¡YAHOI!

Antes de nada...

¡PERDÓÓÓÓÓÓÓN! ¡Dios, no tengo excusa! ¡Siento muchísimo no haber actualizado antes! ¡Podría haberlo hecho pero como soy así de imbécil se me fue el santo al cielo y NO ME ACORDÉ!

Soy horrible...

Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.

Ojalá os guste y os compense leerlo a pesar de la tardanza.

(Lo siento mucho, de verdad).


Acto V

De algunos problemas que tuvieron

(Parte 2)


―¡Salgamos de farra!―Hinata se sobresaltó ante el grito de Temari. Era miércoles, el último día de los exámenes. Ella se encontraba corrigiendo las pruebas de química que los de tercero de bachillerato habían hecho el día anterior. Justo se había ensimismado en la hoja de Naruto. Siempre demoraba más de la cuenta en corregir sus ejercicios porque, aunque era algo arriesgado, él siempre incluía alguna notita a lápiz en letra diminuta en alguno de los márgenes dedicada a ella. A veces era un simple "te quiero", otras un halago del tipo "hoy estabas muy guapa" o "me gusta tu sonrisa"; a veces era más osado y le ponía cosas más picantes como "tengo unas ganas locas de comerte y de enterrarme en ti", haciendo que se sonrojara.

Esta vez le había puesto un "eres mi profesora favorita". A veces, cuando leía esas breves anotaciones y antes de borrarlas para no dejar constancia alguna de la naturaleza de su relación con su alumno, a Hinata la asustaba la magnitud de los sentimientos que se traslucía en las mismas. Naruto era un chico joven, un niño a los ojos de muchos adultos. Lo que tenían era muy posible que no durara porque a él aún le faltaban muchas cosas por vivir. Pero aunque acabara con el corazón roto, disfrutaría el tiempo junto a él todo lo que pudiera.

―¡Vamos, Hinata! ¿Qué dices? ¿Salimos a desfasar como las jóvenes que aún somos?―Hinata sonrió a su amiga. Cogió una goma de borrar y con toda la pena de su corazón borró la frase que Naruto había escrito para ella, guardándola en aquel rinconcito secreto de su ser que había reservado exclusivamente para sus recuerdos con el adolescente.

―Estamos a miércoles―le dijo, en tono calmado, retomando la corrección de sus exámenes. Sonrió al ver que su rubio se había equivocado en una fórmula, aunque, por lo que veía, era el único error cometido, y era un error mínimo en comparación con el resto del examen, cuyas preguntas habían sido correctamente respondidas.

Repasó una última vez la hoja y finalmente plasmó un enorme 98 en la esquina superior derecha. Le dolió no poder darle la puntuación máxima sabiendo lo mucho que él se esforzaba, pero no podía darle un trato especial por muy enamorada que estuviera de él.

―Pero tú mañana no trabajas…

―Pero tengo que corregir estos exámenes y el viernes tengo que hacer de vigilante en la fiesta de los alumnos…

―Excusas, excusas. ―Temari se plantó ante ella menando el dedo índice de un lado a otro frente a su rostro―. Necesitas salir y despejarte. Han pasado ya varios meses de lo de Kiba ¿piensas seguir escondiéndote? Eres hermosa, Hina, sácale partido a ese cuerpazo que Dios te ha dado y ve a pescar a un hombre que sí te valore. O mujer. Una no puede discriminar. ―Sonrió. Temari siempre tan desinhibida. Aún no entendía cómo es que la había escogido a ella para que fuera su mejor amiga cuando eran opuestas en todos los sentidos―. Vamos, Hina, dame el gusto aunque sea. Hace siglos que no salimos las dos por ahí, como antes. ―Hinata tuvo que admitir que tenía razón. Había estado tan ocupada amoldándose a su nueva vida que había descuidado su amistad con su mejor amiga.

Dejó el rotulador rojo encima de la pila de exámenes. Aún le quedaban unos cincuenta por revisar. Sopesó la invitación de Temari y finalmente llegó a la conclusión de que no podía decirle que no. Salir a tomar algo con una amiga no podía ser malo ¿no? Además, entre semana no se veía con Naruto. Ambos así lo habían acordado por el riesgo que suponía el que los vieran juntos. Aunque eso cambiaría a partir de la semana que viene.

Además, tenía la suerte de que su novio no tendría que estudiar para los exámenes de la entrada a la universidad, por lo que no tendrían que seguir escondiéndose más. Gracias a su habilidad en el baloncesto le habían ofrecido una beca completa en la facultad que él escogiese de la Universidad del País del Fuego. Incluso tenía la opción de pedir que le pagaran un cuarto en la residencia, si quería. Había sentido un orgullo inmenso cuando se enteró en la reunión pre-exámenes que habían tenido en el claustro de profesores. Le habría gustado darle la noticia ella misma, pero fue el director el que lo hizo. Claro que fue ella la que recibió después toda la alegría desbordante del muchacho.

―Está bien―cedió al fin. Temari sonrió―. Con la condición de que me dejes, al menos, revisar la mitad de estos en paz y tranquilidad, así tendré más tiempo mañana para descansar. ―Temari hizo una mueca pero asintió.

―De acuerdo. Pero asegúrate de estar lista a las nueve. Iremos a cenar, a bailar, a beber como cosacas y a dejar que algún tío bueno se aproveche de nosotras. O tía buena. Nunca se sabe con quién puedes pasar un buen rato. ―Hinata sonrió, aunque algo incómoda ante las palabras de su amiga. Estaba bien. Temari no tenía ni pajolera idea de que estuviera en una relación seria y menos que era con alguien mucho menor que ella.

―A las nueve―dijo―. No lo olvidaré. ―Temari se dio por satisfecha y salió del piso de Hinata, dejándola al fin sola. La Hyūga se mordió el labio inferior. Sintió la necesidad de llamar a Naruto para informarle de lo que iba a hacer esa noche. No es que necesitara su permiso ni nada para salir y pasarlo bien, pero quería contárselo de todas maneras.

Tomó su móvil y marcó su número, el cual se sabía de memoria. Tras cuatro tonos pudo escuchar su voz.

―¿Diga?

―Naruto-kun…

―Espera un momento―lo oyó decir algo; de fondo, al otro lado de la línea, escuchaba voces y crujidos, así como el ruido tenue de una musiquilla. Poco a poco el silencio en el auricular se fue haciendo hasta que volvió a oír la voz de su novio―. Ya está, ya puedo hablar. ¡Dios! Estoy deseando que llegue la semana que viene para gritar a los cuatro vientos lo mucho que te quiero. ―Hinata enrojeció. Le seguía sorprendiendo lo extrovertido que podía llegar a ser el Uzumaki.

―U-uhm… ¿estás acompañado? Si es mal momento…

―¡No, no! Solo son los chicos. Estamos celebrando el fin de exámenes en mi casa, ya sabes: comida basura, videojuegos, pelis porno, esas cosas. ―Hinata alzó las cejas ante lo último.

―¿Pelis porno?―Casi pudo ver la sonrisa perversa que tendría el rubio en estos momentos.

―Sí, ya sabes que los adolescentes como yo tendemos a andar calientes todo el día por un tema de las hormonas y como no todos tienen la suerte de tener una novia preciosa que los ayude con eso pues… ―Hinata se sonrojó nuevamente mientras algunas de las apasionadas noches que había pasado en su compañía se reproducían en su mente.

―Pervertido―susurró. Naruto rio.

―Es broma, Hina, no hay pelis porno. Sakura e Ino me matarían si tuviese algo así en mi apartamento. ―La mención de las dos amigas de su novio hizo que un nudo de preocupación se instalase en su estómago. Respiró hondo e hizo a un lado los celos, consciente de que eran absurdos.

―Yo… te llamaba para decirte que hoy saldré con una amiga. ―Supo en ese instante que Naruto estaría extrañado de que llamara solo para decirle algo como eso.

―Ah, vale. ¿Me llamaste solo para eso?

―No… yo… bueno… sí, pero… ―Cerró los ojos con frustración y los volvió a abrir―. Solo… quise decírtelo.

―No te mentiré: la idea de que andes por ahí de noche sola a merced de cualquier pervertido no me agrada lo más mínimo, pero tampoco soy quien para prohibirte nada, mucho menos el que salgas por ahí con una amiga… ―Pausa. Hinata lo escuchó respirar hondo―. Tan solo… ten cuidado y… si bebes más de la cuenta o te quieres ir y no tienes con quién o en qué, llámame. Te prometo que iré a buscarte, sea la hora que sea y adonde sea. ―Hinata se conmovió por su tierna preocupación. A veces eran esas cosas las que le hacían pensar si no debería haber sido al revés, porque el que un chico mucho más pequeño que tú pero con el que mantenías una relación de noviazgo se preocupara por ti resultaba, en ocasiones, un tanto extraño.

―Así lo haré. Te quiero.

―Y yo a ti, guapa. ―Se despidieron y Hinata colgó el teléfono, sintiendo mariposas bailar en su estómago.


―Salgamos de fiesta. ―Todos los chicos se volvieron y miraron para Ino, que era la que había lanzado la sugerencia―. No, ¿sabéis qué? Vamos a salir de fiesta. Ahora. Ya. ―Naruto alzó las cejas e intercambió miradas con sus amigos, quienes parecían tan confusos como él. ¿A qué venía… ―. Oh, no. Sakura y yo nos hemos pasado toda la puñetera tarde viendo como jugáis a los videojuegos. Es el fin de exámenes, somos mayores de edad y quiero ir a celebrarlo como se debe. ―Lo dijo en tal tono autoritario que nadie se atrevió a contradecirla, ni siquiera Gaara o Sasuke, que solían ser los más cortantes del grupo.

―Ino… ―La rubia le lanzó una mirada de advertencia a Shikamaru―. Eres problemática―suspiró el Nara.

―Podría ser divertido―dijo Chōji. Naruto, Sasuke y Gaara se miraron pero al final acabaron asintiendo, resignados.

Ino sonrió, triunfante, y arrastró a Sakura al baño al tiempo que tomaba su bolso y sacaba de él un pequeño neceser. Ya iban vestidas más o menos decentemente, un poco de maquillaje para realzar su belleza y estarían listas. Sabía que los chicos tampoco se molestarían en arreglarse mucho y además, aún podían considerarse unos adolescentes, no necesitaban parecer algo que no eran.

Una vez en el cuarto de baño de la casa de Naruto Ino cerró la puerta y se giró hacia Sakura.

―Habla. ―Sakura pestañeó―. No te hagas la tonta. Algo ha pasado entre Naruto y tú, lo sé, lo noto. Y sé que no ha sido nada bueno porque de ser así él ya lo habría gritado a los cuatro vientos. Así que habla. Soy tu mejor amiga. Habla. ―Sakura suspiró. Lo cierto es que tras la conversación con Sasuke no había dicho ni hecho nada. Temía que de hacerlo perdiera las escasas oportunidades que pudiera tener con Sasuke así como la amistad con Naruto que, aun a pesar de todo, ella apreciaba.

―Naruto… él… está con alguien. ―Ino arqueó una ceja.

―Y… eso es malo porque…

―No es… buena para él. ―Ino arqueó la otra ceja, demandando más información. Sakura se mordió el labio inferior.

―Sakura. ―La Yamanaka la miró fijamente durante unos segundos―. ¿Estás celosa?―Era la segunda vez que alguien se lo decía, y Sakura sintió algo retorcerse en su interior al escuchar aquella vocecita interior que le afirmaba que aquello era cierto.

―¡No, claro que no!

―¿Seguro?

―¡Yo solo me preocupo por él! ¡Es mi mejor amigo! ¡Y esa chica no es buena para él!

―¿Por qué?

―Porque… porque es mayor que él―dijo. Ino se sorprendió al oírla.

―Vaya. No hacía yo a Naruto con esos gustos…

―¡Esto es serio, Ino! ¡La relación con esa chica podría destrozarlo! ¡Y lo peor es que él no se da cuenta…

―Porque está feliz. ―Sakura bufó.

―Está feliz ahora, pero…

―Sakura, te lo dije antes y te lo repito ahora: déjalo avanzar, déjalo superarte. Naruto se lo merece, se merece ser feliz. Y si esa misteriosa mujer lo hace feliz…

―¿No te extraña? ¿No te parece raro?

―¿El qué? ¿Qué ella sea mayor que él? Ya es mayorcito y, por mucho que nos pese a todos, posiblemente Naruto sea el más maduro de todos nosotros, aunque no siempre lo demuestre. Tanto tú como yo y los demás sabemos que esa pose de niño tonto y busca problemas no era más que pura fachada, una manera infantil de llamar la atención. Pero desde hace unos meses ha vuelto a ser él mismo, incluso ha retomado el baloncesto y gracias a eso y a que ha mejorado sus notas ha conseguido entrar en la universidad. Deberías alegrarte por él porque, seguramente, esa chica tenga mucho que ver en todo ello. ―Sakura bajó la cabeza.

―Yo me alegro… ―Ino negó.

―No, no lo haces. Si por ti fuera, Naruto seguiría siendo ese chaval atolondrado que no hacía otra cosa que andar detrás de ti a todas horas, halagándote y cumpliendo todos tus caprichos.

―¿Eso es lo que piensas de mí?―murmuró. Ino suspiró.

―Sakura, eres mi mejor amiga y te quiero, pero nunca he entendido esa dependencia que tienes hacia Naruto. ―Sakura abrió la boca para rebatir dicha afirmación pero Ino levantó una mano, pidiéndole que la dejara terminar―. Aunque estás enamorada de Sasuke-kun siempre has dejado que Naruto revolotee a tu alrededor, nunca le has dicho claramente que no estás interesada en él y, ahora que él parece haber entendido y estar superándote… ¿me sales con esas? ¿Es en serio?

―¡Eso no es-

―Sí que lo es. ―Ino suspiró―. Déjalo, Sakura, déjalo. No lo hagas sufrir más. ―La Haruno bajó la cabeza de nuevo.

―Yo solo me preocupo por él―murmuró. Ino meneó la cabeza pero decidió dejar el tema, por el momento.

Su amiga ya se daría cuenta con el tiempo de que aquello era lo correcto.


El ambiente de aquel pub era algo sofocante. Sin embargo, debía admitir que se lo estaba pasando bien. Temari y ella llevaban un rato sentadas en la barra y, gracias en parte al desparpajo y al descaro de su amiga habían conseguido ya varias copas gratis.

Bebió de su cóctel mientras repasaba con la mirada a la gente que bailaba y charlaba bajo las luces de colores y la música alta. Había de todo: desde personas de su edad, hasta mayores y también jovencitos.

―¿Bailamos un rato?―Miró para Temari y asintió. Se levantaron de sus asientos y, recolocándose su vestido corto de tiras, se dirigió hacia la pista junto con la rubia.

Bailaron y rieron. Se estaba divirtiendo como nunca hasta que un par de hombres babosos vino a fastidiarle la noche.

―Hola, guapas. ¿Estáis solas?

―Depende―contestó Temari, dándoles una mirada evaluadora. Hinata intentó sonreír―. ¿Qué nos ofrecéis?―Temari sonrió, seductora. Hinata le lanzó una mirada que su amiga ignoró.

―¿Qué os parece un bailecito y una copa?

―Me parece bien.

―Yo… voy al baño. ―Consiguió escabullirse antes de que Temari protestara. Llegó el excusado y suspiró, aliviada, entrando y echando el seguro. No debía molestarse con su mejor amiga, lo sabía, pero le incomodaba sobremanera la forma en que aquellos dos desconocidos la miraban. Siempre había sido tímida para tratar con los desconocidos, sobre todo si le entraban tan a saco como habían hecho esos dos.

Respiró hondo, se dijo que nada pasaría. Estaba siendo una tonta.

Más tranquila salió del cuarto de baño y regresó con Temari, quien bailaba en compañía de los dos chicos que las habían abordado. Con una sonrisa se unió a ella tras terminarse su copa.

Dejó que la música la envolviera y no se preocupó por nada más que no fuese bailar y pasarlo bien. Todo fue bien hasta que notó las manos de uno de los desconocidos sobre su cuerpo. Intentó desasirse del agarre y se giró, sonriendo, sin dejar de bailar, intentando hacerle entender a ese hombre que no iba a obtener más que un baile y unas risas por su parte.

Para su desgracia, el tipo no captó el mensaje. Hinata miró para Temari pero esta estaba la mar de entretenida con su pretendiente. Hinata le dio una manotazo en los dedos para zafarse pero el otro no cedió. Finalmente, optó por un clásico: le clavó la punta del tacón en el empeine y ahora sí, pudo soltarse.

Sin mirar atrás se dirigió a por su bolso, dispuesta a volver a casa. Ya se le habían pasado las ganas de bailar y pasarlo bien. ¿Por qué los hombres siempre parecían creer que lo único que una mujer buscaba cuando salía de noche era sexo y solo sexo?

Decidió pasar por el baño para refrescarse y tranquilizarse antes de salir y pedirle a alguno de los camareros que le llamara un taxi para volver a casa.

No había dado ni un paso fuera del cuarto de baño cuando se vio empujada dentro con fuerza. Aturdida por la sorpresa solo atinó a reaccionar al escuchar el chasquido que indicaba que la puerta había sido cerrada con seguro. Abrió la boca para gritar pero se paralizó cuando subió la vista encontrándose con un par de ojos azules. Parpadeó.

―¿Narut- ―Esos labios que ella tan bien conocía la acallaron, devorándola. Sintió unas manos fuertes y cálidas tomarla con fuerza de las caderas y enseguida se vio aprisionada entre un cuerpo claramente masculino y la puerta del baño. Jadeó e intentó devolver aquel impetuoso beso, tratando de seguir el ritmo frenético que la boca sobre la suya estaba imponiendo.

Gimió con los ojos cerrados cuando él dejó sus labios para bajar por su cuello. Enredó una de sus piernas en la cadera masculina haciendo que su falda se subiera y que por tanto sus sexos se rozaran, haciéndolos gemir ahora a los dos.

―¿Q-qué haces a-aquí?―Consiguió articular entre tartamudeos mientras Naruto se daba a la tarea de acariciarla y besarla.

―¿Tú qué crees?―preguntó él en un gruñido. Afianzó la pierna de ella en su cadera acercándose más para friccionarse contra su cálido centro mientras le bajaba un tirante del vestido con la mano que le quedaba libre. Depositó un beso en el hombro ahora desnudo y empujó contra ella simulando una penetración. Hinata tembló y cerró los ojos. Era increíble lo que un simple muchacho podía hacerle sentir―. Te he visto ahí fuera con tu amiga y me he puesto muy pero que muy celoso. ―Sonrió, acariciándole la nuca y el cabello, mesándoselo con cariño. Le encantaban aquellos cabellos dorados como el sol, siempre alborotados y suaves.

―Solo bailaba… ―Un segundo gruñido la hizo sonreír aún más. Encontraba adorablemente dulce que él la celara de esa manera.

Sintió como él le bajaba la parte superior del vestido un poco más hasta dar con el sostén sin tiras. Liberó uno de sus pechos de la molesta tela bajándola con los dientes y se derritió cuando su caliente boca se apoderó del endurecido pezón, chupándolo, jugando con su lengua, succionándolo con ganas. Aferró su cabeza, arqueándose, suplicando por más.

Ni siquiera se percataba del lugar en el que se encontraban: el interior de un baño de una discoteca cualquiera. Cualquier lugar donde pudieran dar rienda suelta a su pasión lejos de ojos indiscretos era bueno.

Llevó sus manos a los pantalones masculinos y con movimientos torpes consiguió desabrocharlos y meter la mano en el interior de sus calzoncillos hasta dar con el miembro rígido, duro y caliente. Comenzó a masajearlo y sintió como Naruto se estremecía.

―Me vas a matar―dijo, con voz ronca. Hinata sonrió. Naruto deslizó su mano libre por todo el cuerpo femenino. Palpó la suavidad de sus muslos algo regordetes; alcanzó el borde de sus bragas y metió la mano bajo el elástico de las mismas. Acarició la intimidad femenina con suavidad e introdujo dos de sus dedos en su interior, haciéndola jadear cuando empezó a moverlos con lentitud.

La respiración de ambos se agitó y Hinata aumentó el ritmo de la mano que mantenía sobre el miembro de Naruto, mordiéndose el labio inferior para evitar así los gemidos que querían escapar de su garganta. Naruto acercó la boca a su oreja y mordió su lóbulo.

―¿Te gusta, Hina?―cuestionó el rubio con la respiración entrecortada. Ella tan solo fue capaz de asentir. Naruto sonrió y hundió el rostro en su cuello, besándolo, lamiéndolo, arremolinando su lengua allí donde era capaz de sentir el pulso de sus venas, disfrutando al máximo de sus atenciones en torno a su sexo.

Si hubiera sabido que se la iba a encontrar aquella noche sin duda habría planificado todo de otra manera. Para empezar, les habría dado a sus amigos alguna excusa plausible para poder escabullirse junto a ella en cuanto la viera más allá de gruñirles un "Necesito ir a mear".

Había sentido unas ganas enormes de partirle la cara al tipo que le había puesto las manos en la cintura para luego tomar a Hinata entre sus brazos y arrastrarla a su casa para hacerle el amor toda la noche de ser necesario para cerciorarse de que ella seguía siendo suya, solo y exclusivamente suya.

Vivía con el miedo constante a que ella se despertara un día y se diera cuenta de que él no era más que un crío, que no tenía nada que ofrecerle y que probablemente vendría un hombre de su edad que sí podría cuidarla, mimarla y darle todo lo que Hinata se merecía.

Pero hasta que llegara ese día Hinata Hyūga pertenecía a Naruto Uzumaki.

―Naruto-kun… ―Dio una pequeña mordida en la suave piel de su cuello y presionó su clítoris con el pulgar, haciéndola gemir con desesperación. Sonrió y siguió penetrándola con sus dedos al tiempo que ella aumentaba el ritmo de su mano sobre su excitación. Se maldijo interiormente por no tener condones en ese momento, pero lo que menos había esperado era encontrarse a su novia en semejante lugar y mucho menos podía haber prevenido el que él estaría haciéndole el amor en el minúsculo baño de una discoteca.

Hinata arqueó aún más su cuerpo y él aprovechó una vez más para chupar sus senos, enviándole así a uno de los mejores orgasmos que había experimentado nunca. El sentir como todo su cuerpo convulsionaba alrededor de sus dedos fue demasiado y acabó terminando en sus dedos con un ronco gemido.

Se quedaron pegados el uno al otro, sin querer moverse lo más mínimo, tratando de recuperar la respiración.

―Eso ha sido brutal―Hinata sonrió con las mejillas sonrojadas. Sintió los labios masculinos rozar los suyos y respondió gustosa a la dulce caricia―. Pero ahora quiero más. ―Abrió los ojos y se vio reflejada en los azules de su amante. Vio en ellos tanto cariño, tanta dulzura y tantas promesas que se sintió abrumada por todo lo que aquel adolescente la hacía sentir. Lo abrazó fuerte contra sí, besándolo, todavía ambos con la ropa medio descolocada.

―Entonces vámonos de aquí―susurró. Naruto sonrió, satisfecho por su sugerencia.

Se arreglaron lo mejor que pudieron, a las prisas, ambos ansiosos por salir de ese lugar y llegar al que ambos consideraban su santuario, el único sitio en el que podían dar rienda suelta a la pasión y a los sentimientos aún no dichos.

Naruto abrió la puerta y tomó su mano. La arrastró apresuradamente entre la gente hasta la salida, importándole un comino en ese momento que alguien los viera.

Hinata tampoco fue consciente de nada, tan solo podía sentir la calidez que emanaba la mano bronceada sobre la suya.

Ninguno notó el par de ojos verdes que los habían captado entre el gentío.


No podía más. Tenía que ponerle remedio a la situación. Aún le era totalmente incomprensible que Naruto estuviera haciendo semejante tontería, pero eso terminaba hoy. No podía callarse por más tiempo. Y si él no pensaba hacer nada al respecto entonces sería ella la que tomaría cartas en el asunto.

Se ajustó bien el vestido rojo de tiras finas y se miró una última vez en el espejo. Esa noche tenían la fiesta de graduación. Habían hecho el acto oficial el día anterior y hoy tenían la fiesta. Irían a cenar a un buen restaurante y de ahí a un karaoke a pasarlo bien. Habían conseguido reservar la sala grande de uno para alquilar.

Suspiró tomando su bolso y, cuando bajó las escaleras, el flash de una cámara la cegó momentáneamente.

―¡Papá!―protestó. Kizashi Haruno sonrió con los ojos aguados.

―Mi niña… ―Sakura resopló.

―Ya no soy una niña, papá. ―Su madre sonrió y se acercó. Le arregló un par de mechones que se le habían escapado del recogido y le acarició el rostro con nostalgia.

―Parece que fue ayer cuando te tenía a mi lado protestando por más galletas caseras y ahora…

―¡Mamá!―Sakura en ese momento tan solo podía agradecer el hecho de que se hubiese fijado como regla para la fiesta el ir sin pareja. Excepto, claro, para aquellos que tenían novio o novia. Le habría avergonzado sobremanera el que la vieran en semejante situación con sus padres.

―Pásalo bien y, ya sabes, cualquier cosa…

―Os llamo, sí, lo sé. ―Sonrió y al fin salió a la calle, donde Ino la esperaba en el asiento trasero del coche de Itachi, el hermano mayor de Sasuke. Este se había ofrecido a llevarlos y todos gustosamente habían aceptado.

―Estás muy guapa, Sakura. ―La aludida se sonrojó ante el cumplido del mayor de los hermanos Uchiha―. ¿Verdad que sí, Sasuke?―El menor se limitó a encogerse de hombros y Sakura vio, una vez más, muertas sus esperanzas. Ino suspiró mientras la veía entrar en el vehículo y cerrar de un portazo.

Durante el viaje hacia el restaurante repasó una última vez su plan: algunos profesores se habían ofrecido a ir a la cena en calidad de vigilantes, para asegurarse de que no les servían alcohol ni de que no se desmadraban. Entre aquellos profesores se encontraba el director del instituto, Kakashi-sensei. Estaba segura de que si le contaba lo que pasaba entre Naruto y Hyūga-sensei este haría algo al respecto.

Sakura pasó la vista entre el gentío una vez llegaron a su destino. Vislumbró a Naruto hablando animadamente con Sasuke y los demás. Vio también a la profesora de química charlando tranquilamente con el director y un par más de profesores. No pudo evitar sentir envidia al ver lo bien que le quedaba el conjunto de fiesta que llevaba, consistente en una falda negra lisa con algo de vuelo y la blusa de encaje en color marfil de manga corta, con un lazo adornando justo la zona en la que empezaban sus pechos.

A Sakura le encantaba aquel tipo de ropa, pero desgraciadamente no podía lucirla debido a su falta de curvas.

La cena transcurrió entre divertidas conversaciones y algunas advertencias de cuando en cuando por parte de los profesores. Cuando Sakura vio a Kakashi dirigirse al cuarto de baño se excusó ella también con sus amigos para seguirlo.

―Kakashi-sensei. ―El hombre se giró al escucharla llamarlo y sonrió.

―Vaya, estás muy guapa, Sakura. ―La aludida sonrió, encantada con el cumplido. Aunque se dijo que ya tendría tiempo para regodearse luego, ahora debía hacer algo más importante.

―Verá, yo… quería hablar con usted, acerca de algo importante. ―Kakashi le sonrió de nuevo, instándola a continuar―. Me he enterado de que una de las profesoras tiene una relación… de tipo muy personal con uno de los alumnos. ―A Kakashi se le borró la sonrisa del rostro. Sakura hizo una pausa, dejando que las palabras calasen así en el director.

―Eso que dices, Sakura, es muy grave. ―La Haruno asintió.

―Lo sé, Kakashi-sensei, por eso yo… creí oportuno decírselo…

―¿Tienes pruebas?―Sakura enmudeció.

―Yo… bueno, no… pero los he visto… ―Kakashi meneó la cabeza.

―En ese caso, no sigas. ―Sakura frunció el ceño.

―Kakashi-sensei…

―No, Sakura, sin pruebas, no hay delito. Y por mucho que te aprecie no voy a dar pábulo a algo de lo que no tengo certezas. Algo como lo que me estás contando podría hundir vidas. ―Sakura se mordió el labio inferior. No iba a darse por vencida.

―Señor, yo…

―No. ―Kakashi se metió las manos en los bolsillos y suspiró―. No eres la primera que me viene y me cuenta algo como esto, y en la mayoría de los casos anteriores eran rumores sin fundamento o el acto de personas celosas y malintencionadas. Así que no pienso abrir una investigación con el curso ya terminado si no me traes pruebas fehacientes de lo que dices. ―Sakura abrió los ojos como platos―. Ahora, si me disculpas… ―Sakura vio como el director se metía en el cuarto de baño de hombres dejándola allí plantada.

Con la rabia recorriendo cada fibra de su ser se dio la vuelta para irse de ahí, pero chocó con un cuerpo cuando dio el primer paso. Pestañeó y se dio cuenta de que aquel torso pertenecía a su mejor amigo.

―Naruto…

―Sakura. ―Oyeron el ruido de la cadena y Kakashi salió del baño en ese momento. Los ojos azules de Naruto se clavaron en el director, luego en Sakura y de vuelta a Kakashi. Solo tuvo que sumar dos más dos.

―¿Todo bien, Naruto?―El rubio sonrió, intentando que no se le notara el cabreo que ahora mismo llevaba consigo.

―Sí, todo estupendo.

―Enhorabuena por tu beca, una vez más. Te la mereces.

―Gracias.

―Voy yendo. No hagáis nada que yo no haría, picarones. ―Sakura se sonrojó pero Naruto se limitó a reír de forma algo sarcástica. Esperó a que el director despareciera de su vista y luego se volvió a encarar a la pelirrosa.

―Dime que no has hecho lo que creo que has hecho. ―Sakura irguió la espalda y lo miró, seria.

―He hecho lo que creía correcto. ―Naruto maldijo, pasándose la mano por el pelo, alborotándolo aún más de lo que ya lo tenía.

―Te pedí, te rogué encarecidamente que mantuvieras la boca cerrada. ¿Qué te he hecho, Sakura? ¿Qué te he hecho yo para que me apuñales de esta forma por la espalda?―Sakura parpadeó.

―¡No, no es así! ¡Me preocupo por ti!―Naruto negó.

―No, no te preocupas por mí. Si lo hicieras habrías guardado silencio. Lo haces porque te fastidia que ya no baile al son que tú tocas y eso te jode porque has perdido lo único que tenías de excusa para acercarte a Sasuke. ―Sakura sintió las lágrimas acumularse en sus ojos.

―No, Naruto, yo… yo te quiero―dijo, en un hilo de voz. Naruto bufó.

―Y una mierda―soltó en un tono tan claro que hizo respingar a Sakura. Se acercó a ella y se inclinó hasta quedar a su altura―. Escúchame bien, Sakura: a partir de ahora tú y yo no tenemos nada de qué hablar. Ni se te ocurra acercarte a mí ni mucho menos a Hinata. En lo que a mí respecta, tú y yo no nos conocemos. ―Sakura sintió como cada palabra del Uzumaki se le clavaba en el corazón.

―Na-Naruto… p-por fa-

―Me buscaste―interrumpió él―, me has buscado todo este tiempo. Pues bien, Sakura, ya me has encontrado. Ahora te jodes. ―Sakura se deshizo en un llanto silencioso. Naruto nunca, jamás, desde que lo conocía, le había hablado de aquella forma.

Lo vio irse de nuevo hacia su mesa y sentarse al lado de Sasuke, sonriendo como si nada hubiera pasado.

Como si no le acabase de romper el corazón en miles de pedazos.

Fin Acto V


Una vez más... ¡PERDÓN! ¡MIL PERDONES, DE VERDAD! Esta semana fue un poco caótica y tuvo que ajustarme a un cambio de rutina, por lo que cuando llegó hoy por la mañana y me encontré conque no tenía que ir a ningún sitio me relajé... de más. Lo siento.

Pasando al capítulo... ¿Os ha gustado? Sé que a más de uno sí por cierta escena calentorra *guiño guiño*. Así que nada, dejadme un review bien bonito, porfa plis. Porque, ya sabéis:

Un review equivale a una sonrisa.

*A favor de la campaña con voz y voto. Porque dar a favoritos y follow y no dejar review es como manosearme una teta y salir corriendo.

Lectores sí.

Acosadores no.

Gracias.

¡Nos leemos!

Ja ne.

bruxi.