¡Hola! ¡He vuelto! Sé que he vuelto a tardar bastante el volver a publicar pero han sido unos meses muy ocupados donde lo único que he hecho ha sido estudiar como loca. En cualquier caso, como siempre he dicho, no voy a abandonar el fic hasta terminarlo. Espero que todavía sigáis interesados en leerlo.

No me entretengo más aquí arriba, os dejo con la lectura.

Disclaimer: Frozen no me pertenece =(


Recapitulación:

En el capítulo anterior, Hans despierta después de que el barco fuera atacado por Wesselton en una celda, que para su sorpresa resulta estar en Arendelle. Allí, Eugene (enredados) le hace una visita, en la cual Hans le cuenta todos los planes del Rey. Por suerte, Eugene le cree y le dice que reunirá al resto de monarcas para buscar una solución.

Mientras Hans espera por una respuesta, su hermano Harris, quien le odia sin motivo desde que era un niño, hace aparición con un aire de hostilidad.


CAPÍTULO 23

El aire en aquella celda no podía ser más tenso. Hans sabía de sobra que estaba en problemas, la mirada iracunda de Harris era buena muestra de aquello. No obstante, tenía cierta esperanza de que su hermano hubiera venido a insultarle y se marchara pronto.

Pese a eso, cuando el primer golpe cayó sobre su estómago, haciéndole caer de rodillas al suelo y sin aire, supo que no iba a ser tan fácil.

―Hola, hermanito, ¡cuánto tiempo sin vernos! ¿Verdad? ―le dijo Harris con cierta satisfacción.

―No el suficiente ―masculló Hans entre dientes, ganándose otro golpe.

―¿Te atreves a replicar después de todos los problemas que nos has causado? ―exclamó su hermano mayor―. No contento con ser la vergüenza de la familia ahora tienes que dejarnos en evidencia de nuevo. Madre ha tenido que venir hasta aquí solo para convencer a la princesa de que si te encuentran te dejen vivir.

Ante esto, Hans no pudo evitar reírse, resguardándose a la vez con las manos para evitar un golpe a la cara. Esposado a aquellos enormes grilletes poco más podía hacer.

―Por favor, Harris, ¿el honor de la familia? Como si te importara eso ―replicó―. A ti lo que te molesta es que te destrozara la posibilidad de casarte con la reina y ser el rey de Arendelle como teníais planeado. Pero tranquilo, te hice un favor, la Reina es demasiado para un inútil como tú.

Si la mirada de Harris era totalmente iracunda, no había palabra para describir la rabia que mostraban sus ojos en ese momento.

Desde el suelo, Hans recibió una patada en el costado que le hizo caer de espaldas, quedando a merced de más golpes de su hermano. Se resguardó contra la pared y vio como Harris respiraba agitado. Sabía que lo más prudente era callarse y esperar a que su hermano se cansara, pero la realidad es que el que estaba cansado era él. Cansado de su odio y de tener que quedarse quieto e indefenso ante ninguno de sus hermanos. Ya había tenido suficiente.

―Dime, Harris, nunca he entendido por qué me odias tanto, que yo recuerde nunca te he hecho nada.

La carcajada de su hermano retumbó por toda la celda.

―Oh, Hans, no te odio. Simplemente eres débil, y a los débiles hay que aplastarlos.

Esta vez fue el turno del hermano menor de observarlo con furia.

―¿De modo que eso es todo? ¿Me has hecho la vida imposible desde que nací porque me ves como alguien inferior?

Con una sonrisa cargada de maldad, Harris contestó:

―Sí.

Ante esto, Hans no pudo soportarlo más. Tantos años llenos de tristeza, de miedo, tanto tiempo escondiéndose asustado de su hermano. Llorando porque nadie le hacía caso. Su cuerpo casi reaccionó solo, movido por la ira.

Se abalanzó sobre su hermano haciendo que este cayera hacia tras con tan mala suerte que se golpeó en la cabeza con el pico de la robusta puerta de madera que todavía estaba abierta para acabar desplomándose en el suelo.

Hans quedó en shock unos segundos viendo el cuerpo inerte de Harris en el suelo. Se llevó las manos a la boca con incredulidad. El silencio de pronto le resultaba abrumador.

―No, por favor no ―comenzó a repetirse.

Tenía muy claro que no sentía ninguna clase de aprecio por Harris, pero deseaba con todas sus fuerzas que no estuviera muerto. No sería capaz de soportar ser el causante de la muerte de uno de sus hermanos. Él no era como Henning, cuyas manos aún podía sentir aferrándose a su cuello.

Se agachó con cuidado, y con miedo sobre su hermano y le palpó ligeramente tratando de encontrar signos de vida. Suspiró aliviado al notar que respiraba y que su corazón seguía latiendo. Solo estaba inconsciente.

Se dejó caer al suelo, casi sin fuerzas después de semejante susto y permaneció unos segundos tratando de asimilar la situación de lo que acababa de pasar. Fue entonces cuando algo le llamó la atención.

Allí, colgada de la cerradura de la puerta, había un manojo de llaves. Y por otro lado se percató de que la propia puerta estaba abierta.

Se asomó al pasillo y vio que allí no había nadie. Supuso que Harris debía haber sobornado bien a alguien para dejarle a solas y poder pegarle una paliza. Cogió las llaves y probó unas cuantas hasta dar con aquellas que abrían los grilletes. Una vez libre se masajeó las manos y salió al pasillo.

Era libre, no había nadie que le detuviera y tenía una misión que cumplir. Ya se había hartado de esperar a Eugene. Cerró la puerta con llave dejando a su hermano dentro y echó a andar.

Robaría una espada del palacio, buscaría un caballo y partiría rumbo al norte. Había prometido llevar a salvo a Elsa de vuelta a Arendelle y no había nada en el mundo que le fuera a detener.


Evitar que Dorian Beilmann se enterara de la reunión clandestina que había pensado llevar a cabo resultó mucho más complicado de lo que había pensado en un primer momento. No obstante, y aunque había tardado más de lo esperado, por fin había podido reunir a un grupo selecto de gente a la que contar todo lo que Hans le había dicho.

Allí se encontraban su querida Punzie, la Princesa Anna con Kristoff, la Reina de la Islas del Sur y sus hijos once y doce, los príncipes Hallen y Hamlyn, y dos sirvientes de confianza de las monarcas de Arendelle, Gerda y Kai eran sus nombres.

Por suerte para él, Harris había decidido desaparecer pues no se encontraba con el resto de su familia cuando había ido a buscarles. Mejor para todos, no le gustaba nada ese tipo.

―Eugene, ¿se puede saber por qué nos has reunido con tanto secretismo? ―preguntó Rapunzel, masajeándose suavemente su abultado vientre.

―Tengo que contaros algo, he hablado con Hans.

―Oh, ¿y te ha dicho ese malnacido que ha hecho con Elsa? ―preguntó esta vez Kristoff airado.

―Algo así ―respondió Eugene―. Y aunque lo que os voy a contar pueda sonar extraño os juro que es lo que me ha dicho.

―¡Pues dilo ya! Si mi hermana está en peligro debemos ir a ayudarla cuanto antes.

―Hans dice que él no la secuestró, que fue el Rey de Wesselton.

―¿Y por qué iba Wesselton a hacer algo así? ―inquirió esta vez Hamlyn, extrañado.

―Vale, aquí es cuando os pido que abráis vuestras mentes ante lo que os voy a decir… ―Flynn suspiró, era ahora o nunca― Hans dice que el Rey está obsesionado con la leyenda del espejo maldito, y cree que Elsa es la reencarnación de la Reina de las Nieves y que ella es la única que puede recomponerlo.

―¡¿Y tú te lo has creído?!

―Punzie, ha sido muy convincente…

―A ver, y si todo eso es cierto ¿qué pinta mi hermano en toda esta historia?

―Él dice que le apresaron en Wesselton, y que en la prisión descubrió que tenían cautiva a la Reina, así que le ayudó a escapar e hicieron un trato.

―¿Qué trato? ―preguntó la Reina de las Islas del Sur.

―Él la ayudaba a llegar a salvo a Arendelle y ella a cambio le otorgaba un perdón real. Pero cuando navegaban rumbo a Arendelle, Wesselton les interceptó, capturó de nuevo a Elsa y a él le dejaron maniatado en el barco y lo destruyeron.

―¡Qué historia más inverosímil!

―Pero es cierto que cuando encontramos a Hans a la deriva en un bloque de hielo estaba maniatado… ―expresó esta vez Rapunzel.

―Pero todo eso del espejo maldito no es más que una leyenda… un cuento de niños.

―Mi familia siempre ha hablado del espejo con cautela e incluso temor ―argumentó Kristoff.

―¿Quieres decir que el espejo realmente existe? ―le pregúntó Anna.

―Sí, por supuesto que el espejo existe, y es mejor que nadie se acerque a él.

Ante esta afirmación, todo el mundo se volvió para observar a los dos sirvientes, que se encontraban de pie y con gesto serio.

―¿Gerda, qué quieres decir?

―Quiero decir, que el espejo existe y que de ser recompuesto todo el mundo estaría en peligro.

―Según Hans, Wesselton ha estado recogiendo todos los pedazos repartidos por el mundo y está listo para recomponerlo con la magia de Elsa.

―Pues si eso es cierto, Su Majestad está en grave peligro, pues el espejo no estará completo cuando intente recomponerlo ―argumentó Kai.

―¿Por qué, Kai? ―preguntó Anna algo asustada.

Ante esto, ambos sirvientes se miraron a los ojos, y, asintiendo, Gerda se llevó la mano al bolsillo sacando de él un pequeño pañuelo con algo envuelto.

―Porque Kai y yo nos juramos hace tiempo que evitaríamos que ese espejo fuera recompuesto a toda costa ―dijo mostrando un pequeño trozo de espejo―. Por eso guardamos este trozo siempre con nosotros.

―Si Su Majestad intenta recomponer el espejo y falta un pedazo, la maldad del espejo podría poseerla y sería terrible.

―¡Entonces tenemos que hacer algo! ¡Debemos ayudarla! ―exclamó Anna levantándose del sitio con rapidez ―Debemos…

Acto seguido se abrió la puerta tras Anna con un gran estruendo, y de allí emergió Dorian Beilmann con varios de sus hombres. Sin dar tiempo a moverse, agarró a Anna con fuerza y le puso su espada en el cuello.

―Lo que debemos, es estar calladitos ―dijo este con voz amenazante.

―¡Dorian, tú…!

―A callar Hamlyn, ya he tenido suficiente con un hermano Westergard, si crees que no mandaría a uno de mis hombres a degollarte ahora mismo estás equivocado.

Anna forcejeó con Dorian pero fue inútil, Kristoff observaba la escena con rabia e impotencia pues sabía que de intentar atacarle, Anna podría resultar herida, o peor.

―Veo que todos tus años como vasallo de un Rey no te han enseñado nada de educación, Dorian Beilmann, escuchando tras las puertas… ―replicó la Reina de las Islas del Sur con contundencia, impasible pese a tener un guardia cerca de ella apuntándole con su espada.

―No creo que en las Islas del Sur seáis los más adecuados para hablar de la educación de sus jóvenes muchachos teniendo en cuenta a sus propios hijos ―contestó él con una sonrisa torcida ―En cualquier caso, no estoy aquí por eso, sirvienta, deme el pedazo de espejo.

Dicho esto, uno de sus guardias se acercó a Gerda y esta por instinto aferró el pedazo con más fuerza y lo llevó a su pecho.

―Señora, ¡DEME EL PEDAZO O LE CORTO EL CUELLO A LA PRINCESITA! ―exclamó perdiendo la paciencia y con gran violencia.

Gerda, asustada pero con algo de reticencia, cedió y le pasó el pedazo al guardia que tenía a su lado. Por mucho que deseara proteger ese pedazo, más era su instinto de proteger a la princesa, a quien había cuidado desde que era un bebé.

―Bien, y ahora si nos…

El secuaz de Wesselton no pudo acabar su frase, pues en ese mismo instante notó la punta afilada de un frío acero posándose sobre su nuca.

―Dorian, suelta a la princesa ―dijo una muy conocida voz tras él.

―Vaya, y el fugitivo logra escapar una vez más. No te hacía yo como el tipo heroico, Hans.

―No te lo repetiré una vez más, suelta a la princesa.

El rostro de Hans parecía impasible, decidido. Todos estos años de rivalidad, y su abierto enfrentamiento reciente les habían llevado a este momento. Dorian se había llevado a Elsa y la había puesto en peligro, y después de tantos años, llegó el momento de saldar sus cuentas.


Continuará...

¿Y bien, qué os ha parecido? ^^ Se ha puesto tensa la cosa, pero al menos ahora todos se han enterado de los planes de Wesselton y ya es hora de que Dorian y Hans salden cuentas.

Me he percatado de que con esta, las Islas del Sur y Wesselton, a lo largo de la historia Hans ha logrado escapar de tres prisiones distintas. Todo un experto escapista. He decidido que la historia le recordará como Príncipe Hans, el Escapista XDD

Y... tengo buenas noticias, tengo los próximos dos capítulos casi terminados así que podréis esperar una nueva actualización dentro de poco. Ahora que tengo tiempo me gustaría poder terminar esta historia antes del verano ^^

Debo decir que llevaban bastante tiempo desconectada del fandom de Frozen, pero me han entrado ganas repentinas de escribir algún Helsa Hogwarts AU, no sé si habrá alguien interesado... en cualquier caso eso sería después de acabar este fic, ya veremos.

Muchas gracias por vuestros reviews a "A Frozen Fan", "marati2011", "Serena Saori", "mora", "Duffgirl123" y "Guest". Me alegra mucho que os guste la historia y que sigáis leyéndola pese a que he sido tan inconsistente con mis actualizaciones.

Como siempre, si tenéis cualquier duda, pregunta, sugerencia, lo que sea! me podéis dejar un review. Me animan mucho a seguir escribiendo y a no abandonar la historia aunque tenga poco tiempo para escribir.

Un saludo!