31. Lxs Guardianxs del Mundo Mágico
-Gracias por venir –dijo Harry, encabezando la reunión. Todos estaban reunidos en un círculo, en medio de un aula de Hogwarts. –Si están aquí, es porque recibieron mi carta. Y saben cuál es el plan.
-Imaginamos –dijo Malfoy, cruzado de brazos en un banco, junto a Goyle-. Mencionaste algo sobre volver en el tiempo, pero…
-Exacto –dijo Harry, hablando seriamente-. El plan es ir a MACUSA, la administración mágica en Norteamérica. Explicarles la situación y pedirles ayuda. Necesitamos un giratiempo, la idea es pedirles uno.
-¿MACUSA? –dijo Malfoy, desconfiado-. No me gustan. ¿Por qué pedir ayuda a los americanos? Mi padre tiene contactos en Francia, su Ministerio es mucho mejor y tiene buenas relaciones con el Ministerio británico. Ellos quizás sí puedan darnos un giratiempo. Si es que tienen uno, claro, porque en caso de tenerlo por supuesto que será información confidencial. No son armas que los países digan que tienen de forma libre y a todo el mundo…
-Mi padre siempre dice que la catedral de Notre Dame, construida por muggles en Francia, es una base armamentística mágica –dijo Luna, con su típico tono de voz soñador-. Una base secreta donde Francia oculta todas sus armas de defensa. Quizás tengan un giratiempo allí.
-Jamás, jamás en mi vida creí decir esto –dijo Malfoy-. Pero el padre de Luna tiene razón.
Oliver Wood arqueó una ceja e hizo una mueca con la comisura del labio.
-De verdad, jamás –repitió Malfoy, por si no les había quedado en claro-. De hecho, esa catedral está manipulada por magia de tal forma, que está programada para incendiarse hasta la destrucción si algún día un gobierno internacional externo a Francia descubre alguno de sus secretos ocultos.
-Bien –Harry trató de tomar el control de la conversación otra vez-. Lo importante aquí es que consigamos uno. No importa dónde.
-Yo creo que MACUSA podría darnos uno –insistió Hagrid-. No me agradan los franceses. Debes tener en cuenta, Draco, que el gobierno al que vayamos deberá creer en la palabra de Harry y tenerle mucha confianza para acceder a darle algo así. No podemos simplemente ir ante cualquiera…
Malfoy le dirigió una mueca de desprecio.
-También tengo más confianza en MACUSA –coincidió Charlie-. Creo que sería más probable que accedan ellos. Por la historia que tienen nuestros países.
-¿Qué ha hecho MACUSA por nosotros? –intervino Malfoy, discutiendo-. Además de meternos a Grindelwald por el trasero cuando lo tenían en sus garras.
-Muchachos, este no es momento de discutir historia del mundo mágico –dijo Oliver, tomando la palabra-. El Cazador de Brujas es nuestro enemigo, y tiene el poder de matarnos a todos en cualquier momento. Ahora mismo. No podemos perder tiempo.
-Opino que nos separemos –dijo Harry-. Malfoy, Goyle, Oliver y Luna pueden ir a Francia a intentar obtener un giratiempo allí. Hagrid, Charlie y yo iremos a Estados Unidos.
Charlie asintió.
-Nos conocen –dijo Harry-. Saben lo que pasó aquí. Sabrán que decimos la verdad. Que el mundo entero está en peligro, ellos incluidos.
-¿Cómo sigue el plan? –preguntó Oliver-. Tú sabes, si conseguimos un giratiempo.
-Lo usaremos para volver al pasado, al menos dos meses atrás, antes de que haya pasado todo esto. Entonces lo mataremos quitándole la varita, con una estrategia bien planeada. Una que no pueda fallar.
-Muchos han perdido gente –dijo entonces Malfoy, serio-. Incluso antes de esto, hace más de dos meses. Los Adams murieron hace más de dos meses. También el jugador de Inglaterra. ¿Por qué no volver más atrás, y salvarlos a ellos también? O mejor aún, antes de la Batalla de Hogwarts del año pasado. Mucha gente murió allí. ¿Por qué no volver y revertir eso también?
Harry y los demás compartieron miradas de preocupación y confusión.
-No lo creo –opinó Harry, pensativo-. Volver en el tiempo es peligroso de por sí, puede dañarse la realidad, Hermione decía que las consecuencias…
Malfoy lo interrumpió.
-Exacto, Hermione –dijo, cruzado de brazos-. Entiendo que te apenen las muertes que hubo, Harry. Entiendo que entregaste esa capa a El Cazador de Brujas, la misma que le permitirá matarnos a todos, por ella. Y que seguramente quieres volver en el tiempo para salvarla a ella. Pero si los demás accedemos a esto, no será por ella. Será para revertir el daño que has hecho al entregarle esa capa.
Harry se acercó a Malfoy respirando agitado, con los ojos clavados en los suyos y una expresión seria como la muerte. Cuando llegó a su lado, se dispuso a sacar su varita para clavársela en el cuello y amenazarlo. No llegó a hacerlo, porque Luna le sostuvo el brazo para impedírselo.
Se quedó esperando unos segundos, sus rostros a centímetros de distancia, mirándose con odio, pensando en qué decirle. La furia que acababa de inspirarle Malfoy no lo dejaba pensar con claridad. Finalmente, encontró palabras que decir.
-No se la di por ella –explicó entonces, mirando a Malfoy a los ojos con firmeza-. Se la di porque no iba a descansar hasta que lo hiciera, y supe que tarde o temprano lo lograría de alguna forma. Ahora, si quieres, puedes unirte a nosotros como dijiste que querías hacer y tratar de seguir este plan. O si quieres, puedes conseguir tu propio giratiempo y regresar veinte años al pasado para decirle a tus padres que no querías nacer. Es tu elección.
Malfoy le mostró una expresión de desprecio total, pero no dijo nada.
-Bien –Oliver se puso de pie y le dio una palmada en el hombro a Goyle, que en ese momento se chupaba un dedo-. Vámonos. Tenemos que llegar a Francia lo antes posible.
Malfoy se alejó también, aun mirando con asco a Harry. Sin despedirse, se fue tras ellos.
-Vamos, Harry, debemos buscar un traslador –dijo Charlie-. Vayamos al Ministerio de la Magia y pidamos uno. Si hablamos con Kingsley, no será mucho trámite.
-De acuerdo –Harry fue tras ellos.
Horas más tarde, habían hablado con Kingsley y conseguido el traslador. Él pidió ir con ellos, y accedieron a que los acompañe. Los cuatro se aferraron a un tenedor antiguo y volaron lejos de allí. Aterrizaron en la puerta del edificio de MACUSA, en Nueva York.
-Bienvenidos –dijo la presidenta del MACUSA, Elizabeth Rogers, cuando los recibió en su despacho momentos después-. Es un honor recibirlo, ministro Shacklebolt. También a usted, señor Potter. Y a ustedes, caballeros. No sabíamos que vendrían.
-No estaba planeado, a decir verdad, vinimos por una emergencia –dijo Kingsley, siendo extremadamente educado y exhibiendo sus dotes para el trato interpersonal que seguramente usaba en sus quehaceres como ministro de la magia.
-Sí, somos muy conscientes de que se vive en un contexto de emergencia –dijo ella, de acuerdo con él. La mujer, de color, tenía su cabello negro rizado en una trenza que rodeaba su cabeza y un vestido con muchos detalles que la hacían parecer de alguna cultura de África, más que de Estados Unidos. -¿Hay algo que el gobierno de los Estados Unidos de América pueda hacer para ayudar con este difícil panorama mundial?
-De hecho, sí, por eso estamos aquí –dijo Kingsley-. Como sabrá, señora presidenta, hace dos meses hemos visto caer nuestro único pueblo mágico, y además…
-Sí, estoy al tanto –lo interrumpió ella-. América también está sufriendo. Un poderoso mago oscuro se ha alzado al poder y está realizando caos y destrucción por todo el país. No conseguimos detenerlo.
-¿Cómo dice? –preguntó Harry, reclinándose en su asiento. Ella miró a Harry, miró su cicatriz y entonces abrió un cajón, sacó un periódico y lo puso ante él. Harry lo tomó y examinó la foto de la portada, donde un mago mayor de barba y cabello blancos disparaba un arma contra un edificio. Tenía un rostro familiar, pero Harry no recordaba donde lo había visto antes.
-Por supuesto, sí –dijo Kingsley, que al parecer estaba más informado que Harry-. Esto mismo se está replicando en todo el mundo.
-¿Hubo ataques en otros países? –preguntó Harry.
-Sí –Kingsley miró brevemente a Harry, que se sintió como si todos supieran algo que él no. A decir verdad, estaba tan metido en sus propios problemas que jamás se había puesto a leer El Profeta como para enterarse de temas internacionales. –Han surgido algunos magos tenebrosos y caído ciudades y pueblos de magos en todo el mundo estos meses…
-Harry Potter, aquí presente, tiene un plan para revertir todo esto –dijo Charlie-. Como sabe, señora presidenta, él derrocó al Innombrable, el mago más tenebroso de Gran Bretaña, hace solo unos meses. También pudo haber derrotado a El Cazador de Brujas. Nuestro plan es regresar en el tiempo dos meses atrás para evitar los sucesos que tuvieron lugar cuando destruyó dos de los principales lugares mágicos del país. Para eso, necesitamos un giratiempo.
-Como les digo, es algo que está pasando a nivel global –dijo ella-. No sé por qué creen que revirtiéndolo solo en Gran Bretaña el caos se detendrá de forma generalizada.
-Porque, como usted sabe, el líder del grupo es El Cazador de Brujas –le dijo Kingsley-. Como usted y yo hablamos en reuniones anteriores, señora presidenta, nuestro gobierno sabe que él surgió primero. Nuestra información indica que estos otros magos oscuros que han aparecido en otros países solo son cómplices suyos, magos del pasado renacidos que él convocó.
Harry miró a Kingsley con el ceño fruncido.
-¿Cómo? –dijo, sorprendido.
Entonces, Kingsley sacó una edición de El Profeta y la puso junto a la edición del periódico norteamericano que Harry aún tenía en la mano. El mismo mago de barba blanca y cabello canoso estaba en ambos periódicos. En El Profeta, aparecía junto a fotografías de magos muertos en un artículo que se titulaba "CUIDADO, MUNDO MÁGICO. LAS MUERTES RECIÉN HAN COMENZADO". Harry recordó entonces donde había visto a ese mago antes.
-Es el artículo de El Profeta donde El Cazador de Brujas publicó fotos de sus víctimas hace unos meses, el día en que publicó en nombre de El Profeta por primera vez –dijo Harry, reconociéndolo-. También había publicado esa extraña fotografía de ese mago de barba blanca junto con la de los cuerpos... Ahora lo recuerdo. ¿Quién es?
-Es Gregory Killman, un mago tenebroso del Siglo XIX –explicó Kingsley-. Asoló buena parte de Europa en esos años. Murió hace mucho. Cuando el señor Millan lo identificó en este artículo, iniciamos una investigación, y sorprendentemente descubrimos que estaba vivito y coleando en América causando destrucción, lo que no tenía sentido.
-Y ahí el señor Shacklebolt y yo nos reunimos para tratar de descifrar esto –explicó la presidenta-. Y concluimos en que El Cazador de Brujas revivió, de alguna forma, magos oscuros del pasado. Sí, lo sé, señor Ministro. Pero aun así no veo por qué habría que volver en el tiempo a esa fecha en particular para cambiar los eventos.
-El señor Millan, jefe del Departamento de Aurores de mi Ministerio, hizo otro descubrimiento hace poco –explicó Kingsley, sorprendiendo a Harry por toda la información que tenía guardada y que no le había contado antes-. Estas armas –señaló el arma con la que el mago destruía edificios en el artículo del periódico norteamericano-. Creemos que El Cazador de Brujas se las vendía a su cómplice. Es solo lógico. El los revivió, de alguna forma, los envió por el mundo con la misión de destruir ciudades mágicas, y los dotó de armamento también. El descubrimiento está ligado al origen de las armas y su distribución. También creemos que se originaron en Inglaterra y este mago las vendió u otorgó a sus cómplices por el mundo.
-George –dijo Harry en voz baja.
-Armamento que se fabricó ilegalmente en Inglaterra, por lo que veo –dijo ella, arqueando las cejas.
-No puedo negar eso. Así fue –dijo Kingsley, serio. –La situación se nos fue de las manos hace tiempo, señora presidenta. Temo que es peligroso para todos nosotros.
-La gente está muriendo –dijo ella, adoptando una expresión más fría-. Nuestras ciudades están siendo destruidas. Nuestro Departamento de Investigación Mágica, que vendría a ser el equivalente a su Departamento de Aurores, cree que estos magos oscuros buscan destruir primero las ciudades mágicas para luego acabar con las muggles. Ya que de esa forma es más fácil atacarlos a ellos sin tenernos a nosotros detrás. Así que creo que esto ya se nos fue de las manos a todos. De verdad parece una masacre terrorista sin otro sentido que la mera destrucción de todo. Pero, ¿sabe qué? En vez de tratar este tema aquí, nosotros dos, deberíamos tratarlo en conjunto con todo el resto de las naciones que lo están sufriendo, hacer una cumbre de emergencia de inmediato.
-Es en parte lo que vine a proponerle –dijo él, de acuerdo.
-Bien, señor Shacklebolt. Le agradezco por compartir esta nueva información conmigo. Le aseguro que mi gobierno hace lo posible por detener a estos magos oscuros. Estamos de acuerdo entonces en que una cumbre de emergencia es necesaria, y será realizada. Por otro lado, lamento informarles desde ya que no tenemos a disposición ningún giratiempo. Como usted bien sabe, ese tipo de artefactos son considerados Armas de Altísima Peligrosidad por el Estatuto Internacional de Armamento Mágico Prohibido, ya que tienen la capacidad de alterar la realidad del universo, dando lugar incluso a caos incontrolable.
-Lo sabemos, señora presidenta –dijo Kingsley, asintiendo-. Si le parece bien, pactemos el encuentro con las demás naciones, y discutamos el resto de los detalles allí.
Harry miró a Kingsley con enfado y en desacuerdo. ¿Iba a acobardarse así, tan rápido, y dejar que gane la burocracia?
-Señora presidenta –empezó Harry-. Entiendo los tiempos de la burocracia, pero…
-Harry –Kingsley le lanzó una mirada de advertencia-. Te aseguro que el encuentro no demorará, no debes preocuparte por…
-No, sí me preocupo –Harry entonces miró a la presidenta con seriedad-. Mucha gente ya ha muerto, señora presidenta. Por eso necesitamos volver en el tiempo. Si se reúnen, y discuten el tema, pero no ponen a disposición un giratiempo rápido, temo que será una pérdida de tiempo. No tenemos otra forma de ganarle.
-Señor Potter –dijo ella-. Lo admiro por sus heroicas actuaciones contra la guerra mágica en Inglaterra en recientes tiempos. Hemos seguido el caso de cerca aquí en América. Sin embargo, si insinúa que nuestro país tiene armamento escondido que incumple la normativa internacional, temo que…
-Gran Bretaña lo tenía –dijo Harry entonces, interrumpiéndola, y los ojos de Kingsley casi saltan fuera de sus órbitas-. Había un surtido completo de giratiempos en el Ministerio de la Magia de mi país. No temo decirlo. Hay mucho en juego para preocuparse por una normativa…
-Vaya, vaya –la presidenta entrelazó los dedos y adoptó una expresión más de satisfacción que de indignación-. Interesante revelación, señor Potter.
-Fue con el ministro anterior –se excusó Kingsley rápidamente, negando con la cabeza como si estuviera totalmente en desacuerdo con ello-. Y ya fueron todos destruidos. Por eso no hemos notificado nada al respecto.
-Me parece muy bien que solucionen sus propios problemas internos de forma silenciosa y evitando escándalos –dijo ella, sin enfadarse ni nada parecido-. Y en todo caso, me alegra que ya no estén en posesión de dichas armas.
-¿Va a decirnos entonces que usted tampoco guarda aunque sea uno de ellos en su poder? –insistió Harry, decidido a pelear hasta el final. Si había luchado a muerte con un mago oscuro, no le daba miedo la presidenta de los Estados Unidos. Vio la expresión en el rostro de la bruja y supo que no iba a admitirlo nunca. Harry se puso de pie y la enfrentó. –Mire, señora presidenta. Desde el momento en que nos dejó entrar a su despacho, debo decir que usted tuvo que imaginar que no veníamos a charlar sobre el clima. Si hubiéramos venido a tratar un tema políticamente correcto, seguramente el señor ministro de mi país, aquí presente, habría presentado una moción en alguna cumbre internacional, como dijeron, en vez de venir a verla en persona.
"No voy a negarlo, usted ya debe saberlo a esta altura: vinimos a verla en la intimidad de su despacho, para tener una charla sobre asuntos ilegales. Sí, no me da miedo decirlo. Queremos hacer un trato ilegal y prohibido con usted. No se trata de nada oscuro, de nada dañino. Se trata de hacer a un lado la burocracia y actuar con rapidez para solucionar algo que no es otra cosa más que la extinción eterna de la raza humana. El Cazador de Brujas no se ha ido, y por lo que dicen hay magos oscuros destruyendo este y otros países también. Y le aseguro que peleé con ellos y que me contaron sus planes: quieren destruir el mundo entero. Ya han destruido gran parte de nuestro mundo. No hay forma de detenerlos, porque este mago oscuro tiene en su poder las tres Reliquias de la Muerte, y es por ende invencible e indestructible. Nuestra única chance es regresar al pasado para evitar que se haga con estas tres reliquias, o dentro de muy poco tiempo, usted, yo y todos moriremos. ¿Qué me dice?
Hubo un silencio. Todos estaban algo impactados por la audacia de Harry. Kingsley primero había parecido escandalizado, pero a medida que Harry hablaba se lo quedó mirando a él y luego a la presidenta, esperanzado de que el discurso de Harry pudiera funcionar.
-No los echaré de mi oficina porque no quiero ser descortés con el señor ministro de Inglaterra –dijo ella-. Pero les pediré amablemente que se marchen, por favor. Esta reunión ha terminado.
Una vez en la calle, Harry discutía acaloradamente con Kingsley.
-¡Es una hipócrita! ¡¿Cómo pudo negarnos la ayuda?! Apuesto a que tiene cincuenta giratiempos en el mismo cajón de su escritorio.
-¡Harry, no lo entiendes! –protestó él, enfadado-. Esa no era cualquier persona. Era…
-¡Sé bien quién era! ¡Eres tú quién no entiende! –Harry lo enfrentó, enfurecido-. ¡Eres tú el que no entiende que todos a mi alrededor han muerto! ¡Seguro que tú también has perdido a alguien, ¿vas a decirme que no?! ¿Qué no quieres traerlos de vuelta? ¡Es obvio que esa mujer no va a admitir delante de nadie que tiene esos giratiempos, si no fue capaz de hacerlo en privado ante nosotros! ¡No servirá de nada hacer una estúpida reunión de la ONU mágica, o lo que sea!
-No existe tal cosa como una ONU mágica –Kingsley negó con la cabeza-. El Honorable Congreso Internacional de Magos…
-¡ME IMPORTA UN RÁBANO EL HONORABLE CONGRESO DE LO QUE SEA! –Harry estaba fuera de sí-. ¡TENEMOS UN TRABAJO QUE HACER! ¡Y NO HAY TIEMPO!
-Agotaste mi paciencia, Harry –ahora, Kingsley estaba enojado de verdad-. Entiendo que perdiste gente. Créeme, me duele tanto como a ti. Todos hemos perdido mucho y a muchos. A nuestras familias, amigos, todo. Diablos, Hogsmeade fue destruido. ¿Crees que no me duele a mí también? Pero estás siendo un niño. Un incoherente y caprichoso niño. Y lo has sido todo este tiempo, entorpeciendo nuestras investigaciones, y ahora…
-¿Cómo que entorpeciendo sus investigaciones?
-No vine aquí para discutir eso contigo.
-Pues discutámoslo.
-¡Bien! -dijo él, ya sin paciencia-. Bien, discutámoslo. Siempre me has caído bien Harry, te he tenido mucha estima. Y confianza. Pero tú y tu grupito han secuestrado a un testigo vital para una investigación que teníamos en curso, que iba a darnos con El Cazador de Brujas, y le hicieron beber veritaserum sin pedir permiso a nadie, en violación de muchos códigos y normas mágicas que podrían haberlos dejado derecho en Azkaban si yo no hubiera hecho la vista muy, muy gorda. No les dijo ni un cuarto de todo lo que sabía, y El Cazador de Brujas lo mató a la distancia al descubrir que lo habían capturado, haciendo que jamás podamos averiguar nada de él. ¿Acaso me preguntaste si el Ministerio no estaba tras la pista antes de arruinarlo todo? Destruiste meses de investigación entre el señor Millan y yo, por no confiar tus descubrimientos al Ministerio.
-El Ministerio estaba comprometido -se defendió Harry-. No sabía en quién confiar. ¿Cómo iba a saber que el espía, Jacob Greyback, era este hombre del Departamento de Aurores que apenas conocía? Pensé que quizás era Millan.
-Entiendo que no confiaras en Millan, pero pudiste confiar en mí y no lo hiciste. En vez de eso, fuiste a hacer todo por tu cuenta, pensando que puedes con todo. Pero no pudiste. Y arruinaste meses de nuestra investigación. Millan y yo sabíamos quién era el infiltrado en el Departamento. Lo estábamos dejando actuar para sacarle todo, para que nos llevara con El Cazador de Brujas. Y tú lo arruinaste.
-Harry tiene razón -dijo Charlie, poniéndose de su lado-. Usted no confió en él. Si le hubiera dicho que estaba tras la pista de El Cazador de Brujas, no hubiéramos actuado por nuestra cuenta.
-Te ofrecí trabajo en el Departamento porque quería que te involucres –dijo Kingsley, dirigiéndose a Harry-. Porque sabía que nos ayudarías a atrapar magos oscuros un día. Pero eso no significa que íbamos a pasarte enseguida información de alta confidenciali...
-Mire –lo interrumpió Harry-. No me importa nada de esto. Lo siento. Acabo de descubrir que El Cazador de Brujas envió magos oscuros que "revivió", sea lo que sea que eso signifique, a varios países del mundo. Usted nunca me dijo nada de eso.
-Lo hubieras sabido leyendo cualquier periódico o noticiero, es información pública. Estaba en todos lados.
-Estaba muy ocupado con lo que pasó aquí para informarme, lo siento. De cualquier forma, es obvio que esas armas que El Cazador de Brujas envió a estos magos que envió a destruir ciudades por el mundo, son las de George que nosotros habíamos investigado primero. Entonces, eso quiere decir que toda la operación de compra de armas a George era mucho más grande de lo que creíamos.
-George se acercó a mí porque creía que yo lo había contactado por ese tema inicialmente –acotó Kingsley-. En verdad fueron ellos con poción multijugos.
-Lo sé –dijo Harry.
-Pues ahí supe lo que pasaba, con las armas. Cuando George vino a verme y supimos lo que había pasado. Ahí empezamos a atar cabos con Millan, y a descifrar pistas, y dimos con Greyback.
-¿Eso quiere decir, entonces, que ustedes en el Ministerio estaban en secreto siguiendo la pista de El Cazador de Brujas, y ya sabían todo lo que él nos dijo? –preguntó Charlie-. En ese caso, ¿qué más saben? Jacob Greyback nos dijo que Dippet era la clave tras todo esto, pero luego murió justo cuando iba a explicarlo. ¿Usted sabe qué significaba eso?
Kingsley examinó a Charlie y luego Harry. Estaban teniendo toda esa discusión en medio de una calle de Nueva York atiborrada de muggles, pero a ninguno de ellos parecía interesarle la presencia de los magos allí.
-Sí, claro -respondió Kingsley-. Primero descubrimos que el velo en el Departamento de Misterios era un portal a otra dimensión…
-¿Ustedes sabían eso? –dijo Harry, indignado-. ¿Cómo es posible que…?
-¿Qué cosa? –protestó Kingsley-. ¿Cómo es posible que el gobierno mágico de Inglaterra supiera lo mismo que un muchacho de dieciocho años? El velo está en nuestro departamento. Como ministro, supe de la conexión que tiene con El Cazador de Brujas.
-¿Y cuál es esa? –quiso saber Harry.
-El Cazador de Brujas, por medio de Jacob Greyback, manipuló el velo del Departamento de Misterios y lo transformó de alguna forma para que actuara a su voluntad –explicó Kingsley-. Mezclaron las armas de George con ese velo, de alguna forma, con técnicas que no tengo idea de cómo funcionan, con una finalidad.
-¿Cuál?
-Terminar el propósito que tenía Herby Dippet en vida –dijo Kingsley, con expresión severa-. Al vincular estos artefactos con el velo, lograron que las armas de George funcionaran con conjunto. El Cazador de Brujas tiene, hace meses, armas que al dispararse contra magos los envían directamente a otra dimensión, una dimensión de los muertos.
-Aquella que abrió Herby Dippet con Lucretia Black –dijo Harry, entendiendo. Charlie y Hagrid se miraron entre sí, totalmente confundidos. –Por eso dijo que la clave de todo era Dippet. Por la idea de enviar gente a esa otra dimensión… Y de traerla, por lo visto.
Kingsley asintió, preocupado.
-Enviar y recibir… -dijo, pensativo.
-¿Pero por qué? ¿Por qué estuvo interesado en eso? ¿Por qué El Cazador de Brujas compartía la misma locura que Herby Dippet?
-Creemos que quizás él es Herby Dippet –dijo Kingsley, y Harry lo miró atento-. Sé que murió, pero quizás alguien pudo traerlo de vuelta a la vida, así como él trajo luego a Killman. Magos oscuros están regresando de esa dimensión de los muertos, de ese lugar extraño. Todo por culpa del velo, de El Cazador de Brujas, y del trabajo que hicieron en conjunto con las armas de George. Como te digo, tienen armas que se apuntan a un mago o bruja, se disparan, y este es directamente enviado a la otra dimensión.
-Pero todos los que mató de forma sangrienta…
-Sabemos que está demente, y disfruta matar –siguió Kingsley-. Pero también sabemos que a algunos, los que disparó con esas armas, fueron a parar a esa otra dimensión, porque el velo parece emitir un sonido cuando disparan el arma. Esa arma la ha usado mucho Killman, aquí en América. El Cazador de Brujas más bien parece haber matado a todos, más que enviarlos a esa dimensión.
-Esto es totalmente confuso –dijo Charlie.
-Bien –Harry asintió-. Toda esta información me hubiera servido hace un tiempo, pero no sé si sirve de algo saberlo ahora. Entonces, la conclusión de la historia es que…
-Nuestra principal teoría –explicó Kingsley-, es que Jacob Greyback, un mago oscuro con múltiples facetas y personalidades, revivió a Herby Dippet en un plan maligno de ataque al mundo mágico usando ese velo, en las mismas narices del Ministerio, de nosotros, entrando al Departamento de Misterios; y este revivió y tomó la personalidad de El Cazador de Brujas. Entonces, juntos trazaron este plan para traer magos oscuros de regreso a la vida, otros, y luego aceleraron el proceso con esas armas que empezaron a usar. Su objetivo no parece ser otro que la aniquilación desmedida y sin sentido. Y, en el medio, también enviaron magos inocentes a esa dimensión oscura llena de magos oscuros muertos.
-Vaya –exclamó Hagrid, atónito-. Vaya disparate.
-¿Todo eso que dijo, señor Shacklebolt… es cierto? –Charlie estaba totalmente confundido.
Kingsley asintió, y Harry también.
-Bien –dijo el muchacho, mirando a Kingsley aun con un poco de rencor-. Ahora volvemos a lo mismo del principio… Necesitamos revertir los hechos.
-Pues ahora que se estropeó la posibilidad con los Estados Unidos, tendremos que pensar otra cosa –dijo Kingsley-. Vámonos de vuelta a Inglaterra. Tengo mucho trabajo que hacer. Pero confía en mí, Harry, y déjame actuar. El Ministerio puede ocuparse.
-¿De verdad? –insistió Harry-. ¿Con reuniones y acuerdos que demoran mucho tiempo?
Kingsley lo miró de soslayo.
-A veces así es esto.
Dicho eso, se desapareció en el aire y los dejó.
-¿No se toma el traslador? –se preguntó Hagrid, atontado, con el tenedor en la mano-. Ah, claro, es un ministro. Tendrá otro modo de transportarse… -se encogió de hombros y miró a los demás, sintiéndose fuera de lugar allí.
-Todo este tiempo… él tenía toda esa información -dijo Harry, enfadándose de nuevo-. Y no dijo nada. No nos dijo nada hasta ahora… No lo hubiera pensado de él, pero es igual que todos los políticos. Igual que esta presidenta Rogers. Todos son iguales. Solo les importan sus relaciones, sus acuerdos… incluso cuando el mundo está por acabar, no aflojarán su estúpida burocracia.
-Entonces, ¿El Cazador de Brujas es Herby Dippet? –preguntó Charlie.
-Eso cree él. Yo no lo creo –dijo Harry.
-¿Por qué no?
-Porque cuando Jacob Greyback murió, él estaba diciendo la frase "Herby Dippet es la clave de todo esto. Él es…" y entonces murió.
Charlie lo miró con los ojos abiertos, expectante.
-¿Y?
-Y que si fuera Dippet, su frase debería haber terminado algo así como "Él es El Cazador de Brujas".
-Eso tiene mucho sentido para mí –razonó Charlie.
-Pero no –explicó Harry-. Porque él hizo un juramento inquebrantable. No podía revelar su identidad. Su frase no iba a terminar de esa forma. Iba a decir otra cosa. Me da igual, de todas formas. Ya no me interesa quién sea. Sea quien sea, solo quiero matarlo de una vez por todas.
Los demás hicieron unos instantes de silencio.
-Estoy contigo en esta, Harry –dijo Charlie-. Respecto a Kingsley. No pareciera entender lo que está en juego. Incluso sabiendo todo eso…
-Se atreve a criticar a Lxs Guardianxs del Mundo Mágico, cuando él no nos confió nada –dijo Hagrid, negando con la cabeza-. Ustedes han hecho más de lo que él podría atreverse. Tú siempre has sabido resolver los misterios y atrapar a los malos, Harry. Estamos contigo. El Ministerio no va a ayudarnos. Nosotros tenemos que pelear. Lxs Guardianxes del Mundo Mágico, sí señor, ¡nosotros lo lograremos!
Harry miró a Hagrid y sintió algo cálido en el pecho, un afecto hacia él. Hagrid parecía muy contento de, por primera vez, pertenecer a un grupo como aquel, de magos buenos luchando contra los malos.
-Vámonos de aquí –dijo Charlie-. Volvamos a casa.
Los tres se aferraron al tenedor, le echaron una última mirada al edificio del MACUSA y los altos edificios muggles neoyorkinos, y el tenedor los llevó de vuelta a Inglaterra.
-Lo tenemos –dijo Malfoy, horas más tarde, cuando Lxs Guardianxs del Mundo Mágico se reunieron nuevamente. Sacó de su bolsillo algo dorado con una cadena también dorada, con una sonrisa de satisfacción. –Tenemos un giratiempo.
-¿Qué? ¿Cómo lo consiguieron? –Harry no podía creerlo.
-La verdad es que no tuvimos mucho éxito hablando con el ministro de Francia –confesó Luna-. Pero luego, Malfoy y Goyle trazaron un plan espectacular –lo contaba muy emocionada-. Nos metimos infiltrados, ¡y conseguimos robar uno!
-Sí. Fue mi plan también –dijo Goyle, con voz atontada, rascándose el trasero.
-Genial –dijo Harry, sin poder creerlo-. Eso es brillante. Eso es…
-Ni te lo imaginabas, ¿eh, Potter? –Malfoy le guiñó un ojo. Se ve que se le había pasado el enojo, y estaba entretenido molestándolo nuevamente. -¿Vamos, entonces?
-Vamos –dijo Harry, asintiendo, todavía sin poder creer que hubieran conseguido obtener uno-. Solo por curiosidad, ¿de dónde…?
-De Notre Dame –dijo Luna, sonriente-. ¡Lo sabía! ¡Sabía que tenían todo escondido allí! Nos infiltramos allí luego de que nos echaran del Ministerio…
-¿Echaran? –Charlie hizo una mueca.
-Detalles –Malfoy se encogió de hombros, luego sacó una manzana de su túnica y se puso a comerla sin preocupaciones-. No vale la pena contarlo.
-Entonces, hicimos que Inglaterra rompa sus relaciones con Estados Unidos, y seguramente entre en guerra con Francia en cuanto se enteren que robamos su principal guarida secreta de armamento mágico –concluyó Harry, con los ojos bien abiertos en sorpresa. Todos los demás lo miraron sin decir nada, expectantes de lo que diría. -¡Genial! El mundo está por acabarse, así que, ¿qué importa?
-Por supuesto, ¿a quién le importa? –Malfoy hizo una mueca-. Que se vayan a la mierda todos estos políticos. Volvamos al pasado a arreglar todo esto.
-Creemos que este giratiempo regresa una semana atrás por cada giro que se le da –dijo Oliver, señalándolo-. Y no creo que permita regresar más de dos o tres meses atrás. Al menos eso parece, porque las inscripciones en francés grabadas a los lados dicen algo que suena así.
-¿Tú sabes francés? –le preguntó Charlie.
-No –dijo él-. ¿Alguno de ustedes sabe?
Harry y Charlie negaron con la cabeza. Oliver miró a Hagrid.
-¿De verdad me estás mirando a mí? –dijo Hagrid-. Soy un guardabosques, muchacho. Puedo hacerme entender con todos los animales mágicos que conozcas, pero ni "hola" en francés.
-Da igual, creo que así es como funciona –dijo Oliver-. Pongamos manos a la obra.
Todos se pusieron en círculo, se pasaron la larga cadena del giratiempos por los cuellos de los seis, y quedaron pegados el uno al otro.
-Casi puedo darte un besito desde aquí, Potter –bromeó Malfoy.
-Ya cállate –le reprochó Harry-. Recuerden la estrategia. Sabemos dónde estará El Cazador de Brujas. Sabemos cómo encontrarlo, y cuáles serán sus movimientos.
-Yo no los sé –dijo Luna, algo preocupada.
-Yo te los digo –le dijo Harry-. No importa. Todos atáquenlo con un solo objetivo: Robarle la varita. Primero asegurémonos de llegar al lugar correcto, al tiempo correcto, y una vez allí les daré más indicaciones. Y recuerden: pase lo que pase, nadie puede vernos. O destruiremos el continuo espacio-tiempo.
Todos asintieron, de acuerdo.
-Bien, Guardianxs... ¡Aquí vamos!
Entonces, Harry empezó a darle vueltas al giratiempo, contando hacia atrás, calculando el momento exacto en que había ido hacia Land's End dos meses atrás.
A su alrededor, todo empezó a regresar, el aula empezó a cambiar y mutar mientras el sol salía y se ponía, la luna aparecía y desaparecía, las sombras cambiaban a toda velocidad…
Cada vez más rápido, todo fue mutando a su alrededor, los seis de ellos en medio de la cambiante escena, regresando a toda velocidad hacia atrás.
Harry pronto se dio cuenta de que había funcionado: Estaban regresando dos meses hacia el pasado.
