32. El rostro detrás de la máscara

Lxs Guardianxs del Mundo Mágico se encontraron a sí mismos, todos juntos, con el griatiempo aún colgado del cuello, en la misma aula de Hogwarts en la que estaban, pero evidentemente mucho tiempo atrás; porque se oía el sonido de cientos de alumnos en los pasillos, y los típicos sonidos de escuela que uno podía encontrar en Hogwarts antes de que hubiera ocurrido la masacre de El Cazador de Brujas.

-Lo logramos –dijo Luna, quitó la cadena por encima de sus cuellos y se guardó el giratiempo en el bolsillo.

-Bien, ahora hay que ir a Land's End –dijo Oliver-. Y lo detenemos allí.

-Esperen –dijo Harry, pensando-. Necesitamos improvisar un plan. El mejor posible. Es de día, aún faltan unas horas. Calculo que en este momento yo aún estaba yendo hacia allí. Todavía faltan horas para la masacre.

-El plan es simple. Matemos a ese hijo de perra –dijo Malfoy.

-Estoy de acuerdo –dijo Hagrid, asintiendo.

-Pero, ¿cómo? –preguntó Charlie-. Pudo vencer a todo Hogsmeade atacándolo a la vez… Había aurores allí, y magos de todas partes, y no fueron rivales para él con esa varita.

-Tenemos que confundirlo –opinó Oliver-. Si nuestros "yo" del pasado están aquí también, dando vueltas por algún lado… porque así es, ¿verdad, Harry?

-Sí, claro –dijo Harry-. Así fue cuando usé uno de estos la última vez. Nuestros "yo" del pasado están por allí afuera, y nosotros, que somos los del futuro… pues aquí.

-Ah, claro –Oliver asintió-. Es que también podría haber sido que volviéramos en el mismo cuerpo de antes, ¿comprendes? En vez de existir dos veces, en dos cuerpos… creo que vi una película donde funcionaba así. Supongo que hay varias formas.

-Esa forma no tiene sentido –dijo Malfoy-. ¿Cómo que en el mismo cuerpo? Si fuera así, tendrías tu misma mente que en el pasado, todo igual, cometerías los mismos errores de nuevo, no cambiarías nada. ¿Cuál sería el sentido de volver en el tiempo así? ¿Qué película era esa?

-No lo recuerdo, pero creo que, aunque tuvieran el mismo cuerpo de antes, podían recordar todo, como si su mente sí recordara todo lo del futuro.

Harry miró a uno, y luego al otro, con una mueca.

-¿Es eso importante… de alguna forma? –les preguntó, negando con la cabeza.

-Lo siento –Oliver levantó una mano hacia Harry-. Solo decía.

-La forma real es con dos cuerpos cada uno, así funciona realmente, en la vida real –explicó Harry-. Esto no es una película. No tengo idea de por qué es así, pero lo es. Cuando vuelves en el tiempo con estos giratiempos, tu "yo" del pasado está allí afuera tal como lo estuvo antes, haciendo todo lo mismo que en ese momento habías hecho, y tu "yo" del presente, o del futuro, o como le quieran decir, es decir nosotros, los que estamos aquí, estamos pues… aquí. Y podemos vernos a nosotros mismos en el pasado allí afuera, pero tenemos que tener muchísimo cuidado de que nuestros "yo" del pasado no nos vean, o podrían enloquecer. Podría alterarse toda la realidad, es peligroso.

-Sí, de acuerdo –dijo Charlie-. Para eso podemos usar encantamientos desilusionadores. Ahora, Oliver, ¿decías que tenías un plan para confundir a El Cazador de Brujas?

-Ah, sí. Confundirlo. Por eso había salido con eso otro. Miren, es que, si de pronto él está peleando con nuestros "yo" del pasado, y nos revelamos ante él como los "yo" del futuro, quizás el efecto de confusión que eso le provoque nos dé una distracción para aprovechar y quitarle la varita. ¿Qué les parece ese plan?

-Veo que no oíste nada de lo que acabo de decir –protestó Harry.

-Oye, Harry –dijo Luna, mirándolo-, si de todas formas el mundo del futuro está a punto de ser destruido para siempre, ¿es tan importante esa regla de no ser vistos? Creo que es más importante matarlo. Luego le explicamos a nuestros "yo" del pasado que hemos vuelto del futuro… casi todos nosotros estábamos familiarizados con los viajes en el tiempo hace dos meses, y cómo funcionaban los giratiempos, así que no vamos a escandalizarnos tanto de que unos "yo" del futuro aparezcan de la nada allí. Ni que fuéramos muggles. Estarán contentos de que El Cazador de Brujas haya muerto, más que preocuparse por eso.

-Tiene razón –Malfoy la señaló con un dedo y se quedó mirando a Harry, con las cejas arqueadas.

-Vaya, Draco, estás dándome mucho la razón últimamente –Luna le sonrió al chico.

-Es el fin del mundo, Lunática –le dijo este, pero le devolvió la sonrisa-. Si no te doy la razón ahora, ¿cuándo lo haré?

-Bien –Harry se encogió de hombros-. ¿Vamos con el plan de Oliver, entonces? Nos mostramos ante él, y aprovechamos la distracción para desarmarlo.

-De acuerdo –dijeron los demás, asintiendo.

-Tenemos que tener en cuenta que no será tan fácil –les recordó Harry-. Este mago tiene muchísimo poder, más del que se imaginan. No podemos volver en el tiempo una segunda vez, así que tienen que saber que uno de nosotros, o más, podríamos morir –Harry recorrió sus miradas, y todos asintieron, algunos con firmeza, otros no tanta, pero todos decididos y comprometidos-. Si mueren nuestros "yo" del futuro, no habrá nada que se pueda hacer para dar marcha atrás eso. Peleemos con valentía, pero también con inteligencia. Ataquemos con fuerza y poder, con todo lo que sabemos, con todas las fuerzas que tenemos.

"Es un enemigo difícil y poderoso. Es el enemigo más poderoso con el que haya peleado. Como decía Charlie, peleó contra mí, contra todos los aurores y todas las personas de Hogsmeade a la vez… y nos ganó.

Los demás se miraron entre sí, preocupados.

-Pero juntos, con estrategias y con un buen plan, confío en que nuestra suerte cambiará.

-Tenemos el efecto sorpresa planeado por Oliver –dijo Luna, dando un poco de ánimos a los demás-. Así que tengamos fe. ¡Lo derrotaremos!

-Por el triunfo de Lxs Guardianxs del Mundo Mágico –dijo Hagrid, poniendo su mano en medio de ellos. Los demás se acercaron y pusieron sus manos también sobre la de Hagrid.

-¡Por nuestra victoria! –dijo Charlie, con valentía, poniendo su mano.

-Por Lxs Guardianxs –dijo Goyle, poniendo su mano.

-¡Por matar a El Cazador de Brujas! –Malfoy puso su mano sobre las demás.

-Por nuestro triunfo –dijo Luna.

-Por Lxs Guardianxes –dijo Harry.

-Por todo eso –dijo Oliver, poniendo su mano encima de todas las demás-. ¿Qué? No me dejaron muchas frases para elegir.

Alzaron las manos todos juntos.

-Bien, vámonos –dijo Harry-. Como no podemos aparecernos en Hogwarts, opino que nos separemos y nos reencontremos afuera de las puertas de entrada, en el camino hacia Hogsmeade. Será más fácil movernos por separado, para evitar ser vistos. Una vez allí, nos apareceremos juntos.

-De acuerdo –Malfoy le hizo señas a Goyle, indicándole que se marcharan juntos-. Apliquémonos los encantamientos desilusionadores ahora.

Así lo hicieron. Harry vio que el de Luna no había quedado muy bien, puesto que aún se le veían algunos mechones de cabello, así que la ayudó hasta que quedó totalmente invisible.

-¿Vienes conmigo? –le dijo Charlie a Oliver.

-Sí, vamos, amigo –dijo este, y Harry supo, por el sonido de sus pisadas, que se iban juntos.

-Vamos, Luna –dijo Hagrid-. Vamos Harry. Vayamos juntos.

-Yo voy por mi cuenta –dijo Harry-. Mejor que no vayamos en grupos de más de dos. Por las dudas. Hay mucha gente en los pasillos, no queremos que alguien tropiece con nosotros y nos descubra.

-De acuerdo –dijo Hagrid, y se marchó con Luna.

Harry salió fuera del aula, y empezó a caminar solo por los pasillos de Hogwarts. Pero no salió inmediatamente al exterior. No le había dicho esto a los demás, pero tenía un pequeño plan aparte que quería ejecutar él solo.

Harry empezó a correr, esquivando alumnos y subiendo escaleras, tomando pasadizos secretos para llegar más rápido, hasta alcanzar el retrato de la Dama Gorda en el séptimo piso.

-Hola, Dama Gorda –empezó-. Escucha, soy Harry, necesito que me dejes pasar. Yo…

-Ya pasa –dijo ella, apartándose-. Me lo explicas luego.

Harry cruzó el agujero tras el retrato y se metió en la Sala Común a toda prisa. Entonces, apuntó hacia las escaleras de las chicas con su varita.

-¡Finite Incantatem! –susurró. En silencio, subió las escaleras que iban a los cuartos de las chicas. No le pasó nada, puesto que el encantamiento que impedía que los varones subieran fue anulado al realizar ese hechizo.

Harry llegó al cuarto de Hermione, abrió la puerta sin golpear y entró.

-¿Quién está ahí? –dijo Hermione, sobresaltada, girando hacia la puerta.

Harry se quedó de piedra. No sabía qué hacer. En verdad, no era un plan lo que lo había llevado allí, sino un impulso. No había podido evitarlo.

Se dio cuenta de que Hermione estaba en medio de algo cuando ingresó en su cuarto. Estaba sentada en su cama, escribiendo algo en un trozo de pergamino, y había dejado de escribir cuando Harry entró a la habitación.

-¿Quién anda ahí? –repitió ella, y sacó su varita para apuntar hacia donde estaba Harry.

Entonces, Harry se quitó el encantamiento desilusionador.

-Hermione –dijo, sin poder contener las sensaciones que lo abrumaban al verla allí, con vida, ante él.

-Harry –dijo ella, bajando la varita y mirándolo con sorpresa-. ¿Qué haces aquí? –se lo quedó mirando, con el entrecejo fruncido-. Te ves muy distinto… ¿te cortaste el pelo? –lo miró con más atención-. ¿Qué son todas esas cicatrices? ¿Cuándo te dejaste barba? ¿Y tus anteojos?

-Son muchas preguntas –dijo él, con una sonrisa triste-. Escucha, quería hablar contigo…

Harry se acercó a ella, bajó la mirada y se quedó mirando el pergamino. Entonces, pudo leer las últimas palabras que Hermione había escrito en él antes de que Harry entrara al cuarto: "La verdad es esta:"

Harry entrecerró los ojos, y Hermione, al ver que miraba su carta a medio escribir, la apartó y la dejó sobre su mesita de luz.

-Sí, ¿qué querías decirme? –le dijo la chica, mirándolo a los ojos.

Harry volvió a mirarla nuevamente, y le sonrió. Se quedó en silencio unos instantes, sin decir nada. Ella no dejaba de mirarlo, expectante.

-No, nada –dijo él entonces, negando con la cabeza-. No era nada. Solo andaba por aquí… y pensé en saludarte… ya sabes.

-Está bien –ella entonces miró la hora, y se apresuró a tomar su mochila-. Tengo clases, lo había olvidado.

-Sí, claro –Harry recordó que se suponía que estaban peleados. Caminó hacia atrás mientras ella agarraba sus cosas y pasaba a su lado, hacia las escaleras.

-¿Quieres que nos juntemos luego? –le dijo ella, mirándolo por sobre el hombro, antes de marcharse-. Tú sabes… para… ¿para hablar algo, quizás?

Arqueó las cejas, mirándolo. Harry parecía en estado de shock.

-Sí, claro –le dijo otra vez, con la mirada perdida en sus ojos, inmóvil, como si algo le impidiera decirle todas las cosas que se moría por decirle-. Luego… más tarde…

Se le hizo un nudo en el estómago. Recordó vívidamente lo que ocurría horas más tarde: El Cazador de Brujas apuntando hacia la chica, ella gritando, Harry pidiéndole que la mate sin dolor…

-Parece que hubieras visto un fantasma –dijo Hermione, y le lanzó una sonrisita-. Déjame que haga esto yo, mejor. Nos vemos mañana en la noche, en Las Tres Escobas. Nueve en punto. ¿Sí? Y ahí me cuentas qué te pasó en la cara. Lo siento, debo ir a clases ahora.

Empezó a marcharse, y cuando estaba por bajar las escaleras hacia la Sala Común lo saludó con una mano.

-¡Nos vemos!

Harry levantó la mano, devolviéndole el saludo, pero ella nunca llegó a verlo. Entonces, se fue él también, aún en ese mismo estado de shock al que había entrado al verla, salió de la Sala Común de Gryffindor y recorrió los pasillos hacia abajo, hacia los jardines y hacia la entrada, para reencontrarse con su grupo de amigos del futuro.

Mientras lo hacía, no dejaba de pensar en su encuentro con Hermione. Su intención inicial, al aparecerse ante ella, había sido decirle todo. Contarle que venía del futuro, que tenía que huir del país, o algo así, salvarse, protegerse, y todo tipo de cosas que impidieran que luego, unas horas después, El Cazador de Brujas pudiera matarla.

Pero todo cambió en el instante en que vio la carta.

Porque en ese momento, cuando vio la carta, cuando vio que la había atrapado justo cuando ella la estaba escribiendo, y que ella se detuvo justo en esa frase, "la verdad es esta", y había dejado de escribir debido a que él, Harry, había irrumpido en su habitación; ahí fue cuando lo entendió.

En ese momento, Harry se dio cuenta de que su plan no iba a funcionar.

Él mismo, con Hermione, años atrás, habían regresado al pasado. Habían ido juntos, solos, a tratar de rescatar a Sirius Black y a Buckbeak. Aquella vez, volver al pasado con un giratiempo había tenido un par de reglas muy claras que Harry había entendido muy bien. Y una de ellas, quizás la principal, fue cuando descubrió que, si bien su "yo" del futuro estaba cambiando los eventos, gracias a haber vuelto al pasado; cuando las cosas habían ocurrido originalmente, en la línea de tiempo original, estas cosas ya habían sido alteradas por su viaje en el tiempo.

Es decir: en tercer año, Harry originalmente había creído oír el hacha del verdugo caer y matar a Buckbeak. Aunque él todavía no había regresado al pasado, igualmente en ese mismo momento Buckbeak no había muerto realmente, sino que el Harry del futuro estaba allí mismo, ya cambiando los eventos. Más tarde, cuando Harry conjuró el Expecto Patronum, había creído ver a su padre. Pero en verdad se había visto a sí mismo, a su "yo" del futuro, hacerlo. Es decir, no existían dos líneas de tiempo o dos realidades distintas, sino que todos los eventos alterados por su viaje en el tiempo habían sido visibles en todo momento, tanto por el Harry del futuro al volver al pasado, como por el Harry del pasado al ver los eventos ocurrir a su alrededor, sin saber que estaban ocurriendo así por consecuencia del Harry del futuro.

Por eso mismo, Harry dos meses después encontró la carta a medio escribir de Hermione: Porque ella nunca pudo terminarla porque el Harry del futuro irrumpió en su cuarto. Sin embargo, esto tenía un significado terrible: si Lxs Guardianxs del Mundo Mágico fueran a tener éxito ese día, en ese momento, y pudieran detener a El Cazador de Brujas, entonces Harry tendría que haber visto eso cuando vivió los hechos originalmente.

Pero, cuando vivió los hechos originalmente, no vio a unos magos del futuro aparecerse y matar al mago oscuro, ni los vio salir victoriosos e impedir la muerte de todos los otros magos. Lo único que vio fue a El Cazador de Brujas matarlos a todos, destruir dos ciudades, miles de magos, matar a Ron y a Hermione. Y nada más.

Harry tragó saliva, muy nervioso, mientras cruzaba los jardines hacia las verjas de entrada. Si su teoría era verdad, y todo parecía indicar que sí lo era, entonces el volver al pasado no iba a hacerles ganar esa batalla. Porque, si lo hubieran hecho, Harry tendría que haberlo visto cuando vivió las cosas originalmente.

-¿Dónde estabas? –le preguntó un Malfoy invisible al oírlo, algo enfadado-. Te tardaste años.

-Lo siento… Ya vámonos –dijo Harry, notoriamente menos motivado que antes.

-Bien, pongámonos en marcha –dijo Oliver, tratando de reavivar las cosas y motivar al equipo-. ¡A Land's End!

-Podemos llegar por aparición conjunta –dijo Harry, un poco distraído-. Conozco el lugar. Solo… solo sujétense a mí.

Todos se tomaron de las manos, Harry en un extremo de la cadena, y cuando este giró en su lugar, todos se aparecieron juntos en Land's End.

Aterrizaron sobre un terreno de hierba y algunos arbustos. Estaban rodeados de las cabañitas, y el acantilado no estaba lejos de allí. El sol era débil, detrás de un manto de nubes, y parecía indicar que aún faltaba para el horario en que Harry había llegado allí.

-Vamos por aquí -en susurros, Harry guio al grupo lejos de las casitas, hacia una zona de arbustos. Una vez ocultos entre estos, Harry les habló.

-Olvidé algo importante -dijo Harry, mirando hacia el acantilado, que estaba cerca de ellos, pasando apenas esa zona de arbustos.

-¿Qué cosa? -inquirió Charlie.

-Toda esta gente… siguiendo tu plan, Oliver, esta gente muere. No me di cuenta antes.

Harry miraba a las casitas.

-El Cazador de Brujas primero los mató a todos, y recién después vino por mí -explicó Harry-. Si nos aparecemos delante de mi "yo" del pasado, como hablamos, tendría que ser después de que los matara a ellos. Pero si lo hiciéramos así, ellos morirían.

Oliver, cuyo encantamiento desilusionador había perdido bastante efecto y a quien Harry podía ver casi toda la cara, asintió, comprendiendo.

-No lo sabía -dijo entonces.

Todos miraron hacia las casitas. Algunas tenían ventanas abiertas, hacia el verde prado. Otras sogas con ropa secándose en la parte exterior, seguramente para fingir ser muggles. En una, había una niña en la parte exterior jugando con una muñeca que parecía moverse sola por magia.

-No podemos entregar la vida de estas personas a cambio de una victoria -dijo Charlie-. No sería justo. No sería victoria si lo hiciéramos así.

-Podemos evacuar al pueblo –opinó Hagrid-. Los sacamos de aquí antes de que él llegue.

-No, no podemos cambiar de esa forma la línea temporal –dijo Harry-. Si hiciéramos eso, él podría descubrirlo y sospechar. Podríamos encontrarnos ante un escenario nuevo donde no sabremos qué va a pasar, y estaremos desprevenidos. Lo mismo que si hiciéramos encantamientos protectores en el pueblo. Él podría percibirlos, y sabría que algo raro pasa. Perderíamos el efecto sorpresa.

-Necesitamos otro plan -dijo Luna-. Ataquémoslo ni bien aparezca. Antes de que lo haga.

-No lo lograremos, ¿recuerdan lo que hablábamos hace un rato? –dijo Charlie-. ¿Recuerdan lo que hablábamos hace un rato? ¿Sobre que venció a muchos aurores juntos con esa varita? ¿Y a todo Hogsmeade que salió a atacarlo?

-No sabemos dónde estaba antes de venir aquí -dijo Harry, pensando-. No podemos matarlo en otro sitio, antes de que llegara a este lugar. La única forma de salvar a tanta gente como sea posible, y salvar a la gente de Land's End aparte de Hogsmeade y el Callejón Diagon, sería hacer como dice Luna. Como les digo, solo sé dónde estaba en el momento en que se apareció aquí. Y luego de eso, mucha gente empieza a morir si nos adelantamos en el tiempo.

Todos compartieron miradas entre sí, ya casi todos sin efecto de sus encantamientos desilusionadores.

-Cuando atacó Hogsmeade, llevaba la ventaja -dijo Malfoy-. Estaba cumpliendo su plan, agarrando a todos desprevenidos. Pero si nos preparamos para el ataque, con un buen plan nuestro, con estrategia…

Goyle se mordía las uñas, temeroso.

-Es muy fuerte -dijo Harry, que estaba muy preocupado por su anterior descubrimiento y cómo claramente se relacionaba con este nuevo descubrimiento, de forma perturbadora-. Si queremos vencerlo aquí, en campo abierto, sin el efecto sorpresa del plan de Oliver, tenemos que tener el mejor plan. Tiene que ser infalible. No hay que concentrarse en atacarlo a él. Debemos enfocarnos al cien por ciento en quitarle la varita, nada más que eso.

-Habrá un efecto sorpresa igualmente -dijo Oliver-. Él no nos espera aquí. Jamás se imaginará que lo estamos esperando en este lugar. Debemos calcular lo mejor posible el lugar y momento exacto de su aparición…

-Tiene razón -dijo Hagrid, con valentía-. No podemos dar vidas a cambio de otras. La lucha debe ser aquí, antes de que pueda hacer daño a esta gente.

-No sé si lo recuerdo tan bien -dijo Harry, cerrando los ojos con fuerza y pensando, con muchas dudas-. Ya había caído la noche cuando él apareció. Recuerdo haber visto la luna llena… Luego de comer hablamos unos minutos más con Sirius, y entonces…

-¿Sirius? -dijeron Charlie y Hagrid, confundidos. Luna también adoptó una expresión de desconcierto.

-Sí, Sirius. Está vivo. O estaba, al menos, porque El Cazador de Brujas lo mató. Bueno, en este momento aún está vivo, a esta hora… Es difícil de explicar.

-¿Recuerdas en qué lugar exacto apareció El Cazador de Brujas? -preguntó Malfoy.

-Las luces venían de allí -dijo Harry, apuntando al centro del predio verde, en medio de todas las casas.

-¿Qué luces? -quiso saber Luna, ingenuamente.

-Las de los maleficios asesinos -dijo Harry, frío.

-Oh -Luna se llevó una mano a la boca.

-Bien. Tenemos un momento y lugar aproximados. Ahora tenemos que establecer posiciones -Malfoy empezó a moverse, tomando el liderazgo y señalando varias zonas del campo, mientras hablaba-. Tú debes estar en el centro, Hagrid. Tu tamaño lo intimidará. Hará que se fije en ti y no nos vea a los demás, lo que nos dará la ventaja para atacarlo.

-De acuerdo -Hagrid asintió, pasándose los dedos por la larga barba.

-Tú, Charlie, eres buen amaestrador de animales -siguió Malfoy-. Tú y Hagrid pueden usar estas horas que quedan para buscar criaturas salvajes en la zona.

-¿Para qué? -quiso saber Harry.

-Estuve por estas zonas antes -dijo Malfoy, mirando alrededor-. Habrá bestias salvajes en el mar… Criaturas mágicas asesinas. Me han hablado de un dragón de mar que habita por aquí llamado Paladín Escamoso. Si consiguieran capturar alguno en estas horas, podemos hacer que lo ataque también.

-Sí, también he oído de él -dijo Charlie-. Claro que lleva meses o años entrenar a un dragón, y ese es uno mitológico… pero claro, veré si puedo hacer algo con eso.

-Luego puedes tomar posición por allí -Malfoy señaló un espacio cerca de donde le había dicho a Hagrid que se posicionara-. Y tú, Oliver… ¿cuentas con alguna de las armas de George?

-Traje un bolso lleno a la vuelta de Francia -dijo él, señalando el bolso que colgaba de su hombro-. Pero perderíamos mucho tiempo si les explico cómo funcionan, así que dejen que las use yo… -Lo pensó un poco más, mientras revolvía en el interior del bolso, y entonces sacó dos-. Mejor sí usen estas ustedes dos -le dio una a Luna y otra a Goyle-. Son muy intuitivas. Solo deben apuntar y disparar.

-Genial, tú deberías ir por allí, más lejos -señaló Malfoy-. Así disparas a distancia. ¿Tienes buena puntería?

-Practico tiro al blanco todos los días -dijo él, asintiendo-. Aún hay varias de estas bellezas que muero por probar.

-Perfecto -dijo Malfoy, asintió y se movió hacia Harry-. Tú eres quien más le dio pelea -le dijo, aunque se notaba que le costaba reconocer ese hecho-. Asegúrate de estar bien en el medio, cerca del área de fuego principal, y atacar todo lo que puedas.

-De acuerdo -dijo Harry-. Los que estemos en esa área no usaremos encantamientos desilusionadores. O los de atrás podrían darnos por error.

Todos asintieron.

-Luna, Goyle, Oliver y tú, Malfoy, vayan un poco más lejos, en un círculo más distante, invisibles, y ataquen desde allí -indicó Harry, señalando el campo también.

Ellos asintieron, de acuerdo.

-Muy bien, ya estamos organizados –dijo Malfoy-. Tenemos unas horas para terminar los detalles, y atacar con todas nuestras fuerzas.

-Iré a ver qué encuentro en el mar –Charlie se alejó del grupo, con Hagrid, tan invisibles como pudieron para que nos los vieran las personas del pueblo. Los demás seguían en grupo.

-Quizás podamos proteger a las casas y a la gente –dijo Oliver, mirando por entre los arbustos-. Hay hechizos protectores indetectables, que bloquean hechizos, disparos y fuego sin que los magos o brujas puedan percibir que están puestos. Los habitantes del lugar seguirán pudiendo aparecerse y desaparecerse, y usando magia con normalidad, sin saber que están allí, y los protegerán de la batalla. El Cazador de Brujas no tendrá forma de percibirlos ni bien llegue aquí, en especial teniendo en cuenta que nosotros estaremos atacándolo. Pienso que vale la pena hacerlos. Estamos muy cerca de la población, un hechizo o disparo podría llegar a los civiles por error.

-De acuerdo –dijo Harry, asintiendo-. Es buena idea. Vayan a hacerlos, de forma invisible. Deben ser totalmente indetectables, tampoco deben poder percibirlos los civiles.

-Exacto –Oliver asintió-. Vamos Luna, ayúdame. Ven conmigo. Tú también puedes darnos una mano, Goyle.

Goyle miró a esos dos con la boca abierta y luego a Draco, como temiendo alejarse de él. Draco lo ignoró, y entonces Goyle fue tras los otros dos a los saltitos, para no quedarse atrás. Luna y Oliver si alejaban reforzando sus encantamientos invisibles, hacia las casas.

Harry y Malfoy se quedaron solos, bajo los arbustos. Se quedaron en silencio, y entonces intercambiaron una mirada algo incómoda.

-¿Qué me miras? ¿Te gusto? –dijo Malfoy, en broma.

-Ya deja las bromas –dijo Harry, mirándolo a los ojos-. Gracias por estar aquí. Sea por lo que sea que viniste.

Malfoy se cruzó de brazos, con una mueca.

-¿Conoces a las hermanas Astoria y Daphne Greengrass?

-Me suenan –dijo Harry, cruzándose de brazos también-. ¿Quiénes son?

-Compañeras nuestras de escuela –dijo él-. Su familia pertenece a los Sagrados Veintiocho.

Harry se encogió de hombros, indicando que no sabía de lo que hablaba.

-Son familias tradicionales de sangre pura –explicó él-. Pero eso no es lo importante. Habíamos empezado a salir, este año, con Astoria. Fue amor a primera vista, ¿sabes? De inmediato me volvió loco.

Harry frunció el entrecejo, mirándolo.

-Vivían en las afueras de Hogsmeade –explicó él-. En una casa que había pertenecido a sus antepasados por generaciones. En un terreno un poco alejado, tranquilo, pero lindero al pueblo… -se quedó mirando al suelo, con la mirada perdida, como si estuviera visualizando algo que no estaba allí-. La explosión llegó de igual forma, por el radio que tuvo. A pesar de que no estaban en el centro del pueblo. Su casa quedó enterrada bajo cinco metros de escombros, roca y piedra. Todos estaban allí ese día. Su padre, su madre, su hermana. Ella… Ninguno sobrevivió.

Malfoy permaneció en silencio, mirando el suelo. Harry lo miraba muy serio, cruzado de brazos. Sabía exactamente lo que Malfoy sentía, porque él lo había estado sintiendo por dos meses desde lo ocurrido.

-Pues hoy tenemos una oportunidad de revertir todo eso –le dijo Harry, con firmeza-. Una oportunidad para cambiar las cosas. Para salvarlos a todos.

Malfoy levantó la cabeza y asintió, mirando a Harry a los ojos.

-Pero tenemos que hacerlo juntos –le dijo Harry-. No podemos perder de vista el objetivo, que es quitarle la varita. Tenemos que dar nuestras vidas, si es necesario. Porque sabemos exactamente cuál será el precio de no hacerlo.

Malfoy asintió nuevamente y le tendió una mano a Harry.

-Juntos –le dijo, firme, pero con la mirada brillando con el destello de una ira interna hacia El Cazador de Brujas, una furia y deseo de venganza que le brotaban por dentro-. Hagámoslo.

Harry le estrechó la mano con fuerza.

-Hagámoslo.

Horas después, todos estaban reunidos nuevamente bajo los arbustos. El sol estaba cayendo en el horizonte, tras el océano y tras un espeso manto de nubes.

-¡Vengan! –dijo Charlie, que subía corriendo tras un costado del acantilado, por donde unas escaleras de roca permitían bajar. El resto del grupo fue hacia allí, con ellos, y miraron hacia donde él señalaba. Hagrid estaba a mitad de las escaleras, mirando hacia la parte baja del acantilado. Allí abajo, casi llegando a las rocas del fondo golpeadas por las olas, algo enorme salía desde la pared de rocas.

-¿Qué es? –preguntó Harry.

-¡El Paladín Escamoso! –dijo él, muy emocionado.

-Eso fue rápido –Harry fue tras los demás, y se asomaron para ver mejor. Un dragón enorme y azul salía desde el interior de la pared rocosa del acantilado y volaba suavemente por encima del mar, para luego hundirse más allá, en sus profundidades.

-No creí que fuera real –dijo Charlie-. Pero allí está. Salió justo del interior de la pared.

-¿Cómo es posible? –dijo Oliver, mirando el acantilado-. Es roca sólida. Pasó a través de ella.

-El portal –dijo Harry, mirando hacia allí-. Sale del portal… hacia el mundo de los muertos.

-Wow –Luna miraba hacia allí, fascinada-. Tengo que contarle a papá esto.

-¿Habrá alguna forma de que pelee para nosotros? –preguntó Malfoy, mirando a Charlie.

-Le lancé un encantamiento rastreador al verlo –dijo este-. Para que pueda oírme cuando le pida ayuda. Durará unas horas… Claro que es un dragón salvaje, que quizás nunca trató con magos antes. Dependerá de sus ganas de ayudar a un mago desconocido que lo convoque. Es muy poco probable que vaya a responderme.

Hagrid subió hasta llegar junto a ellos.

-¡¿Lo han visto?! –dijo, sonriendo fascinado-. ¡Es hermoso!

Se quedaron observando cómo el dragón salía del agua, más allá, y volvía a zambullirse dentro, en un espectáculo hermoso. Se alejó cada vez más, volvió a salir del mar contra el sol poniente, que brillaba en anaranjado, y se perdió en la distancia, hasta que solo fue visible una punta de su ala sobresaliendo de la lisa superficie del mar.

-El sol está a punto de desaparecer –dijo Malfoy-. Tomemos posiciones.

Todos se alejaron del acantilado, y aquellos que así debían hacerlo reforzaron una vez más sus encantamientos desilusionadores.

Oliver, uno de ellos, escondió bajo unas ramas su bolso lleno de armas junto a la zona de arbustos, y empezó a apretar botones y preparar cosas en ellas para tenerlas listas. Malfoy, Luna y Goyle se alejaron, invisibles, para atacar a la distancia, formando un círculo en torno a la zona donde creían que aparecería El Cazador de Brujas; estando cada uno de los cuatro, incluyendo a Oliver, en un extremo del círculo. Luna y Goyle iban armados con dos enormes armas que parecían disparar algo que Harry no sabía qué sería. Malfoy tenía su varita preparada.

Harry, Hagrid y Charlie se quedaron de forma visible ocultos tras los arbustos, para que no los vieran las personas del pueblo, esperando el momento para salir al medio del campo.

Harry contó hasta tres, y entonces habló. Porque sabía que, en ese lapso de tiempo, Malfoy lanzaría un encantamiento muffliato, según habían planeado, para poder hablar sin que las personas del lugar los oyeran.

-¡Estén preparados! –gritó Harry. El sol ya se había ocultado, y la luna llena brillaba en lo alto. -¡Es momento de revertir las cosas! –dijo tratando de motivar a sus amigos-. ¡De cambiar lo que pasó! ¡Quizás no tengamos otra oportunidad, así que debemos hacer que valga la pena!

Cerró los ojos y tomó aire, tratando de conseguir las fuerzas que necesitaba para aquello.

-Es nuestra última oportunidad –siguió Harry, apretando los dientes y los puños-. ¡Hagamos que valga la pena!

Todos lanzaron gritos de apoyo. Charlie agitó su puño en el aire, motivado.

-¡Así se habla, muchacho! –gritó Hagrid, escondido tras el árbol más grande de todos, y varias ramas que habían tenido que agregar junto a este para taparlo.

-¡Es ahora o nunca! –gritó Harry, sin poder contener esa sensación que atravesaba sus venas, que le hervía la sangre. Las ganas que tenía de matar a ese mago de una vez por todas. -¡Recuerden el plan, paso a paso!

Habían discutido, en ese rato, los movimientos que cada uno de ellos debía hacer para llegar a la situación en que consiguieran quitarle la varita de la mano.

-¡Sin errores! –bramó Harry, eufórico-. ¡Sean fuertes! ¡Vamos!

Y en ese preciso momento, en el centro exacto del círculo, bajo el brillo blanco de la luna llena, una ráfaga de aire surgió de la nada misma, seguida de una luz, y algo que giraba.

Harry, Charlie y Hagrid salieron de sus escondites y corrieron hacia el centro del círculo con sus varitas en alto.

El brillo y la luz desaparecieron, al igual que el aire. Ahora, una figura con máscara estaba allí, ante ellos: El Cazador de Brujas.

-¡AHORA! –gritó Harry con todas sus fuerzas, en un grito de guerra bestial.

Hagrid aulló como un animal y se lanzó encima de él, con los brazos extendidos, amenazante.

Aturdido por la sorpresa y por el semigigante que se lanzaba sobre él, El Cazador de Brujas levantó su varita y la apuntó hacia Hagrid.

Charlie lanzó un silbido en la noche, muy agudo y casi imperceptible. Era el llamado del dragón, que no sabían si funcionaría, pero habían acordado hacerlo igualmente.

Harry empezó a lanzar toda clase de hechizos de desarme a toda velocidad hacia El Cazador de Brujas, uno tras otro con más velocidad que nunca. Mucho más fuerte, motivado y poderoso que en su batalla anterior, Harry sacudía su varita y la hacía escupir hechizos con toda la velocidad y potencia del mundo.

Con sus hechizos, Harry consiguió apartar a Hagrid del maleficio asesino de El Cazador de Brujas, y casi consigue que la Varita de Saúco saltara fuera de las manos del mago, pero este logró aferrarla a último momento, cuando esta abandonaba sus dedos, y la dirigió a toda velocidad hacia Harry.

En ese momento, Charlie empezó a lanzar hechizos sobre el mago oscuro, al tiempo que de la nada surgieron cientos de luces a la vez: Luna y Goyle habían disparado, y sus armas habían lanzado unos misiles impresionantes que impactaron de lleno contra El Cazador de Brujas, ocasionando una explosión tremenda.

Sin embargo, El Cazador de Brujas resurgió de entre el fuego, disparando a toda velocidad hechizos contra los lados, furioso.

Hechizos llegaban de otro extremo también: Malfoy disparaba como loco tanto hechizo como se le cruzara por la cabeza, entre ellos maleficios asesinos y de todo tipo.

Una serie de disparos impresionantes surgieron de entre los arbustos: cadenas, llamas, láser, misiles, cañonazos, campos de fuerza. Oliver había lanzado todo el armamento contra El Cazador de Brujas, que tuvo que usar toda su habilidad con la Varita de Saúco para defenderse de estos ataques, agitando su varita a toda velocidad.

Harry supo que había llegado el momento. Tal y como lo habían planeado, aprovechó la distracción para correr a toda velocidad los tres pasos que lo apartaban de El Cazador de Brujas. Esquivando las explosiones y hechizos, Harry se lanzó con todo su cuerpo encima del mago, que estaba de espaldas a él defendiéndose de los hechizos, y quiso lanzarse sobre su brazo de varita, pero acabó encima de su cuello.

Gritando de cólera, El Cazador de Brujas quiso zafarse de Harry, pero ahora Harry colgaba de él, trepado a su espalda, con sus dos brazos rodeándole el cuello y las piernas rodeando su cintura. Harry estiró un brazo para sostenerle el brazo de varita, mientras el mago se agitaba y trataba de quitarse a Harry de encima, en medio de un estallido de explosiones y hechizos que volaban por todos lados, humo, polvo y olor a pólvora y chispas en el aire.

La gente empezó a salir de las casas, lanzando gritos de horror ante las explosiones y hechizos. Harry veía de reojo que los hechizos golpeaban contra campos de fuerza que rodeaban las casas, sin llegar a destruirlas ni hacerle nada a la gente.

En un estallido de furia descontrolada, El Cazador de Brujas empezó a lanzar maleficios asesinos a diestro y siniestro. Las luces verdes bañaron todo el pueblo, golpeando por todos lados. Aterrado, Harry pudo notar que algunas de ellas golpeaban gente inocente que salía corriendo de sus casas, fuera del área de protección, y eran alcanzadas por los maleficios asesinos. Estos caían de bruces al suelo, sin vida.

-¡NO! –bramó Harry, extendiendo un brazo y tratando de atrapar el brazo de varita del mago. Pero este, en un repentino movimiento con mucha agilidad, consiguió darle un codazo en la cara a Harry y lanzarlo al suelo.

Harry cayó en el césped fresco de la noche, con la nariz sangrando.

Vio que los hechizos de color verde se intensificaban. Harry se puso de pie a toda prisa para ver cómo uno golpeaba a Hagrid, que caía hacia atrás sobre unos arbustos, muerto.

-¡NOOOOOOO! –el grito de Harry no fue oído por nadie fuera del círculo, debido al encantamiento muffliato.

Otro hechizo asesino golpeó a Goyle, parcialmente visible, que también cayó muerto.

Luna gritaba y disparaba misiles hacia El Cazador de Brujas. Malfoy ahora corría hacia el mago. El chico se lanzó encima suyo, tal como había hecho Harry, pero este sí consiguió aferrarle el brazo de varita.

-¡AHORA! –gritó Malfoy-. ¡TODOS A ÉL!

Harry se puso de pie y atacó con todas sus fuerzas. Empezó a lanzar hechizos a toda velocidad, mientras a su lado Oliver disparaba todo cuanto armamento tenía, sin conseguir abatir a El Cazador de Brujas, que parecía haber conjurado alguna especie de escudo protector a su alrededor contra estas armas, donde impactaban los disparos.

Malfoy aferraba el brazo de varita del mago con sus dos manos, pero aun así este seguía disparando hechizos asesinos con agilidad y destreza, enfurecido.

-¡VAMOS, MALFOY! ¡QUÍTASELA! –aulló Charlie, disparándole a más no poder con su varita, cuando un hechizo asesino lo golpeó a él directo en el pecho.

Entonces, en medio de la lucha, todo pareció oscurecerse.

Harry miró hacia arriba, y vio que el gigantesco dragón que habían observado un rato atrás volaba sobre el cielo, con sus fauces abiertas.

-El dragón… vino a ayudarnos –dijo Oliver, impresionado.

El Paladín Escamoso surcó el cielo y bajó con sus fauces abiertas hacia El Cazador de Brujas. Aprovechando la distracción, Malfoy consiguió asir la Varita de Saúco con una mano, mientras gritaba con furia.

Harry corrió hasta llegar junto a El Cazador de Brujas, y entonces se lanzó sobre su cuello nuevamente. Empezó a ahorcarlo con todas sus fuerzas, mientras el dragón bajaba lanzando fuego por las fosas nasales.

Al mismo tiempo, Luna lanzaba cañonazos salvajes, y Oliver disparaba sus armas generando luces y caos. El Cazador de Brujas seguía lanzando maleficios asesinos, llenando todo el pueblo con luces verdes.

-¡LA TENGO! –gritó entonces Malfoy, y Harry vio, con el corazón dándole un brinco, que Malfoy le había conseguido quitar la Varita de Saúco.

-¡NO! –gritó El Cazador de Brujas, y consiguió agarrar a Harry por el cuello. Con un fuerte y potente brazo, se dispuso a lanzarlo lejos, en el aire. Antes de salir despedido lejos de él, Harry le agarró la máscara entre los dedos. En el momento en que Harry salió volando a metros de distancia, se llevó la máscara con él, dejando visible el rostro del mago oscuro.

Harry aterrizó, en el suelo, amortiguando el impacto con su varita. Entonces se puso de pie y giró en su lugar para observar la escena que estaba teniendo lugar allí:

El Cazador de Brujas estaba parado en medio del círculo, sin su varita y sin su máscara. Su rostro no era uno que Harry hubiera visto antes en toda su vida: era un muchacho, de aproximadamente veinte años, con pelo largo negro azabache que caía sobre su rostro, ocultándolo parcialmente. Pero Harry no lo reconocía: jamás había visto a ese mago antes.

A su lado, Malfoy estaba de pie con la Varita de Saúco en la mano, apuntándolo. Parecía estarse tomando solo unos segundos antes de dispararle con un maleficio mortal, mientras primero examinaba el rostro del mago oscuro buscando reconocerlo.

Al mismo tiempo, sobre ellos, el dragón estaba casi encima de ellos. Pero no lanzó su llamarada de fuego sobre el mago oscuro. Confundido por no poder encontrar al mago que lo había amaestrado, y sin saber a quién atacar, el dragón aulló y se lanzó sobre Malfoy.

-¡Cuidado, Malfoy! –gritó Harry, corriendo hacia allí.

Malfoy miró hacia arriba, hacia el dragón que estaba a punto de atacarlo. En ese segundo de distracción, El Cazador de Brujas se lanzó hacia adelante, le quitó la varita a Malfoy de la mano y se apartó de allí justo cuando el dragón abría las fauces y las cerraba sobre el cuerpo de Malfoy, tragándoselo.

-¡NOOO! –Harry empezó a disparar hacia el dragón, ayudado por Luna, mientras Oliver atacaba a El Cazador de Brujas. Luna y Harry consiguieron abatir al dragón, que empezó a girar sobre sí mismo, con las alas replegadas, y cayó muerto del otro lado del barranco, sobre el mar. Al mismo tiempo, Harry vio que El Cazador de Brujas derrotaba a Oliver con un maleficio asesino, dejándolo tendido en el suelo.

Entonces este, explotando de ira, lanzó una inmensa cantidad de maleficios asesinos hacia todos lados, cazando y matando a todas las personas del pueblo que corrían por doquier, alrededor de ellos.

-¡Corre! –gritó Luna, a Harry-. ¡Corre, los mató a todos! ¡Los mató a todos! ¡CORRE!

Pero Harry se lanzó sobre El Cazador de Brujas, aullando de furia. Este agitó la Varita de Saúco y golpeó a Harry en el pecho, con un maleficio aturdidor. Harry saltó en el aire y cayó sobre Luna. Ambos rodaron hasta quedar tras unos arbustos, semi inconscientes. Harry pudo ver, de forma bastante oscura, cómo El Cazador de Brujas corría para recuperar su máscara, se la ponía, y avanzaba en dirección contraria a ellos, hacia una casa. Entonces no pudo ver nada más, porque todo se nubló y quedó inconsciente.

Un dolor insoportable le partía la cabeza. Harry abrió los ojos, como pudo, y miró alrededor.

La noche seguía allí, la luna llena también. Luna estaba inconsciente, junto a él, entre medio de los mismos arbustos en donde habían caído antes. Pero Harry sentía que habían pasado horas de eso, muchas horas.

De hecho, supo que la luna llena ahora estaba en otra posición en el cielo. Evidentemente, había pasado tiempo de la lucha.

-No –Harry se puso de pie con dificultad, mirando a su alrededor, y con el alma desplomada en desesperanza.

El pueblo estaba destruido. Las casas ardían en llamas. Las personas estaban tendidas en el suelo, muertas. Nadie había sobrevivido. Harry alcanzó a ver los cuerpos sin vida de Hagrid, Charlie, Goyle y Oliver, minutos antes de que unas llamas mágicas de algún arma de Oliver empujadas por el viento del mar los cubrieran y los consumieran, haciendo que no pudieran ser reconocidos posteriormente. Sintió que el mundo se desplomaba ante él.

-No –repitió, caminando rengo y dolorido entre todos los cuerpos, con sus ojos fuera de sus órbitas-. No es posible… No…

Luna abrió los ojos, lentamente, y se puso de pie también con dificultad.

-Oh, no –dijo la chica, mirando a su alrededor-. ¿Qué pasó?

-Ganó –dijo Harry, abatido, viendo el paisaje terrible que los rodeaba-. Nos ganó… El Cazador de Brujas ganó -cerró los ojos con fuerza, y lo entendió.

Era tal como él había pensado antes. Su viaje al pasado no iba a cambiar la realidad, porque esta ya había ocurrido. Igual que como había ocurrido cuando volvieron en el tiempo en tercer año, esta vez lo único que había sido modificado, y que Harry ya había presenciado desde el interior de la casa originalmente con Sirius, al ver las luces que destellaban afuera en el campo por la ventana; era que había habido una infructífera batalla contra el mago oscuro allí afuera, que este ganó. Aquel grito que Harry había oído desde dentro de la casa ("¡Corre, los mató a todos! ¡Los mató a todos! ¡CORRE!") en verdad había sido pronunciado por Luna, cuando ya habían perdido la batalla, y eso era lo que Harry había oído desde dentro de la casa de Sirius, cuando había vivido por primera vez ese momento. Luego de eso, ya sabía lo que había pasado: El Cazador de Brujas había entrado en la casa, había matado a Sirius y luego se había llevado al Harry del pasado para destruir todo lo demás.

Harry fue rengueando hacia Luna, y esta lo ayudó a permanecer de pie.

-¿Qué hacemos ahora? –preguntó la chica, asustada, mirando el desolado paraje.

-Ya no hay nada que hacer –dijo Harry, finalmente comprendiendo la terrible verdad-. El mundo será destruido, Luna. Ya no hay nada que podamos hacer.

Ambos se quedaron allí de pie, en medio de ese campo lleno de sangre y fuego, abrazados en lo que sin dudas era el final de todas sus esperanzas.

Entonces, Luna sacó el giratiempo del bolsillo y pasó la cadena por encima de su cuello y el de Harry.

-Sí, volvamos al futuro –dijo Harry-. No hay nada que este artefacto pueda hacer para ayudarnos.

Luna lo giró en sentido contrario, y todo empezó a avanzar a toda velocidad a su alrededor. Empezaron a regresar hacia el futuro, hacia el momento exacto en que se habían desaparecido para volver en el tiempo, solo que ahora eran dos en vez de siete.

Aterrizaron dos meses después, en el suelo de Land's End. Harry tomó a Luna de la mano, giró en el lugar e hizo que ambos se aparecieran lejos de allí, de nuevo a la entrada de Hogwarts. Cuando llegaron, volvieron a abrazarse y rompieron a llorar juntos en el hombro del otro.