Al fin puedo actualizar. Espero que la historia no sea tediosa o aburrida. Se aceptan sugerencias. Saludos.
Cabe señalar que TORTUGAS NINJA no me pertenece, son propiedad de KEVIN EASTMAN Y PETER LAIRD Y de la cadena televisiva NICKELODEON.
Sin más que empiece el show:
Sentía terror. Terror inmenso y cansancio. Mucho cansancio. Sus piernas dolían, al igual que su costado, debido al esfuerzo de tanto correr sin parar. Unas voces llegaron a sus oídos. Mismas voces que momentos antes estuvieran a punto de interrumpir su sueño. Su cerebro tuvo que disputarse entre seguir durmiendo, o despertar alertada por las voces que parecían discutir entre sí. Sin embargo, esa cálida espalda le decía que no tenía de qué preocuparse. Que estaría segura. Esa peculiar espalda curva... y rugosa.
Hace unos momentos, escuchó esas voces. Alcanzó a escuchar voces burlonas, y una voz grave y profunda que preguntaba a alguien por qué traía a esa "persona" a su guarida, siendo este un lugar secreto.
El aludido respondió que tenía que hacerlo, porque estaba en problemas y necesitaba ayuda. Se referían a ella. Ella necesitaba ayuda y ese chico se la había brindado, no tan solo pasándole algo de fuerza vital, sino ahora ocultándola, pese a tener que enfrentarse a alguien más.
Escuchó como las voces seguían hablando y decidió levantarse. Su cuerpo dolía demasiado, pero no era correcto quedarse acostada mientras su salvador estaba siendo interrogado por su culpa. Buscó sus zapatos, pero no los encontró. Su vestido estaba húmedo, pero ella estaba cubierta con una sábana simple aunque muy limpia y acogedora. A los pies de su cama había algo de ropa. Sin embargo, no le pertenecía así que la ignoró.
Bajó del camastro donde se encontraba y caminó hacia una puerta iluminada. Las voces se hacían más fuertes y salió por la pequeña puerta, encontrando una sala de estar, cuatro chicos de color verde, un hombre roedor muy alto, una chica de cabello rojizo y un chico con cabello negro y algo harapiento. Entre los chicos de piel verde reconoció a su salvador, de quien ni siquiera recordaba el nombre. Al verla llegar todos se callaron y la miraron con interés. La chica se sintió apenada y vio al roedor alto, y se quedó parada un momento escuchando al joven que la había salvado, mientras el roedor lo miraba acariciando su barba.
-Ella estaba siendo perseguida, Sensei - dijo el joven. - Tenía que salvarla. Ella dijo que fue secuestrada por alguien y que corre peligro, no podía dejarla ahí.-
-¿Y por qué no la entregaste a la policía? - dijo un chico parecido a su salvador, pero con un antifaz de color azul - Si es víctima de secuestro ellos deberían ayudarla, no nosotros. Donnie, no sabemos quien es y que problemas nos traerá.-
-Ya hemos discutido esto antes, Leo - dijo el chico llamado Donnie con un tono de fastidio - Ella tiene miedo de la policía y no la culpo. Si nosotros fuéramos vistos por las autoridades quien sabe qué nos harían. Es por eso que Sensei nos mantuvo ocultos, ¿no?-
-Y POR ESE MISMO SECRETO ES QUE NO DEBES TRAER A NADIE QUE NO CONOZCAS A CASA - el chico de azul comenzaba a alzar la voz. Otros dos muchachos de piel verde, uno con antifaz rojo y uno con antifaz naranja, veían divertidos la discusión.
-Ya te expliqué muchas veces que no podía dejarla ahí Leonardo - el de morado comenzaba a molestarse - ¡Qué rayos tienes en la cabezota que no entiendes! -
-Ahí van otra vez, Sensei se va a enojar de que empiecen a pelearse de nuevo, los va a mandar a una esquina a cada quien a meditar y luego va a tratar de arreglar este asunto.- Dijo con algo de fastidio un muchacho con piel color verde y antifaz rojo.
-Jejeje, ¿Crees que terminemos este asunto antes de la cena? Tengo hambre - un agradable chico con antifaz naranja le contestó a su compañero - Por cierto, ¿De lado de quién estás tú? Yo le voy a Donnie, es táaaaan romántico lo que hizo... la chica me recuerda a cenicienta, por el zapato, o a la bella durmiente, ya que no ha despertado y parece bajo un hechizo, o tal vez a Blanca Nieves, ya ves que está huyendo y se esconde y...-
-Atrévete a decirme enano y te arranco los ojos -
La chica se sintió incómoda y apenada. Por la forma de discutir de los muchachos, su presencia causaba problemas entre ellos. No los culpaba. Su especie no era común en ese primitivo planeta. ¿Serían extraterrestres?
-Padre, por favor - dijo el muchacho de bandana azul, llamando la atención de la chica. Padre. La palabra "Sensei", según sus investigaciones, era una forma de decir "maestro", en otro idioma del mismo planeta, para ser precisos en la cultura japonesa, misma que había estudiado arduamente antes de llegar a ese planeta. Le fascinaba la cultura de ese lugar que era una fusión entre místico y moderno. Su padre le había dicho que se instalarían en la Tierra, y ella deseaba que fuera en ese lugar, sin embargo, se había decidido que sería Estados Unidos, y por eso había aprendido lo necesario de ese lugar, claro, también estudiando en sus ratos libres la cultura de ese país llamado Japón. A un "Sensei" se le debía respeto y obediencia. Sin embargo, ese hombre era además su padre. Ella estaba causando problemas en el núcleo familiar del muchacho.
-Oigan, tenemos compañía - Mikey señaló a la muchacha, que permanecía de pie viendo la escena.
-¡Ay, no! - dijo el chico de morado acercándose - Lo lamento, probablemente te despertamos. ¿Te sientes mejor? ¿Necesitas algo? -
-¿Puedo hablar con tu padre, por favor? -dijo la chica.
Splinter se sorprendió, Donatello lo vio en busca de aprobación y entonces Splinter le hizo una señal aprobatoria. Entonces la chica caminó con cuidado. Se tambaleaba un poco al caminar pero finalmente llegó frente a Splinter, donde se arrodilló y pegó su rostro al suelo en señal de sumisión.
-Le suplico por favor perdone si mi prescencia causa problemas en su familia. De ninguna manera es esa mi intención. Agradezco que su hijo haya salvado mi vida, pero de ningún modo me quedaré si eso origina conflicto. Y en cuanto a divulgar el lugar de su estadía en este planeta, le doy mi palabra de que no lo haré, y si no confía en mi, puede cortar mi lengua o mis cuerdas vocales, no lo impediré. - dijo la chica dejando a todos impactados, no solo por su humildad, sino... porque al parecer lo había dicho en perfecto japonés.
-Por favor, señorita, no es necesario - dijo Splinter ayudando a la chica a levantarse, tomándola de las manos. - Es solo que... no somos bien vistos por los seres humanos. Por eso mis hijos se sienten inquietos. Pero no creo que haya problema. Además, no hemos sido presentados apropiadamente, mi nombre es Hamato Yoshi, y le doy la bienvenida a mi humilde casa. Ellos son mis hijos, Leonardo - señaló al joven de azul, que hizo un movimiento con su cabeza - Rafael - el aludido solo levantó una mano - Miguel Ángel -
-¿Qué hay, nena? - dijo en un tono alegre el chico, aunque la muchacha se sintió cohibida.
-Y ya conoce usted a Donatello - dijo señalando al cuarto chico, que permanecía junto a ella.
-Si, ehh, hola - dijo con nervisismo.
-Mi nombre es Kareen. Te agradezco infinitamente que hayas salvado mi vida - dijo la chica con una referencia.
-No me esperen, ya estoy aquí - dijo una voz masculina, para luego dar paso a un muchacho de aspecto delgado y algo desaliñado. Detrás de él venía una joven de cabello rojizo.
-¡Qué bueno que llegan! - Donatello señaló a la pelirroja - Le pedí a Abril que te consiguiera algo de ropa. En vista de que la tuya está húmeda. Ella es...-
-Ah, ya veo. Es tu sirvienta. Mucho gusto - dijo la chica - Puedes ayudarme a vestir -
Al decir esto, la chica hizo algo que dejó mudos a todos. Jaló un pequeño listón de la cintura de su vestido y luego otro del cuello. El vestido se volvió más amplio y la niña lo dejó caer al suelo, quedando en una muy ligera ropa interior, que también comenzó a quitarse.
La niña no mostraba pudor o vergüenza alguno. Cada uno de los presentes, excepto Miguel Ángel, vio la escena con absoluta impresión. El pecoso, a pesar de extrañarse, tenía otras dudas.
-Wow, ¿Así que es así como luce una chica desnuda? -dijo con total normalidad.
Splinter carraspeó y se dirigió a los chicos.
-Ejem, chicos, gírense, ahora. Tú también, Jones -
Leonardo, Raphael y Donatello, sonrojados obedecieron. Miguel Ángel no entendía bien qué sucedía y continuó girando su cara, curioso del cuerpo de la chica, hasta que su padre lo obligó a voltearse, al igual que a Casey, que, embobado, admiraba la esbelta figura en desarrollo de la chica. Ella notó la reacción de los presentes algo confundida. Finalmente Abril, que al parecer seguía molesta por lo de "Sirvienta", tomó el vestido de la chica del suelo y la obligó a cubrirse con él.
-Si, este... bueno. Aunque Donnie no lo aclarara, no soy la sirvienta. Y creo que sería mejor si buscamos otro lugar donde probarnos la ropa, ¿No crees?-
La chica se llevó a la confundida Kareen, que alcanzó a escuchar como Splinter reprendía a los muchachos.
-¿Por qué se molestaron tanto? - quiso saber la joven visitante.
-Bueno... no es normal que alguien se desnude enfrente de ti, y bueno... supongo que Splinter les regaña por que como caballeros debieron voltear la mirada, no quedar pasmados viéndote.- Explicó la pelirroja.
-No entiendo. Con vestido o sin vestido sigo siendo la misma. - dijo ella confundida. -Además, si fue por quitarme el vestido, la culpable soy yo, no ellos. No sabía que quitarme una prenda mojada causaría tantos problemas, Tal vez deba ir y aclararlo -
Kareen iba a dar media vuelta, pero Abril la detuvo.
-Creo que ya has hecho suficiente. Ahora, sólo mídete esto ¿Si? - dijo un poco seria la pelirroja, cosa que molestó a la chica.
-¿A qué te refires? - preguntó frunciendo el ceño. - No es mi culpa que tu especie no pueda controlar sus impulsos si una persona del sexo deseado está sin ropa.-
-Oye, no se como sean las cosas en tu planeta o de donde vengas, pero aquí tenemos algo llamado "pudor" - la pelirroja se molestó
-Como sea - Kareen no parecía dispuesta a seguir discutiendo - gracias por las prendas, intentaré vestirme sola, ya que nunca lo he hecho, y además esto es... escaso - La chica observó la ropa que Abril le había llevado: Una blusa de color azul claro con motivos blancos, una falda de mezclilla y un mallón de color negro (parecido al que Abril usaba)
-Esa ropa era mía, la iba a donar a la caridad porque ya no me queda, pero a ti te puede venir, eres más pequeña y delgada. ¿Qué edad tienes? -preguntó Abril tratando de aligerar el ligero conflicto que surgiera entre ellas momentos atrás.
-Doscientos trece - dijo con indiferencia la chica, provocando que Abril abriera mucho la boca. - Bueno, físicamente, si tomamos en cuenta el parámetro de la tierra, tengo físicamente trece años terrestres.-
-Ya veo - Abril se acercó a la chica - Oye, no me importaría ayudarte a vestir -
-¿Tú si puedes verme desnuda? - preguntó confundida la chica.
-Bueno, no hay tanto problema, digo, solo lo hay cuando es alguien del sexo opuesto - comentó Abril sintiéndose nerviosa.
Kareen accedió, ya que no estaba muy segura de como usar esa ropa.
Minutos después, salió con su nuevo atuendo. Extrañaba los zapatos, pero el piso de la guarida, aunque frío, no le lastimaba. Abril le dijo que le conseguiría unos zapatos que le quedaran bien. Kareen se dirigió a la sala, donde al parecer Splinter regañaba a sus hijos y les explicaba por qué debieron voltearse cuando ella se quitó el vestido. Ellos no habían tenido la culpa y aún así fueron reprendidos por su padre. No pudo evitar sentirse mal, así que se acercó.
-Hamato-Sensei, lamento mucho el inconveniente que causé hace un momento. - dijo la chica haciendo una reverencia a Splinter - por favor, no se moleste con sus hijos, ellos no tuvieron la culpa.-
Splinter sonrió. Esa niña era muy educada y agradable, al igual que inocente. Sus hijos también eran educados, se había encargado de eso. En cuanto a lo de tan inocentes, sin contar a Mikey, con los otros tenía sus dudas. Probablemente sus amigos humanos pudieran haberlos pervertido un poco, además de que una bella chica semi desnuda delante de cuatro adolescentes (cinco, contando a Casey que también estaba presente) con las hormonas en ebullición no era buena idea.
-No, no se preocupe, señorita Kareen. Es usted bienvenida a nuestro hogar el tiempo que sea necesario, mis hijos y yo, así como nuestros AMIGOS (recalcó lo de amigos, recordando que no había aclarado el hecho de que Abril no era la sirvienta) haremos todo lo posible por ayudarla, solo que nos gustaría saber a qué nos estamos enfrentando, si gusta platicarnos un poco de su historia - le señaló un lugar donde sentarse y ella lo hizo, acomodándose junto a Donnie, que se sonrojó un poco.
Abril notó la reacción del chico genio, y a pesar de haberlo rechazado en un sinfín de ocasiones, no pudo evitar sentirse celosa.
Leonardo llegó con una taza de té para la chica, y Mikey intentó ofrecerle un poco de comida.
-Lo siento, agradezco el té, pero no como nada elaborado con cadáveres de animales, espero no ofenderte - dijo la chica señalando la sustanciosa pizza de queso y extra peperoni.-
-Wow, yo tampoco -dijo Donnie con una sonrisa boba, ganándose una mirada de asombro de parte de los demás, a lo que el genio respondió - bueno, desde hoy, tiene mucho tiempo que he estado pensando en las ventajas de una dieta estrictamente vegetariana, sin carne no hay colesterol o grasas trans lo que es muy saludable para cualquier organismo.-
Los chicos empezaron a notar que la actitud de Donatello ante Kareen era la misma (o muy parecida) a la que tenía cuando conoció a Abril.
-¿En serio? Donnie, eso es muy dulce de tu parte - dijo la niña.
-Si,si, como sea, Mikey les preparará algo de ensalada, o algas y gusanos si prefieren, pero sin gusanos, ahora, Kareen, cuéntanos qué te trajo a nuestro humilde hogar -
Raph se sentó bruscamente al otro lado de la chica, ganándose una mirada molesta de Donnie. Abril pudo notarlo, y la punzada de celos se incrementó en su interior. ¿Acaso el genio la estaba cambiando por esa chica rara? No es que tuviera pensado darle esperanzas algún día, pero se sentía rara dejando de ser el centro absoluto de atención del joven de bandana morada.
Lejos de ahí un hombre miraba por una enorme ventana. Tenía cabello largo color violeta. Una mujer de tez muy blanca y rizos castaños se acercó con sigilo.
-¿No hay noticias? - preguntó, aunque por su tono era obvio que la mujer conocía la respuesta.
-No. No se si está bien, o si está... - el hombre se sujetó al ventanal mirando el enorme planeta azul que tenía enfrente.- No debí dejarla ir a esa excursión.-
-Es mi culpa, por no cuidar a mi hermana. Lo siento, padre - un joven de cabellera alborotada y castaña se acercó. En su rostro se podía leer el pesar y la culpa.
-No es tu culpa, Ian-Kyle -el hombre puso su mano en el hombro del muchacho, que miraba el suelo - pudo pasarte lo mismo, y agradezco que estés aquí. En cuanto a Kareen, ten confianza, mis mejores hombres la están buscando, verás que encontraremos a tu hermana y pronto podrán pelear y gritarse de nuevo-
En eso, un hombre corpulento con una armadura se acercó a la familia.
-Mi señor Yamiel - dijo con una reverencia.
-¿Hay noticias, Jambo? - preguntó el hombre.
-Ni buenas ni malas, señor. Pero seguiremos buscando, encontraremos a la princesa lo antes posible.-
-Eso espero.- El hombre no dijo nada. Solo volteó a ver a su esposa, que lloraba en silencio viendo la ventana.- No te angusties, Jamixia. Ella regresará. Regresará sana y salva, ya lo verás.-
El hombre llamado Jambo se retiró, pero Ian-Kyle no le quitaba los ojos de encima.
-Padre, no confío en él, y a mi hermana tampoco le agrada ese sujeto. ¿Estás seguro de que es buena idea confiar en él para el rescate de mi hermana?-
Un sirviente que estaba recogiendo unos vasos tropezó y dejó caer un par de vasos; luego de recogerlos, salió a toda prisa. Yamiel lo ignoró.
-Hijo, es el comandante supremo de mi ejército. En alguien debemos confiar.-
El sirviente se alejó a la cocina, luego abrió un compartimiento y entró por él para luego de caminar por un extenso pasillo encontrarse con Jambo.
-Amo Jambo, el muchacho... el príncipe sospecha de usted -dijo con actitud servil.
-¡Guarda silencio, sabandija! -Jambo le apretó el cuello - ¿Nadie te vio? En cuanto al principito malcriado, si causa problemas me desharé de él.-
-¿Y la niña? -preguntó el sirviente.
-La mocosa... está resguardada, cuando el rey haga el pago, le mandaré su cabeza. Se volverá loco de dolor, tú te encargarás de seguir "medicando" a la reina, y cuando ambos colapsen, tomaré el control. -
-Y yo... yo dejaré de ser sirviente y recuperaré mi nombre, ¿Verdad, amo? -preguntó nervioso el sirviente.
-Claro LDV5758,-
Bueno, por ahora lo dejamos aquí, esperando sea de su agrado, y espero sus reviews, y sugerencias.
Saludos.
Leonatello fuera.
