24. Las respuestas a todas las preguntas
-¿Jacob Greyback? –Hermione giró para encarar a George-. No respondas esto, George, por las dudas. Pero, con ese apellido, ¿no te daba mala espina?
George levantó las manos con la boca bien apretada, como insinuando que no podía responder la pregunta.
-Seguramente a George no le dijo el apellido –razonó Harry-. Se habrá enterado después, o le habrá dicho un nombre en clave y más tarde se enteró el verdadero nombre y por eso a nosotros nos dijo que era "G". ¿Verdad, Jacob?
-Sí, le dije que mi nombre era Vines. Debí haber usado mi alias en el Departamento de Aurores, Robert Ford. De esa forma no me habría descubierto tan fácilmente al hablar con el verdadero Kingsley. Luego George supo mi verdadero nombre porque me investigó. De verdad quería matarlo y bailar en su sangre, pero mi amo dijo que lo necesitábamos para que nos provea de sus armas, así que lamentablemente no pude hacerlo. Contactamos al imbécil de Wood para que nos vendiera sus armas de forma indirecta. Ahora veo que era una trampa. No estuvo mal, la verdad es que me lo creí. Sabía que debía haberlo despedazado cuando pude.
-¿Quién es el Cazador de Brujas? –preguntó Harry.
-No puedo decirlo –respondió él, y sonrió de nuevo.
-Ha tomado veritaserum –Harry buscó con la mirada entre los rostros de sus compañeros a aquel que entendiera más de magia. Su mirada descansó finalmente en Hermione. -¿Cómo es posible que no responda, si ha tomado veritaserum?
Hermione negó con la cabeza, confundida.
-No puedo decirlo, aunque me hagas tomar la poción más potente del mundo –dijo él, y empezó a reír, victorioso-. El Cazador de Brujas se aseguró de que nadie pueda sacarme esa información. Me hizo hacer un juramento inquebrantable, de que jamás revelaría su identidad. Ninguna magia me puede obligar a decirlo, porque si lo dijera moriría, causando un dilema mágico.
-Ha, sí –dijo Hermione, decepcionada-. Es una de las siete paradojas mágicas de James Buckanan. No puede decirlo.
-Maldición –protestó Harry-. No importa. Nos aseguraremos de hacerte decir todo lo demás. ¿Qué es la Cacería de Brujas?
-Las Cacerías de Brujas fueron un movimiento que tomó lugar en Europa en el siglo XIV…
-No hablo de eso –aclaró Harry-. Me refiero a la Cacería de Brujas de la que habla el Cazador de Brujas. En sus artículos de El Profeta.
-Es un invento –dijo Jacob-. Un concepto. Es su forma de referirse a sus asesinatos. Las Cacerías de Brujas de los muggles del siglo XIV no tenían sentido para el Cazador de Brujas. Quiere replicar ese mismo significado en sus propios asesinatos: que no tengan sentido, igual que las Cacerías de Brujas. Por eso llama a este movimiento, a estos asesinatos que está haciendo, la Cacería de Brujas. En verdad empezaron hace meses, con su primer asesinato, pero él considera que recién ahora el movimiento está empezando de verdad, que empieza a tomar la forma que él verdaderamente quiere: cuando sea el Amo de la Muerte, cuando tenga las tres Reliquias de la Muerte, entonces la Cacería de Brujas empezará en su verdadera forma. Aniquilará a magos y brujas con solo chasquear sus dedos.
-¿Por qué quiere hacerlo? –preguntó Hermione, acercándose más al mago encadenado.
-Porque puede, simplemente –Jacob sonrió de nuevo, exhibiendo sus horribles dientes amarillo-. Porque le causa placer. Tal como lo dijo en sus apariciones públicas. Todos los magos disfrutamos el poder. Siempre ha sido así. Voldemort, Grindelwald. Sólo querían poder, al final del día. Ser más fuertes que los demás. Dominar a otros. Mostrarse ante el mundo como sus superiores.
-¿Es él Fenrir Greyback? –preguntó Ron-. ¿Es él tu hermano?
-Te dije que no puedo decirlo.
-No puede decirlo, Ron –le aclaró Hermione-. Pero te haré una pregunta, Jacob: ¿Qué relación tiene El Cazador de Brujas con los lobos? ¿Es él un hombre lobo?
Harry giró la cabeza, miró a Hermione, con el ceño fruncido, y luego miró a Jacob preguntándose cuál sería su respuesta.
-Muy bien, han adivinado –dijo él, riendo-. Es un hombre lobo, el más feroz de todos. Uno que no necesita convertirse para atacar. Lo hace en su estado humano, por el solo placer de hacerlo. De formas salvajes. Le gusta usar una máscara de lobo cuando está en fase humana, y siempre hace sus ataques en noches de luna llena, aunque no esté convertido en hombre lobo. En una ocasión solamente lo hizo de día, pero durante la fase de luna llena igualmente.
-Es Fenrir Greyback, está claro –dijo Ron.
-¿Siempre? –preguntó Harry-. ¿Todos sus ataques fueron durante la luna llena?
-Exacto –dijo Jacob.
Harry se puso a pensar, y recordar. Durante el verano, en Malfoy's Resort, recordó que había besado a Hermione bajo una luna llena que ya casi desaparecía, cuando estaba a punto de amanecer. La misma noche que El Cazador de Brujas, si había sido él, le había quitado su varita. Luego, en septiembre, había hecho el amor con Hermione al mismo tiempo que, según los horarios determinados por los aurores, El Cazador de Brujas había matado a los Adams. Recordaba claramente que había sido una noche de luna llena.
Luego, en noviembre, había muerto McGreggor. La noche de su muerte, según le habían dicho los centauros a Hermione, había habido un "particular fenómeno de luna llena" que les impidió prestar atención a otra cosa que al cielo. En enero, había sido el asesinato público durante el partido de Quidditch. Si bien había sido de día, esa noche Harry recordaba haberse quedado despierto hasta tarde, mirando la luna llena por la ventana de su casa.
Pocos días después de eso, había ocurrido la muerte de Ginny. Esa noche había sido pocos días después, y recordaba al mirar al cielo saliendo de la casa de los Adams con Twinks que la luna seguía llena. Si bien habían pasado algunos días, recordaba que seguía llena aún. ¿Quizás debido al fenómeno "particular" observado por los centauros ese año?
-¿Por qué mató a sus víctimas en noches de luna llena? –preguntó Ron.
-Porque es un hombre lobo. ¿No estabas prestando atención?
-Se refiere a que en sus apariciones nunca parecía ser un hombre lobo –aclaró Hermione-. Aparecía con máscara, pero con forma humana.
-En su forma humana es más bestial y salvaje que en forma de lobo –Jacob sonrió.
-Bien, pasemos a otro tema –Harry se puso a pensar a toda velocidad en todas las dudas que tenía-. ¿Él me atacó en Malfoy's Resort?
-Sí, él fue.
-¿Los Malfoy tuvieron algo que ver?
-No tuvieron nada que ver. Los Malfoy querían reconciliarse con los Weasley, por eso los invitaron a su casa de verano. Entonces mi amo pensó que sería una buena oportunidad para tomar la Varita de Saúco en un lugar lejos de la tumba de Dumbledore, donde Harry Potter no podría aparecerse directamente allí en Hogwarts para detenerlo, en caso de descubrir sus planes al perder su varita.
-Debí haberlo imaginado –Harry suspiró y continuó-. Pero Malfoy se veía tan sospechoso. No dejó de desquitarse conmigo en cada encuentro que teníamos.
-No tengo idea de eso. No soy Malfoy –dijo él, con furia.
-Quizás Malfoy solo estaba resentido contigo por otra cosa –dijo Hermione a Harry-. Por ejemplo, por el hecho de que hayan querido reconciliarse con nosotros y los Weasley y, en vez de agradecérselos, hayamos desconfiado de ellos.
-Era imposible no desconfiar de ellos –argumentó Ron-. Primero, porque ellos nos invitaron allí. Y segundo, porque son los Malfoy.
-Pueden discutir eso después –opinó Oliver, acercándose a Jacob-. Ahora es momento de interrogarlo a él. Jacob, ¿por qué El Cazador de Brujas quería las armas de George? ¿Siempre fue su plan obtenerlas?
-Pues, solo cuando supo de su existencia y vio que eran buenas.
-¿Cuándo se enteró de su existencia?
-Cuando yo, infiltrado en el Ministerio de la Magia, robé documentos secretos del Departamento de Misterios buscando tratados que el Ministerio hubiera tenido para desarrollar armas peligrosas. Hace tiempo estoy infiltrado en el Departamento de Aurores fingiendo ser un tal Robert Ford, que en realidad es un mago que maté hace muchos meses. Éramos parecidos físicamente, así que solo tuve que hacer algunas modificaciones en mi cara para personificarlo. Ni siquiera hubo necesidad de poción multijugos.
-¿Qué hacías con esa pila de papeles el día que mataron a Vincent McGreggor? –preguntó Harry-. El día que choqué contigo en el Departamento de Aurores.
-¿Qué iba a hacer? Trabajar, Potter. Para eso me pagan. Estaba cumpliendo con mi papel de empleado.
-¿No tenía nada que ver con el homicidio?
-No. Yo no hago los asesinatos. Él los hace. Yo solo le paso información, armas, esas cosas. Y soy su contacto infiltrado en el Ministerio.
-¿Cómo hizo para ingresar en Hogwarts y matar a McGreggor?
-No lo sé. No me dice todo. Hay muchas cosas que no sé. No tengo las respuestas a todas las preguntas.
-¿Y quién era Vincent McGreggor realmente? –preguntó Hermione.
-Ni idea. ¿Un profesor de Hogwarts? –dijo él.
-Denle más veritaserum, no nos está diciendo todo –dijo Harry.
-¡No lo sé todo! –se quejó él.
-¿No tienes idea de por qué quería matar a McGreggor?
-Sospecho que porque podía poner en peligro su identidad.
-Ahí lo tienes, algo sabes –lo animó Ron-. ¿Por qué? ¿Qué sabía McGreggor?
-No sé quién era McGreggor ni por qué lo mató. Solo son mis sospechas. No sé nada más de él.
-Sus mensajes en la pared. Uno mencionaba a un o una tal "Granger" –dijo Harry.
Los demás miraron a Harry, sorprendidos. Todos menos Hermione.
-No sé de eso –dijo Jacob-. Ya te lo dije. No me cuenta todo. Algunos de sus asesinatos tienen otro sentido más allá de la Cacería, pero eso del mensaje que dices no lo ha compartido conmigo.
-El asesinato que ocurrió en julio –dijo Harry-. El del supuesto Augusto Clevermole. ¿Qué sabes de eso?
-Me envió a esa casa –dijo Jacob-. Mi trabajo consistía en ingresar, nada más. Porque había encantamientos protectores. Al ingresar yo, desactivé los encantamientos que le impedían entrar a él. Entonces él pudo entrar y hacer lo suyo. Pero no sé cuál era su plan, ni qué hizo. Sé lo mismo que todos: que mató a un mago y lo dejó bien muerto como merecía –rio a las carcajadas-. Como les digo, no me confía sus planes. Solo lo necesario para que yo pueda hacer mi trabajo. Entré, limpié el terreno para que él pudiera entrar, y luego me fui. Nada más.
Harry se dio cuenta de que Jacob coincidía con la descripción que Clevermole había hecho del intruso que entrara en la casa. "Estatura mediana, no muy robusto", habían sido las palabras del mago luego asesinado. Coincidía con las características de Jacob Greyback.
-Entonces no sabes quién es Granger, ni por qué El Cazador de Brujas mató a Clevermole, ni quién es Clevermole.
-No –dijo él.
-Bien –Harry se estrujó las neuronas-. George dijo que uno de tus nombres en clave era Jack. Curiosamente, tengo un compañero del Departamento de Aurores llamado así. ¿Tiene algo que ver contigo? ¿Están implicados juntos?
-¿Ese imbécil de veinte años? Claro que no –puso cara de repugnancia-. Mi alias de Jack no tiene que ver con el Departamento de Aurores. Es un apodo que tengo hace muchísimos años. Me he hecho pasar por un mago de Oxford llamado Jack Adams.
Harry quedó boquiabierto.
-¿Jack Adams? ¿El mago que murió junto a su familia en Oxford?
-Yo soy Jack Adams, y siempre lo fui –clavó sus ojos oscuros en Harry, y un escalofrío le recorrió la espalda a Harry-. Es un nombre en clave que tengo desde hace muchos años, como te decía. Cuando era joven, luego de graduarme de Hogwarts, mi hermano Fenrir empezó a tener una reputación por aliarse a Lord Voldemort siendo un hombre lobo sangriento y despiadado. En ese entonces yo no compartía sus ideales. Estaba de novio, me fui a vivir a Oxford con mi novia y a trabajar en esa fábrica.
-Betany –dijo Harry, sin poder creer lo que oía.
-Sí, Betany. Mi idea era tener una vida distinta, no ser vinculado con mi hermano. Alejarme de todo para que Lord Voldemort no viniera a buscarme a mí también. No me interesaban las artes oscuras ni ser hombre lobo como él, ni nada parecido. Me inventé el nombre de Jack Adams, fue mi primer nombre en clave. Mi novia era la única que sabía mi verdadera identidad. Ella quería casarse. Yo estaba obsesionado con las Reliquias de la Muerte. No podía ocultar que por dentro tenía ansias de poder. Aunque quería hacer una vida normal, mi verdadero yo luchaba por salir a la luz. Primero a través de esa obsesión por las Reliquias de la Muerte, que me llevó a conseguir una: la Piedra de la Resurrección. La encontré luego de recorrer el mundo a través de muchos viajes, descifrando leyendas, antiguos mapas, interrogando magos, rastreando la leyenda desde el mismísimo Cadmus Peverell…
"Betany me decía que ya dejara eso, que no tenía sentido. Pero yo no podía. No quería ser un mago oscuro como mi hermano, pero tampoco podía aguantar esa vida de normalidad. Finalmente encontré la Piedra de la Resurrección, en Medio Oriente. La tenía un mago anciano, que dedicó su vida a custodiarla. Me dijo que no podía dármela, porque había sido confiado a su protección. Tuve que matarlo. Ahí empezó mi transformación. Luego de eso, supe que no había vuelta atrás. Había matado. Mi verdadero yo interno luchaba por salir a la luz.
-Estás mintiendo –dijo Harry, serio.
-Me han llenado de veritaserum, no estoy mintiendo –dijo él.
-No puede ser cierto.
Harry vio que Hermione le devolvía la mirada. Ella debía estar pensando lo mismo que él.
-La Piedra de la Resurrección no estaba en Medio Oriente –dijo Harry-. En 1943, Tom Sorvolo Ryddle, Lord Voldemort, robó la Piedra de Morfin, hijo de Sorvolo Gaunt. Luego la transformó en un horcrux junto al anillo que la contenía, hasta que Dumbledore destruyó el anillo y recuperó la Piedra.
-Sí, también tuve acceso a esa información –dijo Jacob-. Del mismísimo Tom, por cierto, durante uno de mis viajes a Albania. Yo también creía que la tenía él. Cuando le dije lo que buscaba, se rio en mi cara. A él no le interesaban las Reliquias de la Muerte. Conocía la leyenda, claro que la conocía. Pero no le interesaba. La veía como una "magia blanca", una magia del bien, no del mal. Igual que la antigua magia que salvó tu vida de bebé, Harry Potter, eran magias antiguas que no llamaban la atención de Voldemort. Pero sí la mía, porque sé que pueden utilizarse tanto para el bien como para el mal. Quise llegar a un acuerdo con él para que me dé la Piedra, pero entonces me reveló que la piedra que él tenía, la de los Gaunt, no era en verdad la Piedra de la Resurrección.
"Era una piedra antigua, sí, alterada con alguna clase de magia por familias antiguas de magos. Toda una reliquia, igual que el anillo en sí. Pero no una Reliquia de la Muerte. No era la verdadera Piedra de la Resurrección. Él se la quedó, como horcrux, si bien jamás me dijo para qué la estaba usando realmente, ahora es algo de público conocimiento para el mundo mágico. Ahora veo que la quería para conservar un fragmento de su alma. Pero claro que no era la misma piedra. No podría haber hecho un horxcrux con un objeto como la Piedra de la Resurrección. La magia que tiene la verdadera Piedra impide que sea alterada con ningún otro tipo de magia.
-No es posible –insistió Harry-. Dumbledore tenía la Piedra de la Resurrección. Me la dejó dentro de una snitch. Hasta tenía la resquebradura que él le ocasionó al destruir el anillo.
-Dumbledore me robó a mí la Piedra de la Resurrección –dijo Jacob-. Luego de que yo la recuperara del Medio Oriente, y la tuviera algunos pocos años, este se apareció a pedírmela. Dijo que era un objeto que debía ser bien custodiado. Le dije, ¿y por qué tú la custodiarás mejor que yo? Arrogante y engreído, ese Dumbledore pensaba que él debía controlarlo todo. Me batió a duelo para quitármela, y me la ganó. Durante el duelo uno de sus hechizos le dio a la Piedra, y la resquebrajó. Temo que te ha engañado, con eso y seguramente con mil cosas más. Eran dos piedras parecidas, pero no la misma. Sí te dejó la verdadera, al morir. Y luego mi amo te la arrebató, finalmente. Ahora la Piedra de la Resurrección ha regresado a mejores manos.
Harry se quedó en silencio, procesando la información.
-¿Qué pasó con Jack Adams?
-Betany quería dejarme. Se dio cuenta de que mi aspiración al poder nos destruiría. Acabábamos de tener a nuestro hijo. Yo seguía sin querer unirme a Voldemort, que había regresado recientemente, gracias a ti. Para mí Voldemort no era nadie. Mi hermano se unió a él en la Segunda Guerra Mágica, pero yo en cambio permanecí en las sombras, con ambiciones mayores. Me uní a El Cazador de Brujas, y le dije de las Reliquias de la Muerte y de mi deseo de recuperar la Piedra, de quitársela a Dumbledore, que acababa de morir. Sabía que ahora que Dumbledore había muerto, podíamos recuperarla. Hacía años que yo perseguía el deseo de tener las Reliquias de la Muerte, y ahora había claros indicios de que los cambios de manos de éstas estaban haciendo que fuera el momento perfecto para poder dar con ellas por primera vez en siglos, con las tres juntas. El Cazador de Brujas quedó fascinado con todo lo que le dije, con mis descubrimientos. Dijo que juntos íbamos a conseguirlas, las tres.
"Entonces, luego de la caída de Voldemort, supimos que nuestro momento había llegado. Fue el momento perfecto para salir a la luz. Por protección, El Cazador de Brujas no me confió gran parte de sus planes, por si esto pasaba, por si alguien me capturaba. Pero me aseguró que el destino final de todos ellos sería que lleguemos a poseer las tres reliquias, y ser Amos de la Muerte. Llegó un momento en que no pude continuar teniendo una familia. Así que le pedí que los matara.
Hermione se agarró el pecho.
-Yo me había modificado el rostro para personificar mi papel en el Ministerio. Betany ya no quería saber nada conmigo. El supuesto Jack Adams ya no existía, el rostro que conocían aquellos que lo habían conocido ya no estaba. Así que tomamos a un muggle, le transformamos el rostro con magia negra para que se pareciera a mi antiguo yo, y él los mató junto con Betany y Timy, para simular la muerte de la familia entera.
Hermione lanzó un gemido de horror.
-Bastardo –dijo Neville.
-Yo jamás había sido Jack Adams. Era otro papel, otro personaje. Solo uno que había usado más tiempo que los demás. Luego de eso pasé a ser Vines, y continué siendo Robert Ford en el Ministerio.
-Pero en verdad siempre fuiste un asqueroso Greyback –dijo Oliver-. Igual de asqueroso que tu hermano.
-¿Y el mago que murió en el partido de Quidditch de Inglaterra? –preguntó Neville-. ¿También había una historia tras él?
-No. Mi amo lo mató igual que a todos, para sembrar el terror. Para iniciar la Cacería.
-¿Y por qué volvió a atacarme a mí? –preguntó Ron.
-Porque sabía que Potter tenía la capa. Y quería atormentarlo, para quitársela.
-¿Por qué no se apareció directamente en mi apartamento para quitármela? –preguntó Harry-. Ni siquiera tenía encantamientos de seguridad. Pudo haberse aparecido allí y ya.
-Siempre has sido tan humilde –Jacob rio, frenético-. Tienes una reputación, muchacho. No iba a ir a enfrentarte, así como así, sin más. Eres conocido por salirte con la tuya frecuentemente. Si iba a ir por ti para quitarte la capa, primero iba a diseñar un plan. Por eso secuestró a tu novia. E incluso así te saliste con la tuya. Pero solo es cuestión de tiempo para que te arrebate esa Reliquia que posees aún.
-¿Seguro no sabes quién era McGreggor o cuál fue su papel en todo esto?
-No.
-¿Y Herby Dippet? ¿Sabes cuál fue su papel en la historia?
-¿Herby Dippet? Sí… sé cuál fue su papel en la historia –Jacob entonces volvió a mostrar sus amarillentos dientes-. Finalmente, han hecho la pregunta clave. La pregunta que les hará entender el trasfondo de todo esto.
-Ya dilo todo –dijo Ron.
Jacob respiró hondo y abrió la boca para hablar. La poción no lo dejaba aguantar las palabras, que salían de su boca por obligación.
-Herby Dippet es la clave de todo esto. Él es…
Entonces, un sonido zumbó en la noche. Harry alzó la cabeza y vio que alguien había cruzado el cielo, volando por encima de ellos. Alguien que había pasado por allí volando sin escoba. En cambio, parecía que llevaba alguna clase de propulsor añadido a las piernas.
-¿Jacob?
Harry miró al mago que aún estaba encadenado a sus pies. Ya no hablaba. Sus ojos se ponían en blanco.
-¿Qué le ha pasado? –Harry se agachó junto a él, mientras los demás alzaban sus varitas al cielo, pero el mago que lo había cruzado volando ya no estaba, se había alejado muy rápido.
Entonces Harry vio el dardo clavado en el cuello de Jacob.
-Le han dado con algo. ¡Rápido! ¡Que alguien lo salve! ¡Hermione…!
Hermione se agachó junto a Harry, le quitó el dardo del cuerpo al mago, y un chorro de sangre les saltó en la cara, caliente. Jacob ya tenía los ojos completamente en blanco y le salía espuma por la boca.
-Lo siento… -Hermione no sabía qué hacer. Lo miraba desesperada. –Esto no es magia… No sé qué sea… Pero si no es magia, no sé cómo curarlo. No puedo hacer nada.
-Ha muerto –concluyó Harry. Él y Hermione compartieron una mirada de pánico, y entonces miraron a los demás, que también se miraban entre sí, con las varitas aún en alto.
-Mejor vámonos de aquí –dijo George-. Puede regresar.
-Que regrese. Porque voy a matarlo –dijo Ron.
-No –Evangelina miró a George, de acuerdo con él-. Hay que irnos. Y alertar al Ministerio. Ya no está intervenido, podemos confiar en el Ministerio. Rápido, vámonos de aquí antes de que vuelva por nosotros.
Harry asintió, de acuerdo con ella.
-Tiene razón. Vámonos de aquí. Estamos desprotegidos.
-¿A dónde? –dijo George, mirando a Harry mientras tomaba de la mano a su novia.
-Dispersémonos –dijo Harry-. Por esta noche, al menos. Luego podremos reunirnos nuevamente.
-Ya no quedan dudas –dijo Neville, acercándose a Harry-. Este mago era lo más cercano a El Cazador de Brujas. Ya no quedan más instancias intermedias.
-Es hora de ir directamente por El Cazador de Brujas –dijo Ron, mirando a Harry también-. Y qué él mismo nos diga qué tenía que ver el tal Herby Dippet. Pero Neville tiene razón, no hay otro paso a seguir. Tenemos que ir por él.
-Hoy descansemos –dijo Harry-. Luego nos reagruparemos y planificaremos el ataque a El Cazador de Brujas. Quizás podamos conseguir algunas manos más también para eso.
-¿Cómo cuáles? –le preguntó Hermione.
-Quizás haya otros buenos magos dispuestos a ayudarnos a derrocar a este mago oscuro –dijo Harry, con convicción-. Por empezar, creo que le debo una disculpa a Draco Malfoy.
