa mover de ahí, por algo la señalaron. Es lindo, castaño claro y con ojos celestes. Definitivamente no es un repartidor de correspondencia, es un modelo.
–Miren como mueve esas caderas– Sasha escuchó un susurro del único idiota que se atrevería a decir semejante cosa, Connie.
Se siente estúpida, prefiere caminar hacia él y no perder el profesionalismo.
Una vez frente a ella, le sonrió amablemente y extendió su mano derecha.
–Farlan Church, tengo una cita con Levi Ackerman– la presencia de ese hombre es impresionante para sus ojos, pues ya no es lindo, ahora es guapo.
–Sa-Sa-Sasha Blouse, su asistente– se sonrojó al extremo, cosa que Farlan notó y sintió ternura por la chica.
–Mucho gusto, Sa-Sa-Sasha. Me comentó Erd que tu podrías ayudarme– lo miró extrañada–. Tu mejor que nadie me puede informar si puedo pasar con Levi. No quiero pasar sabiendo que está de malas– bromeó.
Sasha soltó una risa coqueta como si la estuviese alagando, algo que sus compañeros sintieron vergüenza por ella.
–Se encuentra… ¿De buenas? – Farlan alzó las cejas sorprendido.
–Vaya, será la primera vez que lo veo de buenas. ¿Cómo es que no te dejó ciega su sensual sonrisa? – Sasha se sonrojó aún más–. Solo bromeo, aunque si quieres verla algún día, solo coméntale que tiene algo en los dientes.
Erd desde su lugar tomó apunte, él si estaba interesado por ver a su jefe adorado sonreír. Además, hay un viejo rumor que tiene los dientes podridos, por ello nunca sonríe. Frunció el ceño al imaginárselo y curiosamente como producto de su imaginación supuso que su aliento debe oler a ajo.
–En fin, señorita asistente, ¿Puedo pasar a su oficina?
–¿A la mía? – preguntó entre confundida y alegre.
Todos soltaron una carcajada, estaba claro que, aunque Farlan aceptara… Sasha no tiene una oficina.
–Me refería a la de Levi. Aunque no estaría mal pasar a visitarte en mi próxima cita, ¿Te parece? – ella sonrió–. Bueno, con permiso. No quiero dejarlo esperando.
La castaña no le quedó de otra que dejarle el camino libre, aceptó el agradecimiento y vio cómo su espalda y movimiento de cadera se alejaban.
–Pero que hombre…– llegó por detrás Ymir.
–Sí, que hombre– le respondió Sasha.
–¿Hombre? ¡Pues a mí me parece que camina igual que Marco! – confesó Connie celoso mientras se les unía.
Ante ese comentario, Connie sintió como alguien ponía su mano sobre su hombro.
–¿Te parece que así camino? – preguntó Marco estrujándole el hombro.
–No, no. ¡Hombre, tu caminar es digno de macho alfa! – respondió el "no novato" adolorido.
–Parecerá tonto– le susurró Historia a Jean desde su asiento–. Pero yo pensé lo mismo.
El chico miró confundido la escena desde su escritorio. Cree que ya es momento de sospechar de su mejor amigo.
Giró su silla con ayuda de su pie derecho, miró por la ventana y olió gustoso el vapor de su té. Hace mucho que no olfateaba algo igual, le es tan agradable y tan nostálgico. Ha probado muchos tipos de té en su vida y demasiadas opciones de té oscuro a lo largo de su vida, pero solo le han encantado dos: el que actualmente se encuentra bebiendo y el que anteriormente ofrecían en la cafetería donde trabaja la bestia.
Sonará extraño, pero, muchos pensarán que todos los tés saben igual, pero no. Es el sazón o eso cree. Cada sorbo le hace recordar el sonido de la lluvia y el agua salpicada por los autos, el olor a café del establecimiento, los colores cálidos de los asientos y el amarrillo de las paredes en ese entonces y claro, inevitablemente, la recuerda perfectamente. La primera vez que la vio hace años.
Mikasa no ha cambiado mucho en ese entonces, solamente las expresiones y el largo de su cabello. La recuerda muy bien, en ese entonces aun no los presentaban oficialmente y sospecha que tampoco mantenía una relación con Eren Jaeger.
Ella le atendió esa tarde, él estaba empapado y ese fue uno de esos días pésimos en el trabajo pues era el "novato" de la oficina. Tal vez ella no recuerde esa ocasión, el hecho de visualizar numerosas caras nuevas todos los días es probable que no le recordara su rostro después de pagar la cuenta.
Muy buen té, mal recuerdo.
Si supiera en ese momento que en un futuro ella sería una molestia y le sacaría de sus casillas, nunca hubiese entrado al lugar y si lo hubiese hecho, no hubiera pedido té negro, no sabiendo que por el resto de sus días le recordaría ese momento.
No la odia, para nada. Hace unos días tal vez, pero dado al pacto que hizo con Eren no puede odiarle todos los días si es que quiere salir adelante con su farsa. Hasta que la bestia se case con el novato, se permitirá odiarla de nuevo. Por ahora solo le queda soportar las ganas de ahorcar a su "prometida", desear que pise popó cuando camine a casa (que en el camino la arrolle un camión) y procurar mantener claras las cuentas monetarias que gasta en ella para después reclamárselas a Eren. Pendejo, ¿Cómo se le ocurre largarse sin dejarle ni un centavo?
En cuanto escuchó que tocaban a su puerta, le dio media vuelta a la silla, colocó la taza sobre el escritorio y se acomodó formalmente.
–Pase– ordenó.
–¡Cadete Farlan reportándose! – la puerta de su oficina se abrió y Farlan asomó la cabeza.
–Vaya, que rapidez– comentó el otro.
–Parece que se acabaron la ideas para un relleno argumental para este capítulo así que me obligaron a entrar en acción– Levi no comprendió el comentario.
Farlan cerró la puerta tras de él y cuando su amigo visualizó que cargaba una caja de regalo aqua. En cuanto el castaño tomó asiento, colocó el objeto frente a Levi quien rodó los ojos.
–Evítame preguntar– señaló con la cabeza el regalo.
–Te hice el favor de firmar paquetería para ti– sonrió pícaro–. Cuando pregunté quien lo enviaba, no creerás lo que me respondieron.
Levi examinó el paquete más nunca lo tocó, ya había visto ese color en especial. Sabe perfectamente de donde proviene.
–Tíralo– respondió descaradamente.
–¡¿EH?! ¡¿Qué no piensas escuchar quien lo envía?!
Levi frunció el ceño, tenía en mente algunos sospechosos.
–¿Kenny? – soltó el primer nombre.
–¡Claro no hermano! – golpeó el escritorio. Levi fijó la mirada en su taza de té y las ondas causadas por el golpe–, Si ese fuese el caso yo mismo hubiese rechazado el regalo.
–Si es de es de parte de ese estúpido club…– apretó su puño derecho.
–Ya te dije que no es estúpido, Levi. Tienen sus razones para juntarte con ese tal Eren.
–¿Una cena les es suficiente? Pendejadas– resaltó molesto–. Ve al grano.
Farlan soltó una risita picara y se aclaró la garganta.
–Me sorprendió cuando escuché su nombre, pero después de analizarlo un poco… estoy contento que te des otra oportunidad.
–Para el rollo, ¿Oportunidad de qué?
–¡Por dios, Levi! ¡Deja de ser tan cabeza hueca! – soltó otra risita–, Fue una mujer quien te manda este detallito y no cualquiera pues fue a mismísima e inigualable: La señorita Mikasa Ackerman– la expresión seria de Levi se transformó en una confundida y asqueada.
¡¿La bestia le mandó algo?! ¡¿Aquí?!
Deprisa tomó la caja, arrancó el moño con rudeza y la abrió con desesperación mientras Farlan sonreía satisfecho. Nunca había visto a su mejor amigo de esa manera.
Ahora ahí estaba, sentada sobre la tapa del escusado mientras observa confundida la caja aqua sobre sus piernas. Bien, aunque no tena tarjeta que compruebe efectivamente que el presente sea por parte de Levi, confía en el repartidor.
En fin, no pierde nada en averiguar que "sorpresita" le envió su no tan querido prometido.
Con delicadeza jaló el moño y abrió la caja con cuidado. Su rostro se sonrojó ligeramente al encontrarse con unos macarons de múltiples colores y un llavero extraño con una especie de canica de acompañamiento.
¿Cómo lo supo? le encanta lo dulce, más la repostería. No dudó en tomar un macaron rosa pastel y saborearlo sin culpa. Su sabor es delicado y le encanta. Quiere ofrecerlo en su boda, está decidido.
Tomo otro color pistache y al disfrutarlo sus mejillas le brindaron un dolor agradable. En verdad le encantaron.
¿Por qué Levi se habrá tomado la molestia en enviarle macarons y un llavero? Tal vez al fin simpatizó con ella y estas son sus disculpas, aunque hubiese preferido fuese sido Eren el beneficiado y no ella. Aunque, cuando se casen ella será la encargada de los paquetes y presentes cuando su esposo no esté disponible.
Siente mariposas en el estómago, le gusta imaginar la situación. Señora Mikasa de Jaeger, encargada de paquetería y cocina.
Probó un macaron turquesa y ahora se concentró en aquel llavero rosado. Lo tomó y la canica transparente que una vez que lo tomó comprobó que era de goma y parecía más un anillo que un juguete.
–Lo raro nunca se le quitará– susurró en referencia al otro Ackerman mientras comía otro dulce ahora blanco ostra.
En cuanto encontró en el paquete del llavero un pequeño instructivo y leyó fragmentos de este comprendió la situación. La sangre se le concentró en el rostro, sentía que ardía y sus piernas comenzaron a temblarle. ¡¿Qué tenía que meter el anillo entre sus piernas?! ¡¿Control remoto?!
No es un llavero, es un consolador femenino a control remoto.
Su vista se nublaba, el recuerdo de su masculina presencia y su elegante colonia la intimidaba. Tiene miedo y pudor, demasiado. ¿Cómo es que este enano se dejó llevar y ahora la ve con esos ojos? ¡Es mujer ajena! Tal vez aun sea virgen, pero es mujer de Eren.
¡Por dios, se ha estado guardando para él!
Imaginar su espalda masculina desnuda, su voz profunda y ronca y la sensación que debe producir el vibrador entre sus piernas le brinda un escalofrío.
¡Ese enano pervertido había cruzado la línea!
Respiró profundo, no sabe cómo actuar. Se conoce, sabe que en cuanto lo vea el pudor la va a traicionar y en vez de reclamarle el gesto, querrá huir. Puede que sea valiente en la mayoría de las situaciones y más se involucra a Eren y Armin en el proceso, pero cuando se trata de ella y su intimidad, es tan indefensa y frágil.
–Enano de mierda…– susurró con dificultad mientras se levantaba y guardaba sus obsequios como parte de la evidencia.
Salió deprisa del baño y al toparse con Mina gritó fuertemente un "cúbreme, ya vuelvo". Su compañera jamás la había visto tan sonrojada en su vida, parecía un tierno tomate.
–¿Y bien? – preguntó curioso Farlan al ver como Levi no despegaba la mirada al contenido de la caja.
No lo observaba sorprendido ni tampoco feliz o molesto, estaba igual de serio que siempre. Levi se brindó un manotazo a la frente y le dio la espalda a su mejor amigo.
–Esa bestia ya me escuchará…– susurró furioso.
Farlan se levantó de su asiento y se asomó lentamente como niño pequeño. ¿A quién quiere engañar Levi? Si no está mal su regalo, de hecho, hasta cree que necesita relajarse con ayuda de este.
–Vaya, ¿Quién diría que Mikasa es una pilla? – tomó ambas botellas que había en el interior de la caja. Una mostraba un líquido espeso rojo cereza y la otra parecía una bebida azul.
–Farlan, tu no entiendes– trató de callarlo el otro aun dándole la espalda.
Él sabe que Mikasa no sería capaz de mandar este tipo de regalos y mucho menos para él. Debería analizar mejor la situación para hablar con ella después.
–Levi, deja el pudor. Somos hombres, se supone que somos más abiertos a estos temas que ellas– destapó la que contenía el líquido espeso y lo acercó a su nariz para olerlo. Huele al típico lubricante de uva.
No quiso responder, trató de calmarse con una serie de respiraciones. No quiere armar una escena y que los mocosos de afuera se enteren. Farlan por su parte se colocó un poco de lubricante en los dedos por puro morbo.
–Vaya, es de los que hacen que te hormiguee el pen…
–Guarda todo de nuevo. Ya pensaré que hacer, estamos perdiendo tiem…– al fin le dio la cara y al ver a Farlan friccionando su pulgar contra su índice, la situación se volvió incomoda–. ¿Qué haces?
–Investigando, pero te tengo noticias. El líquido rojo es lubricante que en mi opinión es de buena marca y…– Levi alzó una ceja–. Bueno resumiendo, y el azul es un afrodisiaco.
–Que los guardes– le repitió la orden.
Mikasa a toda velocidad entró al edificio donde reside Wall Street Maria e inmediatamente tomó el elevador seleccionado el último piso. Su corazón late tan deprisa que no puede escuchar la melodía que se reproduce en el cubículo.
–Idiota…– susurró sonrojada mientras se cerraban las puertas del elevador.
–Tal vez fue una broma, no te lo tomes personal– la defendió Farlan.
–Mikasa parece ser demasiado pudorosa. No la creo capaz de esto– señaló la caja.
–Ya sabes lo que dicen: entre más tranquila parezca, más cabrona es– soltó una carcajada.
Para Levi imaginarse a una Mikasa con mirada traviesa recostada sobre una cama con pétalos de rosas, lamiendo sensualmente su anillo de dulce y vestida con un baby doll escarlata no le ayudó en absoluto.
¿No le era suficiente con recordar el maldito asunto del anillo en su auto? No, su mente lo ha traicionado de nuevo.
–Aunque por otro lado si esto no se tratara de una broma, supongo que ella ya llegó a su límite y como no ve que quieras dar el siguiente paso, ella lo dio. ¡Anda tigre, es tuya!
–Ya te lo dije, es demasiado tosca para estas cosas.
¿Cómo decirle que no tiene una relación con Mikasa? ¿Cómo decirle que ella está comprometida con el novato de su oficina? ¿Cómo explicarle que solo tiene contacto con ella por el teatrito de su supuesto compromiso? Todo le confunde y le hace sudar frio.
–¿Sabes? Esto me hace quererla conocer aún más. Es un honor que tú le concedieras un apodo, no cualquiera en tu vida tenemos ese placer– bromeó el castaño.
–Tch– se quejó Ackerman, explicarle la situación era más difícil de lo que imaginaba.
Mientras la tensión se concentra en la oficina de Levi y en el elevador del edificio, todo el equipo de trabajo se encuentra trabajado pacíficamente a excepción de Sasha quien solo dibuja corazones en su agenda y mira atontada la puerta por donde pasó ese hermoso hombre.
–¿Debería ir a ofrecerle un té? – se preguntó a sí misma.
Historia quien la escuchó y se dispuso a responderle, la misma castaña la interrumpió.
–No, mejor consíguele comida. Está muy flaco– sonrió estúpidamente.
Las puertas del elevador se abrieron y revelaron a Mikasa Ackerman sonrojada con un regalo idéntico al de Farlan en manos.
Erd al visualizarla primero corrió hacia ella para impedirle el paso y el segundo en visualizarla fue Jean quien no tardó en mostrar los dientes como corcel.
–¡Mikasa! ¡¿Qué haces aquí?! ¡No tienes permitido pisar la oficina! – Erd extendió sus brazos para detener el elevador y bloquearle el paso a la chica.
Obvió al rubio, respiró agitadamente y el olor de su colonia el mareo un poco. Eso le extraña un poco, ¿Desde cuándo es sensible a los aromas?
–No es tu asunto, topo. Muévete– ordenó molesta.
–El jefe y ninguno de nosotros te queremos por aquí. Por favor lárgate antes de que llame a seguridad.
Escuchó murmullos, desvió la mirada y pudo apreciar a los compañeros de Eren y Armin observándola con preocupación. No espera que la defiendan pues poco les conoce.
–¡Hey Erd! – Jean trató de salir a su rescate, pero lo detuvo un compañero pecoso que la misma Mikasa no puede recordar su nombre.
–Te lo repetiré de nuevo, topo: No es tu asunto, muévete si no quieres que yo misma te mueva– amenazó.
–Quiero ver que como tratas– sonrió torpemente.
Mikasa alzó una ceja y sin aplicar "demasiada" fuerza empujó a Erd por lo que él cayó de sentón. De nuevo algo la incomodó, el tacto de su mano contra el pecho del topo le hizo sentir la piel de su palma "sensible".
–No me hagas reír, este edificio no tiene seguridad desde hace más de un año– le informó y siguió su camino.
En camino hacia la oficina del jefe, todos entraron pánico. ¿Debían actuar en defensa o dejar que Mikasa vea a Levi?
–¡SASHA, LLAMA A LEVI! – ordenó Erd, pero la castaña aún seguía en su burbuja de fantasía.
–No te molestes, vengo a devolverle un paquete a ese pervertido– interrumpió Mikasa.
Ante esto Ymir decidió actuar y trotó hasta Mikasa para detenerla y en cuanto la tomó de un brazo, la otra solo le brindó una mirada furiosa.
–Detente, Mikasa. Respira hondo– le susurró la pecosa.
Algo anda mal con ella, el agarre de Ymir ha hecho que la piel se le enchine. Todo su cuerpo se encuentra sensible al tacto o eso es lo que acaba de concluir. Sensible o no, no le quita lo furiosa.
–Suéltame. No quiero pelear contigo también– forcejeó.
Ymir lo pensó por más de un segundo pues estaba en sus manos controlar la situación, dependería de ella ahora la tranquilidad de la oficina.
–Respira hondo– repitió la orden.
A ella no le quedó de otra, la asiática obedeció la orden. Inhaló lo más que pudo y exhaló de golpe varias veces, la furia se fue calmando y sus exhalaciones tomaron un ritmo más tranquilo.
–¿Mejor? – la pecosa preguntó.
–Sí, gracias– respondió seria.
–¿Estás bien? – se les unió Jean y como muestra de preocupación puso una mano sobre el hombro derecho de su interés amoroso.
–No– respondió igual de seria Mikasa–. Necesito hablar con tu jefe.
Jean con una mirada le comunicó a Ymir que él mismo se encargaba de la situación y de forma cuidadosa tomó de la mano a Mikasa para llevarla hasta su lugar de trabajo.
El tacto con la mano de Jean le hizo sentir ternura y protección, aunque esta misma comenzara a sudar. Ella misma no se siente del todo bien, prefiere mejor dejarse ayudar a causar más alboroto porque apenas en estos segundos que están transcurriendo recordó que está vetada de la oficina por el mismo Levi.
El chico le indicó que tomara asiento, la dejó al cuidado de Marco y se dirigió a Sasha para despertarla para que llamara a su jefe.
–Está ocupado, ¿Qué no viste? – Mikasa alcanzó a escuchar la voz de Sasha y bajó la cabeza.
–Entonces ve a interrumpirlo– Jean continuó discutiendo–, Mikasa no se siente bien y necesita hablar con el jefe. Debe ser grave.
Antes de escuchar la respuesta de Sasha, una mano rápidamente golpeó el escritorio de Jean lo cual le brindó un susto a Mikasa.
–Ya estoy harto de la hipocresía laboral que tuve que aparentar por respeto a Eren y las llamadas de atención por parte del jefe por tu culpa. ¿Qué es lo que quieres de Levi? – era Erd y por el tono de voz que utilizaba, venía con toda la intención de provocarla.
–Déjala en paz, Erd– interfirió Marco.
–No te metas, mariquita. Este asunto es entre ella y yo– Mikasa reaccionó furiosa ante ese insulto y se levantó deprisa.
–No hay ningún asunto entre tú y yo. Ahora discúlpate con él– señaló a Marco.
–Yo no tengo porque disculparme, esa deberías ser tu por interrumpir nuestro trabajo– ese comentario le dolió en verdad, tiene razón… aunque esto no hubiera sucedido si él no se hubiese entrometido.
–Solo quiero hablar con Levi, él sabe para que realmente– trató de explicarle lo más calmada posible–. Lamento las llamadas de atención, no quiero seguir discutiendo…
–¿Hablar? – soltó una carcajada sarcástica–. ¿Las bestias hablan?
Odia que le llamen "bestia", más si se trata de alguien que no sea Levi. Ella no es un animal rabioso ni un ser el cual temer, tampoco es un ser violento. Ella es Mikasa Ackerman y se va a ser respetar.
–No vuelvas a llamarme así ni tampoco te atrevas a volverle a decir "mariquita"– le advirtió y señaló a Marco.
–Yo le voy a decir como quiera…– Mikasa le brindó una bofetada.
El eco del golpe hizo que todos se detuvieran y miraran asustados hacia el par conflictivo.
–Bestia estúpida– susurró furioso.
Nadie nunca había visto a Erd de esa manera, siempre tan tranquilo y respetuoso.
–¡Ya déjala en paz, idiota! – salió en su rescate Jean quien lo empujó lejos de su escritorio.
–¿Es porque te gusta, verdad? Deja de ser patético, ella ni con esto te tomará en cuenta para ser el sustituto– Erd no se dejó y ante ello le devolvió el gesto a Jean.
–¿Sustituto? – preguntó confundida Mikasa.
Por dios, esto ahora le pesa más en la conciencia de ella. ¿Cómo decirle a Jean que la vacante ya está ocupada? ¿Por qué demonios Eren no pensó en él desde el principio? Él era casi perfecto para el puesto.
–Me importa un carajo si no me toma en cuenta para ser sustituto. Ella es una señorita, no una bestia.
–Jean…– le llamó la chica y el solo le devolvió una sonrisa.
–Tranquila, Mikasa. Erd suele estresarse seguido…– alcanzó a responderle antes de que Erd se le echara encima.
Ambos cayeron al suelo, más Erd se controló a tiempo y decidió no golpear a Jean. Mikasa asustada corrió para detenerlos, pero Erd solo la empujó.
–¡Estoy harto de todo esto, siempre dando la cara por ustedes con Levi para que ustedes no salgan afectados y por el bien de la empresa, pero aun así la defienden! – llegó Marco en su auxilio, trató de apartar al rubio de su amigo y Connie de apartar a Jean.
–¿Qué es todo ese escándalo? – mencionó Farlan preocupado.
Levi corrió hasta la puerta de su oficina y al abrirla, visualizó a una Mikasa apartando delicadamente a Marco y tomando por el cuello de la camisa a Erd con tanta fuerza que le obligó a alejarse de Jean. Que mujer tan bestial, en el buen sentido.
–Nada mal– habló consigo mismo.
Cerró la puerta de golpe y miró a Farlan seriamente.
–Ya vuelvo, tenemos un problema técnico– salió de su oficina cerrando la puerta tras de él.
Farlan dio un pequeño brinco asustado al escuchar como Levi detenía el relajo y exigía una explicación de la situación. Tras muchas quejas y un regaño supremo estilo Ackerman, todo volvió a la tranquilidad.
Mikasa soltó rápidamente a Erd y se acercó a Jean para ayudarle junto con Connie a tomar asiento sobre su escritorio.
–No debiste…– le susurró triste ella.
–No, Mikasa. Quería hacerlo desde hace tiempo– respondió Jean.
Levi miró al par de reojo, soltó un quejido para después mirar a los demás quienes cuidaban a un furioso Erd.
–Erd, ¿A qué se debe ahora este festejo? – rompió el silencio Levi–. ¿Otro compromiso?
–Mikasa ha pasado a la fuerza y traté de detenerla…– su jefe inmediatamente volvió a buscar a la mencionada, pero esta estaba demasiado ocupada observando asustada a Jean como para intercambiar mirada.
–Veamos, si todo esto lo ha causado la bestia…– en ese momento Mikasa se dignó a mirarlo y regarle una mala cara, aunque por dentro está muriendo de pudor al recordar el vibrador–. ¿Por qué estabas sobre Kirstein? No creeré si se trataba de una escena romántica.
–Un conflicto que se nos salió de las manos…
Levi negó con la cabeza y caminó hasta donde se encontraba la chica y Jean. Examinó la cara del chico asustado y después le lanzó una mirada a Erd.
–Tomen sus cosas, no quiero verlos hasta mañana. No pienso despedirlos, por ahora y en cuanto a ti…– fijó la mirada en el rostro de la otra Ackerman.
Con rudeza la tomó del brazo y Mikasa al ver su intención, tomó deprisa su caja aqua y se dejó guiar por Levi hasta la pequeña cocina que tienen.
–Creí decirte que no quería volver a verte aquí– susurró molesto.
Su corazón dio un brincó brusco, siente sus manos sudar y la colonia de Levi ahora tenía un olor aún más presente para su nariz. No puede creerlo, ahora él la pone nerviosa. Es su culpa, por pervertido.
–Le informo que el motivo de mi vista era solamente para devolverle su "regalito"– se la mostró. Mientras más rápido se resuelva esto, más tranquila estará.
Levi no mostró ningún gesto de pudor ni gracia, siguió mostrándose neutral.
–Y yo te informo que no te he enviado nada y añadiendo, también me mandaron una caja a tu nombre– Mikasa inmediatamente se sonrojó e imaginó que esa persona bajo su nombre le envió igual un vibrador a control remoto rosado.
He aquí sus dos mayores dudas: ¿Quién sería capaz… de enviarle un vibrador rosado a Levi? ¿Los hombres también usan vibrador?
–Espere, ¿Quiere decir que usted no me envió esto? – susurró apenada.
–¿Acaso me estás poniendo atención? – alzó una ceja.
–Perdón, yo pensé…– se mordió los labios–. Pero qué tontería…
El rostro de Mikasa volvió a sonrojarse y tapó su boca con una mano para evitar reírse por la vergüenza que sentía. Algo brillante le llamó la atención a Levi y ver el anillo de compromiso que le había dado en su cita con Hanji, algo dentro de él le hizo sentir… ¿satisfecho? Tal vez.
Observó con más detalle el rostro de Mikasa, ahora parecía estar sonriendo y su sonrojo aun no desaparecía. Luce muy divertida con la situación, si estuvieran solos y una casi pelea entre sus empleados no se hubiera desarrollado, estaría seguro que sonreiría con ella.
–Qué tontería pensar que usted es detallista– él abrió lo más que pudo sus ojos ante ese comentario. ¿Tontería? ¡Bestia insensible!
–Tch– se quejó y la volvió a tomar del brazo, pero ahora delicadamente, ella disfrutó un poco el gesto ante su sensibilidad–. Escucha bestia, me encuentro ocupado y no puedo atenderte correctamente. ¿Podrías volver al terminar el turno?
Mikasa le miró confundida, pero si le preguntaba aquello tal vez querría decir que necesitaba hablar con ella sobre su "compromiso".
–¿Para qué? – se dio una bofetada mental, ella en realidad no quiso responder de esa manera.
Levi rodó los ojos y ahora la tomó de los hombros. Ella al sentir sus manos y respirar nuevamente su colonia, sus piernas comenzaron a temblar. De algo forma, se está sintiendo intimidada por él.
Él notó como el cuerpo de la chica temblaba y al observar nuevamente su rostro, encontró las pupilas de ella dilatadas.
–¿Estás enferma o algo? – preguntó sin soltarla, pero ella negó con la cabeza–. De acuerdo, tenemos que discutir sobre tu cita de mañana y la nuestra del domingo.
Escucha como pronunciaba Levi "nuestra" con aquella voz grave que tiene, le ocasionó otro temblor a Mikasa.
–Necesitamos conocer fechas, familia y demás. No podemos quedar mal nuevamente con esa cuatro ojos, ¿Entendiste?
–Si…
–Te llamaré cuando todos se hayan ido para evitar que te vean...
–Disculpe, pero creo que eso no debería preocuparle– interrumpió con voz melosa–. Todos aquí saben que Eren y Armin buscaban un sustituto y bueno, nos sería menos pesada la situación si todos saben que usted es mi…
–Ni lo digas– cortó la conversación–. Pero tu ganas les diremos después para evitar problemas.
–Entonces ya no estoy vetada– sonrió con picardía.
–Yo no dije eso. Pisas de nuevo la oficina y te saco a patadas.
–¿Entonces cómo piensa evitar problemas? ¿Quiere que nos veamos en mi trabajo?
Aplicó fuerza en los hombros de Mikasa.
–Tch. De acuerdo, todas nuestras reuniones serán en mi oficina. Evita contárselo a tu compañera de trabajo, si es que no quieres que…– decidió callar.
–Como si me enorgulleciera, no pienso decirle a nadie que no esté involucrado con el plan.
Levi frunció el ceño y dejó libre a la chica. Había algo que quería decirle antes de que se fuera, pero no estaba seguro de la situación.
Tenía sospechas, más no pruebas. Ese club de fans suyo y de Eren estaba más cerca de Mikasa de lo que ella piensa.
–Oye, antes de que te marches– el timbre de su celular comenzó a sonar.
Ella sonrió ligeramente y negó con la cabeza.
–Responda, me voy. Lo veo más tarde y no sea duro con sus empleados si no quiere que yo misma le patee el trasero– se marchó a paso lento.
Levi observó cómo se marchaba, su corto cabello moviéndose al ritmo que movía sus caderas.
–Joder…– susurró mientras sacaba su celular y respondía la llamada. –¿Si?
–¿Levi? ¡Qué bueno que respondes!
–¿Ocurre algo, Erwin? – se asomó escondido en el marco de la puerta como se alejaba Mikasa quien se detuvo a hablar con Jean.
–Necesito de tu ayuda, estoy detenido.
–¡¿Qué?!– miró su reloj de mano
–Esto es vergonzoso, pero me confiscaron un juguete sexual en el centro comercial– explicó entre risas y Levi escuchaba como un oficial le gritaba en el fondo "pervertido".
No puede creerlo, Erwin una persona tan correcta…
–No me digas más, voy para allá.
Hablaría con Farlan en el camino, no había de otra. Se supone que Erwin ya debería estar en su vuelo para reunirse con Eren y Armin.
–Entonces se marchó furiosa– concluyó en lo que con una cuchara le daba vueltas a su malteada cabizbaja.
–Sí, pero no debe de tardar– respondió Mina mientras limpiaba la barra–. Por suerte no es día en que se esperen muchos clientes.
–Espero que no tarde tanto, yo solo he venido a conocerla, aunque fuese de vista.
–¿Tanta curiosidad tienes por conocerla, Isabel? – la nombrada alzó la mirada y sonrió forzadamente.
–¡Claro, quiero saber con qué tipo de chica nuestro Eren ha elegido comprometerse y no con mi amado hermano mayor!
Quien diría que, ante ese comentario Eren, Levi y la misma Mikasa sintieran un escalofrío y para después estornudar en comjunto.
Continuará…
He de confesar que este capitulo ya llevaba escribiéndolo desde Septiembre del año pasado, pero me atoré bastante en la trama. No es en tanto así "relleno", pues quise enfocar lo que siente los Ackerman respecto a la compañía del otro. Por ejemplo: Mikasa al no tener cerca a Eren no ve a Levi como una persona a quien deba guardarle rencor, pero en el caso de Levi es más como: Me caes mal en la mayoría del tiempo, pero por ahora me aguanto. (Aunque igual te quiero dar contra el muro, nena).
Dato curioso: Las tramas de las novelas que se mencionan en la parte de Erwin existen realmente, son de mi creación y espero pronto presentárselas.
Espero volver pronto con lo siguiente que será la cita de Mikasa con Hanji (obvio con la participación especial de Levi y Eren).
¡Nos vemos!
