Capítulo 5. Seguir siendo amigos

-Bien, aquí está –dijo Charley, regresando minutos después a la mesa con la carta, que había recuperado de debajo de la butaca. La abrió y comenzó a leerla en voz alta:

Estimada familia Weasley,

Sé que les resultará extraño recibir una carta de parte nuestra. Somos bien conscientes de nuestras diferencias, y del pasado que ha tenido la relación entre nuestras familias.

Sin embargo, les escribo con la intención de disculparme formalmente por el comportamiento de la familia Malfoy hacia los Weasley en el pasado. Esperamos que Harry les haya comentado nuestra intervención a su favor en la Batalla de Hogwarts, con la que hemos ayudado al derrocamiento del Señor de las Tinieblas.

Como muestra de nuestro aprecio por ustedes, queremos invitarlos a hacer uso gratuito de una de nuestras propiedades, el complejo Malfoy's Resort en la isla caribeña secreta de magos Bahalearis Island. Nosotros no estaremos allí, simplemente queremos obsequiarles la estadía como muestra de agradecimiento. El complejo se alquila durante el verano a turistas magos, y he dejado varias habitaciones reservadas para ustedes. Pueden usarlas durante todo agosto. Enviamos junto a esta carta la dirección.

Por supuesto, esperamos valoren esta invitación como muestra de disculpas e intención de empezar una relación amistosa entre nuestras familias.

Atentamente,

Lucius Malfoy

-Yo no me trago esto –dijo Ron, inmediatamente, y Harry pudo ver algo de esa personalidad desconfiada de auror que su amigo estaba desarrollando últimamente-. ¿Lucius Malfoy, regalándonos algo? ¿Queriendo hacer las paces con nosotros? Es obvio que trae algo entre manos.

-No lo creo así –dijo el señor Weasley, serio-. Charley, dime nuevamente, ¿por qué no nos avisaste de la existencia de esta carta?

-No la leí con atención –confesó él-. Pero vamos, papá, en cuanto leí la firma pensé lo mismo que Ron. Que se trata de alguna artimaña. Nuestra familia no se encuentra en un buen momento como para que este hombre quiera…

-Quizás sí quiere hacer las paces con nosotros –razonó Percy, interrumpiéndolo-. Muchos ex Mortífagos querrán demostrar ante los demás magos que han cambiado, ahora que no está más su líder. Lo mismo pasó la última vez, ¿no es así?

-Tú cállate –le espetó entonces George, de pronto molesto-. Los que no han formado parte de la familia por más de dos años no tienen derecho de opinar.

-Pero quizás Percy tiene razón –dijo el señor Weasley, apoyando a su hijo-. Lucius está en este momento enfrentando un proceso judicial con el Ministerio de la Magia. Recuerden que la única razón por la que está libre es porque huyó de Azkaban hace un año. Luego de caer Voldemort debería haber vuelto a prisión de inmediato, pero lo dejaron bajo libertad condicional ya que Harry declaró que Narcissa le salvó la vida y los Malfoy no son en verdad leales a Voldemort…

-¿Tú hiciste eso? –saltó entonces George, mirando a Harry sorprendido-. Vamos, Harry, pero si…

-Narcissa Malfoy mintió a Voldemort a la cara diciéndole que yo había muerto cuando no lo estaba –dijo entonces Harry seriamente, sin que le temblara el puso al confrontar a George-. No diré que es una buena persona, ni ella ni su marido. Pero sí declaré que no son más leales a Voldemort, porque sé que no lo son.

-Claro, si ha muerto –argumentó George-. Claro que ya no lo son. Solo son unas ratas que tratarán de evitar la cárcel a toda costa.

-No creo que Narcissa o Draco vayan a Azkaban –dijo el señor Weasley-. Las declaraciones de Harry fueron suficientes para exonerarlos a ellos. Para el caso de Lucius es más complicado, porque aunque no sea leal a Voldemort actualmente él ya tenía una sentencia que cumplir en Azkaban por un crimen anterior. Aún está por verse qué pasará con él.

-Quizás dé nombres para librarse de la condena –opinó Percy-. Es lo que hacen la mayoría de ellos ante estas situaciones.

El señor Weasley asintió con la cabeza, de acuerdo con su hijo.

-De cualquier forma, tiene sentido que quiera tenernos de amigo en estos momentos –opinó Bill.

-A mí me da lo mismo si quiere hacer las paces o librarse de prisión –dijo Ginny-. ¿Podemos ir, mamá?

-¿Cómo dices, hija? –la señora Weasley parecía no comprender la pregunta.

-¿Podemos ir al caribe?

-¡Claro que no! –dijo la señora Weasley-. No aceptaremos la invitación de ese hombre. No me importa qué tan tentador sea un viaje gratis. Se trata de un Mortífago que ha hecho mucho daño a esta familia. Si piensa que puede simplemente darnos un regalo a cambio de nuestro perdón, comprarnos con bienes materiales…

-Debo decir que estoy de acuerdo con su madre –dijo el señor Weasley, a lo que Ginny rezongó.

-¡Pero papá! ¡Era nuestra única oportunidad de poder salir de vacaciones!

-Mi famiglia tieghne una casa de vegrano muy muy bonita en Francia –dijo Fleur, mirando a su marido-. Me encangtaría ofrecérselas, pego temo que estagrá en refagcción hasta el pgóximo año.

-A mi no me parece tan mala idea ir de los Malfoy –dijo entonces Ron, lo que sorprendió a Harry-. Sospecho que hay algo más detrás de esta invitación. Algo que se trama Malfoy, un plan oscuro. Me gustaría ir, solo para poder descubrir qué es lo que trama.

-Ya deja de fingir que tienes la habilidad de resolver misterios y atrapar magos tenebrosos, Ron –le espetó Ginny-. Sólo porque te has anotado a un curso de auror que aun ni siquiera has comenzado…

-No es por eso, tonta –le dijo él-. ¿Haber tenido un papel central en la destrucción de Voldemort no te suena? Creo que tengo derecho a ser reconocido como un mago con capacidades para…

-Por favor –dijo su hermana, revoleando los ojos-. Todos sabemos que sin Harry no habrías podido detener un resfriado.

-¡Ya basta! –los frenó la señora Weasley-. ¡Déjense de pelear ustedes dos! Les digo que no iremos a ningún lado.

-Bueno, quizás no sea tan mala idea –dijo entonces George-. Estoy de acuerdo con Ron. Si se trae algo entre manos, podremos ir para descubrirlo. Y si no es así, podemos usarle el complejo unas semanas, disfrutarlo, y luego volver a odiarlo como siempre. Me vendría bien tomar unas buenas vacaciones en la playa en este momento, a decir verdad.

-Bueno, Fleur y yo ya tenemos planeadas nuestras vacaciones, pero sería una buena oportunidad para ustedes para hacerlo también –dijo Bill, asintiendo ante el comentario de su hermano.

-A mí me vendría bastante bien, pensándolo mejor –reflexionó Charlie.

-¿No era que tiraste la carta porque no te interesaba? –preguntó Ron.

-Sí, pero ahora creo que no es tan mala idea después de todo.

-Puede venir Harry, ¿verdad? –preguntó Ginny a sus padres, que estaban boquiabiertos ante el hecho de que todos sus hijos hubieran decidido que querían ir.

-Y Hermione –añadió Ron-. Ella ahora está con sus padres, que aún se están recuperando luego de que ella revirtiera el encantamiento desmemorizador, pero estoy seguro de que podrá venir.

-Bueno, quizás si sería una buena idea… -empezó el señor Weasley, aunque de inmediato miró a la señora Weasley con miedo. Pero ella, para sorpresa de todos, en lugar de continuar discutiendo en contra de la idea, cambió pronto de expresión y esbozó una leve sonrisa.

-Bueno, quizás no sería tan malo ir a la playa –dijo entonces, sorprendiendo al resto de la familia-. Será una buena oportunidad para probar mis pociones de protección solar.

Entonces, Ginny lanzó un grito de felicidad y aplaudió a su madre. Harry también se emocionó por la noticia. Iban a ir de vacaciones, a una playa de magos. Era un poco perturbador que la invitación viniera de Lucius Malfoy, pero supuso que Ron tenía razón: si había algo oculto tras esa invitación, solo yendo podrían averiguarlo.

Esa noche, Harry estaba solo en su casa. Antes de irse había habido una pequeña escena: Ginny había querido irse a dormir a casa de Harry, y sus padres no se lo habían permitido, tras lo cual la muchacha había discutido con ellos argumentando que ya no era una niña y no tenía por qué aceptar permisos de ellos para hacer lo que le diera la gana. Sin embargo, como no quería que sus padres cambiaran de opinión respecto a las vacaciones, cuando ellos insistieron en que no podía ir de Harry porque, según ellos, aún no era lo suficientemente grande para quedarse a dormir en casa de un novio (por más que este fuera Harry), la chica se fue a su habitación en vez de continuar la discusión, previo despedirse de Harry con un beso en los labios.

Ahora, Harry se había puesto el pijama y estaba a punto de acostarse. Pasó un breve instante alimentando y acariciando a Stripy, tras lo cual fue a su habitación y se recostó en la cama. Luego de dejar los asientos en la mesita de luz, cerró los ojos y se puso a pensar en su relación con Ginny. Luego de lo ocurrido, pensó que quizás algo cambiaría entre ellos, pero no parecía que fuera así. Todo lo contrario, ahora Ginny parecía querer pasar aún más tiempo con él. ¿Querría repetir la experiencia del día anterior? Se preguntó si debía contarle a Ron lo que había pasado. No podía ocultárselo a su mejor amigo, aunque el hecho de que fuera hermano de Ginny hacía que se lo fuera a pensar dos veces antes de hacerlo…

Harry se fue quedando dormido, y pronto se fue sumiendo en varios sueños relacionados con una playa, con Draco Malfoy apareciendo en ella y queriendo maldecir a Harry, y de pronto su sueño fue mutando hasta transformarse en un recuerdo de la Batalla de Hogwarts, donde Voldemort reía y apuntaba a Ginny con su varita, a punto de lanzar una maldición asesina…

-Harry –dijo una voz.

Sobresaltado, Harry saltó de la cama y dio un manotazo a la mesita de luz en busca de su varita, para atacar al intruso.

-¡Soy yo, Harry! –dijo una voz femenina, en medio de la oscuridad.

-¿Ginny?

Harry se puso los anteojos, pero no era Ginny quien estaba allí: era Hermione.

-Hermione, ¿qué haces aquí?

-Lo siento –se disculpó su amiga-. Pensé que quizás no estarías dormido aún.

-¿Cómo hiciste para entrar?

-Solo me aparecí aquí dentro. No tienes demasiadas medidas de seguridad, ¿lo sabías? Quizás deberías considerar hacer algunos encantamientos defensivos.

-Se supone que ya no son necesarios –dijo Harry, todavía intentando despertarse.

-Lo siento –se disculó ella nuevamente-. Sé que es tarde, pero es que necesitaba hablar contigo.

Harry examinó a Hermione con la mirada, en busca de señales que indicaran que le pasaba algo malo, pero no vio ninguna. Era la misma Hermione de siempre, quizás un poco más cansada de lo habitual.

-Claro –dijo, asintiendo-. ¿Quieres ir al comedor? Te ofreceré algo de beber.

-Genial –dijo ella, y salieron del dormitorio. No era un largo camino al comedor, ya que estaba exactamente del otro lado de la puerta del dormitorio. Harry abrió la alacena en busca de algo de beber.

-¿Qué te gustaría tomar?

-¿Tienes café? –preguntó ella, acomodándose en una silla.

-Mmm… No –dijo Harry, buscando.

-¿Un té?

-Lo siento, creo que olvidé comprar este tipo de cosas. Puedo ofrecerte una cerveza de manteca, aunque tenía pensado dejarlas un poco.

-De acuerdo, creo que podría tomarme una –dijo la chica, ignorándolo. Harry tomó dos de las seis cervezas que le había comprado a Rosmerta, le pasó una a Hermione y abrió la suya con la varita. Hermione hizo lo mismo, y se quedó observando cómo Harry la bebía de la botella.

-¿No vas a darme un vaso?

-Oh, lo siento –Harry se apresuró a regresar y buscar en los muebles de cocina un vaso. Entonces recordó que Stripy se había tropezado con un trapo de cocina sobre el cual estaban todos secándose, momentos atrás, y había lanzado el juego completo de vasos al suelo, haciéndolo añicos. –Creo que tampoco tengo vasos.

-No te preocupes –dijo Hermione, y se puso a beber de la botella, resignada.

-¿De qué querías hablarme? –dijo Harry, sentándose ante ella. Hermione terminó de dar un largo sorbo antes de responder.

-De nosotros.

-¿Nosotros? –dijo Harry, muy extrañado.

-No me malinterpretes –agregó ella enseguida, poniéndose algo ruborizada-. Me refiero a nuestra amistad.

-¿Qué ocurre con eso?

-Pues, temo que nos distanciemos –dijo ella entonces, mirándolo a los ojos con algo de tristeza-. Sé que eres hombre y no te es tan sencillo hablar de estas cosas con tus amigos, pero realmente valoro nuestra amistad, Harry, y me preocupa que no vayamos a vernos mucho este año.

Harry no adoptó ninguna expresión de sorpresa ante aquello, sino que se quedó serio, mirando su botella de cerveza de manteca, antes de darle otro sorbo y responder.

-Sí, yo también estoy preocupado por eso.

-¿De verdad?

-Sí. Ahora estás mucho con Ron. Es comprensible, ya que son novios…

-Sabía que eso te preocuparía –dijo ella, interrumpiéndolo.

-Y, además, nuestros caminos se han separado ahora –concluyó él-. Con Ron estudiaremos juntos, así que seguramente lo vea casi todos los días, como siempre. No será tanto tiempo el que compartamos como todos estos años, ya que no viviremos en la Academia, sino que solo iremos para cursar las clases. Pero al menos nos seguiremos viendo. Contigo, en cambio…

-Ni siquiera sé cómo haré para verme con Ron –admitió ella-. ¿Cómo harás tú con Ginny?

-No tengo idea. No se supone que tengamos permitido entrar al castillo sin ser estudiantes. Quizás ella quiera escaparse de vez en cuando por un pasadizo para visitarme… Pero no quiero tampoco apartarla de sus estudios. Deberá estar en el castillo y concentrarse en los EXTASIS.

-Igual que yo –dijo Hermione-. Tendremos que estar distanciados, no tenemos mucha opción…

-Y supongo que ya le has transmitido tu preocupación a Ron también.

-Sí, claro –dijo ella-. Nos vimos ayer. Tengo que pasar parte del verano con mis padres, porque aún están débiles, luego de que quitara el encantamiento desmemorizador, y necesitan verme, para reconocerme y saber que el tiempo que vivieron creyendo que yo no existía fue solo un hechizo. Es difícil para ellos, siendo muggles… En fin, pero estoy buscando momentos para verme con Ron.

-¿Qué hacían tus padres ahora?

-Acababan de irse a dormir. Pero yo no podía. Estaba preocupada por todo esto. Por eso decidí venir a verte.

Hermione dio otro sorbo a su cerveza y miró a Harry directo a los ojos.

-Ginny me dijo lo que hicieron.

-Diablos –ahora Harry sí se ruborizó, como nunca en su vida-. ¿Cómo pudiste enterarte, tan rápido?

-Bueno, resulta que Ginny es una gran amiga mía –dijo Hermione con una sonrisa muy amplia.

-Ya deja de sonreír así –Harry hizo además de arrojarle parte del contenido de su botella, y su amiga rio.

-¿Cómo estuvo?

-¿Y a ti qué te importa?

-Bueno, no te pongas así –dijo Hermione, y retomó un poco más su seriedad-. He decidido no llegar aún a eso con Ron…

-No quiero saber eso –dijo Harry, intentando cortarla allí y que no continuara, pero ella lo ignoró:

-Es decir, sé que ya somos grandes. Pero creo que no me siento preparada. Ginny es distinta…

-Lo sé. Creo que yo tampoco…

Harry se detuvo, pensando que había hablado de más. Pero entonces vio la mirada de Hermione y supo que podía contarle las cosas. Era su mejor amiga, podía compartir lo que quisiera con ella.

-Creo que yo tampoco estaba preparado, a decir verdad.

-Lo sé –dijo Hermione, asintiendo.

-¿Cómo que lo sabes?

-Quiero decir, entiendo lo que sientes –se apresuró en corregir. –Bueno, y entonces, ¿estuvo bueno?

-Pues sí, creo –dijo Harry, ruborizándose nuevamente-. Estuvo un poco… -se detuvo, porque no sabía bien cómo terminar la frase. Hermione bebió otro trago de cerveza, mientras lo miraba a los ojos con las cejas arqueadas, esperando respuesta con curiosidad. –Estuvo un poco tenso, quizás. Porque yo estaba muy nervioso. –Sintió algo de vergüenza en admitirlo, pero lo aliviaba poder compartir la cosas con alguien-. Creo que ella es mucho más experimentada que yo en estas cosas, tú sabes.

-Sí, claro, ella tuvo mucha experiencia, con Dean…

-¿A qué te refieres con "experiencia"? –preguntó Harry entonces, preocupado.

Hermione rio, pero no dijo nada más. Harry miró hacia otro lado y trató de cambiar el tema.

-¿Y cómo te va a ti con Ron? Ya sabes, más allá del tema físico.

-Muy bien, creo –contestó ella, pensativa-. Creo que nos llevamos igual que siempre. Solo que siempre había existido esta especie de "complicidad" entre nosotros, y ahora ha salido a la luz. Pero, más allá de ello, seguimos siendo los mismos de siempre.

-¿Aún se pelean por estupideces?

-Aún peleamos por estupideces, de vez en cuando –admitió ella-. Pero ahora podemos solucionarlo luego, bueno, ya sabes –se ruborizó también.

-¿Con unos cuantos besos?

-Exacto.

Hubo otro momento de silencio, en el que Harry recordó cómo había compartido largos meses junto a su amiga el año anterior, por todas partes del país acampando y viviendo juntos. No había valorado entonces tanto la compañía de su amiga, pero ahora sentía que iba a extrañar esos momentos dentro de poco.

-Entonces, ¿cómo haremos para vernos y seguir siendo amigos?

Ambos se quedaron en silencio nuevamente, pensativos.

-¿Por correo? –sugirió ella.

-Sí, supongo –Harry le dio un trago final a su botella, terminándola.

-Bueno, ahora sí mejor vuelvo a casa –dijo Hermione entonces, terminando también su cerveza-. Fue lindo visitarte, Harry.

-Cuando quieras –le dijo él. Se dieron un beso en la mejilla para despedirse, Hermione le sonrió y giró en su lugar, desapareciendo y esfumándose en el aire.