¡Hola a todos! Ayer fue el día del trabajo, así que fue mi día de trabajo, jajaja. ¡Así que hice un nuevo capítulo! También fui al cine y debo decir que Avengers: Endgame está de lujo, ¡tienen que verla, incluso si no te gustan los comics! Ir a ver esa película también me inspiró para escribir este capítulo y se me ocurrieron muchas cosas para esta historia que, espero tenerlas bien construidas pronto, y que les gusten mucho.
Sin más, disfruten del capítulo.
Nosotros y ellos
Parte 11: ¿La respuesta correcta?
El poder; el arma principal que todos desean poseer alguna vez, llega a nosotros de diferentes maneras; fáciles, difíciles y de forma extraña. Hay personas ambiciosas que lo desean para ser superiores a otras, sin embargo, doblegar la voluntad es lo más complicado del mundo o quizás del universo mismo, parece un deseo imposible de realizar.
Parece… pero no lo es.
Shidou Itsuka se encontraba de rodillas, con las manos sobre el suelo y la cabeza agachada, sus pupilas doradas se encontraban húmedas, el brillo de sus ojos estaba desenfocado; sin ver nada en particular.
La luz de la luna lo iluminaba y el viento mecía su cabello suavemente, estaba lejos de las personas que amaba, estaba lejos de las personas que quería, esas personas por las cuales se había entregado en cuerpo y en alma para protegerlas.
Estas chicas… Tohka, Yoshino, Kotori, Kaguya, Yuzuru y Miku. Personas que llevaba en el corazón.
Ellas fueron perseguidas por lo que eran, entonces él, decidió cargar con todo eso por ellas, para que todos vivieran en paz en este mundo. Las cosas no eran tan simples, pero él obtuvo sus poderes gracias al amor y la confianza.
«Lo siento, Origami…» Recordaba su mirada y el cómo intentó hablarle, pero él solo pudo abrazarla, entonces recordó como lo apretó con fuerza contra su cuerpo, como quien busca ayuda o consuelo, alguien en quién apoyarse.
Después de todo… sus poderes no eran fuerza; con esta solo lastimaba a la gente que deseaba salvar.
«Lo siento, Natsumi». Pensó con mucha culpa al recordar cómo terminó su clon y en cómo debió haberla golpeado, en cómo perdió el control, si ella estaba aterrada por él, la verdad, lo entendía.
Shidou nunca deseó estos poderes y tampoco tenía ganas de hacerse con ellos, solamente quería vivir con todas y tratar de disfrutar al máximo, una vida tranquila y normal.
Entonces apareció un obstáculo que jamás vencería por las buenas, alguien que no retrocedía con sus objetivos, alguien que era tan feroz y que tenía una fuerza de voluntad superior a la suya, alguien que le puso de rodillas.
Lo recordaba y también recordaba al otro; a un monstruo.
Recordó también la victoria por encima del espíritu inverso y los momentos finales.
—Satou… por fin de vuelta.
—Murieron, Shidou. Murió gente por mi culpa, mira lo que te hice… ni siquiera lo recuerdo… pero… de solo pensarlo… me duele el corazón… —El joven lloró, quería voltear a verlo, pero le dolía el cuello, tanto que, si por poco lo movía, era un dolor insoportable, ni limpiarse las lágrimas podía hacer, una de sus manos estaba quemada—. ¿De vuelta a qué, Shidou? ¿¡Qué es esto?! —preguntó sin fuerza, solo por su tono de voz, se notaba que quería gritarlo más fuerte pero no pudo, la voz no salía.
—Esto es la vida, Satou.
El muchacho de cabello azul tenía la frente contra el suelo; era suave la tierra y estaba algo fría, podía sentirla con las manos, se sentía igual que su corazón; en esta superficie blanda que se desmorona si presionas lo suficiente, si aplastas lo suficiente, si lastimas lo suficiente.
«Soné demasiado… sabio, Satou». Las lágrimas se le escurrieron de los ojos al mismo tiempo que sonreía levemente. «Soné… igual que alguien que sabe lo que hace, que sabe qué es la vida, que siempre hace lo correcto, pero…»
—¿Qué es eso? —preguntó en un susurro para sí mismo.
—La doctora me dijo que llevan mucho tiempo ayudando a los espíritus, pero… ¿Están dispuestos a correr los riesgos? ¿Están dispuestos a controlarlos? Los humanos son una especie muy sentimental, sin control, sin responsabilidad. ¿Responderán ustedes por todo lo que suceda?
—¡Sí! —respondió firmemente.
—Entonces, ¿por qué la familia de Satou murió? ¿Por qué no lo evitaron? ¿Por qué ahora luchan contra una víctima? —Shiori guardó silencio, ¿cómo iba a contestar eso? —Dejen de engañarse a sí mismos. ¿Cuál es tu respuesta?
—Yo… no lo sé.
—¿Qué es… lo correcto? —susurró de nuevo y luego se incorporó un poco y miró al cielo, sus lágrimas entonces cayeron al suelo, dejando un rastro por su rostro.
De nuevo, no lo sabía. Incluso cuando en el pasado puso su vida y la de todos en riesgo al querer salvar a Satou inverso, cuando debió haberlo matado, cuando lo decidió, no fue fuerza.
«Natsumi, cuando vuelva a verte, solo te pediré que me escuches para pedirte perdón». El joven se limpió las lágrimas y se puso de pie lentamente, sus ojos seguían de un tono dorado. «No voy a salvarte… No así».
No fue poder, no es que tuviera tanta confianza en sí mismo, era solo porque quería salvar a su nuevo y querido amigo.
Shidou Itsuka era una persona muy amable; nada tan especial.
Unos minutos después, Shidou caminaba por un pasillo con las manos en sus bolsillos, había algo de frío y no llevó más que una sudadera delgada de color azul que combinaba con su cabello, su calzado deportivo no emitía mucho ruido, pero sabía que sin duda llamaba la atención.
Finalmente estuvo frente a la puerta indicada; una que recordaba de la última vez que estuvo ahí y tuvo muchas ganas de irse pronto, sonrió con algo de ironía, de nuevo estaba aquí, pero estaba bien si no regresaba a casa para la cena.
Tocó un par de veces y la sorpresa no fue del chico, sino de la chica que le abrió: Tobiichi Origami.
—Shidou… —Los ojos de ella se abrieron más de lo normal y se sorprendió tanto que se quedó con la boca abierta.
—Origami… —responde en voz baja y con una pequeña sonrisa.
Ella no puede creer que esté aquí, ¿por qué lo estaba? Shidou nunca le hablaba de la nada, él nunca la visitaría sin avisar, de hecho, no le había visitado desde hace mucho tiempo. No lo esperaba aquí y por eso mismo, sus ropas eran cómodas y suaves.
La chica de cabello blanco estaba usando un suéter de mangas largas, así como era de algodón y muy ligero, de rayas blancas y rosadas, así como unos pantalones tobilleros de color marrón, estaba descalza como suele ser la costumbre.
—Shidou, tú…
—Lamento venir sin avisar, Origami —le interrumpió con algo de inseguridad—. Yo no estaba seguro de hacer esto o no, pero yo quería saber si… ¿Podíamos hablar? Entiendo si es un mal momento, yo…
—No, no lo es. —Origami se apresuró a tomarlo de la muñeca y lo metió a su departamento, luego cerró la puerta y sonrió levemente. «Shidou».
La presencia del chico que más quería y único de importancia le reconfortaba mucho, sobre todo por la espontaneidad del suceso.
Por otro lado, el joven no se mostró nervioso como en otras ocasiones, no venía aquí a robarle ninguna marioneta, no era para preguntarle cosas del AST o de los espíritus, no estaba aquí para tomarla como su novia ni para hacer ninguna de las locuras que dijo en la escuela hoy.
—Shidou, prepararé algo de té…
Ella no pudo seguir avanzando a la cocina ni seguir avanzando, porque el joven la rodeó con sus brazos fuertes y usó algo de fuerza, ella se sonrojó ligeramente y quedó estupefacta una vez más.
—Lo siento, Origami… —dijo en voz baja y en un tono de derrota total, él apretó más el abrazo y ella lo rodeó con fuerza.
—Shidou… ¿De qué hablas? —Ella sonrió más que en cualquier ocasión, incluso sus ojos azules brillaron y sus mejillas se coloraron de carmín—. Viniste hasta aquí por…
—Vine hasta aquí por ti.
Sí, era verdad, las cosas que Shidou podía hacer con sus poderes eran geniales y muy destructivas, le daba la impresión que podría vencer a cualquier enemigo y que era el hombre más fuerte del mundo.
Pero eso… ¿Qué importaba?
El chico se separó un poco de ella para después tomarla de los hombros y le pidió que continuaran donde lo dejaron la última vez, ella se mostró algo confundida, pero cuando el joven optó por acariciar la cabeza de Origami, ella sintió algo muy cálido dentro de su pecho.
Era una sensación bella y sin querer aprovecharse, ella lo rodeó con sus brazos y se separó de él para contarle todo con un tono realista; uno de una persona normal.
Ella se sintió capaz de mostrarse así, de dejar su máscara de insensibilidad, al menos con Shidou, de quién estaba tan preocupada semanas antes, al menos con él, quién era el único, casi de forma obsesionada, que le importaba en este mundo.
Expresó toda su preocupación acerca del espíritu conocido como Battery, así como su terror y la culpa que sentía al no poder salvarlo de él, al no poder protegerlo, al verse tan inútil, su rostro fue desfigurándose con cada emoción transmitida, así como su voz fue cediendo a cada sentimiento profundo.
Origami en cierto momento se descubrió los brazos con piel injertada; plastificada y artificial. El sellador de espíritus solo pudo sentir pena y tristeza por las personas que él no pudo proteger de las adversidades.
Shidou dejó que ella se desahogara todo lo que quisiera, luego se aseguró de abrazarla, de darle consuelo y aunque no tenía todas las respuestas, había algo que sí podía hacer, mientras ambos estaban sentados en el suelo y ella descansaba en su pecho, con mucha tristeza y dolor.
—Lo siento, Origami, de verdad. Yo sabía que… querías decirme muchas cosas cuando estábamos en la enfermería y yo no… No quería oírlas porque pensaba que… no terminaría bien para mí —explicó al acariciar su cabello suavemente con una mano, ella abrió los ojos con algo de sorpresa—. Creí que tomar esa decisión egoísta era… algo bueno, algo fuerte. Pero la verdad es que… No tenía por qué ser fuerte y no tengo por qué serlo, yo solo tenía que escucharte y ahora que ya lo he hecho, quiero decirte que estaré contigo, Origami.
Rápidamente y como si esa frase hubiera encendido su cuerpo, dejó su pecho para verlo a los ojos, entre sonrojada y sorprendida, él solamente soltó una pequeña risa.
—Shidou…
—Quisiera haberte protegido esa vez, quisiera que no tuvieras que pelear más, no se trata de los espíritus; no vine aquí para hablar de eso, se trata de ti. —Su mirada se clavó en sus ojos azules y su rostro demostró determinación—. Quisiera que nada de eso hubiera tenido que pasar. Sé que no puedo cambiar nada de lo que ya sucedido… Pero lo que más quisiera… es hacer algo por ti.
«¿Hacer… algo por mí?»
—No estás sola, Origami. Yo estoy aquí y aunque no puedas aceptarlo del todo… No soy el único. Sé que tal vez no soy la persona más adecuada para confiar; yo también tengo miedos y preocupaciones… todo el tiempo. Pero… puedes confiar en mí, porque no quiero… —Y tomó suavemente su brazo, pudo sentir su piel injertada; nada agradable—. No quiero que salgas lastimada, no quiero que nadie salga lastimado… Has hecho mucho por mí e intentaste hacer lo mejor por mí, no importa si el resultado no se logró, lo aprecio. Ahora, quiero hacer lo mismo por ti, Origami. Así que, por favor, confía en mí.
—S-Shidou… —La voz de Origami se quebró al decir su nombre y lágrimas escaparon de sus ojos, entonces ella se las limpió con sus manos con velocidad, pero siguieron saliendo más—. N-No, Shidou, yo… No tienes la culpa… Y no hice lo suficiente… Yo… S-Soy d-débil… ¡Quiero ser más fuerte…!
—Está bien… —Volvió a abrazarla y acariciarle su cabello, mientras sollozaba—. Origami, está bien. Tú eres muy fuerte, confía en mí, lo eres, así que no te culpes por no serlo… ¿Está bien, Origami?
—¿P-Por qué piensas eso…? —preguntó con voz algo grave, pensó que le estaba engañando por completo.
El joven pudo sonreír levemente y memorias asaltaron su mente, no eran recuerdos lindos, pero eran prueba de que la verdadera fuerza no provenía de sus poderes ni de sus puños.
—Eso es porque…
—¡No, ya no más! ¡Shidou, detente! ¡Iré a ayudarte! —gritó Tohka por el comunicador.
—¡No! ¡Haré esto solo! ¡Solo vas a hacerte daño!
—¡Pero Shidou! ¡Mírate! Estás lleno de sangre, ¿¡quieres que te miremos sin hacer nada mientras te matan?!
—¡Sí, es lo que quiero! —Tohka empezó a llorar y Shidou se arrastró un poco mientras sus heridas se curaban lentamente—. P-Por favor, solo déjenme pelear. No quiero volver a verlas lastimadas… soy el único que puede derrotarlo… así me maten… me volveré a levantar… Se los suplico… no me hagan llorar como la última vez, no me importa nadie más que ustedes. Todas son importantes para mí… por favor, déjenme pelear… sin importar lo que pase, ¡las protegeré a todas!
—…creo que todos nos volvemos realmente fuertes cuando tenemos a alguien que queremos proteger. —Ella interrumpió su tristeza y todo su ánimo en ese momento—. Y tú solamente querías hacer eso… Gracias.
—¿A-Ah? —Él se separó un poco de ella.
—Creo que nunca te he agradecido lo suficiente, pero… ¡Muchas gracias, Origami!
—Shidou…
—¡Gracias por siempre estar ahí y por pelear tanto por mí, aunque no tenías que hacerlo! —gritó con los ojos cerrados por recordar cada peligro en el que había enfrentado por él, incluso si decía odiar a los espíritus—. No tenías que hacerlo, pero aun así lo hiciste, por eso, ¡creo que eres realmente fuerte! Así que no digas que no lo eres, ¡porque te has esforzado todo este tiempo y hecho cosas que no se te pidieron! ¡Pero las hiciste…! Las hiciste… y aquí estamos…
Ella terminó sonriendo levemente y agachó la cabeza, entonces se limpió las lágrimas, luego asintió con la cabeza levemente. El joven entonces recuperó el aire, no sabía de donde había salido ese discurso, pero actuó por impulso y dijo todo lo que tenía que decir.
—Lo siento… Tal vez dije algo de más… —dijo algo apenado y se rascó la mejilla, ella alzó la cabeza para negar con ella y luego le sonrió cálidamente—. Oh…
—Shidou… gracias.
Cuando el muchacho dejó el departamento de Origami, ella se despidió con una linda sonrisa, él sintió paz en su alma y caminó con alivio y una pequeña sonrisa en su rostro, lejos de ahí.
Al día siguiente, en una de las bases secretas de la DEM en una ciudad cercana a Tenguu se iba a llevar acabo un combate, uno en el que realmente ella no quería participar, no después de todo lo que había pasado.
Sin embargo, no tenía muchas opciones, eran órdenes de Isaac Wescott, pero sinceramente, no estaba de acuerdo.
«Ike, ¿en qué estás pensando?». Pensó Ellen con algo de sudor en la frente y en el cuerpo, estaba usando parte de su traje de combate, pero sin ningún realizador, era un traje algo revelador al enseñar por completo sus piernas. «¿Quieres volverla un arma después de todo?»
—¿Qué sucede, Teacher (Maestra)? —preguntó en un tono algo divertido, estaba sonriendo levemente y le esperaba con los brazos abajo, también usaba unas ropas parecidas a las de ella—. ¿A qué horas vamos a comenzar? Empiezas a aburrirme, esto no era parte del trato…
Irele Campbell, usando un conjunto idéntico al de su maestra solo que, de color rojo, estaba frente a Ellen Mira Mathers, ambas se encontraban en un lugar que se asemejaba a un Dojo, pero con infraestructura moderna.
El piso era duro, liso y de color blanco, además de amplio, sin duda podrían correr, pero no esconderse, el lugar también estaba muy bien iluminado.
—Tal vez seas fuerte y sin duda tienes talento asesinando personas, pero necesitarás más para usar una unidad de combate y convertirte en una hechicera capaz, tan siquiera, de usar correctamente un realizador —explicó seriamente y sin poder verla a los ojos—. No estás lista para salir a pelear así, los espíritus te harán pedazos.
—Interesting (Interesante), eso casi suena emocionante —dijo con una sonrisa, Ellen no podía entender cómo no poseía ni un ápice de miedo—. Pero igual no me importa tu opinión, porque dudo que tú estés lista, cuando ni siquiera me puedes mirar a los ojos, Teacher.
—¡Empecemos con el entrenamiento entonces! —gritó sin poder contener la rabia que nació a partir de sus palabras.
Ellen soltó un codazo directo al rostro de su rival de piel blanquecina, quien tuvo que retroceder por el impacto y la fuerza, después la hechicera le dio una patada a las costillas que la hizo rodar por el suelo, manchando el suelo con sangre, Ellen entonces, con una pequeña sonrisa y algo de confianza, se mantuvo en guardia.
—Eso no hubiera pasado si tan solo hubieras querido escucharme —dijo con superioridad—. Ahora, ¿harías el favor de subir la guardia?
—Ah, cof-cof… Je… —Soltó más sangre y cayó al suelo, sin embargo, estaba a espaldas de su maestra—. Jaja, Funny.
—¿Qué es tan gracioso?
Irele se levantó con la cabeza agachada, mechones de su cabello rubio se pegaron a su sangre, pues su nariz estaba algo dislocada y llena de sangre, sonrió levemente.
—Quería saber qué harías en cuanto te dijera la verdad —dijo con una voz algo divertida, luego se giró a ella por completo—. De cierta forma, lo imaginaba…
La hechicera más fuerte del mundo no podía entenderlo, pero no podía demostrarlo, tenía que soportarlo, pero ¿cómo soportaba esta sensación de inferioridad que tenía desde que perdió?
—Y no fue para nada una decepción. —Usando sus manos y sin gritar en lo absoluto, su nariz tronó al volver a acomodarla, luego sonrió ante una Ellen impresionada—. Pero sigues sin ser interesante, no voy a subir la guardia.
«Esta mujer».
Ellen siguió atacando sin piedad a su oponente, le dio puñetazos, patadas, codazos, todo a gran velocidad y sin muchos problemas, sin embargo, Irele no subió la guardia ni intentó bloquear ningún golpe, en algunas ocasiones se quejó, pero en poco tiempo, cayó al suelo dejando cierta área un batidero de sangre.
—Ah… Ah… —Ellen se limpió el sudor, había usado fuerza y velocidad, hizo sus mejores movimientos, sin embargo—. ¿Q-Qué…?
Irele volvió a levantarse lentamente y con el rostro sangrado, herido y respirando por la boca porque su nariz estaba rota. Ella parecía haber salido directo de una película de zombis.
—Tus golpes no tienen peso —dijo con una sonrisa, pero después terminó abriendo la boca, aun así, sonreía y respiraba con algo de fuerza. Las manos de Ellen temblaron por unos segundos, por lo que tuvo que apretar los puños—. No siento nada, creo que es porque me han golpeado mucho. Do you wanna know?
—Tsk…
—En Estados Unidos crearon una cárcel para personas "especiales" como yo; ¿gente que merece ir a la silla eléctrica tan solo al ser atrapada? No, claro que no. ¡Esa era la parte divertida! ¡Merecía morir, pero no me llevaron al matadero! —dijo con una sonrisa más amplia y negó con la cabeza—. Me castigaban todos los días, se aseguraron de convertirme en un juguete de pruebas para tortura, ¿sabes? No hay mujeres lindas ahí, como tú, Ellen, eres muy bonita y tu piel sin duda es suave y jugosa; llena de sangre.
Irele hizo algo que no había hecho, caminó hacia la mujer algo conmocionada por su historia, se fue acercando a ella, por lo que Ellen comenzó a caminar en círculos y ella le imitó, como si estuvieran jugando.
—Era un lugar oscuro y estaba rodeada de hombres tan fecales como yo, antes yo también era bonita, mi piel era hermosa, como la tuya —dijo al verla de pies a cabeza—. Pero ahí solo existía la oscuridad… No veías nada, ni siquiera podías hacer del baño correctamente, escaseaba el agua y la comida aún más… Y los hombres, ellos me deseaban, Ellen… Me deseabaaan mucho.
Ellen conocía de esto, lo había escuchado del interrogatorio que tuvo junto con Wescott, ella había escupido un resumen de su vida en ese entonces, pero que describiera ese infierno con una sonrisa y con un tono tan despreocupado, como quien cuenta una barbaridad que salió muy bien, solamente le provocaba más… miedo.
—Dime… ¿Han abusado de ti, Ellen? ¿Has sentido… lo que es realmente el dolor, la agonía, la locura, el infierno… en este mundo? —preguntó al momento en el que se limpiaba la sangre con las manos y antebrazos, lamiendo los alrededores de su boca para limpiar mejor—. ¿Acaso tu jefe ha abusado de ti? ¿El señor Wescott? No. Lo puedo ver en tus ojos, no son como los míos, ¿y sabes qué? Creí que él también tenía unos ojos como los míos… unos que han visto el infierno; está aquí y vivimos en él, así que todo se vale.
—E-Es suficiente… usa el realizador médico, terminamos por hoy, si seguimos terminaré lastimándote gravemente —dijo lo más seria que pudo, ocultando su ansiedad y sin poder aceptarlo, su miedo también.
—¿Lastimarme? ¡Jajaja! ¡Jajaja! —Luego se detuvo por completo y le miró con sus ojos azules brillantes, con un punto rojo en medio—. Tú no puedes lastimarme, esta sangre, ¿crees que siento dolor? I fell nothing at all (No siento nada en lo absoluto).
Ellen recordó parte del interrogatorio, parte del pasado de Irele Campbell, contada por ella misma, relataba que sufrió de una experiencia muy traumática cuando era muy pequeña. Sufrió un accidente automovilístico y murió, tenía cerca de cinco minutos muerta cuando de repente la reanimaron, pero ella no volvió a ser la misma y su cuerpo sufrió de modificaciones.
Su sistema nervioso central fue adormecido, como si estuviera sedada; no sentía dolor, ni calor, ni frío, ni nada, se volvió insensible a toda sensación. Para recuperar algunos huesos, le pusieron placas metálicas, fueron operaciones muy dolorosas, pero su condición era favorable y la medicina avanzada.
Ellen no creyó eso en un principio, pero ahora que la había golpeado con sus mejores movimientos y la dejó una desgracia, se dio cuenta que no estaba mintiendo.
Y muy seguramente, con lo que acababa de decir, tampoco.
Ella venía de un infierno hecho en la tierra y Ellen, ella era solo otra mujer muy fuerte en este mundo.
Mientras Ellen Mira Mathers entrena a este personaje oscuro para volverla una hechicera de cuidado, ¡Shidou decide hacer las cosas la antigua y no usar sus poderes! ¿El cambio le servirá? ¿Ellen podrá seguir el ritmo y no ceder a sus emociones? ¿Natsumi perdonará a Shidou? ¡Lo veremos en los próximos capítulos!
Bueno, este fue el capítulo de hoy, espero les guste mucho y que pasen un buen día, ¡ya casi es fin de semana y de seguro podré escribir un capítulo más!
Nos vemos.
