Creo que me ausentaré por unos días, pero voy a venir cargada de más momentos. Les doy mi palabra de Dixon.
El peor temor de Merle
Día uno: lo típico. El recorrido habitual, esta será tu celda y todo lo demás. Por la noche pensó en Daryl.
Día tres: el cambio. Primer salida al patio común. Evitó una pelea por el uso del aro de baloncesto. A los guardias no les pasó desapercibido.
Día ocho: alarma. Delató a un compañero que guardaba marihuana bajo la almohada. Antes fumó un poco. Nadie lo notó.
Día nueve: oportunidad. Lo felicitaron por la conducta. Quizás le reduzcan la condena a un mes.
Día once: maldito. Pensó en Daryl y lo solo que estaba. Pensó en su padre y lo maldijo por ser una basura.
Día doce: descaro. Su compañero de celda le dijo que hacía catorce meses que no tenía relaciones sexuales. Río y reprimió las ganas de caerle a golpes por la insinuación.
Día dieciséis: decisión. Lo pasaron a la celda transitoria. Se iría de allí en dos días.
Día diecisiete: confusión. Le llegó una carta de su casa. Decía que sus abuelos habían llegado una semana atrás, que Daryl estaba bien, que no debía preocuparse.
Día dieciocho: descargo. Salió del reformatorio, con una página más en sus antecedentes y la mitad de las ganas de volver a empezar. A la salida, lo esperaba su padre.
Caminaron al campamento en silencio. Cuando estuvieron lo suficientemente alejados le dio un golpe en la mandíbula.
— Te pareces cada día más a mí.
