Creo oportuno comentar que muy pronto en Dixon Blood comenzarán a aparecer situaciones sexuales.
También habrá algunos saltos en el tiempo. Si bien tengo una línea temporal algo improvisada con la que siempre me guío, voy a ahondar un poco en los personajes de Jack y Kate y también Merle antes de la llegada de Daryl y cómo era todo cuando Daryl era más bebé. Voy a tratar de incorporar a cada momento algún indicio de la época, como la alusión al nacimiento de Daryl en este. Cosas así. También, si ven marcas o nombres de programas de televisión, no se asusten, ni Sony ni ninguna marca me está pagando para que las nombre, tampoco CBS o NBC me paga. De hecho, nadie me paga. Sólo sus comentarios que alimentan mi confianza, especialmente cuando vienen de cierta persona llamada Crossing Skies u otras desaparecidas llamadas Harmonie Roux y Floor (sí, las primeras, las originales, las primeras curiosas del pasado Dixon).
Estaba pensando en traducirlo y enviárselo a Mazzara para que los Dixon tengan su propio programa de tv, pero aún no me decido.
We'll see.
Mi hermano Daryl
Esa tarde fueron a comprar un televisor nuevo para la casa. El elegido fue el nuevo Sony, modelo KV-1970R de diecinueve pulgadas. Luego de media hora de discusión, James terminó pagando.
Era elocuente, persuasivo y paciente. El tipo podía convencerte de casi cualquier cosa. Por ejemplo, hacerse cargo del pago de un nuevo televisor o hacerte pensar que debes pasar tiempo de calidad con tu hermano menor.
En realidad no tenía ningún problema en quedarse a solas con Daryl. Con el tiempo se había acostumbrado a su presencia, pero la diferencia entre ellos era demasiado grande como para ignorarla. Cuando Daryl apareció en la escena, él tenía catorce años.
Fue entre la primavera y el verano de 1978 y con su llegada, las aguas en su casa parecieron calmarse por un tiempo, como cuando nació él.
A medida que los días pasaban, Merle comenzaba a encontrar botellas de vino vacías. Primero una, luego dos, luego docenas. Se veía que sus padres comenzaban a llevarse mejor.
Los odiaba.
No podía entender cómo disfrutaban cagarse su propia vida y la de sus hijos de esa manera.
A veces lo dejaban solo con Daryl. En esos momentos no podía evitar odiarlos más.
¿No podían entender que él sólo tenía catorce años?
Sus únicas preocupaciones en la vida debían ser no perderse el capítulo estreno de Holocausto o la premiere de Mork & Mindy. No debía tener que ocuparse de un bebé que estaba comenzando a adquirir costumbres de chimpancé.
Para lo único que servía el enano aquel era para atraer a las adolescentes del campamento. Siempre que lo sacaba a pasear, esas jóvenes llenas de hormonas se le acercaban y comenzaban a acariciar a Daryl. Merle les decía que eran hermanos y las muy estúpidas les lanzaban miradas de ternura y les decían lo hermosos que eran ambos.
Gracias a aquel chasco, había conseguido ser la envidia del resto de los jóvenes. Habían formado esta especie de club secreto de galanes, con el que se reunían cada tanto en la casa rodante de alguno a contar sus "avances" en el campo femenino y hacían diversas apuestas que debían cumplir durante la semana o los días que debían pasar hasta la próxima reunión. Merle siempre era el ganador. A veces pensaba en alquilarles a Daryl a los pobres infelices. Ellos debían hacer todo el trabajo pesado, darle a la chica alguna razón válida para llevarla hasta su tráiler y luego más razones para que accedan a hacer siquiera la mínima cosa con ellos.
Tal vez él la tenía demasiado fácil. Con dejarlas jugar un rato con Daryl y él, fingir que se divertía junto al pequeño y ellas, lograba que ellas se ablandaran y lo dejaran alcanzar, a veces, incluso, segunda base.
Cuánto tenía que agradecerle a ese enano.
Volvieron a la casa a bordo de la Ford. Cuando llegaron, Daryl y Dolly estaban entrando y Kate estaba con ellos.
Daryl tenía esa cara de idiota que siempre se le formaba con la llegada de su madre y Dolly parecía incómoda por la presencia de su hija.
— ¿Te molestaría entrarlo tú? — preguntó James mientras bajaba y caminaba hacia él.
— No, no en absoluto — respondió él, con la mirada fija en la puerta.
James no necesitaba preguntar para saber lo que su nieto sentía en ese momento.
— No te preocupes, hijo — le aseguró apretando su hombro. — Se nota que Jack no está en la casa, ya habría venido a saludarnos — comentó con ironía.
Suspiró y se dirigió a la parte trasera de la camioneta para tomar la caja. Caminaron juntos hasta la entrada y James lo ayudó a subir los escalones, pero ninguno quería entrar, realmente. Se quedaron unos minutos sentados en la galería hasta que Daryl asomó sus poderosos ojos azules por una ventana y luego asomó la cabeza por la puerta.
— ¿Qué están haciendo ahí afuera? — Abrió mucho los ojos al ver a ambos fumando. — Abuelito… — comenzó a decir, escandalizado. James sonrió y tiró el cigarrillo al suelo para aplastarlo con su zapato. — Mejor — murmuró saliendo. Caminó hacia la mecedora que estaba libre y la arrastró para quedar más cerca de los otros hombres antes de sentarse. Comenzó a mecerse con intensidad, haciendo la silla crujir, sufrir.
— ¡Ya basta! — gritó Merle. Luego apagó el cigarrillo en el apoyabrazos. — Jesús…
— Ha venido mamá — comentó Daryl tras unos minutos de silencio.
— Como si eso me importa… — comenzó a decir Merle, pero fue cortado por una mirada severa de James. — Me alegro mucho — se corrigió entre dientes.
Daryl lo miró unos segundos y se puso de pie, rumbo a la puerta.
— Dice que se va a quedar con nosotros unos días — comentó antes de entrar.
Silencio otra vez.
— Hijo… creo que necesito otro cigarrillo — pidió James.
Merle sonrió y le extendió la caja, haciendo asomar algunos. James tomó uno y él hizo lo mismo.
— Esto va a ser una pesadilla — dijo apoyando los pies en la silla que Daryl había ocupado.
James lo imitó y murmuró un "ya lo creo".
