CHAPTER 2: ''COMPORTAMIENTOS Y MIS SUEÑOS''
'' No pienses en cosas que no son, simplemente es un raro sentimiento; es un tontería '' pensó Fate.
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Había quedado en ir a casa de Fate-chan para continuar con la maqueta pero eso sucedería después de ver el partido de Fate-chan, siendo sincera no era la primera vez que iba apoyar al equipo de la escuela pero nunca me gustó que se dieran cuenta de mi presencia porque sino iban a empezar a querer que me sentara con algún chico y no es lo mío.
Cuando llegué al campo de baloncesto había mucha gente tanto de la otra escuela como el de nuestra escuela pero claro, más era de nosotros, las jugadoras estaban empezando a salir mientras algunas personas gritaban en forma de apoyo y ahí estaba el comentarista anunciando el nombre de Fate-chan, miré a la rubia con una cálida sonrisa pero esta sonrisa se esfumó cuando escuché una voz-
— Nanoha —comentó en tono alegre. Giré a ver de quién se trataba, era Chrono el mejor amigo de Yuuno-kun.
— Chrono...-kun, hola —saludé.
— ¿Qué haces aquí? Pensaba te fuiste —comentó, en eso me intentó invitar unos nachos que traía en una cajita. Negué con una sonrisa.
— Vine apoyar al equipo de la escuela ¿no puedo? —con esa respuesta miré al frente, entonces escuché a unas locas gritando: '' ¡Faaate, eres tan hermosa, tú puedes ganar capitana! '' o '' Te quiero comer rubia preciosa '' ¡y pensar que son mujeres la que los hacen! pero no, ese momento que escuché cosas así sentí un fastidio en mi pecho como ¿rabia? Puede ser mi imaginación.
— Yuuno tuvo que quedarse en la biblioteca de turno, si hubiera sabido que estabas acá ni siquiera se quedaba ahí —ese comentario no me gustó; todos saben que Yuuno-kun estaba enamorado de mí y que muchas veces intentó salir conmigo, también él muchas veces molesta a Fate-chan para hacerla sentir mal.
— Es mejor que no haya venido porque... no sé, no quiero perderme este partido —con eso último decidí empezar a mirar el juego porque el silbido se hizo escuchar, ahí estaba Fate-chan corriendo con su equipo de arriba a abajo. Los puntos eran para nuestro equipo, eso significaba una cosa: se están esforzando para ganar el partido. Emocionada por ella empecé a gritar en cada canasta que hacían.
Antes que el partido termine preferí retirarme al salón de música para recoger los materiales y la maqueta que esperaban por nosotras, una vez dentro empecé arreglar en una bolsa todos los materiales restantes y sujeté la maqueta pero me sobresalté cuando escuché que la puerta se cerraba con fuerza.
¡Dixs mío! Miré de quién se trataba y era Fate-chan, estaba sudada pero aún así se veía bien.
— Déjame ayudarte —dijo, su voz era seca y no entendía por qué, confundida le entregué la maqueta. Salimos del salón en sumo silencio, ella se notaba molesta y el silencio no era para nada parecido al de la otra vez; en el camino me decidí a empezar el habla.
— Fate-chan... ¿qué te sucede? Deberías estar feliz, ganaron ¿no? —pregunté con suma curiosidad, mi vista se fijó en ella mientras caminábamos. Ella se giró a verme un momento para girar hacia el frente de nuevo su mirada pero me respondió.
— Estabas con Chrono —comentó— no me gustó verte con él...
¿No le gustó? ¿por qué lo dice? ¿por ser el amigo del chico que más detesta?
— No quise estar con él —respondí. Le estaba dando una explicación sin entender por qué— él llegó a mi. Seguro me vio sola y me quiso acompañar pero no le presté atención.
— Hablaban muy amigables...
¿Está celosa? No, seguro es una estúpida idea.
— No es mi amigo, es mi compañero de salón. Tú eres mi amiga sino no hubiera aceptado ir a tu casa —confesé. Ella se detuvo y mi miró con sorpresa— sí Fate-chan —me detuve para continuar mi vista en ella.
— Qué bueno... —respondió en casi un susurro pero logré escucharlo, ella continuó su rumbo por lo tanto yo también.
Después de varios minutos caminando llegamos a su casa, su casa se veía que era de dinero y eso no me lo esperaba, ella abrió la puerta con sus llaves y entonces ingresamos. De la cocina salió una señora, se veía bien, joven pero no creo que lo sea ¿será su hermana?
— Hija, regresaste —dijo, no, ni su hermana... era su madre pero wao, era linda aun que no se parecía mucho a Fate-chan.
— Sí mamá —sonrió, fue hacia ella y le dio un abrazo, sonreí al ver aquella escena. La señora giró a verme con curiosidad.
— ¿Ella es tu amiga que invitaste? —preguntó.
— Sí...
— Pensé iba a ser Hayate, Arisa y Suzuka... —ella se estaba acercando a mí mientras hablaba— pero, eres bienvenida ¿cómo te llamas? —se detuvo frente mío. Su sonrisa era cálida como la de Fate-chan, me ofreció algo de beber y acepté pero Fate-chan le indicó que si podía llevarlo a la habitación que teníamos que continuar con el trabajo de la maqueta y ella simplemente aceptó.
Subimos unas escaleras, pasamos por unos pasillos pero el lugar tenía tres habitaciones cosa que me sorprendía porque son dos quizá uno es para las visitas pero no quise preguntar. Ingresé por primera vez a la habitación de la rubia deportiva de la escuela. Era amplio, ordenado y así dejó la maqueta en su escritorio.
— Yo... ¿puedes esperarme? —preguntó algo avergonzada, me estaba observando. Ladeé mi cabeza con curiosidad y sonreí.
— Sí, por supuesto —respondí.
— Gracias —dicho eso se acercó a su clóset y sacó unas ropas, ¡entendí! se iba a ir a dar un baño.
Luego de al menos quince minutos ella salió con un mejor olor, me encontraba sentada en la cama de Fate-chan ella se quedó parada mirándome, eso me puso nerviosa y empecé a mirar a los lados pero la madre de ella tocó la puerta e ingresó con una bandeja y dos bebidas en él; lo puso en el escritorio a un costado de la maqueta avisando que más en un rato la cena estaría lista.
Fate-chan empezó a acercarse a mi una vez que la puerta estuvo cerrada, mi corazón latía más y más cada vez por los mismos nervios. Se sentó a un costado...
— ¿Qué sucede? ¿tienes fiebre? Estás roja —comentó colocando su mano en mi frente, ¿estaba roja? maldición, estaba que me mostraba sin querer pero ¿por qué estoy así? Su mano es cálida.
— Yo.. nyahaha —me paré de golpe— tenemos que continuar en la maqueta ¿lo hacemos? —no sabía que decir.
Ella alzó una de sus cejas confundida por mi comportamiento y rió, se colocó de pie, entrecerró sus ojos y volvió a acercarse a mi y sostuvo esta vez mis manos acercándome contra la pared, cuando mi espalda tocó la fría pared pasé saliva porque me estaba poniendo roja y esto no podría ocultarlo ¿qué piensas hacer Fate-chan?
— ¿Por qué estás nerviosa, Nanoha? —susurró de una manera algo, extraña, no sé, ¿seductiva? Sentí una electricidad pasar por mi cuerpo, suspiré levemente.
— N...no lo estoy... sólo —murmuré— deberíamos... empezar con el trabajo...
Ella rió un poco para terminar soltándome e ir a la maqueta, entrecerré mis ojos, parecía que le divertía jugar conmigo así pero no me dejaría. Tomé un poco de aire y valor, me acerqué a ella para girarla, ella sorprendida puse mis manos en su pecho empezando a empujarla a su cama y la tiré terminando que se acostara y así de simple me puse en su encima. Ella se sorprendió demasiado.
— No es bonito que juegues conmigo así Fate-chan —empecé a acercar mi rostro al de ella. '' Me la pagarás Fate-chan '' pensé. Ella estaba con la respiración un poco agitada, nerviosa por lo visto, algo sonrojada por lo que yo estaba haciendo pero me detuve cerca de su rostro, observé sus orbes carmesí. Eran lindos e únicos.
— Na...Nanoha —susurró. Sonreí y simplemente levanté de su encima rápidamente, estaba nerviosa sí pero no se lo mostraría, lo que acabo de hacer es realmente una locura. Suspiré.
Fate-chan se colocó de pie seguido para ir a la maqueta nuevamente, en silencio ahora empezamos a trabajar. Sin siquiera saber qué hora era una llamada entró.
Era mi padre.
- ¿Dónde estás Nanoha, no viste la hora?
- Papá... yo... estoy haciendo mi trabajo... no me di cuenta de la hora —respondí.
- Señorita, necesito que vengas ya.
- S...sí
Miré a Fate-chan, ella me hacia señas con la mano que terminé entendiendo que me quedara a dormir pero era una cosa que no podía, peor con lo que pasó hace unas horas y que su madre nos haga cenar.
— Me tengo que ir —le dije. Suspiré leve.
— Entonces deja que mi madre me preste el auto para llevarte —dijo mirando el reloj de su habitación, realmente era tarde, las 23:00hrs. La miré sorprendida, no sabía que Fate-chan manejara.
— Sí... claro, sí —respondí para luego acercarme a mi bolso, tomarlo y mirar la maqueta. La maqueta estaba casi en un 99% terminada y todo gracias a Fate-chan con su ayuda, bajé, todo estaba silencioso con algunas lámparas prendidas para poder ver a dónde uno va. Una vez abajo Fate-chan salió de una habitación que parecía un salón de estudio, con llaves en una mano tomó mi mano con la otra para llevarme a la cochera, el carro de su madre era un Mercedes Benz AMG GT4 color gris. Ingresé en el copiloto ya que abrió el seguro de las puertas, me puse el cinturón seguido Fate-chan ingresó haciendo lo mismo que yo pero luego prendió el vehículo esperando que las puertas de la cochera se abrieran; una vez todo listo empezamos el viaje a mi hogar, aún si era cerca a estas horas es peligroso que vayamos caminando solas por lo que prefirió llevarme en auto. Una vez fuera de mi casa la miré para relajarme un poco, giré a mirar a la rubia que tenía al lado ella me miró.
— Entonces ¿nos vemos? —preguntó.
— Sí... —respondí, noté que una luz de la casa se prendió por lo que intenté apresurarme. Me quité el cinturón, fugazmente le di un beso en la mejilla a Fate-chan para bajar e ir rápido a la puerta, en eso mi padre abrió la puerta para mirar quién era la persona del auto. Noté que Fate-chan prefirió irse de una vez antes de que mi padre la agarre cosa que me causó gracia.
Ingresé a mi hogar y ahí estaba mi padre observándome con los brazos cruzados.
— ¿Crees que estas son horas de llegar? —preguntó furioso.
— Papá, estuve haciendo mi trabajo —respondí con sinceridad— no hice nada malo —''O sí'' pensé.
— No importa, pero estas no son horas de llegar y bien sabes eso —continuó— además, ¿quién era el chico del auto? —preguntó de nuevo.
¿Chico?
— ¡No era un chico papá! —exclamé, mi padre me estaba haciendo molestar.
— Mou, Shiro, cariño no regañes a la niña —era mi madre acercándose a mi padre para abrazarlo por el cuello— te está diciendo que estaba haciendo un trabajo, y si lo hace con un chico puede que sea su novio , no tiene nada de malo.
¿Novio? Me sonrojé al escuchar eso pero no, no era así, ¡era Fate-chan, mi compañera de aula, mi amiga... con quien me hago bromas algo pasadas!
— Mamá, papá ¡no es ningún novio ni chico! Es mi amiga nada más me vino a dejar porque era tarde —con eso último suspiré pesado.
— No te amargues cariño, es normal la negación cuando uno está enamorada —respondió mi madre, ¿qué sucede aquí? Sin más decidí retirarme, ir a darme una ducha para poder luego descansar.
Cuando quedé profundamente dormida...
Nanoha... Nanoha...
- ¿Fate-chan?
Sí...
- ¿No estás en tu casa? Pero, yo estoy en mi habitación -su risa se hizo presente.
Ven
- ¿Yo?
Sí, tú
- No entiendo nada.
No necesitas, Nanoha, estaré contigo siempre hm -sus manos sostenieron las mías para entrelazar nuestros dedos.
- Fa..Fate-chan ¿qué haces? -estaba sonrojada observando lo que hacía, ¿qué sucede aquí? ¿por qué?
Nanoha, yo...
Me desperté de golpe con el corazón agitado, ¿qué hora es? Agarré mi teléfono que estaba en mi mesa de noche para mirar la hora y eran las 03:45hrs suspiré porque me estaba dando cuenta que era un sueño. No entiendo, ¿por qué Fate-chan está en mi sueño? Me recosté nuevamente tratando de tranquilizarme, Fate-chan, ¿qué sucede? ¿por qué me siento así? ¿por qué sueño contigo cosas así? Tan sólo te conozco poco pero te he visto todo el tiempo.
Cerré mis ojos para descansar nuevamente.
Espero no soñar...
Mi alarma sonó, era Sábado y podía descansar hasta tarde pero no lo hice. Empecé desde temprano a ordenar mi habitación, asear este y ordenar mi ropa, me puse a ver vídeos musicales para poder distraerme y sin imaginarlo mi madre ingresó a mi habitación.
— Nanoha, buenos días —saludó sonriente.
— Buenos días mamá —sonreí para colocarme de pie.
— Ayer llegaste un poco tarde ¿no? —preguntó, ¿continuaremos?
— Hm —asentí— realmente no me di cuenta la hora mamá, estaba entretenida con mi trabajo que hasta a mi compañera se le olvidó el tiempo
— ¿Estás enamorada, mi amor? —me sorprendí a su pregunta, pero negué.
— No mamá pero no negaré que hay muchos chicos en la escuela que me pretenden —confesé para suspirar pesado.
— Entiendo, pero, sabes que si necesitas algún consejo o algo puedes contar conmigo
Asentí sonriente.
— Lo sé mamá —me acerqué a ella y la abracé— pero no me gusta nadie mamá —''Creo'' pensé.
— Ella parece buena amiga, se preocupó por dejarte en casa —respondió mientras me abrazaba, me sorprendí otra vez pero era cierto, Fate-chan se preocupa.
— Sí, de hecho me quiso invitar a dormir en su casa pero lo rechacé —comenté, mi madre se separó y me dejó un beso en la frente.
— Entiendo, bueno mi amor, en un rato el desayuno está listo así que no demores en bajar ¿de acuerdo?
— ¡Sí mamá! —dije mientras veía como se iba.
Mi familia es la mejor, los amo: mi padre aun que sea algo protector conmigo por ser la menor de tres me cuidan más, mi madre es un amor de persona y mis hermanos aun que estudian y practican mucho son los mejores.
Me pregunto si Fate-chan debe tener alguna hermana o hermano, no he visto a nadie más que Precia-san y Fate-chan.
¿Si le pregunto se enojaría?
Fate-chan.
