Pequeño relato Tokka.

Notas a tener en cuenta en la historia : Sokka y Toph están en una relación secreta desde hace años. Sokka es el padre biológico de Suyin y el padrastro de Lin, aunque ninguna de las niñas lo saben. Es la continuación de la anterior historia.

Espero lo disfruten.

Cumpleaños

Apenas eran las 4 de la mañana y Sokka ya se encontraba despierto mirando desde su cálida cama la llovizna que caía mansa por Ciudad Republica. Su ventana se encontraba empapada y le daba un bonito paisaje de gotas.

Suspiró en la oscuridad de su habitación. Hoy era su cumpleaños número 43 y la verdad no lo emocionaba mucho. Katara le estaba organizando una fiesta de cumpleaños y podría tomarse el día libre hoy, pero lo que realmente quería era despertar con Toph a su lado y ser despertados por sus chicas. Cosas imposibles para el Concejal. Su relación con la Jefe de policía y la paternidad de su hija eran un secreto que no podía ser revelado. Sus opositores se hubieran hecho un festín si se enteraran de este escándalo. La vida a veces era injusta.

Un trueno hizo retumbar las ventanas a los lejos. Su mente comenzaba a divagar cosas sin sentido. Volvía a quedarse dormido, hasta el golpeteo continuo en la puerta lo despertó de su sopor.

-Espíritus- se quejó Sokka mientras caminaba hasta la puerta de su departamento para ver quien golpeaba a esta hora. Al abrir la puerta se encontró con una Toph despeinada, mojada y con varios cortes en las manos, el rostro y sus pies. Sus labios estaban ligeramente azules y temblaban levemente. Sokka sintió su corazón detenerse y al punto que estuvo a punto de gritar.

-¿Qué te pasó? Espiritus, Toph…- se atragantó Sokka, tomándola en sus brazos y revisando sus heridas. No eran graves, pero si lo suficiente para que el Concejal de la tribu Agua del Sur busque su espada y asesine al desgraciado que la había lastimado.

-Estoy bien. Un intento de fuga de unos mafiosos. Sus secuaces atacaron a mis hombres. Tuve que ir y hubo una lucha que se salió de control, pero atrapamos a esos malditos- suspiró la maestra tierra cansada sin apartarse de los fuertes y cálidos brazos que la rodeaban.

-Odio cuando tienes que acudir a estas cosas- suspiró Sokka separándose de ella para observar su rostro pálido.

-¿Y las niñas?

-Con Katara. Fue Aang quien vino a buscarme y se llevó a las niñas al Templo de la Isla antes de unirse a la persecución. Atacaron cerca de la bahía y Aang seguía despierto. Ya sabes lo que sigue.

Sokka suspiró y cerró la puerta de su departamento. Tomó la mano fría del jefe de policía y la condujo a su habitación. Pudo sentir astillas de madera en ella. La sangre del guerrero comenzó a hervir de rabia, pero se tranquilizó. Toph lo siguió en silencio y extrañamente obediente.

-Quítate la armadura y toma un baño caliente. Estás helada- le dijo Sokka esperando una respuesta sarcástica o con doble sentido, pero ella solo asintió entrando al baño. Sokka comenzó a preocuparse de su conducta. Unos 20 minutos después la maestra tierra salió envuelta en una toalla. Él la esperaba acostado en la cama. La miró y pudo sentir como su corazón se encogía al ver algunos moretones en su piel.

-¿Te encuentras bien?

-No

El silencio reinó la habitación por unos segundos eternos. Toph tenía el cabello húmedo y se quedó parada a lado de la cama como un espectro. Su pálida piel y su cabello negro la hacían ver irreal. Sokka se acercó a ella, le quitó la toalla dejándola desnuda, tomó su mano y la ayudó a acostarse junto a él en la cama. La atrajo a su cuerpo y pasó un brazo alrededor de ella para tenerla cerca. Toph suspiró aliviada y se acurrucó en él.

-¿Qué más pasó?- susurró él en su oído y la sintió estremecerse. El silencio volvió a la habitación siendo interrumpido por un trueno.

- Casi muero ahí, Sokka- murmuró la bandida ciega. Sokka la apretó más a él, pero dejó que ella continuara.

- Eran más de 20 imbéciles, Aang se estaba encargando de la mayoría, pero cuando estaba pateando el trasero de un maestro fuego, alguien pudo bloquearme con un enorme bloque de madera. No lo vi venir, de verdad, no lo sentí. Yo puedo ver con mi sentido sísmico, todo, todo a varios kilómetros a la redonda, pero esto no lo vi venir.

Un silencio se apoderó por unos segundos, Sokka sintió como ella respiraba agitadamente.

Me golpeó tan fuerte que me dejó sin aliento. Si no hubiera reaccionado y usado mis cables de metal hubiera muerto aplastada. Pude levantarme, pero comenzó a llover más fuerte y la lluvia no me dejaba sentir con claridad. Estábamos cerca de la bahía y uno de los imbéciles se abalanzó sobre mí, lo detuve con mis cables, pero todo estaba resbaloso y caímos al agua.

Sokka contuvo la respiración y besó la frente de ella. Imaginar toda la situación lo estaba enfermando.

Me hundí en el agua. Mi armadura pesaba mucho. No podía nadar, porque el imbécil seguía unido a mí. Entonces pensé en ti y en las niñas. Pensé que moriría de la forma más estúpida. He peleado con miles de imbéciles, han tratado de matarme de tantas formas y he sobrevivido a una guerra y nunca tuve miedo a la muerte, pero en ese momento sí.

Toph se pasó las manos lastimadas por la cara. Sokka tomó sus manos y comenzó a sacar las astillas con cuidado. Ella hizo una mueca de dolor, pero siguió su relato.

Traté que él me soltara, pero me estaba arrastrando al fondo. Usé uno de los cables antes de que me quedara sin aire para alcanzar algo en la superficie y lo logré. Hice lo que me enseñaste sobre mantenerme a flote, y pude salir de ahí. Atrapé al imbécil que casi se ahoga y le dí un par de golpes antes de declarar que se golpeó con el suelo al sacarlo. Salí ilesa y no pasó a mayores, pero realmente sentirme indefensa me asustó. Me recordó cuando estaba suspendida en el globo de guerra hace años en la guerra, solo que ahora no estaba contigo y me asustó.

Sokka no sabía cómo respoder a eso. Ambos se quedaron en silencio escuchando como la lluvia seguía cayendo.

-No sé como responder a eso – susurró él besando las manos de ella. Toph sonrió y negó con la cabeza.

-No es necesario. Solo quédate conmigo ahora y luego vamos por las niñas- dijo con voz cansada y acarició el rostro cálido de él acercándolo para besarlo. Se besaron despacio.

-Menuda forma de empezar tu cumpleaños. Tu amante casi muere de la forma más estúpida- dice Toph con una sonrisa vacía. Sokka frunce el ceño e ignora el comentario volviendo a besarla.

-Por eso odio mi cumpleaños, siempre pasa algo malo - dice él. Toph ríe sin humor y se acurruca más en él.

- Yo amo tus cumpleaños. Significa que aun puedo sigues conmigo. Un año más- dice ella con voz somnolienta. Sokka sonríe y la envuelve en sus brazos y vuelve a caer dormido. Menuda forma de cumplir 43 años.