LOS PERSONAJES DE THE LEGEND OF ZELDA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE SHIGERU MIYAMOTO Y NINTENDO.
ADVERTENCIA: LEMON.
Z
CAPÍTULO 2: DESPUÉS DEL CATACLISMO PARTE 2.
Pasaron varias semanas, Link había conseguido un trabajo como carpintero en las construcciones Karud, por increíble que pareciera, éste lo había aceptado dentro de su equipo ignorando completamente la regla de que su nombre debía empezar con "Ka".
Ellos viajaban de un lado a otro, haciendo modificaciones y nuevos hogares. Los días habían sido pesados y lo único que deseaban era poder terminar para irse a descansar. Unos días después el trabajo terminó y todo el equipo pudo regresar a la aldea Hatelia. En cuanto llegó cepillo a epona, le dio agua y unas cuantas zanahorias raudas. Se metió a su casa para tomar un baño, se vistió. Subió las escaleras para observar aquella fotografía que les había tomado Prunia, aquella imagen en donde los cuatro campeones, la princesa y él estaban juntos, la misma imagen que Daruk había convertido en algo muy especial. La observó con melancolía por un rato y después de acostó, poco a poco comenzó a cerrar los ojos hasta que se quedó profundamente dormido.
Al día siguiente se había comprometido con los niños del lugar para ayudarlos con su entrenamiento con la espada, volvió a sentir cierta melancolía al recordar como su padre lo había entrenado en aquellos días de niñez. Suspiró esbozando una ligera sonrisa, era gracias a él que el había decidido convertirse en caballero.
E
Las cosas ya no eran como antes, tenía varios días sintiéndose vacía; Link ya no estaba y todos continuaban con sus vidas, muchas veces se preguntó ¿Qué debía hacer?, puesto a que liderar un reino no era una tarea sencilla por lo que debía poner toda su atención en ella, no obstante y aunque tratase muchas veces de distraerse, siempre estaba esa sensación que no la dejaba disfrutar de la nueva era que estaban viviendo.
Había recuperado el reino, llevado la paz a Hyrule sin embargo no estaba él.
—Princesa— irrumpió uno de sus escoltas tocando la puerta de su laboratorio.
— ¿Qué sucede ? — interrogó ella sin poner especial interés, desde ese "día" ya todo le daba igual.
—Hemos recibido una invitación de parte del príncipe Sidón— Zelda abrió la puerta para ver de qué se trataba. La desenvolvió delicadamente y leyó sin prisas su contenido. Luego de unos minutos, su semblante había cambiado por completo. Era su oportunidad, lo volvería a ver, pero… ¿valdría la pena esperar?
L
Desde el establo donde se encontraba reposando junto a Epona, Link había recibido la misma invitación; claro que cada una de ellas estaba personalizada, pero el objetivo era el mismo:
¡QUERIDO LINK!
Link, mi amigo, mi hermano.- luego de leer la primera línea vino a su mente la imagen de Sidón levantándole el pulgar mientras sonreía haciendo que un resplandor de luz brotaba de sus perfectos dientes.
Mi cumpleaños está a punto de llegar, por lo que he decidido organizar una fiesta con un gran banquete para todos mis amigos. Quiero que tú, mi hermano, mi amigo, mi otro yo, sea uno de mis invitados especiales, quiero que festejemos juntos este maravilloso día.
Te esperó dentro de dos días a las seis de la tarde en los dominios Zora, junto al monumento de mi maravillosa, hermosa y perfecta difunta hermana Mipha, tengo un regalo de cumpleaños para ti.
¡No faltes, mi amigo, mi hermano, nuestro héroe!
Link se quedó meditando aquellas palabras, ¿no se suponía que él debía ser quien le llevara un regalo y no al revés? Simplemente había muchas cosas que no entendía de Sidón, pero se reuniría con él a la hora y el día que le había indicado.
P.D: ¡TRAE CONTIGO TODAS TUS ENERGIAS, POR QUE BAILAREMOS TODA LA NOCHE! — .Si, definitivamente Sidón era un caso muy especial.
I
Al día siguiente Link preparó bien su equipaje, los dominios zora no estaban tan lejos, pero aun así debía equiparse con el armamento y ropas necesarias. Flechas eléctricas para paralizar a cualquier Lizalfos, bokoblin o moblin que se entrometiese en su camino, una espada y un escudo por si cualquier Keese se atreviera a molestar, unas cuantas zanahorias raudas para alimentar y dar resistencia a Epona y unas cuantas verduras salteadas con paella marina , por si las necesitaba. Ahora solo faltaba elegir su atuendo.
Link abrió las puertas de su armario, el cual estaba repleto de ropa, ¿por dónde empezaría? Y ahí comenzó su odisea…
La fiesta era en el reino de los zora, entonces al parecer la elección sería sencilla; se pondría el traje zora para estar acorde a la ocasión… pero según la tradición de los zoras solo el prometido de la princesa tenía derecho a vestirlo; lo miró de arriba abajo, de izquierda a derecha, no era nada personal contra Mipha, pero terminó descartándolo.
-También tenía la túnica del campeón pero aquella prenda estaba tan deteriorada y gastada de tantas aventuras que habían tenido juntos, que le daba un poco de vergüenza vestirla. Por desgracia la túnica Hyliana estaba en las mismas condiciones por lo que ambas estaban descartadas.
-Después probó con el traje de la armadura aislante; se adaptaba bien a la ocasión, el gorro tenía forma de pez, pero… si se lo pensaba bien "caucho + humedad + multitud… aaaggg" no, seguramente le estaría faltando el aire todo el tiempo y se moriría de calor; descartada.
-Tocaba el turno del traje del montañés; "casi" la tela era fresca y cómoda, pero… las mangas y las bastillas del pescador desgarradas junto con la pañoleta lo hacía lucir demasiado rebelde para la fiesta; eso sin mencionar que las babuchas tampoco le ayudaban mucho, entonces también estaba descartada.
-La armadura de caballero… era demasiado pesada, si se caía al agua, seguro se ahogaba con ella, además metal + agua no era buena idea. Mismo caso con la armadura goron; además era… too much.
-La armadura del bárbaro…um… demasiado fluffly, además olía raro.
- La armadura de las Gerudo… de nueva cuenta "casi", pero dejaba ver demasiada carne, por lo tanto era demasiado sexy y la descartó por su propio bien.
-Llegó el turno de la armadura ancestral, pero la descartó por ser demasiado extravagante, además ni siquiera podía ver bien.
-La armadura Shiekah... le quedaba demasiado entallada.
¿Cuál otra le faltaba?, escarbó en lo más profundo de su closet y encontró otras tres más; una de ellas era completamente oscura; la descartó por ser demasiado maligna y la otras ni siquiera se las probó; era evidente que con todo ese forraje no aguantaría ni un minuto , eran ropas diseñadas exclusivamente para climas fríos, especialmente la armadura de los Orni.
En su cesto de ropa quedaba una camisa y un pantalón a medias, pero estaban tan… ¿viejos? que estaban descartados por default. Había vaciado todo su guardarropa, y nada estaba acorde de la ocasión
Link suspiró con pesadez, se asomó por la ventana y se dio cuenta que ya era de noche; Ni modo mañana tendría que irse un poco más temprano para ver si podía conseguir algo que ponerse para la fiesta.
Tardó más de una hora en volver a acomodar todas sus prendas, el reloj estaba a punto de marcar la media noche cuando escuchó el llamado de la puerta ¿Quién sería a estas horas?, se preguntó internamente y sin hacer esperar más la abrió. Sus ojos se abrieron de par en par ante la sorpresa.
N
Todo marchaba con normalidad en el castillo de Hyrule, los escoltas reales hacían la guardia por los alrededores en busca de algún intruso. Como ya era costumbre al finalizar el día guardaban y alimentaban a los caballos para que pudiesen retomar energías, lo cual era importante si consideraban que mañana saldrían en dirección a los dominios zora.
Unos de los guardias reales que recién acaba de tomar el relevo, fue hacia los establos para asegurarse que todos los caballos estuviesen bien atendidos, paso lentamente por ellos cuando notó algo alarmante; "el caballo blanco de la princesa no estaba", lo habían robado sin que ellos si quiera se dieran cuenta. Rápidamente avisó a sus compañeros de lo sucedido —¡Hay que informarle a su alteza!— comentó uno de ellos, mientras el otro corría rápidamente hacia su habitación.
—¡Su alteza, su alteza!—tocó con desesperación. Aquel caballo era especialmente importante para ella, prácticamente era uno de sus mejores amigos— ¡alteza, alteza!—volvió a insistir cuando no obtuvo respuesta— ¡Por favor abra, es importante… su caballo ha sido robado— soltó esperando que la princesa abriera rápidamente la puerta ante tal confesión. Sin embargo aquello no sucedió, ahora el hombre tenía dos aflicciones, la princesa y el caballo. Llamaron al ama de llaves para que abriera la puerta. Con mucho cuidado entraron a su habitación para darse cuenta que no había nadie — ¿alteza? —cuestionó uno tocando la puerta del baño, sin obtener respuesta alguna, abrir aquella puerta era demasiado atrevido y no llegaba a tanto, por lo que continuó tocando. La ama de llaves observó los alrededores para notar un papel blanco arriba de un escritorio, sigilosamente fue hasta el mientras los guardias buscaban a la princesa por los alrededores. Lentamente lo abrió y ordenó que parasen su búsqueda
— La princesa no está aquí— exclamó la mujer, dejando a los guardias intrigados— dice que vayan por ella mañana en la aldea Hatelia—todos respiraron un tanto aliviados, no obstante era demasiado arriesgado que una señorita estuviese sola por los caminos. Solo les quedaba confiar en su poder.
K
No sabía lo que estaba ocurriendo, tenía a la princesa prensada de su cuello, mientras lo besaba con desesperación. Link estaba en shock, jamás imagino que la princesa actuaria de esa forma, más si consideraba que en un principio, ella no lo podía ni ver. Cuando había despertado del letargo en el 60% de sus recuerdos los demás le hacían bullying e incluía a la princesa. No tenía idea si tocarla para alejarla era buena idea; él ya no era su escolta personal por lo que no podía tomarse ese tipo de atribuciones, por otro lado también estaba mal que se estuviese besando con la nobleza.
—Link— dijo la princesa en cuanto se separó de él para tomar aire—Te extraño, te necesito a mi lado—confesó haciendo que el rubio diera dos pasos hacia atrás, Zelda notó en seguida aquel acto, sabía que quizá estaba yendo demasiado rápido, pero el problema real no era ese, si no que Link siempre pensaba muy bien las cosas antes de actuar — Quiero que olvides quien eres, pero sobre todo quiero que olvides quien soy yo, quiero que en esta habitación solo seamos un hombre y una mujer que se aman— pronunció ocasionando que las mejillas del chico se tornaran un poco rojas; "ser solo dos personas que se aman" repitió en su cabeza; entonces era cierto lo que el maestro de Nyel había dicho y no es que no le creyese, si no que no pertenecían a la misma clase social, una princesa jamás se mezclaba con la plebe, por ello difícilmente hubiera pensado que una mujer como ella, se fijase en él. Link hizo un gesto con las cejas, juntándolas un poco, mientras acariciaba las mejillas de ella. Zelda cerró los ojos ante el toqué y dejó escapar unas cuantas lágrimas. Link se asustó.
—Z…
— ¡NO! — Interrumpió ella, colocando un dedo sobre sus labios— son lágrimas de felicidad—exclamó volviéndolo a besar. Ella era capaz de descifrarlo, era tan puro tan transparente que sus ojos y sus acciones casi tenían voz propia. Link cerró lentamente los ojos dejándose llevar por el momento; era mágico, era perfecto, era más de lo que incluso hubiese deseado.
Haló a la princesa con suavidad sin dejar de besarla para poder cerrar la puerta—Link—susurró cuando supo que probablemente sería esa noche. Se separaron otra vez para poder respirar, ver a Link en ese estado era demasiado sensual, siempre había actuado tan correctamente que verlo fuera de su estado base era sumamente excitante, tanto que la curiosidad por saber cómo era ese hombre en la cama la carcomía, pero para ello debía de hacer que dejase a un lado su moral tan estricta si querían disfrutar plenamente del amor. —Link bésame— suplicó sin dejar de mirarlo, él la imitó perdiéndose entre sus ojos, mismos que ardían en deseo y suplicaban por amor. Sonrió y lentamente se acercó a ella para posar sus labios sobre los de ella, el beso era lento, suave y tierno, pero…zelda quería más, necesitaba más— No te contengas— dijo cuando sintió que comenzaba a apretar en ocasiones su cuerpo— me gusta— concluyó. Luego de eso Link comenzó a tomar un poco más de confianza, conforme pasaba el tiempo le era mucho más fácil tocarla; ambos ya estaban listos.
Zelda comenzó a desnudarse hasta quedar en ropa interior, Link la miró ansioso recorriendo con sus ojos cada parte de su cuerpo, Zelda sonrió ante aquel gesto; de nueva cuenta era algo nuevo que conocía de él. —Ven— indicó la princesa y de inmediato acudió a su llamado y se volvieron a besar, esta vez con muchísima más intensidad, sin miedos, sin tabús. Link la cargó, subió las escaleras y la sentó en su cama, este de inmediato se quitó la camiseta frente a ella dejando ver su bien formado torso, Zelda lo miró emocionada y entristecida a la vez, Link estaba marcado de por vida por las cicatrices de aquel día. Agachó la cabeza sintiéndose culpable, pero él no dejó que continuase, tomó su barbilla, negó con la cabeza y la besó.
De pronto todo dejó de existir para los dos, ella recostada en el regazo de él, mientras éste pasaba juguetonamente uno de sus dedos por el escote de su brasier haciendo una "M", luego bajaba entre el espacio de sus pechos acariciando su abdomen, rodeaba su ombligo y regresaba al punto inicial. —Te amo Link— escuchó callándola con un apasionado beso, mismo que los invitó a entregarse el uno al otro sin medidas esa noche.
Sin dejar de besarla desabrocho el sostén para posteriormente lamer y moder sus pechos. Zelda arqueó la espalda ante el hecho, era bastante placentero, después sintió como poco a poco una de sus manos comenzaba a bajar hasta tocar su parte intima gimiendo sutilmente. —Linnnnk— exclamó sintiendo como su cuerpo ardía. Entre juegos previos, apasionados besos, llegó el momento, Link se separó de ella para quitarse los pantalones, delicadamente despojó a la princesa de la única prenda que le quedaba y la observó abrir lentamente sus piernas. Sin esperar más y ante su necesidad, se colocó encima de ella, tomó su miembro y lentamente lo fue introduciendo en ella quien apretaba las sábanas y se mordía los labios ante el acto. Empezó a moverse poco a poco con un vaivén ligero, el cual fue aumentando hasta hacer rechinar la cama. Los movientes en ese punto eran violentos, pero deliciosos, ella necesitaba más, pero él estaba cansado, todo el cúmulo de trabajo por el que había pasado le estaba cobrando factura.
Ella lo supo de inmediato, no necesitaban hablar. Sin más dejó de besarlo para posicionarlo debajo de ella, Link la miró deseoso— Deja que yo también te ame— pronunció reanudando el acto. La princesa bajaba y subía con intensidad, ahora era él quien dejaba escapar unos cuantos gemidos, mismos que la hacían muy feliz. Link trataba de acallarlos hundiendo su cara en los pechos de ella.
Después de un rato ambos estaban exhaustos, ella jugaba con un mechón del pelo de él enrollándolo entre sus dedos mientras acariciaba su rostro con la otra, Link totalmente dormido se mantenía abrazado de ella descansando sus pechos como si fuese una almohada.
3
Continuará…
