Capítulo 5: La muerte de las estrellas
Cuando los aretes de Ladybug dieron su última alerta, Chat Noir deposito un cálido beso en su mejilla y con la más grande de las sonrisas volvió a casa, dejándola completamente paralizada, con las mejillas sonrosadas, la respiración entrecortada y el corazón latiéndole con rapidez.
Ese día se había tornado de lo más extraño, aun así Ladybug estaba feliz de la forma en la que termino, en el momento en que ambos chicos llegaron a casa y sus transformaciones desaparecieron, ninguno pudo entregarse a los brazos de Morfeo, cada uno rememoraba el beso compartido con una enorme sonrisa.
En la mente de Adrien no hubo conflicto, aún si Marinette fuese la chica que se esconde bajo la máscara de Ladybug, él se aseguraría de amarla de la misma forma en que lo hace de su Bugaboo. Por otro lado, agradecía internamente los consejos de Rena Rouge, ahora él tiene una deuda con ella porque no creía que aquella lista fuera a funcionar, pero su Lady se lo dijo, ella tiene sentimientos por él y haberlo escucharlo lo hacía el chico más feliz, tanto que hasta Plagg se burlaba de él.
-¿Qué es lo que me pasa Tikki? – preguntaba la chica de las coletas, cubriendo su rostro con la almohada y ahogando un grito de frustración.
-Creo que te estás enamorando Marinette. – dijo la pequeña Kwami volando a su alrededor.
-Pero… aún quiero a Adrien.
-No tienes de que preocuparte Marinette, en los años en que llevo conociendo a los humanos, siempre me he topado con los problemas del corazón de mis portadoras. Al final, tus sentimientos van aclararse y la persona que elijas será la correcta.
-¿Y cómo sabré que es la correcta?
-El tiempo te lo dirá.
Marinette no cuestiono a la pequeña Kwami, ella conoce las reglas y sabe que las dudas se resolverán en el momento en que por fin acaben con Hawk Moth, aunque no tienen el conocimiento de cuando sucederá aquello, mantiene la esperanza de que algún día conocerá al chico que se esconde bajo la máscara de Chat Noir y pese a que no quiera admitirlo, la intriga la consume por dentro.
-¡Buenos días Marinette! – saludo un efusivo Adrien aquella mañana, a pesar de haber meditado en el todo el trayecto de su casa a la escuela, sus nervios le traicionaron, sonando demasiado animado para su gusto. Consciente de ser el chico y no el héroe que la había besado la noche anterior, pues ella no le relacionaba con aquel hecho que le aceleraba el corazón.
-Buenos días Adrien. – respondió la chica con el mismo humor que siempre le caracterizaba y aunque no quiere sentirse decepcionado, lo hace, porque ella no le reconoce, pero sabe la razón, porque aun cuando él es Chat Noir, nunca podrían vincular al chico perfecto con el héroe extrovertido de París.
-¿Quieres venir hoy a mi casa? – pregunto el chico sin rodeos, tomando por sorpresa a una muy desprevenida Marinette a quien se le cayeron todos sus cuadernos al suelo. Adrien la ayudo a juntarlos y con todas las miradas de sus compañeros puestos en ellos, incluyendo a Chloe, él agrego. – He comprado un nuevo videojuego y necesito un compañero para jugar ¿vienes?
-¿No sería mejor que le dijeras a Nino?
-No cuenten conmigo, me contrataron para ser el DJ de la fiesta de los Flamcourt. – se apresuró a decir el moreno.
-Y yo le acompañaré. – agrego Alya junto a Nino.
Finalmente Marinette acepto, sin prever que luego de aquel día se convertiría en una rutina que compartiría con Adrien en algunas ocasiones, sólo cuando los héroes de París no se veían por las noches y es que el chico quería compartir el mayor tiempo posible con la chica de las coletas.
-My lady. – saludo el minino depositando un dulce beso sobre el dorso de su mano y cuando Ladybug creyó que la besaría, el chico se apartó poniendo una distancia más corta de la que solían tener de compañeros, pero siendo más espaciosa luego de lo sucedido la noche anterior.
-¿Qué pasa gatito? – cuestiono la chica del traje moteado, mirándole con extrañeza.
-Yo… no sé exactamente cómo actuar contigo. – confeso el minino, poniendo su mano tras su nuca. – Llevo mucho tiempo queriendo que esto pasara y cuando al fin sucede… yo tengo miedo de que sea un sueño. – por un instante Chat Noir guardo silencio y mirando a la nada continuo. – Verás en mi vida no siempre he tenido lo que he querido y no me refiero a lo material, eso es lo que menos me interesa, sino…
-No tienes que contármelo. – le corto Ladybug, recorriendo la distancia que les separaba.
-Quiero hacerlo.
-No hoy gatito. – Chat Noir asintió resignado de no poder compartir su vida personal con su Lady, aun así él entiende las razones. – Algún día no habrá más secretos entre nosotros, pero por ahora tenemos que proteger a los que queremos.
-Tienes razón my lady. Por eso creo que no deberíamos hacer esto. – dijo el minino tomando de la cintura a la chica y depositando un dulce beso en sus labios. – Definitivamente no. – expuso, volviendo a besarla. Ladybug sonrío con picardía.
-Concuerdo contigo Chat Noir. Es mejor terminar con esto de una vez. – comunicó la chica con una inocente seriedad.
-¿Lo dices enserio? – cuestionó el chico demasiado serio para el gusto de la peliazul, él miro el azul de sus ojos con temor.
-No, gato tonto. – dijo la chica rodeando su cuello con sus manos. – Te lo dije, voy a darnos una oportunidad. – Chat Noir respiro aliviado, estirando sus labios con la sonrisa más grande que le había visto.
-Entonces, hagámoslo oficial. Tengamos una cita.
-¿Una cita? ¿Cómo…? – pero la chica no pudo terminar porque rápidamente Chat Noir puso un dedo sobre sus labios.
-Shh, yo voy a encargarme de todo, tú sólo tienes que ponerte guapa. – ella le miro con seriedad, luego señalo su traje. – Bueno, tú sabes a lo que me refiero. – respondió el minino y la chica río aún en sus brazos.
Sin embargo, tuvieron que pasar varias noches para que los héroes pudieran tener su cita deseada, las responsabilidades que tienen como civiles les habían quitado tiempo valioso en el que ambos pudieran estar juntos. Tal y como Chat Noir prometió, él se encargó de todo, escogió uno de los tejados más privados y con la más hermosa de las vistas, por un lado la torre Eiffel iluminaba su velada, por el otro el jardín de las flores, pero eso no es todo, como aquella ocasión en la que Chat Noir la había invitado a salir, él coloco un camino de velas por la orilla de ambos costados, en medio una tela roja cubre el suelo de concreto con algunas almohadas blancas, pétalos de rosa decorando las superficies, más dos pequeñas velas entre la vajilla y por último una enorme canasta llena de comida les esperaba.
-Eres un romántico Chat Noir. – exclamo la peliazul admirando la decoración.
-¿Te gusta? – pregunto el minino tomando su mano y llevándola al centro del espectáculo especial, ella asintió maravillada. Ambos se sentaron uno frente al otro. – ¿Vino?
-Sí, por favor. – Chat Noir abrió la botella de vino con gran facilidad y luego sirvió dos copas con demasiada elegancia, acto que no fue pasado por alto por la chica de las coletas. – Todo se ve muy apetecible. – agrego al ver los bocadillos de la canasta y Chat Noir le hizo entrega de su copa.
-Ah, eso. Am… debo admitir que no los preparé yo. – dijo el rubio con nerviosismo.
-Ya, yo pude deducirlo por eso. – expuso la chica apuntando hacia la etiqueta de algunos de los dulces. Chat Noir se apresuró a mirar donde la chica apunto, corroborando que efectivamente la etiqueta de uno de los dulces se mantuvo en su empaque, él rápidamente arranco la estampa, deshaciéndose de la evidencia. – No importa, estos son mis favoritos. – agrego la chica tomando uno de los dulces y poniéndolo en su boca. – Brindemos. – dijo, alzando su copa en dirección a Chat Noir.
-¿Por qué quieres que bridemos my lady? – pregunto el chico imitando el gesto de la peliazul.
-Por más días como estos. – expuso.
-Porque te quedes a mi lado. – prefirió el minino. Ambos chocaron sus copas y bebieron de su contenido. El resto de la noche, la disfrutaron comiendo de los bocadillos, bebiendo vino y hablando sobre su día, sobre cosas banales, sobre la última vez que se sintieron tan felices. Entonces antes de que su tiempo juntos terminará, Chat Noir tomo entre sus manos las de Ladybug, depósito un dulce beso en el dorso de ambas y con el corazón acelerado, miro el mar de sus ojos. – My lady, por favor permíteme formar parte de tu vida y que yo forme parte de la tuya. – declaro el minino.
Ladybug sintió como toda su barrera fue destruida por aquel chico de ojos gatunos, aquel que ella misma se había encargado de alejar, porque nunca considero que sus coqueteos fueran enserio o que sus palabras dijeran la verdad, pero esa noche lo termino de confirmar, él la quiere y aunque en un rincón de su corazón aún permaneciera la esencia de Adrien Agreste, el minino fue quien gano su corazón, con cada detalle, con cada gesto, con cada palabra, con cada acción, él también merece el mismo amor que da.
-Pero ya formas parte de mi vida gatito. Eres la persona con la que quiero estar. – el corazón de Chat Noir murió esa noche de amor, fueron tantas sus emociones que él no pudo contenerse más y la beso, sus labios se tocaron con suavidad, mientras ella soltaba sus manos para a cunar su rostro, poco a poco ambos fueron tumbándose sobre las almohadas separándose lo suficiente para retomar el aire y volver a los labios del otro, Chat Noir quedo encima de Ladybug con sus cuerpos muy cerca del otro pero sin llegar a tocarse del todo, ambos sintieron una corriente eléctrica cuando el minino introdujo su lengua en la boca de su compañera y jugo con la de ella, entonces lo jadeos comenzaron en el momento que la temperatura se elevó y los prodigios de los dos sonaron al unísono interrumpiendo el momento, por lo que Chat Noir termino el beso con uno corto sobre los labios de su lady.
Mientras la relación de los héroes crece y se fortalece, también lo hace la de los chicos sin las máscaras. Cuando Adrien se acercó a Marinette, éste tuvo demasiado cuidado de no estropear las cosas que había logrado como Chat Noir, por lo que siempre mantuvo una cierta distancia con ella, incluso aunque no lo dijera, dejaba en claro que sólo podían ser amigos y para su sorpresa Marinette estaba de acuerdo con aquello.
-¿Qué está pasando entre tú y Adrien?
-Sólo somos amigos. – respondía siempre Marinette a los hostigamientos de su mejor amiga y de sus compañeros de clase. Adrien mentiría si dijese que no le dolía escucharla, porque aunque fuesen amigos de día, de noche mantienen una relación secreta de la que ella aún no es consciente de su identidad.
Con los días pasando, los chicos llegaron a un punto en el que habían cruzado la línea de amigos para convertirse en mejores amigos. Relación con la que ambos estaban felices, pues compartían parte de su vida que no podían como sus álter egos, sobre todo Adrien, quien estaba agradecido con su Lady de haberle escogido como Chat Noir, aquella identidad que se forjo como la persona que siempre quiso ser y no el modelo que su padre creo.
Y así fue como creció su amistad, aunque para Adrien le fuese más difícil mantener la distancia con Marinette, se controlaba con el deseo de sólo verla y conocer aquellas cosas que como Chat Noir no podía preguntar y él se aseguraba que ella le conociera de igual forma porque algún día estarían así sin las máscaras de por medio. Sin embargo, las cosas no siempre fueron para bien.
-Buenas noches my lady. – saludo el minino cuando se reunieron esa noche, pero cuando él quiso depositar un casto beso sobre sus labios, ella se apartó. – ¿Estás molesta conmigo? – pregunto el chico confundido ante su actitud.
-No, estoy más que molesta contigo Chat Noir. – exclamo la chica con evidente molestia, como cual gato espantado, el chico retrocedió un paso contrario a su dirección. – Entiende una cosa gatito, el hecho de que salga contigo no significa que tienes que protegerme de cada uno de los golpes de los akumatizados. Somos héroes es nuestro trabajo proteger a los otros antes que a nosotros.
-Lo siento, nunca fue mi intención que las cosas se salieran de control, sólo seguí mi instinto felino. – se justificó el chico.
-No lo hagas, a menos que sea necesario. – comentó un poco más calmada. –Nuestra relación no debe afectar nuestro trabajo, si lo hace, nosotros… ¿Lo comprendes?
Chat Noir asintió cabizbajo, sabiendo perfectamente lo que ese silencio significa y no permitiría que después de todo su esfuerzo por conquistar a su Lady, ella se fuera de su lado, por lo que él no volvería a cometer el mismo error dos veces.
Ante las promesas de esa noche, Chat Noir no volvió a sobreproteger a Ladybug, ambos volvieron a compenetrarse en sus peleas contra los akumatizados y aunque nunca estaban más cerca de derrotar a Hawk Moth, nunca perdían la esperanza.
Los días se convirtieron en meses y su relación se fue consolidando poco a poco, hasta esa fecha los parisinos no se percataron de su relación, claro que había especulaciones sobre un supuesto amorío, pero nadie tuvo evidencias que probaran aquello y es que los héroes tenían mucho cuidado de no dar detalles de más o que se les viera demasiado cerca, ellos preferían seguir en el anonimato.
-Lamento llegar tarde gatito. – dijo la chica del traje moteado, cuando hizo acto de presencia en su lugar especial, aquel tejado de su primera cita se había convertido en su sitio preferido, además que les permitía tener la mayor privacidad y una de las mejores vistas.
-Llegaste justo a tiempo Bugaboo. – afirmo el minino recibiéndola con un beso. Como era costumbre, el gato negro puso uno de sus futones en el suelo de concreto junto con algunas pequeñas almohadas y a su alrededor velas que iluminaban su velada, así ambos podrían ver la lluvia de estrellas de esa noche.
Mientras esperaban que la noche estrellada comenzará, los chicos degustaron de varios bocadillos, incluso Ladybug se tomó el atrevimiento de llevar algunos de los panecillos hechos por sus padres en la panadería, Chat Noir no dijo nada, pero se alegró tener una evidencia más que le confirmaba su teoría. Cuando terminaron de comer, ambos se tumbaron sobre el futón, uno junto al otro, mirando el cielo totalmente despejado con las estrellas brillando sobre lo alto.
-Creo que he visto una. – menciono el minino señalando rápidamente la dirección que tomo la estrella al caer. – ¡Mira! Ahí va otra.
-Yo he visto otra por allá. – señalo la chica al lado opuesto, al poco tiempo fueron cayendo más y más, mientras lo héroes observaban con admiración.
Chat Noir aún le mostraba cada una de las estrellas que veía, ella en cambio decidió entrelazar sus manos por lo alto, un poco desprevenido por su tacto giro su rostro para ver el de ella, quien lo observaba con una enorme sonrisa. – No creí que te gustaran tanto las estrellas.
-Mi madre solía contarme historias sobre ellas.
-¿Y qué te decía?
-Que si alguna vez veía una que brillaran tanto que hasta opacaba a las otras, debía quedarme con ella. – Ladybug río.
-Esa no es la historia.
-No, pero algún día te la contaré. – prometió el minino abrazándose a la peliazul.
-¿Qué haces? – pregunto la chica al sentir como el minino inhalaba sobre su cuello.
-Memorizo tu fragancia, así cuando te vea sin la máscara sabré que eres tú. – susurro el chico en su oreja y Ladybug se estremeció al escucharlo.
Chat Noir siguió aspirando su aroma, pero aquello ya no le basto, decidió entonces atreverse a probar, así que paso su lengua por el cuello de la chica y sintió como su piel se estremecía ante su tacto, beso aquella zona suavemente, ascendiendo hasta su oreja para pasar su lengua por la hélix, entonces la escucho soltar un jadeo y aquello lo encendió por completo. Se apartó un poco para ver el azul de sus ojos, los cuales reflejaron el deseo de una marea de emociones y supuso que los suyos manifestaban lo mismo porque Ladybug le beso al instante, algo desenfrenado como las anteriores veces, sólo que en esa ocasión se sentía distinto, sus lenguas se encontraron en el camino, combatiendo entre ellas, con las respiraciones entrecortadas y los corazones acelerados. Antes de que las cosas se salgan de control Chat Noir puso distancia entre ambos, sentándose de golpe sobre sus rodillas.
-Deberíamos parar. – dijo aún con la respiración agitada, protno Ladybug le imitó quedando sentada frente a él.
-No quiero que pares. – revelo la peliazul, a lo que el minino la miro entre asombrado y excitado.
-Ladybug yo nunca he estado con alguien.
-¿Y crees que yo sí? – el chico negó rápidamente. – Quiero hacerlo contigo Chat Noir.
-Y yo también, pero… no tengo ningún preservativo. – dijo el chico por lo bajo.
-No te preocupes por eso.
-¿Qué no me preocupe? Ambos deberíamos preocuparnos por eso.
-En realidad… – comenzó a decir la chica acercándose al minino y susurrando en su oído. – Luego de todas las veces en las que ha estado a punto de pasar, he estado tomando pastillas, por si algún día pasaba. – Ladybug le miro y sonriéndole con picardía, paso su dedo índice sobre su cascabel haciéndolo sonar y con ello trayendo a la tierra al gatito.
Pronto el acuno su rostro en la palma de su mano y deposito un tierno beso en sus labios, beso que se fue intensificando cuando sus lenguas entraron a la acción, mientras sus manos buscaban el contacto con su piel, pero lo único que obtenían era el roce de sus trajes. Al separarse, Ladybug le dio la espalda al minino, descubriendo un poco su cabello para dejar visible el cierre de su traje, Chat Noir se acercó más a ella y con manos temblorosas fue bajándolo poco a poco, dejando al descubierto su espalda alta que al verla no dudo en repartir pequeños besos en su piel, provocándole un estremecimiento. Chat Noir bajo el traje por sus hombros, ayudándola a sacar sus brazos de él, quedando sólo con la parte baja y su sostén, el minino se entretuvo besando su cuello, su espalda y en sus hombros reprendió con pequeños mordiscos. Ladybug sintió cada uno de sus besos y caricias, sus ojos se mantuvieron cerrados, disfrutando de cada una de las sensaciones que su cuerpo experimenta y quiso que el minino también gozara de la experiencia. Ella se giró para quedar frente a él y en la oscuridad sus ojos se encontraron llenos de deseo, sus cuerpos sintieron una corriente eléctrica cuando Ladybug volvió a unir sus labios con los del chico, mordiendo levemente su labio inferior, luego sus labios fueron descendiendo hasta su cuello, mientras su mano volvía a jugar con su cascabel, haciéndolo sonar para ambientar el lugar.
Con mucho cuidado Ladybug bajo el cascabel abriendo de esta forma el traje de Chat Noir, deslizo el cierre hasta su cinturón en donde se topó con el bulto que era ya la erección del minino, su mano se quedó quita en la hebilla de su cinto, debatiéndose si debía o no tocar aquella parte, decidió abandonar sus pensamientos y dejarse llevar sólo por una noche, así que deslizó su mano a la parte baja, rozando sobre encima del traje la erección del chico, cuando lo hizo, el minino no pudo evitar soltar un quejido y aquello fue glorioso para los oídos de la chica, quien rápidamente ayudo al chico a deshacerse de la parte alta de su traje, quedando su abdomen descubierto. Ladybug siguió repartiendo pequeños besos sobre su cuello mientras sus manos fueron desde su pecho hasta su espalda, pasando su lengua sobre su clavícula, sus pectorales, su estómago y en un rápido movimiento Chat Noir acostó a Ladybug en el futón, quedando él encima de ella.
En un segundo Chat Noir se deshizo del traje de Ladybug, dejándola sólo en ropa interior y ella le ayudo a él hacer lo mismo. La temperatura de sus cuerpos iba en aumento con cada caricia o roce de sus manos, Chat Noir la besaba como si se le fuese la vida en ello, tocaba su piel tersa con devoción y luego peleo contra el broche del sujetador de su Lady, quien tuvo que ayudarle a quitarlo, rápidamente los ojos de Chat Noir se posaron sobre sus senos, admirando una parte de la mujer que sólo había podido ver en películas o internet, Ladybug sintió una ligera vergüenza de ser observada por lo que intento cubrir sus pequeños senos con su brazo, pero el gato negro no lo permitió, entrelazando sus manos sobre encima de su cabeza, mientras que con la otra acariciaba uno de los senos de la chica, haciéndola estremecer al contacto con su piel, los gemidos de la chica se hicieron oír cuando beso y lamio cada uno de sus pechos, al minino le encantaba escucharla por lo que no quiso que terminara ahí, con lentitud quito sus bragas, dejándola completamente expuesta ante él.
Chat Noir toco la parte más íntima de su Lady, sintiendo la humedad de la chica y aquello lo éxito aún más. Con todo el atrevimiento introdujo un dedo sobre la apretada cavidad de Ladybug, quien soltó un quejido de dolor, él deposito un dulce beso sobre sus labios e intento calmarla un poco antes de moverse dentro de ella, cuando la sintió un poco más relajada introdujo un segundo dedo mientras los gemidos hacían eco en su cabeza y sintió como explotaría en cualquier momento. Sin poder aguantar un poco más, Chat Noir se deshizo de su bóxer, dejando al descubierto su completa erección, al verlo Ladybug quiso tocarlo, pero se contuvo cuando le sintió en su entrada un poco dudoso.
-Hazlo. – sentencio la peliazul, animándolo a continuar.
-Detenme si te lastimo. – menciono el chico para luego besarla dulcemente mientras iba introduciendo su miembro por su cavidad, el dolor se acentúo en la parte íntima de Ladybug, su boca amortiguaba los quejidos de la chica y su espalda recibía sus uñas clavándose en él. Finalmente Chat Noir estuvo dentro de ella y sus cuerpos recibieron el placer de su unión, poco a poco el minino comenzó a moverse, saliendo y entrando en ella, al principio con lentitud, después conforme el dolor desaparecía aumentaba la velocidad de sus penetraciones, los gemidos por parte de ambos anunciaban el gozo que sentían en ese momento, pues todo era perfecto, incluso cuando los dos llegaron al clímax.
-Te amo Chat Noir. – dijo la chica aún con la respiración entrecortada y las mejillas sonrosadas por lo que acababan de hacer. El minino sonrío ante la primera declaración de amor de su Lady, sintiéndose completamente feliz y extasiado.
-Yo también te amo Bugaboo. – susurro el chico y luego la beso para finalmente salir de su interior y tumbarse a su lado.
Los chicos se quedaron unos minutos en silencio, disfrutando de la noche y permitiendo que sus respiraciones se tranquilizaran, Ladybug se abrazó al pecho de Chat Noir, mientras dibujaba pequeños círculos sobre su piel, él cerro sus ojos disfrutando de las caricias que le proporcionaba y Ladybug sonrío al escucharlo ronronear. Sin embargo, su magnífico encuentro fue cortado por el pitido del anillo de Chat Noir que anunciaba su pronta transformación, pero al ver que el minino no se inmutaba por la alerta, decidió tomar cartas en el asunto.
-Gatito, tienes que irte. – dijo la peliazul, inclinándose un poco para verlo a la cara.
-No quiero dejarte sola. – Ladybug le sonrío de lado, ella también deseaba quedarse el resto de la noche así con él, pero no podían, así que se levantó, busco su ropa interior, luego su traje y mientras se vestía, Chat Noir la observaba en silencio.
-Levántate ya gatito, no querrás no poder llegar a casa.
-Tú eres mi hogar. – dijo el minino levantándose del futón y abrazando a la chica por la cintura, deposito un suave beso en su espalda para finalmente ayudarla a subir el cierre de su traje.
Chat Noir tomo su bóxer y luego se puso el traje, en su anillo sólo quedaba una huella y aunque a él no le importaba que Ladybug supiera su identidad, sabía que ella no aceptaría un descuido como ese, así que en cuanto estuvo listo, se despidió de su Lady, dejando su corazón con ella. Llego a casa justo a tiempo y cuando aterrizó en su habitación, se tiró en su cama, demasiado cansado para buscar su pijama o quitar la colcha, sus ojos se cerraron y estando a punto de quedarse dormido, la voz del Kwami de la mala suerte resonó cerca de su cara.
-Después de una noche tan movida y ¿no me darás mi camembert? Esto es desalmado incluso para ti chico.
-Cierra la boca Plagg. – dijo el rubio lanzándole una almohada al Kwami negro e ignorando sus pedidos por su glorioso queso apestoso.
...
Hola lectores!
Como les prometí, este capítulo contiene un poco de lemon, subo el capítulo hasta hoy porque acabo de terminarlo, así que disculpen si encuentran alguna falla porque no tuve tiempo de releer. Como se dieron cuenta la extensión de este capítulo es el más largo y es que no quise hacerlas esperar hasta el siguiente, porque había muchas cosas que quería plasmar antes de que ellos tuvieran relaciones. Debo admitir que no escribo mucho lemon, pero me anime hacerlo porque me gusta mucho la química que tiene ese par a pesar de ser animado.
Por cierto, sólo para aclarar: Todos los capítulos de la serie han pasado y el que viene tendrá relevancia para el próximo capítulo, el cual lo subiré si termino el domingo, sino hasta el lunes/martes. También quiero dejar en claro que las edades de los personajes no son las mismas que en la serie, pero les dejaré a su imaginación la edad que quieran ponerles.
Sin más que decir me despido, no sin antes agradecer a todos los que siguen está historia, agregan a favoritos y/o alertas o comentan.
Tengan un bonito fin de semana y para las personas que lo están pasando mal, recuerden que siempre sale el sol :)
