Capítulo 8: La verdad del gato negro
Cuando Marinette volvió a casa esa tarde después de la escuela, nunca imagino que encontraría la panadería de sus padres cerrada, no pudo evitar preocuparse y temer lo peor, pues ellos raramente dejaban desatendido el negocio familiar, por lo que con rapidez subió las escaleras de su casa, corrió por los pasillos hasta encontrarse con sus padres que llevaban consigo una enorme maleta.
-Mamá, Papá ¿qué está pasando? – pregunto la chica alarmada.
-Estábamos esperándote Marinette, ven siéntate. – dijo su madre tranquilamente, mientras daba unas pequeñas palmadas en el sillón de su lado.
-¿Qué pasa Mamá? Me están asustando. – Marinette los miró a ambos, pero no pudo descifrar las expresiones de sus rostros.
-Tranquila cariño, sólo iremos a visitar a Gina, últimamente no se ha sentido muy bien y creemos que estaría mejor con un poco de compañía.
-¿Qué es lo que tiene mi Nonna?
-Al parecer enfermo en su último viaje, pero no te preocupes Marinette los Dupain somos fuertes. – dijo Tom, tratando de animar a su hija.
-¿Puedo ir con ustedes? Yo también quiero ver a mi Nonna.
-Tienes escuela Marinette, no sabemos cuántos días estaremos fuera y tú no puedes faltar a clases.
Marinette no pudo discutir contra la lógica de su madre y aunque le encantaría ir con ellos, también tiene la responsabilidad de ser Ladybug, por lo que simplemente no puede desaparecer por unos días, podría haber alguna persona akumatizada y sin ella en París, sería un caos. Lo pensó un momento, entonces una idea cruzo por su cabeza, tal vez no pudiera acompañarlos, pero podría mandarle un regalo a su Nonna.
En breve, la chica tuvo lista una tarjeta con una hermosa dedicatoria, aunque hubiera preferido diseñarle un accesorio o un conjunto, ya no le daba tiempo para ello, tal vez en otra ocasión pueda hacerle llegar un paquete, pensó. Antes de sellar su carta, imprimió una foto de ella con su Nonna, en su fiesta sorpresa de cumpleaños, seguramente a su abuela le encantará el detalle.
Marinette corrió a la puerta de entrada, donde el taxi que les llevará al aeropuerto ya les esperaba, rápidamente abrazo a su padre, luego a su madre, para después entregarles la tarjeta para su abuela, además escucho todas las indicaciones de ambos sobre el cuidado que debe tener estando sola, asintiendo a cada una de ellas y prometiendo llamarles.
Cuando sus padres se fueron, Marinette se sintió un poco sola, el silencio en su casa no era habitual y si no fuera por Tikki, habría sido todo un desastre. Sin muchos ánimos, ni nada que hacer, la chica comenzó a trabajar en un diseño para su abuela, decidida a mandarlo antes de sus padres regresen, así ellos podrían recibirlo para entregárselo a su Nonna.
Sin que Marinette lo percibiera, la luz comenzó a menguar, trayendo consigo la oscuridad de la noche, hace ya algunas horas que Tikki había puesto algo de música de Jagged Stone, por lo que el ruido y los sigilosos pasos del minino no fueron detectados por la peliazul.
-¿Princesa?
-¡AH! – grito la chica viendo la sombra negra del héroe gatuno a su lado. – Quieres dejar de hacer eso. – le regaño Marinette con una mano sobre su pecho, sintiendo el rápido latido de su corazón.
-Lo siento. – se disculpó el gato con una sonrisa. – No quise asustarte, yo estuve esperándote en la torre Eiffel.
-Oh es cierto. – dijo la chica golpeándose la frente con la palma de su mano. – Me olvide que habíamos quedado en ir a patrullar, lo siento.
-No pasa nada, podemos ir mañana. – dijo Chat Noir quitándole importancia, recargando su espalda baja en el escritorio de la chica, donde trabaja en alguno de sus diseños que tanto le gustan al chico. – ¿Puedo preguntar en qué estás trabajando?
-Estoy confeccionando un bolso para mi Nonna. – respondió la chica cociendo uno de los pliegues de la agarradera.
-Tu Nonna, es tu abuela ¿cierto? La que fue akumatizada en tu cumpleaños, se hacía llamar La Befana.
-Sí, ella es mi abuela. – contesto Marinette un poco decaída. – Está enferma y quiero hacerle llegar este regalo para que se sienta mejor. – señalo la chica el lío de telas sobre sus manos.
-Seguro le encantará. – la animo Chat Noir, poniendo su mano sobre su hombro, como todas aquellas veces cuando combaten a los akumatizados, con el único propósito de brindarle todo su apoyo y la chica sonrío en agradecimiento.
-Te he traído algo de comer Marinette. – la voz de la pequeña criatura les alertó y Chat Noir no pudo evitar asustarse de pensar ser descubierto por la madre de su novia en su habitación. – Oh, no sabía que estabas aquí Chat Noir. – cuando la criatura se asomó por encima de la bandeja de comida, es que pudo notar la naturaleza del ser color carmesí.
-Ella es Tikki. – presentó la peliazul a la Kwami, acercándose a ella y tomando de sus pequeñas manos la bandeja de comida – Gracias.
-Es un gusto conocerte Chat Noir. – dijo la Kwami volando sobre su cara y extendiendo su brazo, él estiro su dedo, estrechando de esta manera sus manos entre ellos.
-El gusto es mío Tikki. – en los ojos de la Kwami pudo notar cierta preocupación, sin saber que en su cabeza se debate en preguntar o no sobre su amigo.
-¿Cómo está Plagg? – se atrevió a preguntar, luego de darle muchas vueltas en sí debía o no mencionarle.
-¿Plagg? – pregunto la chica ante el extraño nombre.
-Sí, es mi Kwami. – respondió el chico, viendo desde su lugar a Marinette, quien mordía su emparedado, mientras le mira expectante.
-¿Te ha dado problemas? – preguntó Tikki aún más preocupada.
-Sólo cuando tiene hambre. – dijo el chico alzando sus hombros con tranquilidad.
-Entonces siempre te da problemas.
-¿Tú Kwami es un glotón? – cuestiono la peliazul con mofa.
-No tienes idea.
Luego de una muy animada conversación, Tikki les dejó un momento a solas, bajando al living y prendiendo la televisión para ver uno de sus programas favoritos, así que Chat Noir termino recostado en la cama de ella, descansando su cabeza sobre sus piernas, mientras la chica acaricia sus cabellos revueltos, recargando su espalda en la pared. El minino cerró los ojos, dejándose llevar por los mimos de su novia, quien le provocaban un sinfín de ronroneos, que seguro a ella le encantan.
Se quedaron unos minutos en silencio, disfrutando de la compañía del uno al otro y sintiéndose tranquilos con el ambiente. A Marinette siempre le daba curiosidad las orejas de Chat Noir, en algunas ocasiones las había visto moverse cuando el minino se concentraba para escuchar a lo lejos, pero nunca creyó que fueran reales, así como su cola. Debatiéndose sobre la autenticidad de aquellas orejas puntiagudas, Marinette tuvo una idea muy descabellada que incluso no se animaba de hacerlo, pero al final fue tanta su intriga que se dejó llevar por el impulso del conocimiento.
La chica se acercó a la parte alta de su cabeza y estando a sólo unos centímetros de distancia fue que paso con delicadeza su lengua sobre una de las orejas felinas del chico, quien rápidamente abrió los ojos como platos, para luego incorporarse de golpe.
-Wow, ¿qué hiciste? – cuestiono el chico, sintiendo todavía un corriente sobre todo su cuerpo para acentuarse en…
-¿Lo sentiste? – quiso saber Marinette, pero el chico avergonzado se sentó sobre la cama, dándole la espalda e intentando ocultar una muy notaria erección.
-No vuelvas hacerlo Marinette. – dijo el chico con molestia, sintiéndose mal por excitarse de esa forma frente a ella.
-No es para tanto Chat Noir. – susurro la chica detrás de él, con la excitación palpando su entrepierna, luego de haber visto una muy prominente erección bajo el traje del superhéroe.
Y aunque le costará aceptarlo, ella tiene razón, esa no es la primera vez que le ve de esa forma, ni si quiera la segunda, pero una parte de él se sintió diferente cuando la identidad de Ladybug fue descubierta, ahora podía ponerle un nombre a la chica de la máscara moteada. Si bien las sospechas siempre estuvieron presentes desde un inicio, decir que la chica es su amiga de la escuela, eso complicaba un poco las cosas, pues nunca han podido hablar de lo que ello implica, porque él la ve todos los días en clases y no puede decirle lo mucho que la ama, ni besarla, porque ella aún no conoce su identidad. Lo bueno que puede rescatar de ese embrollo, es que la chica confesará sus sentimientos por las dos caras de la moneda, pero Chat Noir se sentía fatal de mentirle, sobretodo de excitarse por las caricias que le proporciona, porque ahora es Marinette, no la chica del traje moteado, es ella el amor de su vida, la persona con la que puede estar de todas las formas posibles. Sin embargo, aquello parecía como su primera vez.
La chica antes de sentirse reñida por el minino, sólo vitoreó su descubrimiento, consciente de que aquellas orejas felinas son más que simples adornos y sobretodo la debilidad del chico. Marinette se quitó la camisa por el calor creciendo bajo su cuerpo, pero quedando con su playera de flores. Con sigilo se acercó al gato por detrás, poniendo sus manos sobre sus hombros y pegando sus pechos a su espalda, lo sintió erguirse con su toque, pero aquello no terminaría ahí, pues el fuego les estaba quemando por dentro y sólo acabaría de una manera. Con bastante atrevimiento, paso de nueva cuenta su lengua sobre la oreja del minino, provocándole la reacción deseada por la chica. En un rápido movimiento Chat Noir se posiciono encima de ella, aprisionando sus manos por encima de su cabeza.
-Te dije que no lo hicieras. – dijo el chico con la respiración agitada y el deseo acentuado en sus ojos gatunos. – Ahora ya no podré contenerme.
-No lo hagas. – susurro la peliazul con el mismo deseo pronunciado en su voz.
Sin tregua alguna, Chat Noir presiono sus labios sobre los suyos con demasiado ímpetu, mientras sus manos descontroladas por la pasión, recorrieron todo su cuerpo, acariciando por encima de su ropa. Su beso se intensifico en cuanto pusieron sus lenguas a jugar en una lucha constante para ver quien llevaba el control de la situación, pero el gato no se dejaría ganar, por lo que coló una mano bajo la playera de la chica, ascendiendo sobre su estómago hasta llegar a sus pechos que no dudo en apretar, la chica abrió más su boca, ahogando un quejido en sus labios por el roce, es entonces que Chat Noir se alejó sólo un poco para poder quitarle la playera a la chica, luego siguió besándola, mientras las manos traviesas de Marinette recorrieron su espalda e incluso una de ellas se posó sobre sus glúteos, provocando que sus sexos se tocaran entre ellos, lo que termino por encenderlos por completo.
Con las respiraciones agitadas y sus corazones latiendo con el mismo ritmo fue que Marinette abrió la cremallera del traje de Chat Noir, acariciando su pecho, hombros y brazos, mientras le ayudaba a quitárselo para acabar tirado a lado de su cama, los besos fueron más demandantes, incluso el minino se atrevió a morder su labio inferior mientras dejaba expuesto sus pechos con la ayuda de sus manos inquietas, la chica profirió un leve gemido con la atención puesta sobre sus pezones erectos, poco a poco el chico fue descendiendo con sus labios pasando por su cuello, clavícula para acabar siendo revelado por su lengua que sin descaro alguno paso sobre sus pechos y luego siguió su camino por su estómago, la piel de la chica se erizo con el tacto de su lengua húmeda por su cuerpo. Chat Noir desabrocho su pantalón y lo bajo lentamente sobre sus piernas, pero no se detuvo ahí, se deshizo también de las bragas de la chica, dejándola expuesta frente a él.
Esta vez Chat Noir se centró en la parte íntima de la chica, tocando con suavidad primero el exterior, preparándola para ser penetrada por sus dedos y luego por su miembro. Marinette no dejaba de jadear, su pecho subía y bajaba a un ritmo acelerado con cada caricia que el chico le propiciaba, así que fue introduciendo un dedo en su interior, lentamente para después acelerar, cuando la sintió bastante lubricada fue que introdujo un segundo dedo, a lo cual la chica no pude evitar gemir un poco más fuerte que las anteriores veces, pronto la hizo llegar al primer orgasmo de la noche.
-¿Tus padres vendrán pronto? – pregunto preocupado el chico con la voz entrecortada. Marinette bufó molesta por hacerle pensar en sus progenitores justo en ese momento.
-Ellos no están aquí. – respondió la chica tan rápido que apenas y pudo entenderlo el minino, sin darle demasiadas explicaciones, Marinette se incorporó un poco para besar al chico y cambiar de posiciones, siendo ahora ella la que tome el control.
Con manos traviesa fue tocando su cuerpo, con besos cortos por la falta de aire por parte de ambos, es que Marinette descendió a su cuello, besando y lamiendo, consiguiendo que el minino aceleré más su respiración. Mientras sus labios están entretenidos en esa zona, sus manos bajaron un poco más hasta la altura del elástico de su bóxer, y sin dudarlo, poso su mano sobre su miembro por encima de la ropa, provocando que el chico jadeara y a Marinette le encanto oírlo, así que decidida a provocarle más de un suspiro, bajo su bóxer, dejándolo completamente desnudo. La chica se deleitó con la vista del chico con el antifaz negro y las orejas de gato, ante su mirada puesta en la peliazul, llevo su mano sobre su miembro, tocando desde la punta hasta el largo de su miembro, haciendo que el chico entreabriera sus labios y cerrara los ojos ante el placer de su tacto. Subió y bajo su mano varias veces a un ritmo acelerado, mientras el chico jadeaba descontrolado, haciéndolo sentir en el paraíso.
-Marinette para. – entre dijo el chico con el placer creciendo bajo su vientre, posando su mano encima de la suya para detener de esta forma los movimientos de la chica. Con una amplia sonrisa de victoria en sus labios, Marinette alzo un poco sus caderas y se dejó envolver por el miembro del chico, sintiendo su virilidad dentro de ella es que comenzó a moverse sobre él.
Compenetrándose en el acto, los chicos se dejaron llevar por el momento, pero antes de que Marinette contara la victoria, Chat Noir la tomo por la espalda y con un ágil movimiento la dejo bajo él, aprisionando de nuevo sus manos, mientras su cadera iba y venía sobre la chica, siendo esto lo que los lleve al clímax.
Se dejaron caer uno a lado del otro, sintiendo todavía las contracciones de su ser, el sudor de ambos se mezcló y el silencio fue rellenado con la última canción del disco de Jagged Stone. Marinette recargo su cabeza sobre el pecho de Chat Noir, oyendo el latido de su corazón, con su ritmo cardíaco disminuyendo cada vez un poco más, siendo éste un arrullador en potencia. La chica cerró sus ojos un momento y pronto se dejó sumergir por los sueños en minutos de total quietud.
Cuando Marinette despertó la mañana siguiente, no lo hizo porque quisiese, sino porque la alarma de su despertador anunciaba la hora de levantarse y prepararse para ir a la escuela. Sin embargo, el cuerpo del héroe gatuno se lo impidió, trayendo de golpe a la realidad a la chica, quien cerró sus ojos en el mismo momento en que fue consciente de su presencia. Marinette se sentó sobre su cama, buscando a tientas alguna prenda que pudiera tomar, debajo de las sábanas, se encontró con una playera y supuso era la suya, se la colocó en un instante, mientras movía de un lado a otro el cuerpo dormitado de su novio.
-Chat, levante. Chat necesito que te despiertes. – decía una y otra vez la chica, hasta que por fin el minino dio señales de vida.
-¿Por qué razón tienes un despertador tan ruidoso? – dijo un dormitado Chat Noir, incorporándose un poco sobre la cama.
-Porque si no, me quedaría dormida. – respondió Marinette recargada sobre la pared, entonces escucho la risa genuina del chico. – ¿Qué pasa? ¿Por qué te ríes? ¿Tengo algo en la cara?
-Para nada, te ves hermosa. – menciono el chico, uniendo sus labios con los de ella en un corto beso. Marinette busco a tientas su rostro y cuando lo tuvo sobre sus manos, lo contoneo con la yema de sus dedos, confirmando de esta manera la falta del antifaz y de las orejas gatunas.
-Sabes, no me molestaría que abrieras los ojos. – declaro el chico, juntando sus manos en su rostro.
-No, ya es bastante malo que sepas mi identidad.
-Para mí ha sido lo más maravilloso que me ha pasado. – dijo el chico, besando las muñecas de la chica y bajando sus brazos. – Vamos abre los ojos princesa. – la motivo Chat Noir con una sonrisa.
Marinette se lo pensó por un momento, ambos son conocedores de las reglas y son conscientes de lo que arriesgan por saber la identidad del otro. Sin embargo, en cierto modo, conocerse por completo ¿no les haría mejor compañeros? Aunque claro, también podía ser catastrófico, como el que Hawk Moth haga daño a sus seres queridos o les quite sus miraculous, pero ninguno de ellos dejaría que aquello pasase. Además, la verdad es que desde hacía tiempo que la chica curioseaba sobre el chico que se esconde tras la máscara.
Motivada por el momento, Marinette río nerviosamente ante el chico de enfrente, abrió lentamente sus ojos, dejando entrar la luz en sus pupilas para no encandilarse de golpe. Cuando sus miradas se encontraron, la sonrisa de la chica se desvaneció por completo, en su rostro se marcaba la sorpresa y la confusión.
-¿Aa…dri…en? – tartamudeo la chica aún sin creerse que aquello fuese real.
-Hola princesa. – saludo el chico con una sonrisa nerviosa.
Sin embargo, su rostro no fue todo lo que pudo observar, también noto el pecho desnudo del chico y sus mejillas se ruborizaron al recordar la noche anterior, bajo su mirada avergonzada, notando de esta manera la playera negra de rayas de Adrien cubriendo su cuerpo. Entonces con la mente en blanco, la chica comenzó a hiperventilar.
-Oh por Dios. – fue todo lo que dijo la chica antes de esconder su cabeza entre el hueco de sus piernas alzadas abrazadas a su pecho.
-¿Marinette estás bien? – con la voz resonante de preocupación, Adrien encontró su ropa regada en lugar del traje negro de Chat Noir y sin prestar la debida atención comenzó a vestirse, terminando por ponerse la camisa al revés, teniendo que colocársela de nuevo y abotonando sólo unos cuantos para no mostrar su desnudez, debido a que la chica tomo su playera por error. Justo en el momento en que iba acercarse a la peliazul, el bolsillo de su pantalón empezó a vibrar, por lo que tomó su celular y horrorizado vio la llamada entrante de la asistente de su padre, entonces se golpeó mentalmente por haberse quedado dormido junto a Marinette. – ¡Mierda! – exclamo, luego de revisar los mensajes. – Tengo que irme princesa, pero hablaremos de esto más tarde ¿ok? – anunció el chico, pero no obtuvo ninguna respuesta, de hecho ella siguió en su misma posición, sin siquiera dirigirle la mirada.
Entonces Adrien se debatió entre volver a casa a escondidas e ir a la escuela para llamar a Nathalie desde ahí y decirle alguna mentira sobre su ausencia en casa o quedarse con Marinette para arreglar las cosas entre ellos. Por supuesto, sin dudarlo más, opto por la segunda opción.
-Marinette. – la llamo colocando una mano sobre su hombro y sólo con su tacto la sintió temblar.
-Por favor vete. – musitó la chica, evitando su contacto.
-No voy a irme Marinette. – se plantó Adrien, sentándose en el borde de la cama. – Yo sé que te parece abrumador todo esto, pero por favor habla conmigo.
-Quiero que te vayas. – dijo la chica alzando un poco más la voz, pero justo cuando iba a replicar, su celular volvió a vibrar, mostrando un nuevo mensaje de Nathalie.
"Adrien si no me respondes ahora mismo, voy a contárselo a tu padre".
-Está bien Marinette, me voy porque tengo que hacerlo, no porque quiero, ni porque tú me lo pides. – antes de marcharse, se acercó a ella para besar su coronilla y susurrarle un te amo casi inaudible. – ¿Plagg? – llamo Adrien al Kwami, el cual apareció en menos de un segundo. – Plagg, las garras. – pronunció y cuando completo su transformación, salió por la trampilla de arriba, desapareciendo al instante.
En el momento en que Tikki no vio más al gato negro, voló hasta su portadora, situándose junto a ella en silencio, brindándole todo su apoyo y comprensión, dándole el tiempo suficiente para reaccionar y es que desde que Marinette vio los ojos esmeralda de Adrien Agreste frente a ella, no ha podido superar la conmoción, sobretodo la vergüenza de haber pasado más de una noche con él.
-¡AHH! – grito la chica con frustración, alzando sus brazos al aire. – ¿Por qué Tikki? ¿Por qué tenía que ser Adrien? – cuestiono la peliazul a su pequeña amiga.
-Por la misma razón que el Gran Guardián te eligió a ti. – respondió la Kwami.
-¡Ay! Tikki esto me supera, no puedo creer que Adrien sea Chat Noir.
-De la misma manera debió ser para Adrien descubrir que tú eres Ladybug.
Marinette volvió emitir un grito de desesperación, recostándose en su cama, vistiendo solamente la playera del chico y sus bragas. Escondió su rostro en la almohada, suspirando con resignación, percatándose de este modo del aroma impregnado por Chat Noir, el mismo que el de Adrien Agreste y eso la tranquilizo lo bastante para poder pensar en lo que había pasado.
Al final resultó que la chica se enamoró del mismo chico dos veces, incluso se lo confesó, ¿por qué él nunca dijo nada? ¿La estaba probando? Pero si Adrien es Chat Noir, ¿Por qué es que son tan distintos? ¿Y cómo es que podría sobrellevar aquello?
Con el corazón acelerado, Adrien espero la llegada de Marinette al salón de clases, mirando con desesperación todo aquel que cruzaba la puerta, y es que luego de responderle a Nathalie, mintiéndole de que fue a la biblioteca muy temprano esa mañana para acabar una tarea, el chico paso a su habitación a darse una ducha rápida para volver en minutos a la escuela, donde las clases estaban por comenzar y aún no había rastros de la peliazul.
Decepcionado de no verle, volvió a casa preocupado de que Marinette no tomará del todo bien su identidad, provocando la toma de una decisión que le rompería el corazón, por lo que pensando en ello, el chico deambulo toda la noche por los tejados de París, mostrándose al día siguiente con morado bajo los ojos, esperanzado de encontrarse con el amor de su vida, pero cuando ella apareció, sólo evadió su mirada, pasando a sentarse detrás, lo que hizo que sintiera una opresión en su pecho.
Marinette volvió a la escuela la mañana siguiente, luego de meditar la situación todo el día anterior. En el momento en que entro al salón de clases, sintió la mirada de Adrien sobre ella, pero la eludió, evitando de esta manera cometer una estupidez. Cuando las clases terminaron, ella se demoró a propósito, siendo la última en salir de la escuela, creyendo que sería el chico el primero en irse, pero no contaba con que cierto rubio la estuviera esperando recargado en la puerta de entrada.
-¿Podemos hablar? – ella asintió y juntos caminaron hacia el jardín frente a su casa, se sentaron en una banca bajo la sombra de un árbol en silencio. – ¿Qué has pensado Marinette? – se atrevió a preguntar el chico luego de unos minutos.
-Yo… no lo sé. – dijo la chica. – Todo es muy confuso y aún me es difícil verte como Chat Noir.
-Sigo siendo yo Marinette.
-No. – le corto la peliazul. – Ese es el problema. Ambos son tan distintos.
-¿Distintos? – cuestiono una voz bajo su camisa, saliendo de pronto una criatura de apariencia gatuna a la superficie. – Tú también lo serías si todo el tiempo te estuvieran diciendo qué hacer, qué decir o cómo actuar. No es culpa del chico querer ser quien quiere bajo la máscara.
-Plagg. – le reprendió Adrien, poniendo su mano frente a él.
-Plagg no te metas en esto. – dijo Tikki saliendo del bolso de Marinette.
-No, continúa. – le insisto la chica al pequeño Kwami negro, el cual hizo a un lado la mano de su portador y voló más cerca del rostro de Marinette.
-Sabías que desde el primer día que te vio, él se enamoró de ti, bueno de Ladybug. – la chica negó con la cabeza. – Desde entonces he escuchado cada lloriqueo del chico por ti y era patético, pero lo más irónico es que tú te enamoraste de la parte rota de él. ¿Quieres saber que vio ella en ti? – está vez se dirigió a su portador. – Vio al increíble chico que hace todo por sus amigos, eres la clase de persona que no se da por vencido tan fácil, te enfrentas a la injusticia, pones a Chloe en su lugar, también…
-También luchas por lo que quieres, como ir a la escuela o enamorar a la chica de tus sueños. – interrumpió Marinette al Kwami, utilizando las mismas palabras que él una vez le dijo. – Apoyas incondicionalmente a todos, incluso le entregas tu paraguas a una chica que te odio en el momento que te conoció, porque creyó que serías del mismo tipo que la compañera que siempre la molesta, pero cuando decidiste dar ese paraguas, cambiaste por completo la respectiva que ella tuvo de ti, el chico modelo que no le importo mojarse bajo la lluvia, sólo para demostrarle a la chica que no es una mala persona, que él es amable y tiene un corazón enorme para perdonar y querer. Fue… en ese preciso momento en que me enamoré de ti.
Adrien clavo su mirada cristalina sobre Marinette con el corazón rebosando de felicidad, pues nunca nadie en su corta vida le había dicho tan halagador cumplido, sobretodo viniendo incluso de su Kwami, eso lo hizo sentir querido.
-Gracias. – susurro el rubio de corazón.
-Adrien, no tienes que darme las gracias. Te conozco y ahora lo hago por completo. – dijo Marinette sonriéndole por primera vez desde que supo su identidad, incluso se atrevió a entrelazar sus manos. – Así que ya no tienes que esconder quien eres, puedes serlo conmigo y yo voy a ayudarte hacer frente a todos.
-¿Sabes que a partir de ahora todo será distinto no? Yo soy Chat Noir. – reafirmo el chico, por si aún quedaba alguna duda.
-Lo sé y te prometo que lo asimilaré pronto.
-Pero eso no es todo Marinette. – dijo el chico con tono insinuante, deslizándose de su asiento un poco más cerca de ella. – También eres mi novia. – Marinette trago en seco, sonrojándose al instante. Sin embargo, el hilo de pensamientos llego repentinamente a la mente de la chica.
-¡Oh mierda! No pensé en eso. – exclamó hablando más para sí misma que para los otros.
-Marinette ¿ya no quieres que sigamos juntos? – pregunto el chico con horro impregnado en su voz.
-¿Qué? No, escucha. Ladybug y Chat Noir son novios, mientras lo mantengamos en secreto estaremos bien, además si somos muy cuidadosos podemos seguir llevando nuestra relación como Ladybug y Adrien o Chat Noir y Marinette.
-Mmm, eso me gusta. – concordó el chico alzando sugerentemente su ceja.
-Sí, pero qué pasa con Adrien y Marinette ¿están juntos ahora? ¿En qué momento paso eso?
-Creo que no te entendiendo princesa.
-A que para nuestros amigos sería muy raro vernos juntos, quiero decir, ellos saben que me gustas y que nuestra relación de amigos ha avanzado mucho, pero de eso a que tenemos una relación de meses, ¿cómo lo explicas?
-Oh, no sólo nuestros amigos, si la prensa o mis fans se enteran, será el fin para nosotros, jamás estaremos a salvo de ellos.
-Tienes razón, no queremos volver a repetir lo de aquel día. Aunque fue divertido y me la pase muy bien contigo. Tener que escondernos siempre será agotador.
-Tal vez yo quiera volver a repetirlo, te veías realmente hermosa en pijama. – dijo el chico con una sonrisa ladeada, provocándole un segundo sonrojo a la chica. – Está bien, hablaré con Nathalie para ver qué podemos hacer con la prensa, pero ¿qué vamos hacer con nuestros amigos? – ambos lo pensaron por algunos segundos, hasta que la peliazul lo resolvió.
-¡Lo tengo! – exclamo la chica. – Iremos plantando la semilla poco a poco, al final les diremos que estamos saliendo.
-Eso es brillante princesa. – dijo Adrien, acercándose a su rostro para besarla, pero ella lo detuvo de inmediato, como tantas veces lo hizo con Chat Noir siendo ella Ladybug.
-Aquí no gatito, alguien podría estarnos viendo.
-Entonces, te veré más tarde princesa… en tu habitación. – expreso el chico, levantándose de su asiento, inclinándose hacia delante y besando el dorso de su mano para terminar regalándole una mirada seductora.
-No te emociones gato tonto, no va a pasar.
...
Hola lectores!
Espero de todo corazón les guste el capítulo de hoy, sobre todo la revelación de la identidad de Chat Noir y todo lo que implica. Me gustaría me lo hiciesen saber en los comentarios.
Por cierto, quería preguntarles algo muy importante, en un capítulo próximo Luka tendrá una aparición, pero no sé que tanto les gustaría que este personaje hiciese, así que serían de mucha ayuda conocer sus opiniones.
Espero estén bien, tengan bonito día :)
