Vacaciones Perfectas
Nota a tener en cuenta:
Edad del GAANG: Toph y Aang tienen 37 , Sokka tiene 40 y Katara tiene 39 .
Edad de los Niños: Bumi tiene aproximadamente 12, Kya 10 o 9, Tenzin 6 y Lin 5 años.
Sokka y Toph son pareja desde hace años, pero en secreto.
Sokka había planeado este viaje por meses. Se había encargado de cada detalle para que la estadía de 3 meses en el Polo Sur sea perfecta. Ya se había encargado de todos sus compromisos en el Consejo, el papeleo ya estaba terminado y sus maletas ya estaban hechas, todo estaba listo. En su viaje lo acompañarían Katara junto a sus sobrinos, incluso Aang iría aunque no se quedaría por mucho tiempo, ya que su deber de avatar no se lo permitía, pero su mayor entusiasmo era que Toph y Lin también irían, si bien Toph regresaría con Aang a Ciudad República por cuestión de trabajo, Lin se quedaría con él y eso lo emocionaba. Podría pasar tiempo de calidad con ella, Sokka estaba consiente que no era su padre, pero realmente se sentía como uno, aunque la pequeña niña de 5 años no lo viera de esa forma.
Sokka volvió a ver su lista de cosas que necesitaría y el itinerario ya que el viaje sería en un bote y tardarían como dos semanas hasta llegar a la isla Kyoshi donde Aang junto a Appa se unirían a ellos ya que el avatar se encontraba ayudando a un pequeño pueblo en la zona sur del Reino Tierra, para luego tomar otro bote hasta finalmente llegar al Polo Sur.
Un suspiro ansioso se escapó de sus labios y volvió su mirada a sus bolsos contando mentalmente si llevaba suficiente carne seca para su estadía en el barco. Agitó su cabeza y guardó el pergamino en su bolso que colgaba de él. Ajustó sus armas y sonrío con suficiencia. Tomó sus bolsos de viaje y caminó fuera de su apartamento listo para una nueva aventura.
La casa de Toph no se encontraba muy lejos de su apartamento, solo un par de calles al norte y doblando a la izquierda frente a un edificio de apartamentos nuevos y a una calle de su tienda favorita de comida de la Tribu Agua del Sur. El barrio de la Tribu Agua se había expandido hasta llegar a la calle de la Jefe de policía. Sokka sonrío para sí mismo, la ironía de la vida.
Al llegar a la casa de piedra de la maestra tierra miró a su alrededor en busca de algo sospechoso, al no ver a nadie raro, entró a la casa dejando sus cosas cerca de la puerta. Al levantar la mirada pudo ver el pequeño desastre de juguetes y tierra en el salón de estar. Escuchó como Lin en su habitación cantaba una cancioncilla infantil de la tribu agua que Katara le había enseñado. Sonrío y caminó hasta la habitación de la niña. Golpeó suavemente la puerta y esperó. La niña dejó de cantar y escuchó como sus pequeños pies corrían para abrir la puerta.
-Sokka! – gritó la niña abrazándolo por la cintura. Sokka la levantó del suelto y la sostuvo mientras besaba su cabeza.
-¿Cómo está mi pequeña maestra tierra?- preguntó mientras volvía a ponerla en el suelo. La niña saltó emocionada e hizo revotar sus rizos apretados alrededor de su rostro.
-Bien, bien, bien- repitió enérgica. Sokka soltó una risa.
-Mis maletas ya están listas. Solo falta que mamá salga del baño. No ha salido todavía- dijo la niña distraída mientras volvía hacia la cama. Sokka levantó una ceja y volvió su mirada hacia el pasillo.
-¿Cuánto tiempo tu mamá ha estado en el baño, Linny?- preguntó Sokka con voz preocupada. La niña se encogió de hombros y se puso a buscar algo debajo de la cama.
Sokka salió de la habitación de la niña y caminó hasta la habitación principal. Estaba oscuro y varios bolsos de viaje estaban al pie de la cama. Entró a la habitación y pudo escuchar el sonido de una arcada desde el baño. Sokka corrió hasta ahí y entró como si fuera el fin del mundo. La puerta golpeó la pared al ser abierta y Sokka se sobresaltó al ver a Toph arrodillada frente al inodoro con su cabello revuelto y con lágrimas en los ojos. El corazón de Sokka se desplomó y se acercó a la mujer. Ella levantó su mano limpiando su boca cuando otra arcada volvía a atacarla. Sokka se arrodilló con ella, mientras le frotaba la espalda y atajaba su cabello para que no callera sobre el vómito. Toph volvió a meter su cabeza en la taza del baño mientras devolvía su desayuno y almuerzo. Sokka se apartó un momento para buscar entre los muebles algo para atar el cabello de ella, al encontrar algo que funcionara, buscó un vaso y lo llenó con agua. Volvió a arrodillarse junto al jefe de policía.
-Toma esto- le dijo con voz suave pasándole el vaso con agua. Toph tomó el vaso sin ninguna palabra y se lo llevó a los labios. Sokka le ató el cabello en una cola de caballo, mientras ella seguía dando pequeños sorbos al agua. Sokka tomó el recipiente de agua que se encontraba a un lado y lo tiró a la taza del baño para que el vómito desapareciera. Volvió a arrodillarse junto a Toph y besó su coronilla.
-Siempre es bueno verte así- le dijo divertido. Ganándose un golpe en las costillas. Toph se apartó de él y suspiró cansada. Las arcadas la habían agotado.
-¿Algo del almuerzo te cayó mal?- volvió a preguntar el concejal mientras la ayudaba a ponerse de pie, Toph lo apartó y se levantó sola. Ella le dio una media sonrisa cansada y negó con la cabeza.
-Lo único que me ha caído mal es tu hijo pateando mis entrañas- dijo la mujer cruzándose de brazos y esperando una respuesta. Sokka parpadeó confundido y volvió su cabeza hacia atrás cuando escuchó a Lin cantando más fuerte en su habitación, cuando su mente pareció reaccionar volvió a mirar a la mujer que seguía esperando una reacción a su declaración. Toph puso los ojos en blanco al no recibir ninguna respuesta.
-¿Acaso no has escuchado lo que dije?- preguntó bruscamente Toph sintiendo como su estómago volvía a ponerse de cabeza y el pequeño latido se volvía uno junto con el de ella.
-¿Estás embarazada?- preguntó con voz sorprendida. El canto de Lin se volvió gritos desafinados y Toph frunció el ceño.
-LIIIN, POR FAVOR, ME DUELE LA CABEZA, BEBÉ- gritó ella acercándose a Sokka, mientras la niña bajaba su tono de voz.
- Es lo que dije, tonto- le dijo con una sonrisa dulce, muy poco característico de ella. Sokka volvió a parpadear y una sonrisa se formó en su rostro. Abrazó a Toph con fuerza y una risa salió de su garganta. Sus manos bajaron al vientre todavía plano de la jefe de policía y se arrodilló frente a ella, acercó su rostro al estómago y lo besó, haciendo cosquillas a la maestra tierra.
-Seré padre- repitió todavía incrédulo sin apartar su rostro del estómago de la mujer. Toph acarició su cabeza, extrañamente dulce y dejó que él disfrutara el momento.
-Siempre has sido un padre, Capitán Boomerang- le dijo Toph y él levantó su mirada para ver a Toph con una sonrisa. Sokka volvió a levantarse y le tomó el rostro besándola. Que ella lo considere padre de Lin y que ahora le de otra hija, era lo mejor que le pudo pasar. La besó con pasión hasta que Toph se apartó de él cuando sintió a Lin entrar a la habitación.
-Mamá, cuando nos iremos al bote. Ya quiero ir- dijo la niña entrando al baño y encontrando a Sokka y a su madre llorando y riendo.
-¿Qué está pasando?-Preguntó la niña asustada. Sokka se acercó a ella y la levantó entre sus brazos.
-Nada, solo parece que tendrás a una personita con quien jugar muy pronto- le dijo el hombre ganándose una mirada severa de Toph, aunque fue dirigida a su hombro. Toph se acercó a ambos y tomó a su hija en brazos.
-Pronto lo sabrás, niña. Ahora vamos por algo que comer . Sokka harás un rico tocino- dijo la mujer con una sonrisa torcida mientras Lin gritaba de felicidad. Sokka sonrió y siguió a ambas.
Una vez que terminaron de comer y Toph pudo ponerse presentable, todos partieron rumbo al puerto donde Katara ya estaría esperando para tomar el bote. Lin corrió entusiasmada cuando vio a Tenzin y a Kya de lejos dejando a Sokka y a su madre atrás.
-¿Cómo se lo diremos a Lin?- preguntó Sokka una vez que Lin se unió a sus sobrinos. Toph frunció los labios y se encogió de hombros.
-Solo le diremos que tendrá un hermanito. No necesita saber todos los detalles. Tú sabes cómo es esto. Nadie puede saber lo nuestro- dijo Toph seria apartando su flequillo con un soplido que a Sokka le recordó a sus años infantiles.
-Lo sé, aunque a Aang y a Katara les dará un ataque- dijo Sokka con voz ronca. Toph sonrió.
-Ya quiero ver eso- dijo ella soltando una risa.
- Tú no puedes- le dijo Sokka burlándose de ella. La bandida ciega hizo volar una pequeña roca hasta su cabeza y sonrió satisfecha al escucharlo gemir de dolor.
- No me digas, Cabeza de Carne- respondió la mujer con una risa y ambos se detuvieron una vez que llegaron a la entrada del puerto y los hijos del avatar vinieron corriendo para abrazarlos.
-Con cuidado niños, tengo un boomerang- dijo Sokka con una sonrisa. Los niños seguían saltando hasta que se unieron a Katara que se encontraba hablando con algunos acólitos.
-Es bueno verte, hermanita
- Ya era hora que llegaran. He estado aquí por una hora- dijo la maestra agua cruzándose de brazos molesta. Toph bufó divertida y se ganó la mirada molesta de la morena.
-Hay una buena explicación por la tardanza- dijo la jefe de policía con una sonrisa socarrona. Katara entrecerró los ojos e hizo un gesto de rendición.
-Ya olvídalo Katara. Ahora tenemos que subir todo esto hasta el muelle y luego al bote. Denme los documentos de los niños, haré todo el rollo de migración – dijo Sokka entrando en su modo estratega y sacando su itinerario y planes. Katara gimió en protesta al verlo sacar el pergamino llamando la atención de la maestra tierra.
-¿Que sucede Sugar Queen?- preguntó mientras le pasaba sus documentos y los de Lin a su amante.
-Sokka trae un pergamino con planes e itinerarios.
-No, por favor. No, otra vez- gimió Toph. Sokka miró a ambas mujeres indignado ganándose la risa de su hermana.
-Ya me lo agradecerán cuando tengamos el viaje perfecto y las vacaciones perfectas- dijo el concejal girando en sus talones cuando tuvo toda la documentación marchando hasta la parte de migración. Su sobrino Bumi lo alcanzó y ambos caminaron juntos mientras gesticulaban algo con las manos.
-Volvemos al paranoico Sokka- dijo Katara con una sonrisa y observó a Kya, Tenzin y a Lin jugar a un lado.
-Katara, necesito contarte algo- dijo Toph con voz seria, llamando la atención de la morena. Katara asintió al ver la seriedad del asunto. Les pidió a los acólitos que la acompañaban que cuidara de los niños y se acercó a Toph que ya se había alejado de los oídos no deseados.
-¿Que sucede Toph? Me estás asustando- le preguntó mientras vio a los lejos como Sokka y Bumi seguían formados en la cabina de migración.
-Estoy embarazada- soltó sin más la maestra tierra. Katara pareció no reaccionar por un segundo hasta que un "OH" salió de su boca.
-¿Me escuchaste? ¿Es hereditario esto de parecer idiotas al enterarse de algo importante? Espero que no- comentó Toph con diversión. Katara reaccionó al oír lo último y una sonrisa se expandió por su rostro.
-¡OH por los Espiritus! Sokka y tú serán padres- dijo en voz baja tapando su boca con una mano para no gritar. Toph sintió la felicidad emanar de su amiga y sonrió aliviada.
-¿Sokka ya lo sabe? ¿Es por eso que tardaron?- preguntó Katara abrazando a su amiga.
-Tú misma has respondido todo- rió la mujer y respondió el abrazo. Al separarse Katara miró feliz a su hermano que seguía hablando con el funcionario de migración.
-Es un sueño hecho realidad para Sokka. Aunque Lin ya es como su hija, pero entiendes a lo que me refiero
-Lo entiendo. Ahora solo necesito saber cómo inventar a todo el mundo y a mi propia hija que el bebé no es de Sokka- dijo Toph con un suspiro y la sonrisa de Katara desapareció. Puso una mano en el hombro de su amiga y le dio un apretón de compresión.
-Ya se nos ocurrirá algo. Ahora tenemos 3 meses para pasarlo genial
-En un bote por 3 semanas y en la nieve. Ya me muero de ganas- dijo sarcástica Toph y Katara rió. Ambas volvieron junto a sus hijos que seguían demostrando su flexión haciendo gritar a uno que otro transeúnte.
-Basta con eso, niños - amonestó Katara para luego agradecer a los acólitos por el cuidado.
Sokka y Bumi volvieron con los documentos y los boletos ya sellados.
-Hora de irnos- gritó Sokka con alegría y los niños gritaron de felicidad. Katara corrió tras ellos junto con los un par de acólitos para evitar algún accidente.
Sokka tomó las maletas con ayuda de los demás acólitos y caminaron por el puerto. Toph enganchó su brazo con el de Sokka ya que la madera no la dejaba ver con su sentido sísmico.
-Creo que las vacaciones ya comienzan a apestar- dijo Toph con un gruñido al sentirse totalmente ciega. Sokka rió y evitó besarla ya que había mucha gente.
-Te divertirás, ya lo verás- le prometió y ella bufó.
Una vez que llegaron al muelle donde el bote les esperaba, los niños se volvieron locos. Katara trató de tranquilizarlos y Toph se sintió mareada. Sokka subió con ayuda de los acólitos las maletas y se aseguró que todo esté en orden. Revisó 5 veces los camarotes de cada uno de ellos y habló con el capitán para saber qué novedades había. Una vez que estuvo satisfecho de la seguridad y que todo estaba listo, por fin pudieron embarcar. Lin y Tenzin subieron tomados de las manos junto con Kya y Bumi que peleaban por quien dormiría en el suelo. Katara ayudó a Toph a subir al bote y pidió un té para los mareos apenas estuvieron a bordo. Aunque el bote era de metal y eso ayudaba a que su "visión" no sea tan borrosa.
El día parecía perfecto y el viento soplaba suavemente. Katara se sintió en su elemento y sonrió. Bajó nuevamente del barco para darles las últimas indicaciones a los acólitos y despedirse de ellos. Una vez que todos estuvieron a bordo partieron rumbo al Polo Sur, con escala a Isla Kyoshi había dicho Sokka una vez que todos se acomodaron. Cuando los niños salieron a jugar en la cubierta, Katara felicitó a su hermano por las buenas noticias y ambos lloraron de felicidad. Toph que estaba con ellos en la habitación no pudo evitar derramar algunas lágrimas también. Sentirse unida y aceptada a una familia que nunca pensó tener era lo mejor que le había pasado. Odiaba admitirlo y sentirse sentimental, pero se alegraba de venir a este viaje y alejarse de los problemas de Ciudad República.
-Van a ser las mejores vacaciones- volvió a decir Sokka mientras se sentaba en las tumbonas con Toph y su hermana en la cubierta viendo como Ciudad República iba desapareciendo en la distancia.
-Las mejores- susurró Toph mientras escuchaba a los niños jugar y divertirse. Katara estuvo de acuerdo con una sonrisa. El atardecer se dibujaba en el cielo con sus mágicos colores y Ciudad República parecía resplandecer en él. Todo parecía perfecto.
