King of fighters y todos sus personajes pertenecen a sus respectivos autores y son usados aquí con meros fines de entretenimiento.


—No, no. Yo te llamo y tú subes a mi hombro, ¿okay?—preguntó Terry. El pequeño animal movió la cola y contempló a su dueño, fascinado —.Perfecto. ¡Sube, Ukke!

El mono no se movió de su lugar. Apartó la vista de Terry para contemplar una polilla que entró a la habitación y salió tan pronto como había aparecido. El rubio suspiró.

—Debe haber una forma… —dijo para sí. Su vista topó entonces con la cesta de frutas que Andy le había dejado en su visita anterior, y una idea llegó a su mente. Segundos después, volvió a dar la orden:

— ¡Sube, Ukke! —el animal obedeció de un salto, devorando enseguida el pedazo de plátano con que su amo lo premiaba.