23. La primera gran lucha
-Tendrás que explicar eso -dijo Hermione, con el ceño fruncido.
-Creo que tú también, ¿no?
-Creo que lo tuyo es peor, ya que me has nombrado a mí.
-No te he nombrado a ti. Dije Granger.
-No lo entiendo. Yo soy Granger -Hermione empezaba a ponerse nerviosa.
-No eres la única.
-Nadie en mi familia es mago. Lo sabes bien. ¿Por qué dijiste mi apellido?
-Bien, lo explicaré yo primero. Cuando fui con mi profesor a la casa de los Adams, resultó que encontró algunas cosas en el momento. En realidad sólo dos. Una fue que el asesinó conjuró la marca tenebrosa, aunque eso no salió en El Profeta. La otra fue que en la pared había un mensaje que el Ministerio o alguien borró. Alguien que no debió ser el asesino. Decía: "Otro regalo para ti, Granger. Disfrútalo. El Cazador de Brujas".
-¿Qué? No puede ser.
-No tengo idea de cuál sería el significado.
-Pues debe estar referido a mí, o a otra persona con ese apellido -se puso a pensar, nerviosa-. Tendré que buscar en libros… No recuerdo haberme topado con registros de otra bruja o mago Granger. Pero quizás…
-Y si estuviera referido a ti…
-Está claro que él me conoce, porque me secuestró. Pero parecía que eso fuera por ti en verdad. Si dirigía a mí ese mensaje, matando a gente que jamás conocí, el "regalo" no tendría sentido para mi. Y además, al haberme secuestrado luego me habría dicho algo, al menos un comentario de venganza o algo similar a como suena esa frase, ¿o no?
-¿No lo hizo?
-No dijo nada. Solo apareció en la casa de súbito, me llevó por la fuerza y me dejó allí oculta por una capa para hacerse invisible de las comunes que consigues en el Callejón Diagon.
-Sí…
Harry quedó reflexivo unos instantes.
-Bien. ¿Y tú por qué dijiste que Ginny?
-Está bien, te diré mi teoría. Oye, espera, aún no me dijiste la tuya. ¿Por qué eso te dio a pensar que "Granger" era G?
-Porque empiezan con esa letra y Granger fue un apellido nombrado directamente por El Cazador de Brujas, creo, en uno de sus crímenes. Claro que parecía querer vengarse o algo así del tal Granger, no tenerlo como su cómplice actuando con él, como G. Pero a falta de otros nombres…
-Está bien… aunque es una teoría muy débil. Una esperaría más de un estudiante de auror.
-Quiero que repitas eso luego de explicar por qué consideras que Ginny es o fue G, por favor. Si lo haces y no me parece una idiotez gigante, te ganarás mi respeto.
-¿Y qué hago con tu respeto? Dame un kilo de helado.
-¿Bromeas?
-No, no bromeo. De Cherryton Cream, la nueva heladería del Callejón Diagon.
-De acuerdo -Harry se giró en el lugar para estrecharle la mano-. Tenemos un trato.
-Bien, aquí vamos. Mi teoría es que trataron de llegar a George primero por medio de ella, para inspirarle más confianza. No parece creíble que George no se diera cuenta de lo peligroso y poco serio que era ese juramento inquebrantable. Tengo la teoría de que primero capturaron a Ginny, quizás con un encantamiento Imperius, e hicieron que ella sea intermediaria con él diciendo alguna excusa creíble de que ella venía de parte de fuentes auténticas del Ministerio a proponerle el trato a George. Lo sé, debes pensar que estoy pensando demasiado en lo que pasó con la Cámara Secreta. Pero es que sería mucho más simple para él confiar si venía de Ginny. Sé que George parece la clase de persona que habría hecho ese trato sin necesidad de eso, pero El Cazador de Brujas no debió conocerlo tanto. Te preguntarás, ¿por qué Ginny? Pues porque ella salía también contigo. Lanzarle un Imperius habría tenido una doble finalidad. Por un lado consiguieron el pacto con George, y por el otro llegaron a ti. Quizás ni siquiera tenía un Imperius cuando estaba contigo, pero si la capturaban en la calle o en cualquier sitio, sin que siquiera ella lo supiera, y le lanzaban un Imperius incluso podían obtener información de ella sobre ti. ¿Recuerdas que te haya hecho preguntas sobre la Varita de Saúco? Porque está claro que él siempre estuvo en busca de Las Reliquias de la Muerte. Las armas de George parecen algo secundario para él, mientras logra su verdadero objetivo. Solo le falta la capa en este momento. Así que luego Ginny siguió su vida, quizás sin siquiera saber lo que había pasado. George en algún punto le juró a ella, a su propia hermana, que no revelaría que ella le había dado el contacto de El Cazador de Brujas, haciendo el juramento inquebrantable. Y eso explica que ella apareció para salvarte tan rápido. Descubrió de alguna forma lo que le habían hecho y supo cuál era el plan de El Cazador de Brujas esa noche. Por eso bebió un poco del stock de poción multijugos que aún quedó en La Madriguera de aquella vez hace un año y medio en que Moody llevó un caldero entero allí, y fue a rescatarte. Si tuvo tiempo de beber la poción y llegar allí personificándote, lo que también requirió de tiempo para buscar un cabello tuyo en su casa, debe ser porque ya lo sabía.
Harry se quedó en silencio, mirando a Hermione sin reaccionar.
-Frutilla, limón, y mi favorito, menta.
-¿Qué dices?
-Son los gustos de helado que quiero.
-Pero tu teoría es malísima, Hermione. No te compraré ni un cuarto kilo.
-¡Malo! Mi teoría no es malísima.
Harry le sonrió en la oscuridad y la abrazó en la cama.
-Lo siento, pero no sé por dónde empezar a decirte los vacíos sin sentido de tu teoría, Hermione.
-Ya verás que yo tenía razón -protestó ella, abrazándolo también.
-Quizás. O quizás yo tenga razón y la G sea de Granger.
-No es de Granger. Eso es ridículo.
-Yo tenía razón con El Príncipe Mestizo.
-¿Qué dices? Jamás dijiste que fuera Snape.
-Dije que no era malvado, y tú decías que sí.
-¿Hablas del mago que inventó el Sectusempra y mató a Dumbledore? Parecía bastante malo.
-Pero Snape resultó ser un héroe.
-No exactamente un héroe.
-Además no hablaba de eso. Me refería a que ese año yo tenía razón. Pero más que nada respecto a Malfoy. Y nadie me creía.
-¿Y?
-Y que también tengo razón ahora, te lo digo. Es un Granger. Quizás tu padre, no lo sé…
Hermione le dio una bofetada en la cara.
-¡Auch! ¡Eso dolió!
-No te atrevas a hablar así de mi padre.
-Lo siento. No sabía que lo estimaras tanto. No hablas mucho de él. Esta conversación en la cama se está poniendo más peligrosa de lo que pensé.
-Es un gran dentista.
-¿Segura que no conoce las Artes Oscuras, por casualidad? Ese niño Jimmy, que lo mordía tanto. ¿Sabemos qué fue de él? Ningún accidente ni nada extraño que le haya pasado, ¿verdad?
Hermione lo pellizcó bajo las sábanas y Harry chilló de dolor.
-No. Y su nombre era Timmy.
-No te ofendas, amor. Pero hace un tiempito creías que El Cazador de Brujas tenía fines machistas.
-Aún lo creo. Y no me digas "amor".
-¿Cómo que no? Pensé que así nos hablábamos ahora.
-No.
-¿O sea que crees que El Cazador de Brujas es machista, pero que tenía a Ginny de su bando?
-Cállate.
-No hay forma de que estés en lo cierto.
-Cállate. Olvidas lo más importante.
-¿Qué cosa?
-Mi helado. Tráelo.
-De acuerdo, pero uno de aquí de Hogsmeade. Tu teoría no…
-Cállate -repitió ella por tercera vez, y cuando él iba a salir de la cama para ir por el helado lo agarró de la camiseta y lo tiró a su lado nuevamente-. Cambié de opinión.
-¿No quieres helado?
-No. Mejor bésame.
Hermione lo atrajo hacia sí y le dio un efusivo beso en los labios. Luego lo apartó de ella y le dio otro cachetazo en la cara.
-¡Ay! ¿Por qué fue eso?
-Por idiota -dijo ella, seriamente.
…
Dos días después, todo estaba listo para el gran golpe al misterioso G. Harry, Ron, Hermione, George, Oliver Wood, Evangelina y Charlie estaban reunidos discutiendo la estrategia, horas antes del hecho. Como Charlie seguía viviendo con sus padres y estaba allí, lo involucraron en el tema. Ya que necesitaban alguien más y de confianza para asegurarse de ser muchos, Charlie era un buen candidato.
-Me hubieras dicho antes lo que hacías, George -le dijo a su hermano, cuando todos estuvieron reunidos en torno a la mesa del comedor de La Madriguera ultimando detalles-. Con todo lo que sé de dragones, no te imaginas cómo podrías aprovechar su magia para tus artefactos.
-Genial, ya habrá tiempo de eso -dijo él-. Vayamos de a un mago oscuro por vez. Primero matamos a este con lo que ya tengo, y luego tú y yo nos sentamos una tarde a diseñar los que matarán a El Cazador de Brujas.
-Perfecto.
-Bien, repasemos -Ron señaló unos papeles que tenían sobre la mesa, donde habían hecho anotaciones-. G entra a casa de Oliver. Ahí empieza la fase 1. Importante: Dotes actorales de Oliver…
-Eso no será problema -dijo este-. Recuerden que vengo engañando a G hace meses.
-Bien. Tú le darás el artefacto, y le dirás que quieres hacerle una muestra para que vea lo rápido y efectivo que es. Escenario A: Acepta. Entonces haces un maleficio imperdonable a una araña, un Imperius estará bien, y enciendes la máquina para que borre los rastros. O eso creerá él.
-¿Tenemos la araña? -preguntó George-. Parece un detalle estúpido, pero solo digo. Imaginen que justo no hay ninguna araña y eso arruina todo. No lo creo, conociendo la higiene de Oliver, pero hay que ser precavidos…
-Puedo conseguir treinta y cinco escorpiones romaníes en veinte minutos -dijo Charlie.
-Con un par de arañas estará bien -dijo Harry. Charlie asintió.
-Bien -siguió Ron-. Ya saben cómo sigue el escenario A: Oliver activa la máquina, tenemos diez segundos de distracción para que toda la banda aparezca de sus escondites y activen los otros artefactos. Recuerden los pasos y turnos. No olviden que el eliminador de homenum revelio deberá estar activado para ocultarnos. No corramos ningún riesgo. Harry, ¿compraste las seis capas para hacerse invisible, así las usamos encima de los encantamientos desilusionadores?
-¿Seis? Con cinco estará bien, si él ya tiene una muy buena -dijo Oliver.
-Sí, sé que ya todos saben de mi gran capa -dijo Harry-. Por eso ya no la uso y la escondí donde nadie la encontrará jamás. No, Ron, compré ocho.
-¿Por qué ocho?
-¿Recuerdas lo que hablábamos, de que sería ideal usar dos personas extra para manipular los aparatos potenciómetros? Bueno, pues… Ahora, chicos.
De pronto, dos personas invisibles hasta ese momento se quitaron una capa de invisibilidad cada una, y aparecieron ante ellos: Luna y Neville.
-¡Chicos! ¿Qué hacen aquí? -dijo Hermione, sorprendida.
-Sorpresa -dijo Luna, con una sonrisita.
-Quedaron bien ocultos, ¿no? -preguntó Harry-. Estuvieron aquí todo el rato con las capas que compré y encantamientos desilusionadores. Supongo que nadie los vio.
-No. Genial -dijo Charlie.
-Cerré tu tienda, Harry -le dijo Neville a Harry-. Le dije a Philip que me sentía mal, que se vaya a casa.
-Genial -dijo Harry-. No se preocupen, ellos dos son de confianza –añadió, al ver la cara de susto de Evangelina.
-Lo siento, Harry, sé que necesitabas el resto de la tarde para recuperar el dinero de las capas -bromeó George.
-No te preocupes, te acepto una de estas máquinas en parte de pago.
-Vamos, dejemos de bromear -pidió Hermione-. Falta poco para el encuentro. Ron, ¿nos explicas de nuevo el escenario B?
-Sí, claro -dijo Ron, mirando a Hermione a los ojos-. Si G se rehúsa a hacer la prueba, en lugar de activar todos los aparatos juntos, en el orden que ya discutimos, claro, primero George pondrá en marcha el "cazador de sueños", apuntando en secreto a G. El efecto será menor, pero nos dará unos cinco segundos para activar todo lo demás.
-Son tiempos muy cortos -dijo Hermione-. No podemos fallar. Tenemos que tener una gran precisión.
Todos estuvieron de acuerdo, asintiendo con valentía. Harry vio que Luna y Neville asentían tomados de la mano.
-Oigan, ¿y cuándo pasó eso? -preguntó Ron, mirando también como se tomaban de la mano y señalándolos.
-Hace unas semanas -Neville sonrió a Luna y le dio un beso en los labios-. Estaban todos tan ocupados… es decir, con todo lo que pasó… ya saben… -se hizo un silencio incómodo en el que Neville quedó atrapado, asintiendo con la cabeza y mirando a los demás nervioso-. Digo… no es como que íbamos a hacer una fiesta, o…
-Entendemos -dijo Ron, serio.
-Bien. Pongámonos en marcha -dijo Oliver-. Vamos a casa y llevemos todos los equipos.
Horas más tarde, todo estuvo preparado. Todos estaban en casa de Oliver, expectantes, porque sabían que el momento se acercaba.
-¿Todos listos? –preguntó Oliver. Estaba en su living, mirando hacia todos lados.
-Lista –dijo Hermione, invisible contra una pared.
-Listo –dijo Neville, también invisible tras un sofá.
-Listo –dijo Ron, con la voz cargada de ira.
-Lista –dijo Evangelina, con determinación.
-Listo –fue la voz de George, seria.
-Listo –pronunció Harry, inmóvil bajo su capa y aferrando un tubo de metal de unos sesenta centímetros de largo cargado de cables y conectores.
-Lista –dijo Luna, no muy lejos de Harry, también invisible.
-Listo –dijo Charlie, con decisión.
-Muy bien –Oliver asintió con la cabeza, mirando hacia los lugares de dónde venían las voces-. Vamos, muchachos. ¡A luchar!
Todos encendieron sus dispositivos y los dejaron en marcha, esperando. Harry tenía su cañón firmemente sujeto y el dedo pulgar junto al botón que lo accionaba, alerta.
Esperaron un rato, hasta que finalmente alguien golpeó la puerta.
Oliver lanzó una mirada hacia los rincones, luego se acercó a la puerta y abrió.
-Hola Vines –saludó, haciéndose a un lado para dejar al mago pasar. Había ciertos nervios en su voz, pero Harry recordó que en la visita anterior de Vines también los había tenido, y había sido algo normal en aquel encuentro.
-¿Tienes la máquina? –preguntó este. Harry vio que estaba igual que en la visita anterior, con la capucha tapándole el rostro y voz de persona de edad mayor a la de Wood, áspera.
-Sí, claro –Oliver señaló a un costado, donde la máquina que le habían encargado esperaba-. Funciona a la perfección. Déjame mostrártela.
Se agachó para levantarla, y el hombre lo detuvo con una mano.
-Déjala. Me la llevaré, no tengo tiempo. Toma tu pago –le lanzó una bolsa que sonaba a galleons-. Si funciona, mi amo estará complacido contigo.
Harry, mientras escuchaba con atención, puso un dedo encima del botón que accionaba su artefacto. G ya había dejado claro que no quería ver la demostración de Oliver, por lo que estaban entrando a la fase 2 del plan en escenario B. Harry empezó la cuenta regresiva:
Cinco…
-Espero que así sea –dijo Oliver, nervioso.
Cuatro…
El mago encapuchado sacudió su varita y el artefacto de Oliver empezó a levitar hacia él.
Tres…
-¿Seguro que está terminado? –dijo entonces el mago, mirando hacia el artefacto.
Dos…
Se quedó en silencio. Algo le llamaba la atención en el aparato. Algo que se notaba que había llamado su atención y debía estar fuera de lugar.
Harry tragó saliva. Oliver miró hacia un lado, donde estaban ellos, con expresión de alarma.
Algo andaba mal.
Uno…
Con voz furiosa, el mago habló.
-¿Qué es esto? –dijo, levantando su varita-. ¿Qué estás tramando?
Cero.
Un estruendo indicó que George había lanzado el "cazador de sueños" contra el intruso. Aunque este trató de defenderse con su varita, el aparato había lanzado una radiación verdosa hacia él que no podía repelerse con una varita. El golpe dejó al intruso suspendido en el aire, como en un trance, sin permitirle moverse. Pero el efecto duraba solo cinco segundos.
-¡AHORA!
Al mismo tiempo, las ocho capas para hacerse invisible volaron por los aires, y empezaron a moverse por turnos.
Primero, Charlie accionó su máquina: una especie de caja metálica que generó una onda azulada que rodeó un espacio de aproximadamente veinte metros alrededor de ellos. Con eso activado, durante todo el tiempo de duración, que sería entre uno y cinco minutos, nadie podría usar magia con una varita ni aparecerse dentro de ese espacio.
Ahora visible, le llegó el turno a Evangelina: la chica levantó lo que parecían dos pistolas y empezó a dispararle al mago. Unos rayos de luz fluorescente lo golpearon mientras este volvía en sí, saliendo del efecto del "cazador de sueños" y empezando a querer defenderse. Pero los rayos de Evangelina hicieron que las manos del mago quedaran como engarrotadas, sin poder abrir los puños, y sus piernas se flexionaron hasta caer de rodillas.
-¡AAAHHGGGG! –bramó el mago, furioso y lleno de cólera-. ¡LOS MATARÉ!
Enfurecido y haciendo mucha fuerza y seguramente uso de alguna magia negra que no requería varita, se puso de pie y consiguió abrir las manos. Sin usar ninguna varita, dirigió su mano hacia Evangelina, y salieron de sus mismas manos rayos de luz color eléctrico.
Era el turno de George: el muchacho empezó a gritar con cólera mientras se lanzaba a toda velocidad sobre el mago apretando el gatillo de un arma lanza llamas que en verdad lanzaba una especie de lava hirviente que no sólo quemó al mago sino que lo encegueció ya que era especialmente sensible a los ojos.
-¡No me atraparán con estos aparatos inútiles! –gritó él. Dirigió los rayos de color eléctrico que salían de sus manos hacia su propio cuerpo, y de pronto giró la cabeza a un lado y pareció que veía con normalidad, y de hecho sus quemaduras empezaron a curarse solas.
-Pues prueba con esto –Harry apretó el botón de su cañón, finalmente, y un haz de luz intensa salió disparado hacia él. Se suponía que lo lanzaría contra una pared y le daría un buen golpe, pero el mago fue más rápido y bloqueó el haz de luz con uno de sus rayos eléctricos, y con otro lanzamiento de rayos logró que el arma de Harry se le saliera de las manos y fuera disparada a un rincón. -¡AHORA, CHICOS! –bramó Harry.
Hermione empezó a dispararle al mago con una especie de metralleta que lanzaba luces de colores. Pero solo era una distracción, como lo habían planeado. Mientras el mago trataba de defenderse de esas luces, que en verdad no hacían nada, Neville y Luna apretaron los interruptores de sus propios cañones, y al mismo tiempo dos intensos rayos de luz roja le dieron de lleno al mago, desprevenido. Salió volando por los aires, golpeado por los potenciómetros de George, cayendo al suelo y rodando en él hasta darse contra una pared.
En ese momento, Ron empezó a dispararle con el "rompe-hechizos", de forma que las contraofensivas que el mago quiso lanzarles de forma improvisada mientras se intentaba poner de pie fueron bloqueadas y no les hicieron daño alguno.
-¡Toma esto! –gritó Evangelina, dándole de vuelta con sus pistolas, al tiempo que Hermione le lanzaba luces para despistarlo, Harry corría a buscar su cañón y Luna y Neville trataban de cargarle más energía a los suyos, que tardaban unos segundos en cargarse.
El mago se puso de pie entonces, luchando contra el efecto de las pistolas de Evangelina, que le contraían el cuerpo, y trató de bloquear los ataques que recibía, o atacarlos, pero mientras Ron lo apuntara con el "rompe-hechizos" no lograba hacerles nada.
Harry finalmente alcanzó su arma, la levantó del suelo y la apuntó hacia él. El rayo de luz finalmente golpeó en el pecho del mago, que estaba distraído luchando contra todas las luces que lo golpeaban, y lo lanzó por los aires a varios metros de distancia.
-¡Cuidado! –advirtió Oliver. Harry entendió que lo había lanzado a una distancia donde podría salirse del campo azulado que los rodeaba, y desaparecerse.
Lamentablemente, el mago aún encapuchado pareció llegar a la misma conclusión. Al ver que estaba en desventaja, se dio la vuelta y empezó a corrar hacia el otro lado de la casa, por donde podía salir por una puerta trasera y tratar de llegar más allá del borde del campo azulado que los rodeaba.
-¡NO LO DEJEN ESCAPAR! –bramó Hermione.
Corrieron todos tras él. Neville y Luna finalmente lograron disparar sus cañones, pero el mago esquivó de dos saltos los rayos, y siguió corriendo apresuradamente. Charlie quiso bloquearle el paso, pero éste lo empujó a un lado sin dificultad. Al mismo tiempo, George se lanzaba tras él y trataba de derribarlo, pero no fue tan rápido. Evangelina logró darle con su pistola, con lo que ganaron unos segundos mientras este se deshacía del efecto. Ron no dejaba de apuntarlo con el "rompe-hechizos", un poco más lejos que los demás, para evitar que los atacara con sus trucos oscuros sin varita.
El mago volvió a darse a la fuga. Harry corría a toda velocidad tras él. Estaban ya en el otro extremo de la casa. Entonces abrió la puerta exterior, salió afuera y empezó a correr a toda velocidad, imparable.
El mago encapuchado estaba a pocos metros del borde del campo de fuerza. Hermione ya no disparaba sus luces, porque sabía que este había descubierto su inefectividad. Evangelina ya no disparaba, porque había quedado fuera de alcance. Ron tampoco estaba ya cerca de ellos para hacer algo, y Neville y Luna no habían podido cargar nuevamente sus armas. Charlie había caído al suelo pocos metros atrás, y George estaba lejos.
Harry se dio cuenta que él tampoco podría alcanzarlo, y su cañón se había agotado y ya no lanzaba nada.
No podrían detenerlo.
Iba a escapar al otro lado del campo de fuerza y desaparecerse.
-Lo tengo –dijo entonces una voz.
Harry miró a un costado, y vio que Oliver estaba de pie junto a él. Por fin había sacado su arma, que según lo planeado guardaría hasta el último minuto para darle solo cuando este estuviera en su momento de mayor debilidad y desventaja, para que lo tomara por sorpresa: era una gigantesca arma con mira telescópica y varios cañones en los lados. Oliver estaba apuntando al mago a través de la mira y un láser rojo se dibujaba en la espalda de este, mientras corría llegando al borde azulado del campo de fuerza.
Con precisión, Oliver disparó y una serie de cuerdas metálicas brillantes con ganchos filosos en las puntas, acompañadas de láser de colores alcanzaron al mago y lo derribaron. Mientras los láser lo hacían aullar de dolor y caer al suelo, las cadenas envolvieron su cuerpo, y los ganchos se clavaron en sus lados. El arma hizo un efecto opuesto entonces, retrayendo las cadenas de vuelta dentro del arma y trayendo al mago con ella, hasta dejarlo a los pies de Harry y Oliver, desarmado y envuelto en cadenas que se clavaban por todo su cuerpo.
-¡Quítenme esto! –gritó él, mientras se retorcía sin poder hacer nada-. ¡Quítenmelo!
Agitado, Ron llegó corriendo junto a ellos y lo apuntó nuevamente con el "rompe-hechizos", para que no pudiera utilizar magia negra para huir. En ese momento, el efecto del campo de fuerza de Charilie desapareció y el tono azulado que los rodeaba se fue.
Los demás llegaron corriendo junto a ellos.
-Te tenemos –le dijo Oliver.
-¡Vas a morir! –empezó a gritar el mago, mirando a Oliver-. Mi amo sabe quién eres, y te matará. Acabas de firmar tu propia sentencia de…
-Cierra el pico –le dijo Ron, y le puso una zapatilla en la cara, tapándole la boca con la suela-. No queremos escuchar tus estupideces.
-Vamos a conocerte un poco –dijo Charlie, y le sacó la capucha. Harry sintió a su corazón latir con velocidad. ¿Quién aparecería bajo la capucha?
¿Algún Granger que hubiera visto alguna vez? ¿O sería posible que fuera… Ginny, con la voz modificada de alguna forma?
Pero no. El hombre bajo la capucha era alguien que Harry creyó no haber visto nunca en su vida, en un primer vistazo. Un mago de unos cuarenta años o más, con el pelo gris y ojos negros. No era Ginny. Ni parecía un Granger.
-Rápido, el veritaserum –dijo Harry.
Hermione sacó de su bolsito de cuentas la botella de veritaserum, la abrió y la acercó a la boca del hombre.
-¡No! –dijo él, pero lo empezaron a forzar a beber la poción.
-Un momento… -entonces, mientras lo miraba con más detenimiento, Harry lo reconoció-: Tú trabajas conmigo. En el Departamento de Aurores. Te conozco.
-¿En serio? –Ron miró a Harry, con sorpresa.
-Claro –dijo Harry-. Solo lo vi un par de veces, pero sí, es de ahí. Recuerdo que el día en que mataron a Vincent McGreggor me topé con él, en el Departamento de Aurores, mientras trataba de huir a toda prisa hacia Hogwarts. Choqué con él y le tiré al suelo por accidente una alta pila de papeles que llevaba. Jamás hubiera imaginado que este maldito estaría implicado en el homicidio.
-Él es el infiltrado en el Departamento entonces –dijo Hermione.
-Pues está a punto de contárnoslo todo –dijo Neville, enojado.
El mago acabó de tomar la poción y todos se pusieron en un círculo en torno a él. Cuando acabó de tragar, empezaron las preguntas:
-Dinos, ¿quién eres? –preguntó Harry-. ¿Cómo te llamas?
El mago entonces sonrió, y exhibió una hilera de feos amarillentos y deformes dientes.
-Mi nombre es Jacob, el poderoso lobo oscuro.
-¿Jacob? –dijo Hermione, confundida-. ¿Con "J"?
-Sí, con "J" –dijo él-. Jacob Greyback. Hermano de Fenrir Greyback.
