¡Hola!

¡He vuelto! Como os prometí iba a ser pronto ^^ No me entretengo por aquí, nos vemos en las notas de abajo

Disclaimer: Frozen no me pertenece =(


CAPÍTULO 24

El silencio reinaba en el refinado salón del palacio de Arendelle donde todos se encontraban. Cualquier paso en falso podría dar lugar a un resultado nefasto y nadie quería arriesgarse.

Hans todavía no tenía muy claro cómo había acabado en esa situación, pero no pensaba flaquear. Llámalo instinto, pero en cuanto escapó de su celda y salió de allí un impulso le llevó a buscar a Flynn. Estaba desesperado por salvar a Elsa pero sabía que sólo no lo podría lograr.

Mayúscula fue su sorpresa cuando al girar un pasillo descubrió a Dorian Beilmann y a varios de sus hombres espiando una de las puertas cerradas. No hacía falta ser muy inteligente para darse cuenta de que ahí iba a pasar algo, por lo que decidió robarle la espada a una armadura de decoración que había frente a él y esperar a su vez a que el Wesseltoniano hiciera su movimiento.

Y vaya si lo hizo, capturar como rehén a la princesa y obligar a la sirvienta a darle el último pedazo de espejo que tanto ansiaba el Rey. Y bueno, si tanto ansiaba Wesselton su preciado espejo, más ansiaba Hans el ver a Elsa a salvo, por lo que desde que vio lo que estaba ocurriendo, supo que no podría lograrlo sin quitar primero a Dorian del camino.

Y así se encontraba ahora, el rubio apretando con fuerza la espada sobre el cuello de Anna, y él apoyando amenazantemente la suya contra su nuca.

―¿Se puede saber qué planeas amenazándome, Hans? ¿Acaso no ves que tengo a mi guardia armada y estás en desventaja?

―No planeo pelear con toda tu guardia, solo contigo.

―¿Oh? ¿Y piensas que voy a caer en esa estúpida provocación?

―No es una provocación, es una alternativa, o sueltas a Anna ahora mismo y peleas conmigo, o te clavo la espada y acabo contigo antes de que des la orden de atacar.

―¿De veras vas a matarme, Hans? No le pega a tu nueva faceta de héroe…

―¡No planeo ser un héroe! Pero pienso traer de vuelta a Elsa como sea, y tú te estás interponiendo. Por lo que, sí, no dudes que te mataré.

―En ese caso, acabemos esto… ¡cuánto antes!

Sin previo aviso, Dorian lanzó a Anna con todas sus fuerzas contra Kristoff y se giró con rapidez, retirando la espada de Hans contra la suya propia. El joven pelirrojo logró esquivar los certeros golpes con los que Dorian le estaba atacando, no obstante, aun así le hizo retroceder al pasillo.

Antes de salir pudo ver como el resto del grupo se había movilizado contra los guardias incluso pese a ir desarmados pero él tenía algo más importante en ese momento en lo que centrar su atención.

Las estocadas de Dorian eran fuertes y directas a sus puntos vitales, y Hans, todavía algo inestable después de sobrevivir al mar y varios días sin comer, sentía que sus fuerzas flaqueaban a la hora de contrarrestar esos golpes. Sin embargo, él tenía la agilidad de su lado.

Pese a haber retrocedido hasta el pasillo, este era lo suficientemente amplio como para tener velocidad de movimientos, por lo que enseguida pudo moverse lo suficiente para atacar a los flancos de Dorian, aunque este frenaba sus intentos con maestría.

En uno de sus movimientos, el de Wesselton consiguió propinarle una fuerte patada que le desequilibró y le hizo caer hacia atrás empujando unas puertas que le hicieron acabar en el suelo de lo que parecía uno de los comedores del palacio. Casi sin tiempo para reaccionar, consiguió deslizarse bajo la mesa evitando una decidida estocada de Dorian, quien ya se veía triunfante.

Salió por el otro lado de la mesa justo cuando su contrincante se subía a ella. Desde ese punto, con la altura, tenía la ventaja, y Hans se encontraba bastante atrapado entre la espada y la pared. Corrió con rapidez intentando buscar el otro lado de la mesa donde quedaba más espacio pero Dorian le interceptó en la punta de la mesa sin dejarle otra opción que defenderse de los ataques.

Totalmente atrapado, a Hans no le quedó más remedio que lanzarse al suelo, donde Dorian no pudiera alcanzarle y moverse con una voltereta hacia el otro lado. Se levantó a toda prisa, pero no lo suficiente como para estar preparado para el siguiente. Por sorpresa, Dorian saltó de la mesa y se lanzó sobre él. Hans apenas tuvo tiempo de moverse unos centímetros, suficientes para que el estoque de su enemigo sólo se clavara en su costado.

El dolor era inmenso, y sabía que la espada había perforado en bastante profundidad. Pudo ver el gesto triunfante de Dorian y supo que no podía acabar así. Haciendo acopio de todas las fuerzas que le quedaban, aprovechó la poca distancia que quedaba entre ellos y le propinó una estocada mortal que, tan seguro de su victoria, el de Wesselton no vio venir.

Pudo comprobar como la vida se escapaba de los ojos de Dorian, al mismo tiempo que su espada caía al suelo con un sonoro golpe metálico. Medio segundo después, el cuerpo sin vida de aquel hombre caía a su vez.

Hans, retrocedió hasta la pared, jadeante, y reprimió un quejido de dolor a causa de la herida. Por inercia se llevó las manos hasta la zona apuñalada y estas no tardaron en llenarse de sangre. Se apretó con las pocas fuerzas que le quedaban y consiguió salir al pasillo justo antes de caer de rodillas por el dolor.

―¡Hans! ―escuchó que la voz de su hermano Hallen.

Ni medio segundo después sus dos hermanos llegaron justo a él. Ambos con las ropas desordenadas y el pelo pelirrojo enredado, seguro fruto de la pugna contra los guardias de Wesselton. Hamlyn incluso tenía un corte en el brazo izquierdo, pero no parecía muy profundo.

―¡Estás herido! ―gritó de nuevo.

Hans evitó rodar los ojos ante la obviedad, más preocupado por el dolor y la sangre que no paraba de manar de la herida. Pese a que podía ser mortal si no se le atendía pronto había algo que le preocupaba más. En esas circunstancias no llegaría hasta Elsa a tiempo.

―¿Dónde está Dorian? ―preguntó Anna apareciendo tras sus hermanos, también con el pelo revuelto y masajeándose un puño. El joven supuso que si alguien había recibido un puñetazo de ella seguro que había caído inconsciente, esos puños tan pequeños engañaban y él lo sabía de buena tinta.

―Está allí ―señaló a través de la puerta abierta del comedor― Está…

No pudo terminar la frase debido al dolor y volvió a ahogar un gemido. Para ese entonces, todo el grupo del salón había salido ya a su encuentro. Su madre, con gesto preocupado se arrodilló junto a él.

―Necesita un médico ―fue todo lo que pudo decir ―. Rápido.

―No, madre, hay algo más importante, debéis ir a por Elsa, está en peligro. Os juro que no miento.

―Amigo, creo que a estas alturas Dorian se había delatado solo ―intercedió Flynn.

―En cualquier caso no hay tiempo que perder, hay que ayudarla y yo así no puedo.

―¿Tú… quieres ayudar a mi hermana? ―preguntó Anna todavía algo dubitativa, no terminaba de entender una situación tan extraña.

―Anna… ―suspiró Hans, no podía decirle todo lo que sentía por su hermana pero debía tratar por todos los medios de hacerles ver que estaba decidido― Se lo prometí… y no voy a poder en estas condiciones… tenéis que ir.

Se hizo el silencio unos segundos en los que todos trataban, quizá, de entender el cambio tan inesperado de Hans. De pronto Rapunzel avanzó hacia él con decisión y se sentó a su lado.

―Claro que vas a poder ―dijo con gesto serio―. Dejad que me concentre.

―¡Tú puedes, Punzie! ―la animó Eugene.

Ninguno sabía muy bien qué estaba ocurriendo pero, dado el gesto concentrado de la Princesa de Corona, nadie hizo ningún comentario al respecto. Rapunzel comenzó a cantar suavemente y ni un minuto después, todos vieron como sus ojos se inundaban de lágrimas y esta dejaba caer una con cuidado sobre Hans.

Este la miró extrañado, pero después lanzó su suspiro de sorpresa al notar que la herida dejaba de doler. Es más esta se iluminaba con una gran luz dorada que la cerraba por completo y dejaba de nuevo su piel tersa aunque algo manchada por la sangre que había perdido.

―¿Q-Qué…? ―fue todo lo que fue capaz de decir.

―Bueno. ¡Listo para la acción! ―exclamó Rapunzel con una gran sonrisa, dándole una fuerte palmada en el hombro y levantándose.

―¿Qué pasa? ¿Pensabais que la Reina Elsa era la única de la familia con magia? ―preguntó Eugene con algo de burla y otra gran sonrisa mientras se abrazaba con orgullo a su esposa.

―Debo decir que se comentaba que la princesa de Corona tenía un don para la curación, pero todos pensábamos que era simple talento para la medicina ―intercedió la Reina, incapaz de contener un gesto de alivio al ver a su hijo curado.

―Como sea, debemos partir cuanto antes ―dijo Hans tratando de levantarse, aunque un poco mareado por la pérdida de sangre.

―Alto, hermano, ¿acaso sabes dónde tenemos que ir?

―Bueno… la verdad… ―esto le hizo parar un momento, tenían razón, ni siquiera sabía dónde estaba Elsa.

―Nosotros sí os podemos decir la localización del espejo ―dijeron Kai y Gerda al unísono.

―¿Seríais capaces de hacernos un mapa? ―preguntó Anna esperanzada. Ella también estaba totalmente preparada para ir por Elsa.

―Sí, pero hay un problema, el paso que llevaba al espejo quedó cerrado hace años. Se podría ir por mar…

―Pero por mar seríamos un blanco fácil para Wesselton, nos vería llegar a kilómetros ―apuntó Hamlyn.

―Iremos a ver a mi familia, estoy seguro de que ellos conocen la forma de llegar hasta allí ―dijo esta vez Kristoff.

―Bueno, tenemos un plan, es hora de irse.

―Espera un segundo, jovencita, tal vez sería buena idea llevar a la guardia con vosotros. Solo un número pequeño para que no os retrase pero que sea suficiente para plantarles cara al resto de los guardias de Wesselton. ―apuntó la Reina manteniendo la calma.

Anna quedó pensativa por unos segundos, observando al resto.

―¡Ah! ¡Tiene razón! ¡Una hora! ―cedió Anna a regañadientes―. Kai reúne un grupo de guardias y llévalos a la puerta del palacio. Los demás que quieran venir preparaos, porque en una hora salimos sin perder más tiempo. ¡Y tú! ―esta vez señaló a Hans con un dedo acusador― Busca algo de ropa de abrigo pero ten en cuenta que te voy a estar vigilando.

―No te preocupes por eso, nosotros estaremos con él ―dijo esta vez Hallen.

Hans observó a sus hermanos, atónito.

―¿También vais a venir?

Estos a su vez se miraron entre ellos y su madre hizo un leve asentimiento con la cabeza.

―Bueno, no tenemos muchas ocasiones de hacer el bien y… es posible… no, es hora ya de que los hermanos pequeños nos unamos ―le explicó Hamlyn―. Si lo que quieres es salvar a la Reina Elsa, te ayudaremos.

Hans no pudo evitar reprimir una pequeña sonrisa. Pese a todas sus desavenencias con el resto de la familia, no podía evitar sentirse algo reconfortado de que le mostraran su apoyo. Suponía que en el fondo no era tan duro ni les odiaba tanto como quería creer si el más mínimo gesto de afecto le volvía a enternecer.

―Muy bonito todo ―dijo Anna rompiendo el momento―. Pero Elsa está en peligro y no hay tiempo que perder así que, ¡quiero veros a todos preparándoos ya! ―dicho esto salió disparada por el pasillo rumbo a, probablemente, ponerse una ropa más adecuada para la batalla.

Gerda indicó a Hans que le siguiera, ya que ella le proporcionaría la ropa de abrigo necesaria para el viaje y algo de comida y aseo. Mientras la seguía y veía como el resto también se ponía en marcha, no pudo evitar sentir una punzada de esperanza. Si estando solo estaba decidido a ayudar a Elsa, ahora con tanta gente dispuesta a hacer lo mismo, por fin tenía fe en que lo iban a lograr, costara lo que costara.


Continuará...

Bueno... ¡pues uno menos! ¡Ahora a por el verdadero villano! Debo decir que hacia, y no exagero, años desde la última vez que escribí una escena de batalla con espadas, así que no estaba muy segura de cómo iba a ser el resultado, espero que os haya gustado.

Bien, por fin el grupo parece organizarse para ayudar a Elsa, ya veremos qué tal se llevan entre ellos y si son capaces de llegar a tiempo jujuju. Me ha gustado meter algún momentillo entre hermanos, hasta ahora todos los encuentros de Hans con alguno de sus hermanos habían sido nefastos.

Muchas gracias por sus reviews a "A Frozen Fan", "marati2011", "Guest", "Wildy Storyteller", "DuffGirl123", "Guest" y "lalocadelosgatos" me alegra mucho que os haya gustado y que sigáis esta historia todavía con algo de emoción ^^

Como siempre, ante cualquier duda, sugerencia, crítica constructiva, lo que sea! me podéis dejar un review, estaré encantada de leerlos y además animan mucho a seguir escribiendo.

Nos vemos en la siguiente actualización!

Un beso a todosss

Almar-chan