Capítulo 6: Eres la chica de mis sueños
Cuando Marinette abrió los ojos al día siguiente, lo hizo con una enorme sonrisa en su rostro, pronto los recuerdos de la noche anterior vinieron a su mente, provocándole un ligero sonrojo que trato de ocultar bajo la almohada.
-Buenas tardes bella durmiente. – dijo la pequeña Kwami volando sobre su rostro.
-¿Tardes? – pregunto Marinette espantada, tomando su teléfono de la mesita de noche y viendo su alarma totalmente perdida, sobrepasaban las 12 del mediodía, ¿tanto había dormido? Se preguntaba aun incrédula tanto de la hora, como lo que había pasado entre ella y Chat Noir, si no fuera por lo aporreada que estaba, seguramente pensaría que fue sólo un sueño. – ¡No puede ser voy a llegar tarde! – exclamó la chica, levantándose de cama y yendo directo al cuarto de baño para tomar una corta, relajante pero eficaz ducha.
-¿A dónde irás Marinette? – preguntaba la pequeña Kwami ayudándola a enlistarse cuando ésta salió del baño.
-Le prometí a Alya que la acompañaría a llevar a sus hermanitas al zoológico.
-Qué divertido.
-Lo sé. – respondió la chica poniéndose un poco de brillo labial.
-¿Y verás a Chat Noir hoy? – de sólo pensarlo las mejillas de la peliazul se colorearon de un tono carmesí y los recuerdos de la noche volvían a ella uno por uno.
-Tal vez lo vea más tarde. – dijo la chica, guardando sus cosas, lista para encontrarse con su mejor amiga. – Vamos Tikki.
Cuando Tikki estuvo segura en su bolso, Marinette salió de casa despidiéndose de sus padres y corriendo hasta el zoológico, donde Alya la esperaba junto a sus dos hermanas pequeñas, quienes llevaban puesto su singular gorro de hélice, aquel objeto que fue akumatizado y que les había traído tantos problemas.
-Lamento llegar tarde. – se disculpó la peliazul retomando el aíre faltante.
-No te preocupes Marinette, acabamos de llegar. – respondió Alya.
-Que bien.
-Ahora Sapotis, escúchenme bien, no quiero que se separan de nosotras, ni que hagan ninguna travesura, ¿está claro? – advirtió Alya a sus hermanas.
-Prometemos portarnos bien Alya. – dijeron las gemelas al unísono, soltando una risita traviesa al final.
En cuanto entraron al zoológico, las hermanitas de Alya las llevaron de un hábitat a otro, ellas tuvieron que correr para alcanzarlas y sobretodo no perderlas de vista ya que ambas son muy escurridizas. Las chicas se divertían viendo a las niñas imitar a los animales y Alya tomaba fotografías de lo que hacían.
-Luces distinta. – menciono Alya mirándola fijamente cuando se pararon a tomar el almuerzo.
-¿A qué te refieres? – cuestiono Marinette un poco nerviosa de que su amiga hiciera preguntas que no podría responder.
-No lo sé, si comparo a la Marinette de hace unos meses a la de ahora, diría que algo te paso, algo bueno. Incluso haz avanzado mucho con Adrien, ¿cómo llevas aquello?
-Yo… yo no estoy tratando de conquistar a Adrien… Sólo somos amigos.
-Sí claro, amigos. O es que… ¿acaso hay alguien más que te gusta?
-¡NO! – respondió con brusquedad la peliazul.
-Está bien chica, lo dejo. Pero algún día voy a saber lo que ocultas. – está es la segunda vez que Marinette Dupain-Cheng teme de Alya, la primera fue cuando estuvo muy cerca de descubrir la identidad de Ladybug y ahora vuelve estar en peligro su álter ego, pues si Alya investiga un poco, se dará cuenta de la verdad. – Espera, ¿dónde está ese par?
Y de nuevo, una tarde increíble se convirtió en un tormento, las gemelas Césaire estuvieron fastidiando a una pobre cuidadora de animales haciéndole unas cuentas bromas que causaron la akumatización de la chica convirtiéndola en la Domadora, pero no tardo mucho hasta que Ladybug y Chat Noir aparecieron en acción.
-Te ves increíble my Lady. – expreso el minino guiñándole un ojo a la catarina y sonriéndole con picardía.
-Ahora no gatito, tenemos que derrotar a Domadora antes de que haga daño a alguien. Encárgate de las personas del esté yo iré por las del oeste.
De inmediato los héroes de París se pusieron a trabajar, resguardando a los parisinos del caos sobre su ciudad y combatiendo a Domadora quien les daba pelea para resguardar su objeto akumatizado.
-Tenemos que pensar en un plan.
-Sí, está Domadora no es presa fácil, ¿entiendes? – Ladybug no pudo evitar rodar los ojos, pero en el fondo le encantaba el esfuerzo que hacía Chat Noir para apaciguar el momento.
En el instante en que Ladybug invoco su poder, la suerte estuvo de su lado y no pasaron ni cinco minutos cuando ambos derrotaron a Domadora, volviendo todo a la normalidad y explicándole a la chica lo que había sucedido. Sin embargo, sus prodigios sonaron siendo éste el detonante para que los héroes huyan del lugar, encontrándose en lo alto del edificio del zoológico.
-¿Estás bien my lady?
-Sí, realmente Domadora no llego a golpearme.
-No me refería a eso.
-Oh. – Ladybug bajo la mirada avergonzada y rápidamente sus mejillas se tornaron del mismo tono de su traje. – Estoy mejor que nunca. – respondió a lo que Chat Noir reacciono con una enorme sonrisa.
-Me alegra haber podido verte hoy my Lady. – dijo el héroe acunando su rostro en la palma de su mano.
-¿De qué hablas? – pregunto la chica desconcertada. Chat Noir bufo.
-No iba a poder encontrarme contigo está noche, tengo que estudiar para mi examen de chino.
-¿Chino? ¿Estás aprendiendo chino?
-¿Te sorprende?
-Tú siempre me sorprendes.
-Ese es uno de mis muchos talentos my Lady, tendrás que descubrirlos todos.
-No, nada de información que pueda delatar nuestra identidad. – de nuevo los prodigios de ambos dieron su última alerta y antes de que Chat Noir se fuera, beso su mejilla y mirándola a los ojos le dijo:
-Algún día estaremos cara a cara y conocerás todo de mí.
La noche fue algo lenta para Marinette, deseaba ver a su gatito, pero entiende los compromisos que tiene como civil. Tal vez una noche de juegos con mis padres, haga que las horas pasen más rápido, pensó Marinette, quien hace mucho no pasa tiempo de calidad con ellos, por repartir su tiempo entre sus deberes, ser la heroína de París, estar con Chat Noir y confeccionar alguno de sus diseños.
-¿Qué estás haciendo Alya? – pregunto la chica el lunes por la mañana, cuando se sentó en su banquillo y vio a su mejor amiga demasiado concentrada en su celular.
-¡La pelea de ayer fue increíble! – exclamó la morena. – Estoy creando un álbum de fotos de Ladybug y Chat Noir para el Ladyblog.
-Eso es increíble Alya, así cuando las personas entren al Ladyblog…
-Verán las mejores fotos de sus peleas contra los akumatizados de Hawk Moth. – termino Alya por ella. – El problema es que tengo tantas fotos que me es difícil seleccionar sólo unas cuentas. Por ejemplo, ve está. – dijo la chica mostrándole su celular en donde aparece Chat Noir recargado sobre su bastón y mirando coquetamente a Ladybug. – ¿No crees que Chat Noir luce sexy en esa foto?
-¿QUÉ? – grito Marinette alarmada. – Yo… yo… no. – balbuceo la peliazul y antes de que pudiera formular una palabra el rubio estiro su mano frente a ella.
-¿Puedo verla? – pidió Adrien y sin mucho esfuerzo tomo el celular de las manos de Marinette.
-Pues yo no le veo lo sexy. – se quejó Nino mirando la foto junto a Adrien.
-Por supuesto que no lo harás, eres un hombre. – declaro Alya.
-Yo creo que Ladybug es sexy. – dijo Adrien mirando discretamente hacia Marinette, quien bajo su rostro algo cohibida.
-Esa confesión no me la esperaba. ¿Tú que dices Marinette? ¿Es Chat Noir más sexy que Adrien?
-¿QUÉ? – volvió escandalizarse la peliazul, con tres pares de ojos observándola mientras se ruboriza fuertemente. – No, nada… diré yo… digo. Yo prefiero no opinar. – finalmente los chicos rieron ante el nerviosismo de Marinette y no volvieron a insistir en aquello.
Por la noche, Ladybug llego hasta la torre Eiffel, esperando que cierto gatito haga acto de presencia y cuando lo hizo, éste se arrodillo frente a la moteada y detrás de su espalda saco una hermosa rosa roja que le ofreció a su amada, ella sonrío ante el romanticismo del felino y tomo la flor entre sus manos para luego exhalar su fragancia.
-Huele a ti. – menciono la chica mirando los ojos gatunos del chico.
-Es para que siempre me recuerdes. – dijo el minino poniéndose de pie. Ladybug se acercó a él cruzando sus brazos detrás de su cuello y plantándole un dulce beso en los labios.
-Mmm, espero que sigas recibiéndome así, incluso después de casarnos. – menciono el minino abrazando la cintura de la chica.
-¿Casarnos? ¿Tú quieres casarte conmigo?
-No, my Lady. Soy yo quien debe preguntarte, pero contestando a tu pregunto. Sí acepto casarme contigo Bugaboo. – la chica le miro perpleja, mientras el minino le sonríe de oreja a oreja. – Claro que no ahora, tal vez dentro de algunos años.
-¿Cómo estás tan seguro de qué seguiremos juntos hasta entonces?
-Porque yo no pienso dejarte ir.
-Pero, ni si quiera conoces mi identidad ¿y si no te gusta quién soy?
-Lo dudo, yo quiero a la chica detrás del antifaz, no a la heroína de París.
-Pero, ¿qué pasará si nunca podemos revelar nuestras identidades?
-Para mí no es un problema, ¿lo es para ti Ladybug?
-No, no lo sé. Yo sólo… quiero conocer más de ti, saber quién eres y esas cosas, pero si nunca podremos revelar nuestras identidades, ¿no será algo triste? Quiero decir, nunca conoceré a tus padres, a tus amigos, no sabrá qué es lo que haces, dónde vives, no podremos salir juntos como una pareja normal, ni festejar nuestros cumpleaños, ni…
-Para. – la detuvo Chat Noir. – Sólo dilo Ladybug, aún estamos a tiempo de terminar con esta relación, aunque romperías mi corazón, prefiero saberlo ahora que después.
-No quiero terminar contigo Chat Noir. Te lo dije antes, te amo. – dijo la chica tomando el rostro del minino entre sus manos y mirándolo fijamente. – Te amo. – volvió a decir la peliazul. – Por favor, no dudes de mí. Sólo quiero que seamos realistas ahora y no después cuando se rompa la burbuja de los sueños.
-Tienes razón. – concordó el minino, sin mucho ánimo. – Ya, encontraremos una solución, no tiene caso preocuparnos por ello ahora o ¿sí? Además si estamos juntos todo estará bien.
-Siempre juntos. – confirmo la chica volviendo a unir sus labios con los de él.
Los días siguientes fueron un martirio para los chicos, tenían sus agendas tan ocupadas, que les era imposible verse todas las noches, a veces sólo lo hacían por algunos minutos y después volvían a sus actividades de siempre. Aunque Chat Noir agradecía conocer la identidad de su Lady, tenerla tan cerca de él y no poder decirle cuanto le ama o besarla, le hacía perder la concentración en sus estudios. Sin embargo, siempre que hubiera un akuma, ellos ahí estarían.
En cuanto el sol se hubo escondido y las luces de la ciudad encendido, Ladybug salió de casa a toda prisa. Cuando llego a su lugar de encuentro y vio a Chat Noir esperándola con la luna reflejando su figura, ella corrió abrazarlo, para después besarlo intensamente, el minino no puso ninguna resistencia, así que dejo que ella guiara el beso, siendo la falta de aíre el detonante para separarse.
-Prométeme que nunca más volverás a sacrificarte por mí. – señalo la chica, luego de que ese día, como todos aquellos que recuerda, siempre ha sido el gato negro quien le compra tiempo extra o evita que sea ella víctima de los akumatizados.
-No puedo prometerte eso my Lady. Es mi trabajo protegerte para que tú puedes volver todo a la normalidad. Y yo confío en que siempre lo lograrás.
Ante su lógica, Ladybug no pudo replicar, aunque odia sus razones, sabe que no puede combatir contra ello, cada uno tiene una función que cumplir y para poder ganar contra Hawk Moth, ella tiene que salir ilesa. Afligida por sus reflexiones, baja su mirada sintiéndose mal por dejar que Chat Noir reciba los golpes por ella. Sin embargo, es el minino quien alza su rostro para conectar el azul con el verde y él une sus labios en un dulce, tranquilo y pasional beso.
Las manos de Chat Noir viajan a través de su cuerpo para posarse en su cintura, mientras una corriente eléctrica activa su excitación, sus labios se mueven al compás del otro y sus lenguas se encuentran en el camino, es entonces que el gato comienza a jugar, alzando los muslos de la chica, termina por cargarla entre sus brazos, entretanto la peliazul demanda el contacto con su piel, sus manos se mueven sobre su pecho buscando el tintineante cascabel que baja sólo un poco para poder introducir sus dedos debajo del traje y acariciar sus pectorales.
Chat Noir fastidiado por la barrera que los separa, baja por completo el cierre del traje de Ladybug y aún sobre sus brazos, la ayuda a quitarse la parte de arriba para después centrase en besar su cuello e ir descendiendo hacia su clavícula sin dejar de pasar su lengua por el camino. La respiración de Ladybug es brusca e irregular, un suspiro tras otro escapa de sus labios, mientras la palpitación entre su entrepierna crece con cada roce del mino sobre sus pechos.
Pronto ambos se encontraron recostados sobre el futón, completamente desnudos a excepción de sus máscaras que permanecen intactas sobre sus rostros sonrojados por el esfuerzo inminente. Sus manos recorrieron todo su cuerpo, mientras su boca se centra en la zona íntima de la chica, haciéndola gemir con cada acometida de sus dedos dentro de ella y es que al minino le encanta oírla llena de placer bajo sus atenciones. Sin embargo, no duró mucho tiempo para que fuese su miembro introducido en la cavidad de la chica y que ambos experimentaran el placer de sentirse más cerca el uno del otro.
Podría decirse que después de que los chicos tuvieran relaciones, notaron que les era inevitable estar lejos del otro y es que ambos llegaban a complementarse de una manera que ni ellos podían explicar, sin conocer aún la realidad, la cual es que ambos están destinados a estar juntos, pues son como el yin y el yang, dos entes opuestos entre sí, necesitados por lo que uno puede ofrecerle al otro y juntos son tan poderosos que pueden llegar a crear o destruir lo que sea.
-Oh venga ya, ¿vas a untar ese dichoso queso en el pan o qué? ¿Desde cuándo prestas atención a este programa? – cuestiono el pequeño Kwami negro, devorando un trozo de su camembert sobre la mesa.
-Es que hoy sale Marinette. – dijo el chico apuntando hacia el televisor, demasiado concentrado para dejarse distraer por su pequeño amigo, repentinamente la peliazul apareció en pantalla junto a Jagged Stone, Alec el presentador del programa y su padre.
Marinette había comentado a todos sus amigos sobre el programa de televisión que llevarían a cabo en la panadería de sus padres y que además estaría la estrella de rock Jagged Stone, aunque Adrien es un gran admirador del cantante, para él esa no es la principal razón por lo que presta tanta atención al televisor, sin imaginar que pronto las cosas se pondrían de cabeza.
-Hay más fotos de este chico que mías, creo que la hija del panadero está enamorada. – Adrien quedo en shock al ver las diversas fotografías que adornar el cuarto de Marinette, sorprendido de verse a él en ellas y no de Chat Noir como esperaba tuviera la chica, su novia o ¿no lo es?
Lo que pasó después fue una lucha constante contra Troublemaker, la causante de todos sus problemas y mientras más se adentraba en la habitación de Marinette, pudo ver como aumentaba el número de fotografías que la peliazul tiene de él. No dijo nada sobre ello a pesar de tener demasiadas preguntas al respecto, sobre todo sí Marinette no es Ladybug ¿por qué ella está tan preocupada de que le preste atención a sus cosas?
Las dudas lo consumieron, incluso cuando volvió a casa y se aventó sobre su cama con frustración, le habría gustado poder ver el rostro de Ladybug sin la máscara, así podría confirmar sus sospechas, pero si la pregunta que ronda en su cabeza resultase no ser correcta, entonces Marinette no es Ladybug y todo este tiempo él a idealizado a su mejor amiga como la heroína de París, lo cual le traería un enorme problema, porque eso significaba que él chico se enamoró de dos personas completamente distintas.
-Tío, ¿pudiste ver el programa ayer? – le pregunto Nino a la mañana siguiente, en su tono de voz pudo detectar preocupación y por un momento Adrien se cuestionó si debía mentir y decir que no lo vio o la verdad y enfrentar a Marinette de una vez por todas.
-Sí lo vi, ¿puedo preguntarte algo Nino? – opto el chico por la segunda opción, el moreno asintió aún con la preocupación reflejada en su rostro. – ¿Es cierto que Marinette está enamorada de mí? – el rubio prefirió ser directo, sí alguien podría contarle la verdad ese definitivamente es su mejor amigo.
-¿Enserio lo preguntas? Tío después de todo lo que viste ayer y aún no te queda claro.
-¿Entonces es verdad?
-Que Marinette está enamorada de ti, claro. Todo mundo lo sabe.
-¡NINO! – el grito escandalizado de Alya retumbo en el cuarto de los casilleros, cuando la morena abrió la puerta para dejar sus cosas y sin querer escucho la conversación de los chicos.
-¿Qué? Adrien pregunto, yo sólo respondí. Además ya es hora de que lo sepa.
-Sí, pero no es tu decisión.
-No es culpa de Nino. – defendió el chico a su amigo. – ¿Por qué Marinette nunca me lo dijo?
-Lo hizo. – confirmo la morena. – Bueno, técnicamente ella te envió una tarjeta en San Valentín.
-Yo no recuerdo ninguna tarjeta firmada por Marinette.
-Ese fue el problema. A Marinette se le olvidó firmarla.
Adrien río internamente, porque después de todo lo que habían pasados juntos, él llego a conocerla y sabe lo despistada que puede llegar hacer su amiga, incluso si resultase ser Ladybug, ella misma le confeso en su primer día de héroes que era demasiado torpe, pero después tomo valor y le hizo frente a Hawk Moth a pesar de sus miedos e inseguridades. Son demasiadas coincidencias que la ligan una a la otra.
-También te hizo una bufanda en tu cumpleaños. – ¿bufanda? Quiso preguntar Adrien, pero los recuerdos de aquella prenda color azul vinieron a su mente. Entonces, todo en su cabeza se aclaró, aquella bufanda fue regalo de Marinette y no de su padre como le había hecho creer Nathalie. Ahora más que nunca Adrien necesita una respuesta.
Cuando por fin pudo toparse con Marinette, no se atrevió a indagar en sus sospechas, la chica mantenía demasiados conflictos internos, luego de que todo París se enterará de su gran secreto, incluyéndolo a él. Entonces decidió seguirle la corriente y hacerle ver que él creía todas sus mentiras, ya después atendería con ella temas más importantes, sobre todo privados.
Pero cuando Adrien volvió a casa, sus pensamientos no le dejaron en paz, tantas dudas, preguntas sin resolver le estaban volviendo loco. El resto de la tarde ocupo su mente en los deberes de la escuela, practico un poco de piano e incluso tuvo tiempo de trabajar en su chino.
-Por favor Plagg, eres el único que sabe quién es Ladybug.
-Ya te he dicho que no. – dijo el Kwami dándole la espalda a su portador.
-Sólo necesito una confirmación. Yo pregunto y tú respondes. – contrataco el chico mostrándole un increíble pedazo de queso añejo. – ¿Marinette es Ladybug?
-¿Qué te hace pensar eso? – cuestiono Plagg a un dándole la espalda, pero saboreando el olor del queso.
-Porque yo escuché su nombre cuando estábamos medio inconscientes por lo de Medusa.
-¿Y eso qué? ¿Sabes cuántas personas se llaman Marinette en París?
-Sí, bueno… pero no sólo es eso, también he notado las similitudes entre ambas.
-Tienes razón, ambas son chicas, tienen el pelo azulado y lo llevan en dos coletas. Ah y no te olvides del azul de sus ojos.
-¿Por qué no quieres decirme? – se exaspero el chico.
-Es contra las reglas. Además es venganza por torturarme con el increíble y maravilloso queso.
-Por favor Plagg. – volvió a suplicar el chico, está vez dejando el queso sobre la mesa y sentándose en el sillón de su cuarto. – Necesito saber.
-Creía haberte escuchado decir a Ladybug que no te importaba quien se esconde bajo la máscara. ¿Por qué ahora tienes tanta insistencia en saber?
-Porque si Ladybug y Marinette no son la misma persona, entonces mis sentimientos estarán divididos.
-Lo siento chico, pero yo no puedo ayudarte. Tienes que averiguarlo por tu cuenta.
-¿Y cómo esperas que lo haga? ¿Que vaya a su casa y se lo pregunte directamente? – entonces el rostro de Adrien se ilumino.
-¡NO! Esa es una terrible idea, no puedes… – pero Adrien no le dejo continuar.
-¡Plagg las garras!
...
Hola lectorxs!
Gracias por seguir leyendo, comentando, agregando a favoritos y/o alertas.
Les traigo una mala noticia, a partir de este capítulo sólo publicaré una vez por semana, de todas formas estén al pendientes por si hubiera otro antes de tiempo. Sobre los lemon, como no es el tema principal, en algunos capítulos habrá un poco más largos que en otros.
No se olviden de comentar si les está gustando la historia o qué cosas les gustaría que pasarán.
Tengan un bonito día soleado o lluvioso como en mi ciudad.
