Capítulo 11: Mentiras sobre Venganza

-¡KIM! – gritaron los chicos al mismo tiempo, viendo como su amigo tecleaba apresurado sobre su teléfono, rapidamente se abalanzaron contra él para impedir que aquella foto saliera a la luz.

-Oh no. – dijo Adrien con una mirada de terror en su rostro, luego de arrebatarle el teléfono a Kim para evitar un desastre.

-¿Oh no qué? – repitió Marinette asustada, en ese mismo instante el sonido de una nueva notificación resonó en sus teléfonos. Adrien no saco el suyo sabiendo lo que encontraría en la pantalla, por lo que la peliazul se atrevió a tomar su celular y desbloquearlo para después verse besando al rubio. – Kim, dime por favor que no lo enviaste al grupo.

-¿Por qué no lo haría? Está es noticia de primera. – el rostro de Marinette se contrajo por todo lo que aquello implicaba, como una bomba de tiempo a punto de estallar.

-Voy a matarlo. – sentencio la peliazul yendo tras Kim, pero el chico fue más rápido para escapar de la furia de la peliazul quien le siguió subiendo las escaleras seguida de Adrien. Lo que no contaban es que fueran acorralados por las miradas curiosas y los dedos acusadores de sus amigos.

-¿Y bien? ¿Van a contarnos porque se estaban besando o tendremos que deducirlo nosotros? – cuestiono Alya poniendo las manos sobre sus caderas, esperando una interesante respuesta por parte de su mejor amiga.

-Uf claro que no estábamos besándonos. – fingió la peliazul. Sin embargo, de manera habilidosa Alya mostro su teléfono frente a Marinette, donde se veía claramente la foto de los chicos besándose. – Oh. – fue lo único que pudo dar de respuesta la chica, sintiéndose avergonzada de que todos la hubieran visto.

-Adriboo no puedo creer que la panadera se haya atrevido a besarte. ¡Qué horror! – expuso Chloé de mala gana, molestando de nuevo a la chica de las coletas, quien sólo podía fulminarla con la mirada.

-¿Por qué piensas eso Chloé? Tal vez fui yo quien beso a Marinette. – defendió Adrien a su novia, poniéndole un alto al acoso de su mejor amiga.

-Porque es obvio que la panadera está enamorada de ti, todos aquí lo saben. – se justificó Chloé con sonora burla.

-Lo sé. – respondió Adrien con seriedad. – Y yo estoy enamorado de ella. De hecho, Marinette y yo hemos estado saliendo por un tiempo, creo que ya es hora de que lo sepan. – el chico tomo la mano de la peliazul reafirmando de esta manera su sólida relación.

-¿QUÉ? – la voz de sus amigos retumbaron sus oídos, demasiados sorprendidos de que los chicos al fin dieran el paso definitivo para estar juntos.

-No puedo creer que andes con la panadera. – esbozo Chloé en un berrinche.

-Ya basta Chloé, Marinette es mi novia y tendrás que aceptarlo.

-Nunca. Vámonos Sabrina, esto ya se puso aburrido. – dijo la chica refunfuñando de coraje, yéndose del Liberty con la pelirroja siguiendo sus pasos.

-¿Alguien quiere contarme cómo fue que esto sucedió? – pregunto Alya apuntando hacia sus manos entrelazadas, ambos cruzaron sus miradas sin saber exactamente qué decir, pues estaba claro que la verdad no era una opción.

-Am, bueno… pues… nosotros sólo… ya sabes… hablamos… y dijimos cosas. – respondió la peliazul titubeando.

-Chica, eso me queda más que claro. – respondió Alya todavía sorprendida de que su mejor amiga hubiera logrado que Adrien se fijara en ella. – Lo que quiero saber es ¿desde cuándo y por qué es que no me contaste?

-Ah yo… – Marinette titubeo haciendo evidente su nerviosismo, por lo que tuvo que ser Adrien el verdadero héroe de esa noche.

-Fue por mi culpa. – respondió el chico ganándose todas las miradas de sus amigos. – Yo le pedí que mantuviera nuestra relación en secreto, por ya sabes, lo que paso la última vez que nos vieron juntos.

-Ok, eso lo entiendo, pero yo soy su amiga.

-Se los dije. – comento Nino incluyéndose en la conversación, arrepintiéndose al instante cuando vio las expresiones de su novia.

-¿Cómo que se los dijiste? ¿Acaso tú ya lo sabías Nino?

-Ah no, aquí los culpables son ellos y créeme cuando te digo que fue mejor la forma en la que todos se enteraron. – al decir eso, las mejillas de Marinette se tornaron de un color carmesí tras recordar cómo es que el chico de los anteojos les había descubierto besándose muy cariñosamente en el cuarto del rubio.

Tras aquella confesión algunos no pudieron evitar soltar una escandalosa risa, sin mencionar que aquella noche los chicos no salieron victoriosos ya que las preguntas llegaron a ellos una tras otra y aunque las respuestas eran cortas e imprecisas debido a que no podían revelar demasiada información que les llevará a descubrir sus identidades.

Las semanas siguientes fueron terribles para los chicos, quienes no dejaron de ser acosados por los paparazis o los fans de Adrien, en los días que la fotografía que tomo Kim en la fiesta de cumpleaños de Juleka saliera a la luz por cierta niña rubia caprichosa, los chicos no podían ni asomar la cabeza por la calle cuando ya eran perseguidos por una ola de personas que querían pruebas de su amor. Lo más sorprendente es que el padre de Adrien no había hecho ningún comentario sobre su relación, lo único que le pidió en palabras de Nathalie fue no descuidar sus actividades.

Y aunque el objetivo de Chloé había logrado más que sólo mantener a los chicos separados, al hacer pública su relación provoco que las cosas entre ellos se pusieran más serias de lo que ya eran, reafirmando de esta forma su vínculo. Lo malo de todo aquello es que los chicos no podían salir a la calle tranquilamente, tendrían que pasar desapercibidos por varios días hasta que las personas se aburrieran de ellos o encontraron algo más interesante que perseguir, pero lo que no contaba la niña malcriada de París es que los chicos se veían todas las noches en la torre Eiffel resguardados por sus álter egos

-Nunca creí que salir contigo fuera tan agotador. – expreso la chica con cansancio, recostada encima de Chat Noir mientras ambos descansan sobre el bordo de la torre, con su cabeza subiendo y bajando ante la respiración del minino.

-Lo siento mucho Bugaboo, debí trabajar más con Nathalie para encontrar una solución a nuestros problemas.

-No es tu culpa gatito, es difícil saber cómo van a reaccionar. Además, no importa lo que haya hecho Chloé, nosotros aún podemos pasar tiempo juntos. – respondió la chica recargando su barbilla en el abdomen del minino para mirar los ojos gatunos del chico.

-Y yo amo pasar tiempo contigo my Lady, pero estoy tan cansado que podría quedarme dormido en este instante.

-No lo hagas gatito, porque mejor no me cuentas una historia.

-¿Una historia? – pregunto a lo que la chica asintió entre su pecho. – ¿Cuál historia quieres que te cuente está vez my Lady?

-La de las estrellas. – susurro.

-¿De nuevo? – Ladybug asintió. – ¿No te has casando de escucharla? – ella negó con la cabeza ya que ella adora esa historia, sobretodo la manera en como la relata el minino.

-Está bien. – dijo Chat Noir rindiéndose a los deseos de su Lady y pasando un brazo por detrás de su cabeza, sirviéndole de apoyo para mirar el azul brilloso de sus ojos.

Ladybug se centró en los ojos gatunos de Chat Noir, mientras éste cuenta a historia, el verde brillante que la hipnotizaba en todo momento prendió la chispa del deseo. – Te amo. – musito en un dulce tono provocando los latidos desenfrenados de su corazón. Sintió una corriente eléctrica cuando el chico pasó un brazo en su cintura, estrechándola para acercarla más a él. Algo dentro de ella se prendió y la máscara le permitió dar aquel paso que no se atrevía a dar cuando solo es Marinette.

Ella se inclinó hacia adelante con el único propósito de atacar los labios del minino, apoyando las manos sobre su pecho, lo atrajo hacia ella jalando su cascabel, el cual hizo un sonoro tintineo con el movimiento, el chico se dejó llevar cuando su novia poso su boca sobre la de él, guiándolo en un delicioso y ardiente beso, permitiéndole explorar con su lengua, mientras sus manos se desplazan de arriba a abajo acariciando sus pectorales.

Cuando su boca no apaciguo el dolor palpitante entre sus piernas, dirigió sus labios a su cuello, escuchando el leve ronroneo del gatito, siendo consciente por fin de lo excitante de aquel sonido, lo que produjo una reacción en cadena pues en el momento que paso su lengua sobre su piel ardiente, ella sintió el creciente bulto sobre su intimidad, terminando por separarse de él.

-Lo siento gatito. – balbuceo la chica, quitándose de encima del chico. Hacía mucho que Ladybug lo sentía, esa ansia de estar con él, pero había algo una barrera invisible llena de miedo, vergüenza e incertidumbre que se lo impedía, a pesar de conocer todo de él. – Eso fue mi venganza por lo de la biblioteca. – mintió, ella realmente no buscaba vengarse. Sin embargo, era una buena excusa para distraerlo de la verdad, ella no dejó que el minino terminara de reaccionar tanto a lo que acababa de pasar como en sus palabras, simplemente lanzo su yoyo huyendo de la escena para evitar dar explicaciones que no estaba lista para dar.

...


Hola a todxs!

Muchas gracias por leer, espero les haya gustado el capítulo.