Los días

Los días pasaron y la herida en su labio se curó, pero aún tenía vivo el recuerdo de la invasión de Jack en su nueva vida. Separados estaban muy bien. ¿Por qué querría volver?

Los días pasaban monótonos. De un cambio tan grade como una mudanza, habían pasado a vivir de manera uniforme, sin sorpresas.

Era lo mejor.

Merle parecía estar de mejor humor, lo que ya era un cambio categórico. Y a medida que los días pasaban, los músculos de su cara parecieron ceder cada día un poco más, hasta que al final del mes Merle mostró una sonrisa.

Ya estaban en diciembre y Daryl se sentía entusiasmado porque durante ese mes tendría dos semanas de vacaciones. Durante los siete días que tuvo libres en octubre se la había pasado en grande. Si bien tras el enojo de Merle no había podido estar ni con James ni con Dolly, tuvo tiempo durante esos días de recorrer cada centímetro del campamento sin pensar en que debía volver al remolque temprano para terminar sus tareas. No tener esa responsabilidad lo había aliviado enormemente y la adaptación al ritmo escolar luego de aquellos días le había costado bastante.

Pero ahora era diferente. Ahora tendría todos esos días libres y podría pasarlos con sus abuelos y Merle. No podía pedir nada más.

Se apuró en terminar su merienda y abandonó la cocina para ir hacia dónde estaban sentados Merle y James. Desde hacía unos días atrás, y probablemente gracias a la transformación en su humor, Merle había suavizado su trato hacia el abuelo y él, por supuesto, se sentía más que alegre por eso.

Cuando se acercó hacia el sofá en dónde James estaba sentado, Merle posó la mirada en él por unos segundos. Segundos en que aprovechó el tener la atención de su hermano puesta en él para insistir una vez más que lo llevaran a ese viaje que ambos estaban planeando.

James le acarició la cabeza cuando Merle le dijo que no por sexta vez.

— Nos acompañarás cuando seas mayor — prometió James con voz dulce.

Merle no dijo nada más. Simplemente se levantó y se fue de allí.

— ¿Por qué Merle no quiere que vaya? — le preguntó Daryl a James una vez que estuvieron solos.

— No es eso, es que eres muy pequeño para ir con nosotros, es todo — lo animó James haciéndole una caricia en la mejilla. Daryl se encogió un poco por el contacto. James lo miró serio y le preguntó si aún le dolía.

No respondió.

— Ay, Daryl… — suspiró levantándose. Daryl lo siguió.

— ¿Cuándo podré ir a cazar con ustedes?

— Muy pronto, pequeño, muy pronto. Quizás más pronto de lo que imaginas — le dijo despeinándolo.

Esa misma noche y tras casi dos horas de conversación, con el nuevo disco de Dire Straits, Alchemy, de fondo, Merle accedió a que Daryl los acompañara a él y a James en su viaje de cacería, justo cuando se comenzaban a oír las primeras notas del piano y el bajo de "Telegraph Road".