Me hacen sonreír de maneras inimaginables, a mí, ¡que me alcanzaba con haber tenido un visitor de Taiwan! All right, lectora noctdiurna, respondo a tu pregunta: sería genial extenderme hasta el principio de la serie, pero tengo tantas ideas pululando por mi cabeza y que aún no traspasé a mis dedos que voy a tardar un poco en llegar hasta ahí. Me alegro mucho de que te guste. ¿En serio soy la primera? Ay, no me digas cosas así que me emociono (es decir, me pongo en modo de escribir más drabbles). Floor y Harmonie, muchas gracias. Floor, claro que continuaré, aquí estoy. Qué alegría que estén de acuerdo conmigo en lo de Merle y su encuentro con su little brother (o Daryleena). Ahora, sin más anestesia, el cuarto drabble.
Abrazo
Esa mañana el señor Dixon decidió hacer una visita por su hogar. Se encontró con su hijo menor, que jugaba con un avión de papel, hecha con una orden de arresto a nombre de Merle Dixon. Tenía fecha de hoy.
— Volveré dentro de unos días — le dijo al pequeño Daryl.
Luego se fue, dejando algunas latas de conserva que habrían de convertirse en el almuerzo y cena de Daryl hasta que Merle vuelva.
Habían pasado horas, pero se sentía tan solo.
Más tarde escuchó golpes en la puerta, sonrió y se apresuró para abrir. Seguramente su hermano había vuelto temprano. Se quedó mudo al ver quiénes eran, dos ancianos lo miraban con curiosidad.
— ¿Es usted el señor Daryl Dixon? — preguntó el hombre.
Asintió orgulloso y pestañeó un par de veces, demostrando que no sabía quiénes eran esos dos extraños.
— ¿Podemos pasar?
La señora tenía una mirada cálida. Lo observaba con ternura.
— No estoy tan seguro de eso… sehora.
Los ancianos suspiraron y rieron tímidamente.
— Somos tus abuelos, cariño… Los papás de tu mamá.
Con un impulso que, aún hoy, teniendo más de treinta años, no sabe de dónde salió, se lanzó hacia los viejitos y los abrazó como si los conociera.
Ojalá estuviera Merle para que lo abracen también.
