Buenos días, tardes o noches, en mi caso es de mañana y bastante temprano. Hoy vengo no con uno, ¡sino dos capítulos nuevos! Los escribí secuencialmente, pero sí me tomé un descanso entre capítulos, igual eso no importa, gajes del oficio.
Espero que les guste mucho y ya saben, comentar es gratuito, pero está a su decisión, yo voy a seguir compartiendo mi trabajo mientras me sea posible.
Sin más, ¡vamos a ello!
Nosotros y ellos
Parte 9: Junta directiva
Era un lugar oscuro y vacío, él estaba atado, amordazado, sudando y tratando de liberarse de la silla en la que estaba atado, encadenado más bien, y estaba tan tenso, que su cuerpo ya tenía marcas rojas por las cadenas algo oxidadas, sin embargo, solo podía quejarse en voz baja porque su voz no salía, así como imaginarse en qué tipo de lugar se encontraba, puesto que tenía cubierta la cara.
De pronto, escuchó un ruido que le hizo ahogar un grito, parecía que algo había caído fuertemente en una mesa, luego escuchó otros sonidos, como cuando se quita un cerrojo, también una respiración agitada; una además de la suya.
Había alguien más ahí además de él, y esta persona se puso unos guantes blancos como los que usan los médicos, empezó a escoger sus herramientas a ciegas, escogió tres, y después encendió un foco, observó al hombre atado, con solo su ropa interior puesta, encadenado, a su merced…
Pero esto no le agradaba del todo, necesitaba sonido, ruido, incluso música estaría bien, pero no podía llamar tanto la atención, así que le descubrió la cabeza para ver sus ojos azules implorando piedad.
—Te diré que es lo que va a pasar, pero primero… Déjame quitarte esto, ¡ah! Pero no se vale gritar... —dijo con una voz animada y una sonrisa, su víctima tembló—. Tienes razón, está bien, el primer grito es gratis, ya que es inevitable, pero después quiero que hablemos… Solos tú y yo, no Friends, no girlfriends and boyfriends, not even God… Just Us (Sin amigos, sin novias ni novios, ni siquiera Dios… Solo nosotros).
Le retiró la mordaza y el hombre gritó por ayuda; eso cubría su primer grito, pero luego cuando gritó por piedad, recibió una patada en sus genitales que le hizo gritar ahogadamente y después se quejó en voz baja.
—Te dije que era el primero era gratis, así que ahora vamos a hablar —dijo más animada y le dio la espalda para ver todo lo que había dejado en el portafolio plateado—. Oh, my bad… (Oh, mi error) Parece que tuviste algo de suerte, aunque no demasiada, estoy segura que vamos a disfrutar de esta… conversación.
—P-Por favor… T-Ten p-pi-piedad…
—La piedad es para los creyentes, y Dios no está con nosotros —explicó con una sonrisa amplia y sus pupilas se movieron de un lado a otro como si fueran bolas locas, finalmente tomó algo y se giró para mostrarle un encendedor.
—¿Q-Qué… v-vas a-a hacerme…?
—Te lo explicaré, solamente quiero hablar, ¡solo una conversación! —Pidió con cierta desesperación y encendió la flama del encendedor—. ¿Entiendes? Oh, yo sé que lo entiendes, pero… Lamentablemente, no nos conocemos.
—¡E-Espera, te diré todo! P-Por favor, solo… ¡No me lastimes!
—Yo sé que sí, pero aún no. Esto es lo que va a pasar. Primero, no podré confiar en ti. —Apagó el encendedor y lo guardó, para tomar un pequeño martillo con una sonrisa—. Pero cuando pasemos a esto, tendremos una relación como de… hermanos.
El hombre observó los ojos de esta persona, si es que lo era, porque la verdad dudaba si se trataba de un humano, dudaba si tenía sentimientos, si tenía idea de lo que estaba planteando.
—Pero incluso los hermanos se mienten, no es suficiente, por eso… —Luego tomó taladro eléctrico que funcionaba a base de baterías, lo encendió y el hombre cerró los ojos con fuerza y empezó a sollozar—. Para cuando lleguemos a esto… Entonces voy a creerme todo lo que me digas.
Su corazón palpitó de forma enloquecida por la emoción, la adrenalina, el miedo… por la sed de ser un depredador, un perro persiguiendo un hueso, presa de las pesadillas y del demonio llamado… realidad.
Retiró el cigarro de su boca y sopló para dejar salir todo ese humo tóxico de su cuerpo, sus labios estaban más secos de lo normal, y eso que tenían labial de color rojo en ellos; al parecer el tabaco no solo secaba la garganta.
Sus ojos azules brillaban con un punto rojizo en medio, como si tuviera odio, como si viera a un láser directamente, pero nada de eso, simplemente estaba mirándose a sí misma, a través del vidrio de las grandes ventanas, con una vista a otros bonitos edificios de Reino Unido.
—Irele-san, disculpe mi intromisión, pero la reunión está por empezar.
Un hombre vestido formalmente de negro entró a la sala, la mujer solo giró para verlo con sus ojos azules, sin ningún interés en particular.
—Le pido que por favor me acompañe al piso 20, por favor. —Ella sonrió levemente y dejó su asiento para acompañar al hombre, quien le miró algo confundido—. ¿Se encuentra bien? ¿Está cansada por el viaje?
—Estoy bien —respondió tranquilamente—. Solo le advierto, no sea tan amable; no a todos nos agradan personas así.
—¿Uh?
Irele se adelantó al ascensor, el hombre se mostró confundido, pero le alcanzó al caminar un poco más rápido.
Industrias DEM, edificio cede del Reino Unido, en el piso 20, sala de conferencias, donde se realizaba una junta directiva; todos los puestos más importantes en DEM se encontraban reunidos aquí, sentados en una mesa ovalada enorme, todos los presentes bien trajeados y formales.
Se mantuvieron por varios minutos, ojeando los reportes frente a ellos, cosas que habían sucedido hace no mucho tiempo, así que ahora, era el momento del debate.
—No solo el director ejecutivo de Industrias DEM, Isaac Wescott, se aprovechó de su autoridad sin razón, también hizo que la rama japonesa de DEM y las famosas instalaciones establecidas en ese lugar quedaran parcialmente destruidas.
Y es así comenzaron las acusaciones y terminando de explicar cómo hechiceras resultaron heridas, los gastos económicos que superaban los millones de libras y dejando a Wescott como un completo idiota que abusó de su poder en esta empresa.
—¿¡En qué diablos estaba pensando, señor Wescott?! —El hombre azotó los documentos sobre la mesa con mucha rudeza, su voz también fue soberbia.
Este hombre era de mediana edad, aunque era el más joven de todos, parece que el estrés y los problemas del diario le habían quitado sus mejores años, así que no parecía tan joven, usaba gafas y estaba seriamente molesto con Isaac Wescott, quien aún acusado y culpable de todo, se mantenía muy tranquilo en esta situación.
—No entiendo la intención de su pregunta, Murdoch.
—¡Por favor, no se haga el ridículo! ¡Usted causó esto y tiene que responder por estos problemas!
—No hay ningún problema. Hubo una cosecha importante.
—¿Cuál…? —Ante la pregunta, Wescott sonrió.
—Hemos invertido con éxito a Princess. —Esa declaración causó impresión en todos los presentes, pero lamentablemente, no era suficiente para Murdoch.
—¡No venga con eso! ¿¡Qué tiene el espíritu?! ¿¡Cómo van a salvar el dilema de nuestra empresa esos espíritus de los que tanto habla?! ¡Usted está obsesionado, señor Wescott! —gritó con mucha ira y azotó la mesa de nuevo, esta vez con sus manos—. ¡No tenemos tiempo para sus malditos juegos ni para su satisfacción! ¡Tenemos problemas serios y usted se está convirtiendo en un problema!
Las acusaciones fueron duras, pero Wescott no pareció inmutarse y cuando Murdoch lanzó la iniciativa de destituir al hombre de cabello pálido y ojos negros, la petición fue aceptada y se le pidió al presidente Russell que llevara a cabo la votación.
Wescott no se mostró sorprendido cuando más de la mitad de los ejecutivos presentes alzaron la mano, votando a favor de su destitución, sin embargo, al ver la sonrisa de Murdoch, el hombre cerró los ojos, como si estuviera satisfecho de la situación.
Entonces, el presidente Russell, un hombre anciano, sentado al lado de Wescott, habló por fin para dar a conocer el veredicto.
—Debido a que el número de manos levantadas es cero, la solicitud de la destitución del director Wescott queda anulada.
—¿Qué acaba de decir?
Murdoch miró con irritación al anciano directivo, luego miró a Wescott, quien sonrió tranquilamente, entonces hizo unas conexiones en su mente y se acercó al director.
—No es momento de bromas, señor Russel, tenga orgullo como presidente de esta junta, aunque esté dejándose manipular por el señor Wescott, ¡no puede negar lo que está viendo con sus propios ojos!
—Perhaps it doesn't have balls anymore (Tal vez ya no tiene bolas) —dijo en perfecto inglés, una mujer que entró por la puerta sin hacer ruido y venía con la mano alzada, mirando fijamente a Wescott—. Oh, my bad… Lo siento. Aquí todos están hablando japonés, en una tierra de ingleses, que extraño.
—¿Quién eres tú? —preguntó Wescott al clavarle la mirada a la mujer, de hecho, ahora todos le estaban mirando, excepto Murdoch—. Estás interrumpiendo una junta muy importante.
La mujer tenía cabello rubio largo que le llegaba a media espalda, era de un tono brillante y muy vivo, pero también era muy ondulado, sus ojos eran azules brillantes, tenía labial roja que hacía resaltar su gran boca, unas cejas delgadas y largas, y su piel era muy blanca, como quien no ha visto la luz del sol en muchos meses.
Usaba un abrigo de color negro que le llegaba hasta las rodillas, pantalón oscuro pegado a la piel, botas oscuras, guantes negros de tela que llevaban encima unas pulseras de oro, también usaba aretes sencillos con piedras rojas incrustadas.
—Irele Campbell —respondió con una pequeña sonrisa, sin quitarle la vista a Wescott, lo miraba directamente a sus ojos—. Ya que todos fueron muy amables, solamente tengo una pregunta… ¿Se necesita permiso para matar aquí, caballeros?
Ante su declaración, todos los presentes se tensaron y la quedaron mirando, pero Murdoch no se inmutó, solo que estaba con la cabeza agachada.
—Señor Wescott, usted sufrió dos perdidas en estos últimos meses, perdidas que nos costarán millones, sé reconocer un patrón destructivo cuando lo veo, por eso el motivo de esta junta —explicó Murdoch y esta vez, todos le pusieron atención sin que estuviera gritando—. Y fue por un espíritu llamado "Battery" que asaltó las instalaciones sin motivos aparentes, un espíritu con el objetivo de destruir ese edificio en particular, un espíritu que asesinó a hechiceras y condenó a la ciudad Tenguu, donde estaban dichas bases de DEM. No mentía, en verdad lo pienso, usted está corrompiendo esta empresa, usted es un problema, así que pedir algo más de protección es… algo totalmente comprensible, como usted entenderá.
Tanto los ejecutivos como el presidente no entendían del todo la situación, las cosas estaban demasiado tensas, sin embargo, quienes sí entendían todo eran Murdoch y Wescott, pero este último estaba más interesado en esa mujer, algo le decía que su presencia no era nada buena y de todas sus preguntas, decidió hacer solo una.
—¿De dónde saliste? —preguntó Wescott al levantarse de su asiento, la mujer siguió mirándole a los ojos sin parpadear, sonrió levemente, como si estuviera viendo a un amigo.
—Del mismo lugar de donde conseguiste esos ojos… Señor Wescott.
Momentos después, la sala de juntas se pintó de rojo y se llenó de gritos de dolor, gritos que despertaron sensaciones y dispararon recuerdos en Irele, quien tenía un cuchillo láser a centímetros del cuello de Isaac, mirándole fijamente a los ojos, sin pestañear, pero ya que estaba detenida, giró sus ojos a la derecha para ver a Ellen Mira Mathers, luchando por proteger a su señor.
Las manos de ambas temblaban, sus cuchillas se encontraban interceptadas entre sí y Wescott tomó algo de aire, era una situación muy intensa, pero por alguna razón, las pupilas de Irele observaron a Ellen como si se tratase de un fenómeno, sus ojos no podían mantenerse quietos.
—Aléjate si quieres vivir. —Amenazó Ellen al fruncir el ceño, pero su rival sonrió.
—¿Y qué pasa si quiero morir? —respondió irónicamente.
—Entonces, te haré el favor.
Después de eso, Wescott fue testigo de una pelea muy veloz entre ambas, sus ataques no daban el blanco, pero estaban causando destrozos por todos lados y más directivos sufrieron de las consecuencias.
Murdoch también observaba, tenía fe en Irele, no porque estuviera dispuesta a ayudarlo, ya que su brazo terminó siendo cortado limpiamente sin que nadie le defendiera, confiaba en su brutalidad como arma, no como una persona.
Ella no podía ser una persona, alguien con su historial no podía tratarse de una persona, tampoco de un animal, era mucho peor; alguien corrompida, pero con unas habilidades que iban a la par de la mejor hechicera del mundo.
¿Dónde podía conseguirse una persona tan fuerte como Ellen Mira Mathers, el as de toda la DEM, la mejor hechicera del mundo?
Ellen era despiadada y muy fuerte, pero ella era solamente eso… tenía planes, objetivos, metas por alcanzar, tenía una persona por la cual morir. Por estas razones, era tan fuerte y valiente.
Sin embargo, decir que era la más fuerte del mundo, así como así, resultaba algo… muy chocante. El "mundo" no era solamente el continente de Eurasia, a veces se podían encontrar diamantes oscuros, en bruto, de los lugares más sucios e inhóspitos del mundo.
Donde habita la oscuridad, también hay vida.
Ellen Mira Mathers no era una hija de la oscuridad, no se había formado en un lugar sombrío y falto de moral total, donde las palabras "correcto" y "Dios" ni siquiera existían.
—¡Tsk! —Irele fue perforada en el estómago, Ellen sonrió con orgullo al insertarlo aún más por sus entrañas, pero lo que esperaba escuchar, no salió de la boca de su rival de ninguna manera.
Alzó la cabeza para ver que los ojos azules de esta mujer tenían un punto rojo brillante en el centro, así como sonrió mostrando los dientes llenos de sangre que por fin podía escapar, pero ella se relamió los labios, como si estuviera por saborear un manjar.
Aprovechando la confusión de Ellen, le perforó el estómago y ella sí gritó de dolor, pero la acuchilleó más veces y la tomó del cuello duramente, evitándole gritar más, la lanzó con dirección a Wescott, pero el cuerpo de la hechicera se deslizó por la mesa ovalada hasta llegar cerca de donde el hombre de ojos oscuros seguía sentado, observando todo anonadado, el cuerpo de Ellen dejó un rastro de su propia sangre.
—M-Maldición… —Ellen se quejó e intentó detener el flujo con sus manos, manchándose de sangre por completo, sus piernas temblaban por el dolor, mientras que Irele le miraba con pena, el brillo en sus ojos desapareció—. Ike…
—Ellen, descansa. Creo que todo ya ha terminado.
—¿Q-Qué…? Ike, ella es peligrosa, no te muevas…
—No, en serio te lo digo, esto ya se terminó. —Wescott hablaba mientras miraba a Irele con un rostro plagado de decepción, escurriendo la sangre de su estómago como si nada, manchando toda su ropa inferior—. Tú… Irele Campbell, derrotaste a Ellen y aunque creo que vienes con Murdoch, dejaste que se le lastimara, ahora estoy completamente desprotegido, sin embargo, no atacas… ¿Qué es lo que quieres en realidad?
Irele miró los ojos de Wescott nuevamente, sin embargo, el hombre no pudo sentir el instinto asesino y la sed de sangre en sus ojos como cuando estaba peleando con Ellen, era como si un perro rabioso hubiera muerto de repente y con eso, todo hubiera acabado.
—No lo sé… —respondió decepcionada—. Ya no eres interesante, señor Wescott… Y tu amiga no me resulta… "encantadora" como en un principio.
—Intentaste matarme, Irele Campbell. ¿No era ese tu objetivo?
—No, aunque eso es lo que me pidieron —explicó con tono vacío y soltó su arma al suelo—. Quería saber qué es lo que pasaría cuando te atacara, y no fue… ninguna decepción, quería sentirlo… Pero desde que sentí la sangre de Ellen en mis manos… Dejó de ser interesante y se volvió… Una peste.
Wescott se mostró algo confundido, por un momento pensó que entendería a esta mujer, sobre todo cuando le dijo aquello de sus ojos, ahora entendía a qué se refería, porque solamente veía a una persona oscura, totalmente ennegrecida; no era como él, Wescott tenía planes, objetivos, muchas cosas que quería obtener, pero esta mujer…
Perseguía algo sin pensar qué diablos hacer una vez que lo obtuviera, como ahora, y no estaba jugando, porque en todo caso sería estúpido venir aquí armada y lista para pelear, esto no era una broma ni la intención era asustar, esta mujer… era como un perro persiguiendo autos; sin saber qué hará cuando logre alcanzarlos.
—Entiendo… Entonces, ¿qué tal si te muestro algo interesante, Irele? Algo que Murdoch no podría ofrecerte.
—¿Algo interesante? —preguntó con algo de interés y caminó hacia Wescott, pero Ellen logró incorporarse y ponerse frente a su jefe, Irele ni siquiera le tomó importancia, pero se detuvo.
—Ike…
—No, Ellen, detente. Todo está bien, de hecho, caballeros, espero que puedan llegar a tiempo a la enfermería, hay realizadores médicos que podrían curarlos si lo conectan de inmediato —dijo al tomar uno de los brazos cercanos, el cual era de Murdoch y se lo lanzó como si fuera un hueso—. Volverá a la normalidad en unos días, todos ustedes cargaran con el futuro de DEM, ¿no creen que es ridículo que deban perder el brazo por algo como esto?
—¡B-Bastardo!
—No se preocupen, Murdoch y compañía —dijo con una pequeña sonrisa—. Cuando termine con mis juegos y satisfacción, voy a darles mi empresa a todos ustedes, y eso será muy pronto. Por otro lado, Irele, ¿podemos hablar en privado?
La mujer le quedó viendo, nuevamente sin pestañear, pero lo único que hizo fue caminar hacia las puertas.
—¡C-Campbell! —gritó Murdoch desde el suelo—. ¡Campbell, no escuches a Wescott! ¡¿Ya te olvidaste de que hoyo te saqué?! ¡Te pagué bien por un solo trabajo que no cumpliste! ¡Campbell! ¿¡Me estás escuchando!?
—Yes, sir… —susurró y metió la mano en su abrigo, en uno de los bolsillos de adentro, después se giró para darle un balazo con su pistola que le voló la tapa de los sesos al hombre, hasta Ellen se quedó estupefacta al ver eso—. Señor Wescott, le pido no me decepcione con su propuesta… Porque entonces tendremos una "conversación" nada amigable, solos usted y yo…
En ese momento, Ellen apretó mucho más los puños y frunció el ceño al ver la sonrisa que hizo la mujer de ojos azules, estos volvieron a retomar ese brillo rojo en el centro de sus pupilas.
Y siguió mirándola hasta que cerró la puerta tras de sí.
De pronto y para poner el mundo de cabeza, ¡aparece una mujer fatal salida de las sombras! ¿Qué planea Wescott con esta mujer? ¿Ellen ha perdido el valor? ¿Qué habrá pasado con Shidou? ¡Todo esto en el siguiente capítulo!
Bueno, creo que no hace falta que lo diga, pero este personaje es de mi autoría y como pueden observar es de nacionalidad americana, por lo que, si ven ciertos diálogos suyos en inglés, es para que puedan adentrarse más a la historia, ya que este personaje habla de esa forma, intercalando entre inglés y japonés.
Nos vemos en el siguiente que para ese no tendrán que esperar.
