¿Drabble de transición? ¿Existe eso? Este no es tan bueno como los anteriores, lo admito, pero hay que avanzar con la historia. Quería aclarar lo de Merle hablando de la decoración... bueno, él sólo quería encontrar algo para criticar xD y los sillones desentonantes eran perfectos. En cuanto a si tiene una vena artística ya se lo descubriremos... no creo que la tenga pero ¡es divertido imaginarlo! El título es pésimo, lo sé, tendría que haber puesto "Sin título 2". Estoy algo distraída de Dixon Blood pero no os preocupéis amigos (?), no va a durar mucho.
Cambios
No tenía razones para decir que no. O tenía todas las razones del mundo.
James les ofreció mudarse a la casa de Aragon. Le dio una semana para meditarlo.
Daryl estuvo de acuerdo en ese mismo momento. Pero él...
Tenía que pensarlo bien.
¿Qué diría Jack?
Después de todo Jack era el dueño del lugar donde vivían ahora. ¿Les dejaría trasladar el remolque a la casa de Aragon? ¿Lo querría de regreso?
Merle era el encargado de pagar el espacio en el campamento, Jack ni siquiera se ocupaba de eso. Habían pasado como cuatro meses desde la última vez que los visitó y ni siquiera ese día fue capaz de pagar la renta del espacio. Entonces... ¿quién era el dueño verdadero?
— Voy a empacar mi ropa.
— Oye, oye, con calma Daryleena — le dijo mientras lo ayudaba a bajar de la camioneta. Había dejado la Triumph estacionada en la casa de James y el viejo le prestó la Ford para que pudieran traer sus cosas con comodidad.
— No quiero tener calma. Quiero ir a la casita de James a vivir.
— "Quiero ir a la casita de James a vivir" — dijo imitando la voz chillona de Daryl, que le dedicó una mirada de enojo. — ¡Tranquilo, hermanito! Por Dios...
— ¿Podemos llevar a Cole?
— ¿Cole? ¿Ese sapo? — preguntó poniendo la llave en la cerradura. Daryl asintió. — ¿Ah, sí? Creí que estaba muerto — murmuró abriendo la puerta.
— ¿Muerto? — dijo Daryl con la voz húmeda.
"Aquí vamos de nuevo..."
— Oye, que nadie me avisó que tenía una hermana pequeña — le dijo seriamente y tomándolo del cuello de la camiseta para tirarlo adentro del remolque. Daryl se puso de pie rápidamente y colocó una silla frente al fregadero, se subió y miró adentro.
— Hola, Cole — dijo saludando con la mano. Merle rodó los ojos.
— ¿Mañana tienes escuela? — preguntó sacando una caja de Marlboro de su bolsillo.
— No fumes, Merle.
— ¿Merle? Qué simpático... ¿Y por qué no?
Observó con curiosidad cómo Daryl se encogía de hombros sin perder su expresión de sabihondo. Podía llegar a ser bastante pedante para solo tener seis años.
— Hace mal a la salud — dijo finalmente. Merle se echó a reír.
— Precisamente lo que necesitaba era un sermón de un niño pequeño. Adelante… ¿por qué no me cuentas un poco más? — desafió mientras se disponía a prender el primer cigarrillo de la noche. Cuando estaba a punto de encenderlo, fue tomado desprevenido completamente por Daryl, que estaba de pie junto a él y que mandó a volar la caja al otro lado de la cocina con un rápido manotazo.
— ¿Qué? ¿No entiendes lo que yo hablo? Te dije que no fumaras. ¿Acaso hablo en chino? — le dijo mirándolo a los ojos.
Merle no sabía si reírse o molerlo a golpes. La voz aguda y la actitud altanera con las manos en los bolsillos no eran una buena combinación.
— Escucha, mocoso entrometido, ¿a qué quieres llegar con todo esto? — dijo conteniendo la rabia, pero la voz salió espesa y amenazante.
— No… hay… que… fumar — respondió Daryl dándole patadas a la mesada de la cocina. Le dirigió una mirada de desprecio y luego suavizó su expresión, hasta convertirla en una especie de sonrisa. — No soy un niño pequeño ni tampoco una nenita, Merle.
Merle dejó salir una pequeña risa antes de ponerse serio de nuevo. Luego sonrió.
— Parece que las pelotas están empezando a crecer, hermanito. Anda, ve a la cama.
— ¿Vamos a vivir con los abuelitos? — preguntó antes de meterse en el pequeño cuarto.
— Eso parece — respondió guardando el cigarrillo en la caja. Daryl sonrió satisfecho. Era lo más parecido a una victoria.
