26. El lobo
Harry sostuvo la máscara en su mano, miró con atención cada detalle de esta, se trató de convencer de que su reciente descubrimiento no era tal cosa, pero no pudo. No había dudas: Bill tenía que ser el Cazador de Brujas. ¿Cómo sino se podía explicar que su máscara estuviera escondida en su bolso?
-¿Harry? –gritó alguien desde debajo de las escaleras-. Harry, ¿estás allí aún? ¡Vamos! –era Ron-. ¡Apurémonos! ¡Así te enseño antes que anochezca cómo hago la "atrapada de Waikovski" con la nueva Nimbus!
Harry no soltó la máscara. En cambio, la llevó consigo y bajó las escaleras sin borrar la terrible expresión de su rostro. Cuando Ron lo vio bajar lentamente las escaleras, vio su rostro y enseguida supo que pasaba algo.
-¿Qué ocu…?
Ron también vio la máscara, y se quedó en silencio.
-¿De dónde sacaste eso?
-Del bolso de Bill –dijo Harry, sin pensarlo-. Se abrió, y esto estaba adentro.
-Imposible –Ron negó con la cabeza, sin dudar en su negación.
Harry bajó los últimos escalones y se reunió con él. Seguía mirando la máscara, en silencio. Ron no dijo nada. Pasó un largo rato, donde Harry seguía mirando la máscara con expresión de aturdimiento total y Ron seguía negando con la cabeza sin decir una palabra.
-Debe haber algún error –dijo entonces Ron-. Bill… Bill no…
Pero no dijo nada más. Harry pudo percibir cómo el cerebro de Ron comenzaba a mover engranajes y se ponía en marcha como una locomotora. El chico dejó de negar con la cabeza, pero igualmente no cambiaba su rostro de negación.
-No es posible –dijo entonces, y hasta se le escapó una sonrisa nerviosa, seguramente producto de la imposibilidad de aceptar aquello-. No. En serio. No puede ser.
Harry siguió sin decir nada.
-¡Bill no puede ser! –gritó Ron entonces, cambiando su sonrisa por un grito de desesperación, ojos llorosos y labios temblando.
-¿Qué está pasan…? –la señora Weasley se acercó con un plato y un repasador en la mano. Cuando vio la máscara en manos de Harry, dejó escapar un grito y el plato se le cayó y se hizo añicos. -¿De dónde…?
-Dice que estaba en el bolso de Bill –dijo Ron.
-¿Qué? No, no es posible…
La reacción de la señora Weasley fue idéntica a la de Ron: primero negación, luego suspenso y reflexión silenciosa, aún con rostro de negación; luego sonrisa nerviosa, indicando que no iba a creer eso de su hijo; y finalmente un gemido de angustia, llevándose la mano a la boca y derramando una lágrima. Ese último momento era aquel en el que la verdad acababa de caer sobre ella, y se daba cuenta de que eso tenía sentido, y de que tenía que ser real. Porque no podía haber más de una máscara de lobo tenebrosa y sanguinaria como esa, representando un lobo con colmillos feroces, ojos rojos y expresión maligna. No parecía tener agujeros para mirar ni para respirar; quizás podía ver a través de ella mediante magia.
-Necesito sentarme –la señora Weasley caminó hasta el sofá, mientras Harry limpiaba los pedazos del plato con la varita y Ron acompañaba a su madre y se sentaba junto a ella. Mientras que ella se sentó con expresión ahora ausente y distanciada, Ron se tapó la cara con ambas manos.
-Mi familia no necesitaba esto –dijo Ron, volviendo a negar con la cabeza aún con las manos tapándole la cara-. Después de todo lo que nos ha pasado… ¿qué más puede ocurrirnos? Dime, ¿qué más? ¡Mierda!
Harry no dijo una palabra. Se quedó mirando el suelo.
-Habrá pasado cuando lo mordió Greyback, ¿verdad? –dijo Ron-. Ahí habrá empezado.
-No, no tenía ningún efecto secundario –aseguró la señora Weasley-. Lo hemos comprobado. Se hizo exámenes médicos.
-¿De quién? –preguntó entonces Harry.
-Pues, de Madame Pomfrey, en Hogwarts. Luego del ataque. Ella lo examinó y aseguró que estaba bien. Su opinión profesional es suficiente para mí. Nos quedamos tranquilos de que no tenía nada grave.
-Quizás el efecto fue más sutil, mamá –dijo Ron-. O quizás no tuvo ningún efecto secundario en el momento, y luego de unos meses empezó a desarrollarse.
Harry empezó a reflexionar sobre aquello. Parecía raro que Bill, solo por haber desarrollado poderes de hombre lobo, quizás incluso menores a los de otros hombres lobo, hubiera de pronto salido a matar magos y brujas de formas sanguinarias en estado humano y con una máscara. Solo pensar en Lupin, que en estado humano era excelente persona, e incluso en sus momentos de lobo no reía a carcajadas mientras mataba a una víctima, hacía que aquello pareciera extraño.
-Aquí debe haber algo más –dijo entonces, compartiendo sus pensamientos-. Piensen en Lupin… él era excelente persona en estado humano. Al hacerse hombre lobo podía haber llegar a matar, si no hubiera estado tomando poción, pero no me lo imagino riendo y hablando normalmente como hace El Cazador de Brujas. Parece la personalidad de otro tipo de hombre lobo. Como Fenrir Greyback.
Harry sabía que no podía tratarse de Greyback, porque estaba muerto, pero dijo eso más que nada para calmar a la señora Weasley.
-Vamos a buscarlo -dijo Ron.
-Esperen -la señora Weasley tenía cara de susto-. Yo iré a buscarlo.
-Claro que no, mamá. No irás sola.
-Ustedes no pueden ir…
-Tranquila, señora Weasley, nada pasará -dijo Harry, tratando de tranquilizarla-. Solo hablaremos con él.
-Vamos todos -dijo ella entonces-. Pero déjenme hablar a mí.
Entonces salió al exterior, giró sobre sí misma y desapareció. Harry y Ron fueron rápidamente tras ella.
Los tres se aparecieron en Shell Cottage. La casa se veía igual que el año anterior. No había signos de que nada extraño hubiera pasado en el ínterin.
-No hay nadie -Ron había entrado a la casa y ya salía de allí-. Hice un homenum revelio.
-Busquemos igualmente -Harry pensaba en los aparatos de George. Entraron y buscaron por toda la casa, pero realmente no había nadie.
-Esperemos aquí -dijo la señora Weasley-. Le escribiré mientras.
Pero Bill nunca apareció. Fleur tampoco. Otros Weasley llegaron allí posteriormente, otras lechuzas fueron enviadas, pero los días pasaron sin rastros de Bill o Fleur.
Esto era extraño, porque supuestamente irían a casa de los Weasley al día siguiente. Su ausencia y la coincidencia con el descubrimiento de la máscara hizo que reportaran de inmediato su desaparición al Ministerio, al que por insistencia de la señora Weasley no se notificó de la máscara.
Cuando pasaron suficientes días, no hubo dudas de que coincidentemente, Bill y Fleur habían desaparecido.
Ese fin de semana se hizo la reunión del grupo para capturar a El Cazador de Brujas. Previamente, Harry, Ron, Hermione, Charlie y George tuvieron una reunión privada sin los demás.
-No podemos seguir con esto -dijo Charlie-. Si realmente es Bill, lo que por supuesto significaría que no es por su voluntad, sino que está bajo el maleficio Imperius o algo similar… ¿deberíamos seguir con un plan para capturarlo que puede poner en peligro su vida?
-No es Bill -dijo Ron-. Alguien más usó esa máscara, lo capturó y la puso en su bolso. Si no, no habría desaparecido justo al mismo tiempo. ¿Cómo iba a saber que Harry iba a descubrir su máscara por abrir accidentalmente su bolso, para decidir darse a la fuga con Fleur? Es un engaño. Alguien quiere que creamos eso.
Harry solía pensar que cuando discutían teorías de crímenes, en general Ron era el que decía la teoría que resultaba ser falsa (como su teoría del año anterior de que Dumbledore seguía vivo, al ver el patronus que Harry había recibido en verdad por parte de Snape). Pero en esa ocasión, le dio la razón.
-Ron tiene razón. Sigamos con el plan. Atrapémoslo.
-Claro, porque no es tu hermano -dijo George, resentido-. Lo siento. Siento mucho que las ganas que tienen de atrapar a este mago los haga olvidar que hemos perdido dos hermanos en menos de un año… Pero yo no perderé a otro hermano más.
Se hizo un silencio en el que Harry se sintió terrible. Ginny había muerto para salvarlo a él, después de todo.
-Está bien, no opinaré -Harry se cruzó de brazos-. Ustedes son sus hermanos, decidan ustedes. Me parecerá bien lo que sea que digan de hacer.
-Bill no correrá peligro, George –dijo Ron-. Piensa un poco. Si lo tienen prisionero, ¿será algo bueno esperar más? ¿Y si los tienen capturados, a él y a Fleur? ¿Qué ganamos con esperar?
-Si es así, el Cazador de Brujas, en caso de no ser Bill, nos hará saber que los tiene prisioneros –dijo George-. Siempre lo hace. Puede sacar noticias en El Profeta a su antojo, por si no lo notaste. Y le gusta ser muy público.
-Yo digo que hay chances de que Bill esté bajo un Imperius, y si seguimos con el plan algo malo le pase –dijo Charlie.
-Podemos reformular el plan -dijo Hermione-. Usar la capa como cebo, todo como se dijo, pero advirtiendo a los demás que no ataquen.
-No podemos decirles el por qué no atacar -discutió George-. No tiene sentido. Cancelemos el plan.
Lo dijo de forma determinante, dejando a los demás en un nuevo instante de silencio.
-Posterguemos el plan -sugirió Harry-. Hasta que aparezca Bill. Digamos a los demás que en este momento estamos buscándolo, así que lo dejaremos para luego de esto.
Se miraron entre sí, algunos más convencidos que otros.
-De acuerdo –dijo Charlie, con una mueca que indicaba que no era el plan perfecto, pero que le parecía bien.
Ron también hizo un gesto similar. Así lo hicieron, entonces.
Sin embargo, como Harry se imaginó, las otras personas que habían ido a la anterior reunión, pero no a esta nueva reunión más acotada estaban ansiosos de ejecutar el plan y no lo entendieron tan bien.
-Entendemos la situación de Bill y Fleur -dijo Oliver-. Pero tienen que entender que habrá más casos así si no actuamos.
-Habíamos preparado cosas para hoy -dijo Neville-. Podemos hacerlo solos sino. Luna, Draco…
-No -dijo Malfoy, para sorpresa de Harry-. Vine aquí con ustedes porque quiero muerto a ese tipo, y no puedo solo. O bueno, con él…-se quedó mirando a Goyle, que en vez de escuchar se hurgaba la nariz con un dedo-. Así que tenemos que hacerlo todos, ¿no? ¿Qué sentido tiene sino?
Harry asintió, y eso dejó zanjada la cuestión. Se separaron con la promesa de reunirse cuando fuera el momento del ataque. También votaron un nombre para el grupo, que fue una idea de Hermione para justificar el haberse reunido ese día si no iban a llevar a cabo el plan. La votación la ganó Malfoy: el chico propuso llamarse "Los Guardianes del Mundo Mágico". Ganó siete a cuatro, contra "Lxs brujas y magos Feministxs", propuesto por Hermione.
-No entiendo qué tiene de feminista todo este asunto de El Cazador de Brujas –dijo Luna, sin entender la propuesta de Hermione, luego de votar por Malfoy.
-Se llama Cazador de Brujas, Luna, no magos –dijo ella, en su defensa-. Además, nadie dijo que el nombre del grupo debía ser solo para esta batalla.
-No me entiendan mal, por favor, no tengo intenciones de seguir con ustedes luego de esto –dijo Malfoy, con una mueca-. Pero bueno, de todos los nombres que puede haber… sí, creo que me gusta este –se encogió de hombros, como quien no quiere la cosa.
Finalmente, y luego de una breve discusión, accedieron al pedido de Hermione de reescribirlo como "L s Guardian s del Mundo Mágico".
Luego de eso, pasó un mes. Un mes sin demasiado en la vida de Harry, más que la rutina diaria (Academia, local en Callejón Diagón con Neville, empleo en el Ministerio…)
Bill y Fleur no aparecieron.
Al mismo tiempo, la Academia se puso muy difícil, con mucho entrenamiento práctico: Harry tenía que luchar a toda velocidad en duelos con sus compañeros cada día, duelos acalorados con rayos de luz y chispas saliendo de sus varitas uno tras otro a toda velocidad, con increíblemente veloces movimientos de varita. Les adicionaron horas en el gimnasio y entrenamiento físico a las clases, por lo que Harry pasó horas y horas entrenando de forma dura en un gimnasio de magos, corriendo a velocidad en una pista de running, practicando movimientos de lucha, reflejos y giros. Había maquinas mágicas para conseguir agilidad con elásticos que se movían solos, camas elásticas que lo lanzaban diez metros en el aire, usando un hechizo para aterrizar, y bolas mágicas que iban hacia él y debía esquivar. Luego de dos semanas, había crecido su masa muscular de forma muy rápida e impresionante. Y se sentía en mejor forma que nunca, capaz de correr a muchos kilómetros por hora, más de lo normal, saltar a grandes alturas y moverse con muchísima agilidad.
Por otro lado, mientras sentía que la Academia lo formaba más que nunca para enfrentar a su enemigo, Artículos de Quidditch Potter se le volvió aburrido y desgastante, al punto que empezó a pensar en vendérselo a Neville, que lo disfrutaba mucho y se sentía a gusto manejando el negocio. Y su empleo en el Ministerio era realmente tedioso, ordenando archivos y sellando documentos, pero por suerte era de pocas horas diarias, y el dinero le servía.
Cuando llegaron los días de luna llena, Harry sintió temor. Pasó las noches mirando por la ventana, esperando algo, pero nada pasó. Como había ocurrido antes, había meses en que el Cazador de Brujas no aparecía en luna llena. Marzo fue, por suerte, uno de ellos.
Llegó abril, y con él un Harry nuevo: musculoso, veloz y preparado. Luego de una sesión de levantamiento de pesas de cien kilos, Harry volvió a casa, se preparó un licuado proteico con poción para el crecimiento de la masa muscular (había conseguido más de 10 kilos de puro músculo) y fue al castillo a dormir junto a Hermione.
-Estás todo durito -dijo ella, masajeando sus abdominales por bajo las sábanas-. Van a empezar a mirarte las chicas…
-Es parte del entrenamiento para auror -dijo él, dándole un beso-. ¿Te pondrás celosa?
-Quizás.
Se besaron y empezaron a hacer el amor. A pesar de que llevaban meses juntos, tocar y acariciar a Hermione no dejaba de volverlo loco.
Lo hicieron en la cama de Hermione en Hogwarts toda la noche, sin cesar un segundo. Harry parecía simplemente no cansarse. Hermione respiraba agitada y sudaba, y él disfrutaba el momento y sentía que podía continuar haciéndole el amor toda la noche y la mañana si quería.
Al día siguiente, Hermione tuvo que faltar a su primer período de clases.
-¿Te sientes mejor? -le preguntó él, entrando a la habitación por la ventana con su escoba y un desayuno que había comprado en una confitería de Hogsmeade. Vio que Hermione estaba sentada en su cama, al parecer sin sentirse mejor, y de hecho con una mirada de susto.
-¿Qué pasó? -preguntó él, con el ceño fruncido, llegando a su lado y tomándola de la mano-. ¿Estás bien?
-Algo pasó, Harry.
-¿Qué cosa? -la mente de Harry volaba a toda velocidad-. ¿Encontraron a Bill? ¿Volvió a aparecer el Cazador de Brujas?
Ella negó con la cabeza.
-Creo que estoy embarazada.
